Las luces de los terremotos (y 4)

LA TTT ORIGINAL

En el mismo año en que Corliss publicó sus primeras recopilaciones de artículos aparecidos en revistas científicas, 1977, también se publicó el primer libro dedicado a la teoría geofísica de estos fenómenos: Space-Time Transients and inusual events, de Michael A. Persinger y Gyslaine Lafreniére. En ese estudio encontraban correlaciones entre la actividad sísmica y los OVNIs. Había nacido la Tectonic Strain Theory (TST) o Teoría de la Tensión Tectónica (TTT).

El mecanismo específico en el que originalmente pensó Persinger para explicar los OVNIs, fue una versión particular del efecto piezoeléctrico, que podía generar una columna electromagnética de algunas decenas de centímetros hasta cientos de metros de diámetro. El fuerte campo presente que recorría la columna produciría la ionización del aire creando el fenómeno luminoso a cierta altura del suelo. Esta era la primera versión de la TTT para los OVNIs.

El origen de las luces de los terremotos es, según la TTT, la tensión tectónica de bajo nivel que existe en ciertos puntos dentro de la corteza terrestre. Puede ocurrir que los campos electromagnéticos producidos por esta tensión crucen ciertas regiones durante el leve doblamiento de la geología local. Esto provocaría un temblor de intensidad pequeña o mediana en los puntos en donde la corteza cede un poco, es decir, en las fallas, mientras que en las partes más resistentes de la geología se forman poderosos campos electromagnéticos, que a veces dan por resultado la manifestación de fenómenos lumínicos. Las irregularidades del terreno, como pueden ser las mismas fallas, las masas de agua, los yacimientos de menas y otros, intensifican la aparición de esas luces. Los aficionados a los OVNIs saben, desde hace tiempo, que muchos avistamientos se dan alrededor de lagos, ríos, embalses de agua, minas y líneas de transmisión eléctrica. Los mecanismos exactos por los cuales tiene lugar todo esto son desconocidos hasta el momento, y pueden constituir campos nuevos de la geofísica. Los científicos podrían acercarse a la literatura ufológica, espulgar el trigo de la paja y extraer conclusiones interesantes.

La segunda parte de la investigación de Persinger fue el detectar los posibles efectos que tales campos electromagnéticos podían tener en los cerebros de los testigos. Esta investigación ha producido casi 150 artículos de Persinger publicados en Perceptual and Motor Skills.

Persinger declara en su libro que algunos fenómenos eléctricos generados por los sismos pueden ser muy intensos y durar mucho tiempo. Para ilustrar lo dicho, cita la pérdida o interrupción de la transmisión de radio durante una hora antes del terremoto de Hilo, en Hawai, el 26 de abril de 1973. Expresa que los experimentos en el laboratorio han mostrado que hay pequeñas corrientes eléctricas que en contacto con el cerebro pueden causar parálisis, pérdidas de conciencia y alucinaciones. Por lo tanto, los testigos que sufren la influencia de campos eléctricos transitorios causados por las presiones subterráneas, pueden tener alucinaciones, que para ellos sería un suceso “real”.

Los efectos de la proximidad de un efecto triboluminiscente puede afectar el funcionamiento del cerebro de los testigos. Persinger menciona que los campos electromagnéticos afectan las regiones de los lóbulos temporales del cerebro (entre las que está el hipocampo). Entre los efectos más notables están la perdida de la noción del tiempo, amnesia, visiones en estado de vigilia consciente, voces exteriorizadas, sensaciones corporales, especialmente en la zona genital, sensaciones de flotación, distorsiones en los recuerdos, etcétera. Los aficionados a los OVNIs podrán comprobar que muchos de estos fenómenos (prácticamente todos) se han reportado en los supuestos casos de abducción. Existe gran semejanza en los relatos de los abducidos, de episodios de viajes extracorporales y de encuentros cercanos con la muerte. Todos ellos son idénticos a los reportados, clínicamente por personas sanas y que no tenían relación alguna con OVNIs o con la literatura parapsicológica, en los experimentos de Persinger.

Además de los mecanismos que producen la piezoelectricidad, durante los terremotos se emiten ciertas cantidades de gas radón que puede producir efectos quimiluminiscentes. De ahí que concluya que las luces telúricas no están correlacionadas sólo con los terremotos sino con la misma actividad tectónica. Según el neurólogo los efectos energéticos tienden a acumularse y distribuirse a lo largo de las fallas. Esta acumulación de energía puede producir efectos en la corriente eléctrica, disturbios psiquiátricos leves, confusiones mentales, interferencia en los sistemas de comunicaciones, etcétera. Por otra parte, también pueden producir apariciones de “OVNIs” y otros fenómenos luminosos, generados por alucinaciones inducidas por las emisiones electromagnéticas sobre el lóbulo temporal. Incluso se podrían mostrar efectos “paranormales” e insólitos.

El doctor Persinger, psicólogo e investigador científico de la Universidad Laurentian, en Sudbury, Ontario (Canadá), junto con su ayudante Lafreniere, aplicó el análisis por computadora a una muestra constituida por 6,000 hechos paranormales (incluyendo OVNIs, serpientes marinas, luces fantasmas, big foot, etcétera). Sus resultados indicaron que la mayoría de estos casos tuvieron lugar sobre las líneas de falla o cerca de ellas. Persinger cree que el 85% de los avistamientos de OVNIs no son más que efectos electromagnéticos luminosos producidos por las líneas de falla geológicas.

“Cuando chocan las placas tectónicas presionan al cuarzo y a otros cristales en ciertas regiones y por breves periodos. Esto causa que los enlaces atómicos, al romperse, produzcan plasmas.

“Esta luminosidad rodeada por un intenso halo electromagnético llega a la superficie terrestre, y es vista por la gente.

“Ya que nuestras mentes son sensibles a los campos electromagnéticos, estos pueden producir alucinaciones (fantasmas, encuentros cercanos del tercer tipo, etc.)”.

En cuanto a la interferencia de los OVNIs sobre radios de onda corta, televisores, luces de los autos, etcétera, Persinger declara que se trata de columnas eléctricas ambulantes, que parten de los campos eléctricos transitorios, y someten a su influjo los campos más débiles asociados con estos aparatos.

Los fenómenos debidos a campos eléctricos transitorios pueden ocurrir en zonas de bajos niveles sísmicos. Debido a que las rocas cristalinas están ampliamente distribuidas por todas partes, existen puntos débiles en la corteza terrestre, aún en las áreas que no son proclives a los terremotos.

MÁS ALLÁ DE LA TTT

En 1973, Harley D. Rutledge, un profesor de física de la Universidad Estatal del Sureste de Missouri, organizó investigaciones de campo para investigar los avistamientos de supuestos OVNIs en los alrededores de Piedmont. Los resultados fueron publicados en 1981 en el libro Project Identification. Sus conclusiones eran muy similares a las de Persinger.

Rutledge visitó Piedmont y vio por sí mismo doce de las misteriosas luces celestes. Durante siete años continuó con sus investigaciones, con la ayuda de cuarenta científicos, ingenieros, estudiantes y personas fuera del ámbito universitario. Su equipo era más sofisticado y costoso que el que había utilizado Akers. Valuado en más de 40,000 dólares, se contaba con varios telescopios, un analizador espectral, un magnetómetro, un gravímetro, cámaras y otros instrumentos. Se hicieron 157 avistamientos de 178 luces, y se tomaron varias fotografías.

Paul Devereux continuó la línea trazada por Persinger y presentó sus trabajos en diversas publicaciones y congresos, como en el Tercer Congreso Internacional de la Asociación Británica para Investigaciones OVNI (BUFORA), en agosto de 1983. Devereux publicó su primer libro en 1982. Un año después la ufóloga británica Jenny Randles publicó su libro Pennine UFO Mystery, sobre los fenómenos luminosos vistos en esa cadena montañosa. Inspirados por esta obra y por el proyecto noruego de Hessdalen, en 1986, David Clarke y Andy Roberts iniciaron el Project Pennine.

Devereux realizó experiencias en el campo de la piezoelectricidad en Inglaterra. Encontró que la famosa área de Warminster tiene un subsuelo cruzado por muchas líneas de falla de la corteza y que en la oleada de Dyfed (Gales), un 30% de los casos se verificaron a una distancia menor a los 50 metros de una línea de falla (fault line). Algunos de sus hallazgos son los siguientes:

“En Gran Bretaña y en Escandinavia se han encontrado indicios parecidos. En Gran Bretaña se localizaron zonas de luz terrestre en algunas partes de la cadena Penina, alrededor de Burton Dassett, Warwickshire, alrededor de Helpston, Cambridgeshire, en Dartmoor, Devon, en algunas regiones de Gales, en lagos específicos de Escocia y en otros muchos lugares bien definidos. En la cadena Penina un pequeño grupo de investigación llamado Project Pennine, a cuya cabeza estaban David Clarke y Andy Roberts, han encontrado casos notables de fenómenos que ocurren en las mismas regiones desde hace generaciones. Se han observado bolas de luz en repetidas ocasiones y a veces, en un valle con fallas llamado Longdendale, en el que hay una cadena de embalses, ¡se ilumina toda la ladera de un promontorio! Se ha observado que la temperatura baja mucho coincidiendo con este último efecto lumínico. Los escasos habitantes de la cadena Penina son reacios a hablar de los fenómenos, pero es claro que los padres y los abuelos de los actuales agricultores y pastores también vieron las luces y que éstas despertaban en ellos un fuerte sentimiento de superstición y temor. Leyendas, topónimos y tradiciones también reflejan la existencia de luces en las zonas que se sabe que son afectadas por los fenómenos.

“En una de estas zonas, los agrestes páramos de los alrededores de Grassington, en Yorkshire, muchos agentes de policía han visto las luces durante sus patrullas nocturnas y se han tomado algunas fotografías extraordinarias. Clarke y Roberts han podido mostrar correlaciones entre los fenómenos lumínicos, las fallas y la actividad sísmica. En Gales, Devereux y sus colegas también han podido detectar correlación entre ciertas zonas de luz terrestre y parecidos factores geológicos, y en Escocia siete de los ocho lagos donde se producen fenómenos lumínicos se encuentran sobre fallas importantes, mientras que el octavo se ve afectado por fallas menores, de índole local. El material británico incluye los relatos de numerosos testigos presenciales que vieron luces surgidas directamente del suelo”.

Dan Mattsson han hecho un trabajo similar en Suecia. Ha identificado varias zonas de actividad de fenómenos lumínicos y ha comprobado la correlación entre la actividad sísmica, los yacimientos de menas de hierro, o de otro tipo, y las fallas.

En 1983 Devereux publicó otro libro, en colaboración con el geoquímico Paul McCartney, en el que desafiaba por completo a los ufólogos pro extraterrestres. En el libro se señalaban varias conexiones entre las fallas, epicentros sísmicos y los fenómenos aéreos luminosos en varios lugares de la Gran Bretaña. En septiembre de 1983 Devereux, McCartney y Don Robins, especialista de la química aplicada a la arqueología, suscitaron un debate a través de una artículo aparecido en New Scientist. En ese artículo incluían la teoría tradicional de la piezoelectricidad, pero, además, presentaban la triboluminiscencia y la termoluminiscencia como mecanismos posibles para la formación de las luces.

En 1986, John S. Derr se unió a Persinger para estudiar las luces que aparecían en la reservación india de Yakima, en el Estado de Washington. Guardabosques habían visto bolas naranja flotando sobre las rocas, así como pequeñas “bolas de ping-pong” de luces que saltaban los riscos. Este periodo de avistamientos también estuvo acompañado de nubes luminosas, lo que indicaba una atmósfera cargada, y de sonidos subterráneos, sugiriendo un tipo de asociación tectónica. Los guardabosques lograron fotografiar las luces y triangular su posición mediante el uso de la comunicación radial.

Derr, en colaboración con Greg Long escribió un libro sobre el asunto. Inicialmente constató que los fenómenos luminosos se daban tanto en las crestas de las colinas, como en derredor de las fallas. Derr introdujo una nueva variable, la consideración del rol de los líquidos en movimiento sobre la incidencia de las luces telúricas. Derr argumentaba que la presión sobre el agua la hacía fluir entre los capilares de la roca y eso producía un aumento en la intensidad del campo electromagnético que contribuía a las manifestaciones luminosas sobre el terreno. De esta manera, la lubricación de los estratos geológicos con el agua facilitaba el deslizamiento de los estratos en los puntos de falla y promovía los mecanismos generadores de las luces.

Otros casos importantes estudiados por Derr fueron Uintah, Utah, en medio de las ciudades de Vernal, Roosvelt y Duchesne. Luego, Persinger y Derr se ocuparon de los fenómenos de Colorado atribuyéndolos a la inyección de agua en las rocas de la zona de la ciudad de Derby. En este caso dedujeron que el presunto campo electromagnético estaba a unos 50-100 kilómetros a partir del epicentro.

CRITICAS A LA TEORIA TTT

En un artículo de 1989 el geólogo y ufólogo canadiense Chris Rutkowski, quien es un crítico de la hipótesis de Persinger, reexaminó la teoría TTT. En particular el caso de las luces fantasma. Citaba un detalle interesante en el caso canadiense de luces telúricas en Alberta y Manitota y se refería como la tentativa de aproximarse a estas fuentes luminosas fallaron regularmente porque estas se “apagaron” cuando se les acercaba. Había, entonces, que recurrir a una característica específica de estos fenómenos, que Rutkowski definió como LATER (Lights At The End of the Road, Luces al final del camino), por su tendencia en aparecer y mostrarse en el horizonte, al final de un camino.

El problema inherente de la TTT para las luces telúricas, según Rutkowski era parecido. La naturaleza de la energía producida por el roce de las tensiones no era clara. Las emisiones de radio registradas de repente en los terremotos resultaban débiles e inconstantes.

La idea de que los OVNIs pueden, en última instancia, revelarse como luces sísmicas (EQL) en las que la energía es confinada de manera particular en una zona limitada (mientras que la mayor parte de las luces sísmicas son en realidad descritas como destellos y luces poco definidas) fue criticada por Greg Long. Las diferencias entre el momento en que se verifica el temblor y las observaciones de las luces terrenas (EL) no son compatibles con el modelo actual de la teoría sobre la generación de las luces sísmicas. Además, el “radio de compresión” debido a la tensión tectónica no parece compatible con la claridad de las observaciones de los presuntos fenómenos aéreos insólitos muy alejados del centro de la tensión.

Para obviar esta objeción, Long, en 1988 había propuesto la localización de una región sísmicamente inactiva y, para convalidar la teoría, observar la existencia de Earth Lights (EL) (o de otros fenómenos aéreos insólitos) . Un último análisis, parece que, en la carencia de un mecanismo causal claro, las correlaciones de las observaciones OVNI y la energía tectónica descansan en gran parte únicamente en el tipo de estadística y no es directamente causal.

De las otras objeciones, Chris Rutkowski recordaba que el ufólogo francés Claude Maugé había presentado críticas sobre la significatividad de la base de datos usada por Persinger para construir la TTT, cosa que retomará en un artículo de poco éxito en 1990.

El ufólogo escéptico inglés Steuart Campbell ha sostenido que la solidez de las relaciones entre las observaciones OVNI y las fallas geológicas en Gran Bretaña de las que habla Devereux es del todo aleatoria y que sólo se sostiene en el hecho de que en las islas británicas existe un número elevado de discontinuidades de ese tipo.

Rutkowski ha hecho notar que no esta claro el medio a través del cual estas emisiones energéticas puedan superar grandes estratos de roca y manifestarse en la superficie en forma tan variada. Acepta que algunos tipos de roca pueden actuar como “transistores naturales”, aunque permanece la dificultad.

A partir de febrero de 1973, alrededor de Piedmont, Missouri se comenzó a reportar la presencia de extrañas luces de diversos colores, en coincidencia con repetidas interferencias de las emisiones televisivas y de interrupciones en la energía eléctrica. El jefe del departamento de física de la Universidad estatal del Sudeste de Missouri, el Dr. Harley D. Routledge tuvo algunas observaciones de estos objetos celestes por lo que, con algunos de sus colegas, inició una serie de campamentos de guardia en las colinas cercanas a la ciudad. Durante una serie largísima (157 semanas) y sistemática de tales campamentos logró captar 178 fotografías de “objetos anómalos” que cambiaban de dirección de forma abrupta, aceleraban o se quedaban estáticas. A través de una triangulación y gracias al avistamiento simultáneo de varios investigadores, Routledge pudo calcular la velocidad y concluyó que se podía excluir las explicaciones de faros de vehículos, espejismos, refracciones, aviones, meteoritos e incluso centellas. Se hicieron estudios de radar y se encontraron disturbios en las señales de radiofrecuencia gamma VHF. Una de las cosas más embarazosas que describe Rutledge fue el hecho de que, al menos, treinta y dos casos parecían responder a las acciones de los observadores. Las luces parecían reaccionar a los mensajes verbales, señales de radio o a los pensamientos de los experimentadores. Por lo que Routledge pensó que el fenómeno poseía una forma de inteligencia, respondiendo a la objeción de la ufóloga Jenny Randles que creía se trataba de un fenómeno natural hasta el momento desconocido, o al escéptico Steuart Campbell. También en los setenta, otro grupo de apasionados de los fenómenos anómalos, de New Jersey, denominado “Vestigia” efectuó diversos estudios de campo en la localidad de Washington Township, cercana a New Jersey. Observaron, fotografiaron e hicieron varias mediciones instrumentales de un pequeño globo de luz que en su interior parecía contener un núcleo similar a un proyectil. En el momento de la aparición de esa EL se elevaron las lecturas en un contador Geiger y cambio la resistividad mientras el fenómeno se posaba. En cuanto partía el grupo de investigadores volvía a ver el fenómeno sólo de una parte de la carretera, pero no de la otra parte, cosa que sugería que se trataba de una emisión fotónica unidireccional.

El doctor Michael A. Persinger, neuropsicólogo que se arriesgo a entrar al mundillo de la ufología y desafió a los ufólogos con su hipótesis TTT.

Jenny Randless, la ufóloga inglesa más famosa, estudió la oleada de OVNIs en la cadena de montañas Pennina, en Inglaterra, y luego publicó su libro The Pennine UFO Mystery.

Uno de los OVNIs observados durante la oleada de los Pennine. La foto fue obtenida por el señor Anthony Vaivods, en Wyke Woods, a las 9:30 de la noche del 15 de octubre de 1981, con una cámara Polaroid. Se trata de una exposición de varios segundos.

“La Curva del Diablo”, en la carretera B6105 en Longdendale, Pennines, Inglaterra. Sobre este punto corre una falla y se encuentra en una zona de gran actividad OVNI.

Un ejemplo del fenómeno LATER, o de luces al final del camino. En este caso dos fotografías de Paul A. Roales sobre la famosa Ruta 66.

Durante la oleada de OVNIs sobre la ciudad de Piedmont, Missouri, en 1973, el doctor Harley D. Routledge logró obtener varias fotografías de estas luces.

Según Dan Mattsson, las líneas Ley siguen las líneas de falla terrestre y sobre ellas se construyeron varios de los monumentos antiguos.

Paul Devereux ha viajado a diversos lugares, incluyendo México, en busca de las misteriosas luces. Aquí lo vemos en Australia investigando las luces Min Min.

Miembros del Project Pennine con Devereux, al fondo a la derecha.

Gráfico del magnetómetro durante la variación del campo magnético terrestre.

Devereux en el laboratorio de Persinger experimentando la estimulación del lóbulo temporal.

El 25 de marzo de 1905, en dos ocasiones se vieron emerger desde este valle, cercano a la capilla Llanfair, bolas de luz roja. La falla de Mochras corre directamente por debajo.

Erlin Strand preparando el equipo durante la expedición en busca de las luces Min Min.

Continuará… Vea también los siguientes enlaces

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-2/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-3/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-4/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/06/las-luces-de-los-terremotos-final/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/luces-de-los-terremotos/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-de-los-terremotos-en-per/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/el-terremoto-de-per-y-las-luces-ssmicas/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/otro-video-de-las-luces-de-los-terremotos-en-per/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/transformadores-o-luces-de-los-terremotos/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-rojas-en-el-terremoto-de-per/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-elctricas-en-el-terremoto-de-per/

Las luces de los terremotos (y 3)

ALGUNAS HIPÓTESIS

A) La piezoelectricidad.

Algunos cristales dieléctricos, como el cuarzo, presentan una propiedad eléctrica peculiar: generan cúmulos de cargas eléctricas, de signos opuestos, en cado uno de sus ejes polares si son sometidos a compresión mecánica. Esta separación de cargas genera un campo eléctrico que permanece en tanto se mantenga la compresión. La intensidad del campo eléctrico de un solo cristal es prácticamente indetectable, pero la acción de una gran cantidad de cristales produce una gran intensidad que puede, incluso, superar el gradiente dieléctrico del medio en el que se encuentran y generar una descarga eléctrica con emisión de luz. Este mecanismo es el que algunos investigadores, como David Finkelstein, James Powell y R. Hill, presentan como responsable de las Luces de los Terremotos EQL (Earth Quake Lights).

El cuarzo es un elemento muy difundido en la corteza terrestre; el terremoto de Izu del 26 de noviembre de 1930 se produjo en una zona con alto contenido en cuarzo. En la elaboración de su teoría, Finkelstein y Powell calcularon que una onda sísmica con frecuencias comprendidas entre 1 a 10 Hz, pueden ejercer una presión de 30 a 300 bar, que a su vez puede generar un campo eléctrico en el medio de 500 a 5,000 V/cm. Para una distancia de media longitud de onda sísmica, se pueden obtener gradientes de potencial parecidos a los que generan los relámpagos en una tormenta atmosférica normal (5 x 107 a 5 x 108 V). De esta manera el fuerte campo eléctrico en la superficie puede generar las centellas, luces, y globos luminosos que se reportan en los terremotos.

El único punto débil de esta teoría es el hecho de que para soportar un gradiente de potencial tan elevado se necesita una resistividad del terreno extremadamente elevada (109 Ohm x metro), mientras que el valor real medido resulta ser de sólo 300 a 3,000 Ohm x metro. Esto ha hecho que se introduzcan nuevos parámetros para corregir la teoría y poder sostener su validez. Sin embargo, algo que le ha dado cierta validez a la teoría son las experiencias en laboratorio con varios tipos de roca.

En el terremoto de Tangshan, de 7.8 en la escala de Mercalli (M 7.8), del 28 de julio de 1976 se captaron extrañas interferencias en las comunicaciones de radio. También se han captado emisiones de RF (radiofrecuencia) en el rango de 106 Hz. (Mhz). El 31 de marzo de 1980, por ejemplo, se captaron señales en la banda ELF de 10 Hz a 81 KHz, durante 30 minutos antes del terremoto (M 7) en Tokio. La señal provenía de un lugar a 250 Km de distancia del receptor de radio y a una profundidad de 480 Km.

Uzi Nitsan, en 1977 demostró que todos los materiales que contienen minerales piezoeléctricos, como el cuarzo, granito y arena, si se someten a compresión, emiten señales de RF, lo que no ocurre con los materiales como el basalto, la obsidiana o las rocas calcáreas.

B) Campo eléctrico debido al contacto o separación de materiales rocosos.

Cuando dos tipos de rocas se ponen en contacto se genera un gradiente de tensión debido a la composición química distinta de los materiales, creando un cúmulo de carga eléctrica a lo largo de la superficie de contacto. Esta situación permanece en tanto no se retorne al equilibrio eléctrico al pasar los electrones de la zona con potencial mayor a la de menor. Esta separación momentánea de carga genera un campo eléctrico modesto, que en escala macroscópica, en el caso de un terremoto, puede producir un campo eléctrico de gran intensidad capaz de producir EQL. Una acción diametralmente opuesta, es decir, la separación instantánea de dos rocas, como la que ocurre en una zona de fractura, da origen a un gradiente de potencial a lo largo de la superficie de la rotura, dando lugar a un paso de electrones a través del proceso llamado “efecto túnel”.

C) Triboelectricidad y piroelectricidad

En su investigación Musya y Terada recogieron varios testimonios de luces observadas a lo largo de los flancos de la montaña, en concomitancia con las avalanchas. La causa era debida a la triboluminiscencia y la piroelectricidad.

La triboelectricidad es la propiedad de algunos materiales de electrizarse por fricción. La fricción genera calor y esto produce otro mecanismo: la piroelectricidad.

En este caso algunos cristales, como la turmalina se calientan produciendo una separación de cargas en las caras opuestas de su estructura. A gran escala esto produce valores de campo eléctrico elevados

D) Movimientos oscilatorios del aire al nivel del suelo.

James E. McDonald, el famoso ufólogo y geofísico de los sesenta, analizó varios casos de terremotos con presencia de luces, a finales de esa década, y llegó a la conclusión de que un posible mecanismo residía en la violenta perturbación que trasmite el suelo, durante un terremoto, a la masa de aire sobre él. Estas perturbaciones producen rápidos movimientos ascensionales, que son transportados con sus cargas eléctricas presentes. De esta separación tan rápida se crea un gradiente de tensión que puede formar luces sísmicas mediante el fenómeno de descarga reportados.

E) Descarga electroquímica luminiscente.

El químico Tributsch H., ha sugerido que las EQL y otros signos precursores pueden ser parte causados por un aumento en la carga electrostática de la atmósfera sobre la zona del epicentro (electricidad atmosférica). La causa de este aumento de carga libera cargas electroquímicas luminiscentes. El hecho de que los terremotos influencian el clima, aumentando la electricidad atmosférica, es cosa conocida de hace tiempo. El primero en reconocer esto fue el explorador y naturalista alemán Alexander von Humboldt en 1799 cuando fue sorprendido, en Cumana, Venezuela, por una serie de terremotos. Humboldt, durante el sismo, hizo una serie de mediciones meteorológicas (presión, temperatura, carga eléctrica atmosférica), llegando a determinar con un electrómetro, un considerable aumento en la electricidad en el aire, carga electrostática. A un mismo resultado llegó Vassalli Eandi, sismólogo italiano, durante el sismo piamontés de 1808. La hipótesis de Tributsch se funda en el hecho de que el cuarzo, de propiedades piezoeléctricas, es un mineral muy difundido en la corteza terrestre y en presencia de una onda de compresión, temblor, produce un gradiente de potencial elevadísimo. Los bajos valores de resistividad del terreno no pueden sostener esta separación de carga y hacen que la corriente eléctrica atraviese varios estratos de terreno.

La corteza terrestre no esta formada por completo de rocas compactas, uniformemente distribuidas, estas tienen fracturas y cavidades que pueden estar llenas de agua. La corriente eléctrica, atravesando estos sistemas complejos, estimula la aparición de dos fenómenos electroquímicos. El primero es el surgimiento de un proceso electrolítico del agua, con la separación de los dos elementos que la constituyen, y si la intensidad de la corriente lo permite, la emisión electrolítica de las sales eventualmente disueltas. El segundo proceso son las descargas electroquímicas luminiscentes. Si una celda electroquímica tiene uno de sus dos electrodos fuera de la superficie acuosa, dejando una sutil película de aire, entre el electrodo y el líquido continuará fluyendo la corriente manifestando un efecto luminiscente. En esta reacción lo que más interesa no es la luminiscencia en sí, sino el hecho de que la reacción es equiparable a un proceso electrolítico, que viene liberando radiación ionizante en el campo del ultravioleta y radiación de baja energía.

La condición para que se produzca este proceso es que entre los dos electrodos exista una diferencia de potencial de 500 a 800 Volt.

La corriente que discurre a través de la película de aire es de naturaleza iónica (los iones positivos del agua H+). Estos iones se aceleran por la diferencia de potencial presente entre el electrodo y la superficie acuosa, y cuando llegan a estar en contacto con el agua generan más, con el resultado final de la formación de una notable cantidad de iones positivos. El transporte de este proceso al interior de la corteza terrestre no resulta una operación errática; en efecto, el aumento del stress tectónico, en la zona del sismo, produce la formación de fracturas, prontamente llenadas con agua, siempre presente en el subsuelo. Ya que el aire y el agua se interpolan en la corteza terrestre y suponiendo que la corriente telúrica precedentemente examinada, se debe producir este efecto electroquímico. Los iones liberados se recombinan en parte en el subsuelo, pero otros lo hacen en el aire.

Este aumento de cargas libres eleva el gradiente dieléctrico del medio (aire), facilitando la formación de los fenómenos luminosos producidos por un mecanismo de descarga del tipo corona, fuegos de San Elmo y rayos.

F) Emisiones exoelectrónicas.

En 1986 Brian Brady y Glen Rowell condujeron una serie de experimentos que produjeron resultados inesperados. Para verificar la hipótesis de que las luminosidades se producen por la compresión de las masas rocosas, Brady y Rowell hicieron varios análisis espectrográficos en el visible y el infrarrojo. Esto permitiría determinar el tipo de proceso involucrado en la formación de estas luces. Hasta ese momento se consideraba el fenómeno de la piezoelectricidad; el calentamiento debido a la incandescencia de los materiales rocosos; la emisión de plasma por la fractura de las rocas produciendo la emisión de electrones o aerosoles ionizantes que, interactuando con los gases de la atmósfera emitían radiaciones visibles.

Por lo tanto un análisis espectrográfico podría verificar la validez de cualquiera de estas hipótesis. Cada una de las hipótesis propuestas podría generar un espectro óptico de características inconfundibles. La radiación óptica debida al calentamiento produce un espectro continuo en la región del visible similar al de un cuerpo negro colocado a la misma temperatura. Los procesos piezoeléctricos producen líneas continuas características de los elementos excitados. En el caso de la emisión luminosa fuese producida por un plasma, el análisis daría un espectro continuo, con la sobreposición de la línea de emisión causante de la interacción electromagnética en el interior del plasmoide. Y, finalmente, si la emisión fuese producida por la interacción de gas atmosférico y electrones emitidos por las rocas, se tendrían líneas espectrales típicas del gas excitado.

Brady y Powell eligieron sólo dos tipos de rocas para su experimento: basalto y granito. El primero no posee cristales piezoeléctricos, mientras que el segundo es muy rico en ellos. Se utilizó argón, helio y aire (todos ellos a presión atmosférica), agua y vacío. Los espectros obtenidos eran muy semejantes tanto con granito como con basalto. Es decir, el espectro era independiente del tipo de roca (piezoeléctrico o no) utilizado y las líneas espectrales eran las típicas del ambiente atmosférico en el que se efectuó el experimento. Ni espectro continuo, ni líneas de emisión debidas al plasma, sino líneas espectrales de argón, helio y de los gases contenidos en la atmósfera estándar. Se obtuvieron emisiones luminosas aunque en el granito inmerso en agua se formó el espectro del hidrógeno atómico. En el vacío (10-6 torr) el espectro que se obtuvo era menos claro, no aparecía una banda continua ni una línea reconocible del material probado. Comparando este espectro con el obtenido en un vacío menos intenso (10-3 torr), reconocieron que el espectro era el del aire. La conclusión de los investigadores fue que el fenómeno responsable de la luminiscencia, en este caso, era el bombardeo de los constituyentes atmosféricos con electrones emitidos por las rocas sujetas a compresión.

Otra conclusión fue que los conceptos fundamentales de que las EQL podían ser producidas en los terremotos de magnitud modesta y que las luces se podían manifestar en el agua, avalando el testimonio de los testigos en el mar.

G) Hipótesis de la fricción. Vaporización.

D. Lockner, M. Johnston y J. Byerlee estudiando los fenómenos geofísicos que se producen en la profundidad de la corteza terrestre en presencia de un terremoto, sugirieron una nueva hipótesis en 1983. Durante el terremoto en la zona focal se genera un calentamiento de las rocas causado por la presencia de un fuerte estado de compresión tectónica. En esta zona el agua presente se evapora formando cargas eléctricas libres mediante el bien conocido proceso Leonard.

En efecto, en presencia de una rápida evaporación o nebulización del agua, actúa una destrucción instantánea de la tensión superficial del líquido que contribuye a la aparición de cargas electrostáticas. Al mismo tiempo, el aporte de calor debido al encuentro de las masas tectónicas continúa elevando la temperatura, ocasionando una disminución de la resistividad eléctrica de las rocas sujetas a calentamiento. Este proceso produce un canal de alta conductividad en donde, al concentrarse las cargas liberadas, surgirá un fuerte campo eléctrico. Si el proceso se produce a una profundidad no muy grande, el campo generado modificará el gradiente eléctrico atmosférico estimulando la aparición de un fenómeno luminoso parecido a los relámpagos o a las descargas en corona.

H) Hipótesis electrocinética del agua (potencial 0)

Algunos investigadores japoneses refutaron la hipótesis piezoeléctrica para las EQL. Si se considera la formación un fuerte campo eléctrico, como la suma de simples campos piezoeléctricos, esto sólo se podría producir si en la estructura los cristales estuvieran alineados en la misma dirección. De otra manera, la orientación casual de los minerales puede anular esos campos. H. Mizutani e T. Ishido supusieron que el escurrimiento subterráneo del agua es la causa desencadenante de las luces sísmicas observadas en Matsushiro entre 1965 y 1967.

Poniendo en contacto dos materiales de naturaleza química diferente se puede crear un gradiente de potencial a lo largo de la superficie de contacto (debido a la acumulación de cargas positivas en un lado y negativas en el otro). El proceso se complica si uno de los dos compuestos resulta ser una solución acuosa (agua y sal) en movimiento. Aunque en este caso, luego de perder el contacto, se crea una barrera de potencial eléctrico, con una acumulación relativa de cargas de signo opuesto a lo largo y circundando la superficie. Suponiendo que la parte sólida posee un potencial negativo, en la solución acuosa se forma una separación de cargas H+ y OH-, con la tendencia de los protones H+ a difundirse al interior del estrato sólido, mediante un proceso osmótico. Con este evento se forma un estrato de iones H+ firmemente vinculado a lo largo de las paredes de contacto. Considerando el hecho de que la solución electrolítica está en movimiento, y que algunas de las cargas están vinculadas a las paredes, las restantes (OH- y parte de H+) con el correr del tiempo, forman una barrera de potencial (potencial 0) con un campo eléctrico relativo.

La intensidad de este campo depende de la concentración de las sustancias disueltas, del pH, de la presión y de la temperatura de la solución acuosa. Este proceso, transportado a gran escala podría explicar la aparición de las EQL en Matsushiro. El campo eléctrico resultante del escurrimiento en una fina red de poros y fracturas puede alcanzar valores de intensidad tales, que permiten la aparición de fenómenos luminosos atmosféricos (efecto corona y relámpagos).

I) El campo eléctrico y la aceleración de cargas atmosféricas.

Una de las últimas teorías propuestas es la del japonés M. Ikeya y S. Takaki en 1996. Según ellos la triboelectricidad, la piezoelectricidad y el proceso electrocinética del agua pueden generar sólo cargas electrostáticas transitorias. La intensidad del campo eléctrico producido por estos procesos no produce más que alcance valores para los cuales se manifiestan fenómenos luminosos mediante descargas como los efectos corona, centellas y fuegos de San Elmo. La hipótesis sugerida por los japoneses es que los procesos precedentes, como el piezoeléctrico, pueden intervenir en la creación de un campo eléctrico modulado a lo largo de la zona de la rotura (hipocentro). El campo tiene una característica de ser por impulsos, mientras los minerales piezoeléctricos son estimulados por la onda sísmica, determinan la aparición de cargas eléctricas momentáneas que se recombinan en periodos de tiempo pequeños, gracias a la baja resistividad del terreno. Esta secuencia de separaciones y recombinaciones de carga determinan el carácter de impulso del campo y la extensión de su esfera de influencia en la baja atmósfera, y le permite imprimir una aceleración a las partículas liberadas (electrones) que están normalmente presentes en una baja concentración (la densidad de carga es máxima al nivel de la ionosfera y disminuye con la altura).

Las cargas aceleradas de esta forma colisionan con las moléculas del gas atmosférico (oxígeno y nitrógeno) estimulando la emisión de fotones, en número tal, que es perceptible como EQL.

J) Fonoluminiscencia.

En varios testimonios de EQL hay reportes de estas luces vistas en el mar. Estos han obligado a los investigadores a proponer otros medios físicos que permitan la aparición en el mar. La fonoluminiscencia o sonoluminiscencia es un proceso en el que la conversión directa del sonido en luz. Este fenómeno no esta muy bien comprendido, fue descubierto por Frenzel y Schultes en 1934 cuando pudieron producir una bola luminosa estimulando el agua con una onda sonora. Una bola de aire inmersa en agua, cuando es estimulada por una onda sonora de alta frecuencia comienza un proceso de expansión y contracción de la bola. La superficie de la esfera implosiona hacia el centro a velocidad supersónica para después explotar a la dimensión original con una velocidad similar. El ritmo de estas pulsaciones es proporcional a la frecuencia utilizada. Una bola de aire puede pulsar regularmente unas 30,000 veces por segundo. Durante este proceso la temperatura interna de la bola alcanza valores superiores a los que se registran en la superficie del Sol, con emisión luminosa en la parte gamma y azul del ultravioleta. Johnston A. sugiere que durante un terremoto la onda de compresión (p, onda primaria) propagándose en el interior de la masa de agua, estimula la aparición de estas manifestaciones luminosas gracias al proceso ya indicado.

K) Quimiluminiscencia y combustión

En el Siglo XIX se pensó en la posibilidad de que los gases fueran la causa de estos fenómenos luminosos. Los investigadores reconocieron los reportes en donde se mencionaba olores nauseabundos como de azufre.

Entre los fenómenos implicados puede estar el de la quimiluminiscencia. Esta es una reacción química que manifiesta emisiones luminosas. El gas emanado de las profundidades, en contacto con el oxígeno, nitrógeno u ozono puede generar una reacción luminiscente. Lo que resulta difícil determinar es la naturaleza exacta de este gas. Peter Hedervari y Zoltan Noszticzius relacionaron estos fenómenos a los llamados Transient Lunar Phenomena o TLP, que son reportes de luces en la superficie de la luna que se han dado desde hace mucho tiempo. Existen más de 1,400 de estos reportes que permiten asegurar que no todos son debidos a errores, distorsiones del instrumento de observación u otras explicaciones. Es decir. El fenómeno existe y se distribuye en un área bien delimitada en el cráter de Aristarcos (330 casos), Platón (75) y Alphonsus (25). Después de las misiones Apollo, cuando se instaló una red de estudio sísmico, se observó que la Luna poseía una cierta actividad sísmica y que después de los lunamotos se registraba un aumento de TLP. Se supuso que durante los movimientos sísmicos se escapaban los gases presentes en el subsuelo lunar y producían esas luminosidades transitorias. Estas eran producto de una reacción quimiluminiscente estimulada por los rayos cósmicos.

T. Gold y S. Soter encontraron que en ciertos terremotos el metano sale de la superficie terrestre y se enciende en contacto con el aire.

El gas, una mezcla de dos tercios de metano y el resto dióxido de carbono, es producido por la descomposición y putrefacción de los vegetales y animales en un ambiente anaerobio.

LAS PRIMERAS INVESTIGACIONES SOBRE LAS LUCES TELÚRICAS

Aunque Devereux y otros autores afirman que John S. Derr hizo su aparición en el campo de las luces telúricas a mediados de los ochenta, la verdad es que no es cierto. Probablemente fue de los primeros geofísicos occidentales, junto con Byerly, Davison, Finkelstein y Powell, en ocuparse del asunto. Conozco por lo menos un artículo de 1973 en que Derr hace una revisión de las teorías con las que se contaba en ese momento.

Las primeras investigaciones sobre este fenómeno fueron las realizadas por Galli. Posteriormente, en el siglo pasado Terada y Musya llevaron a cabo sus investigaciones. Davison describió el fenómeno para la comunidad científica norteamericana en 1936 y 1937. Byerly escribió en su artículo de 1942:

“Después del temblor de enero de 1922, en el Norte de California, un testigo reportó un destello en el mar que, al principio, creyó que era un barco en llamas. Durante el temblor en octubre de 1926, en la Bahía de Monterey, un observador reportó un destello en el mar que parecía como un “transformador explotando”. En el terremoto del Condado de Humbolt, California, en 1932, un testigo dijo que “varios de mis amigos y yo vimos, al Este, lo que parecía ser relámpagos en bola viajando de la tierra al cielo. La noche era clara”. Se han hecho varios intentos en describir las luces de los terremotos como fenómenos secundarios, ya que no conocemos la fuente de tales luces en el fenómeno original del terremoto. En verdad, los movimientos de una falla podrían generar considerable calor, como ocurrió en el terremoto de Sonoro en 1897, en donde los árboles que estaban sobre la falla se chamuscaron. Pero esto difícilmente podría producir destellos en el cielo, particularmente sobre el océano. En los tiempos modernos, la prevalencia de las líneas eléctricas permite explicar muchas de estas observaciones como debidas a rupturas en tales líneas; pero muchas no se ajustan a esta hipótesis. Los deslizamientos en las montañas pueden generar mucho calor por fricción. En el temblor de Owens Valley de 1872, se produjeron varios incendios por dicha causa. En algunos casos las tormentas pueden coincidir con los temblores, y de esta manera los relámpagos pueden dar cuenta de los reportes de los destellos. Las luces en el mar se han atribuido a organismos marinos que, al excitarse por las vibraciones, emiten luz”.

Otro sismólogo japonés, Yutake Yasui ha estudiado algunas fotos de estas luces tomadas en la oleada de temblores en Matsushiro, Japón, de 1965 a 1967. De los 35 avistamientos y de las fotografías se eliminaron los fenómenos relacionados, como relámpagos distantes, meteoros, luz zodiacal, luces del crepúsculo y arcos en las líneas eléctricas. Sólo quedaron 18 casos sin explicar. Yasui concluyó que uno de estos fenómenos desconocidos son las luminiscencias sobre las montañas que duran de más de 10 segundos a pocos minutos y que se producen en las noches frías y calmas de invierno. El piensa que es un fenómeno eléctrico atmosférico, pero el mecanismo telúrico que lo dispara es desconocido. Existen cinco características en los fenómenos estudiados por Yasui:

1. El centro del cuerpo luminoso es una hemiesfera de diámetros que van de 20 a 200 metros. El cuerpo es blanco, pero las reflexiones sobre las nubes pueden ser de colores.

2. La luminiscencia sigue, por lo regular, al terremoto con una duración de 10 segundos a 2 minutos.

3. Las luminiscencias aparecen en áreas restringidas, ninguna de ellas en el epicentro. También aparecen en la cumbre de las montañas con rocas sin cuarzo-diorita.

4. A la luminiscencia le siguen ondas esféricas que son más fuertes en el rango de 10 a 20 KHz. La luminiscencia aparece con más frecuencia después que ha pasado un frente frío.

5. No existen indicaciones en los magnetómetros de los observatorios locales.

Yasui cree que la ionización en la atmósfera baja por lo regular se incrementa en el momento de los terremotos y es lo que causa los fenómenos luminosos en los lugares en donde el potencial eléctrico es grande.

En México sólo el doctor Cina Lomnitz Arosnfrau, que yo sepa, ha estudiado tangencialmente el fenómeno. Para él todos los fenómenos precursores a los terremotos (luces, sonidos, reacciones de los animales, etcétera), son causados por efectos electromagnéticos. Lomnitz reporta su propio caso en el temblor del 2 de agosto de 1968 en la ciudad de México. Un perro comenzó a tener una conducta inusual, al menos un minuto antes que se sintiera el temblor, con epicentro en las costas de Oaxaca. También recabó información de los fenómenos luminosos observados en el D.F. con ocasión del terremoto de 1957, con epicentro en las costas de Acapulco. Esto indica, según Lomnitz, que los efectos electromagnéticos durante los terremotos de magnitud 6.5, o mayores, se llegan a sentir a distancias de entre 3° y 4° del epicentro.

James E. McDonald en sus años mozos. Su interés en los OVNIs y su profesión le hicieron arribar al tema de las luces sísmicas. Probablemente si no se hubiera obnubilado por los OVNIs, habría hecho algunos descubrimientos interesantes en el campo de la Geofísica.

El famoso naturalista alemán, Fiedrich Heinrich Alexander, Barón de Humboldt.

Luces de Marfa.

Una de las pocas fotos conocidas de las luces de los terremotos.

Luces de la tierra.

Las luces de Hessdalen (Valle de Hess) son, actualmente, el fenómeno triboluminiscente más famoso del mundo. Se lleva años estudiándolo.

Las luces de los terremotos, como estas en una fotografía tomada durante los sismos en Matsushiro, Japón, en 1965-1967. La investigación de este tipo de fenómenos atmosféricos promete resolver muchos avistamientos OVNI.

El doctor Cinna Lomnitz Aronsfrau, en su cubículo del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Continuará… Vea también los siguientes enlaces

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-2/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-3/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/05/las-luces-de-los-terremotos-y-4/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2006/06/las-luces-de-los-terremotos-final/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/05/luces-de-los-terremotos/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-de-los-terremotos-en-per/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/el-terremoto-de-per-y-las-luces-ssmicas/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/otro-video-de-las-luces-de-los-terremotos-en-per/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/transformadores-o-luces-de-los-terremotos/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-rojas-en-el-terremoto-de-per/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/08/luces-elctricas-en-el-terremoto-de-per/

¿Un ovni en el jardín?

FOTO “PRUEBA” DE OVNI

Esta imagen tipo X-Files muestra lo que se cree es un ovni sobrevuela sobre un lugar bien conocido de Selby.

La foto – tomada por Jody Holden, residente de Selby – ha sido descrita por su amigo, el entusiasta de los ovnis Russell Kellett como “una de las más poderosas imágenes ovni jamás capturadas”.

Ambos son miembros del British UFO Hunters pero insisten que no necesitan buscar mucho para encontrar actividad extraterrestre en la ciudad.

Russell dijo que la imagen de la nave espacial extraterrestre que se vio en Brayton Barff fue capturada hace un mes.

Agregó: “Al principio Jody vio y pensó que era un avión, pero al verla con más detenimiento se dio cuenta de que era un platillo con un efecto de dos niveles”.

El residente de Filey de 42 años explicó que estaba listo para abandonar sus investigaciones, después de que él creyera que su trabajo no era tomado en serio.

La “gente alrededor del mundo nos ha estado enviando los mensajes y mails en donde nos dicen que no nos retiremos. Esta es una imagen muy poderosa, una de las mejores que he visto. Sabemos que no es simplemente plasma lo que lo produce; hemos oído todo esto antes.

“La gente necesita estar enterada de lo que está pasando, o por lo menos que allí esta ocurriendo algo un poco misterioso”.

Un informe liberado por el MOD reveló recientemente que el 15 por ciento de los avistamientos ovni del 2005 ocurrieron al norte de Yorkshire.

Según lo revelado exclusivamente en el Selby Times el año pasado, la ciudad registró 33 casos sin precedentes de fenómenos del tipo X-File en el 2004, llevando al distrito al tercer lugar en el Top Ten del British UFO Hunters.

http://www.selbytoday.co.uk/ViewArticle2.aspx?SectionID=1476&ArticleID=1525489

La foto del ovni de Selby nos recuerda a esas lámparas recargables con energía solar que se utilizan en los jardines. Si eso es así, tenemos un consejo para Jody y Russell: retírense.