El gas de los pantanos (II)

LA VERSIÓN DE HYNEK

En el del Saturday Evening Post, del 17 de diciembre, Hynek explicó los antecedentes de su teoría. Dijo que, cumpliendo órdenes de la Fuerza Aérea, llegó a Michigan, en donde el ambiente estaba tan caldeado que le fue imposible realizar ninguna investigación.

“… A veces tuve que abrirme paso con grandes esfuerzos a través de enjambres de reporteros que rodeaban a los testigos clave a quienes tenía que interrogar. Además, toda la región se hallaba al borde de la histeria. En medio de esta confusión, recibí un mensaje de la Fuerza Aérea: se iba a celebrar una conferencia de prensa, y yo tenía que dar públicamente una explicación acerca de la causa de los fenómenos. De nada me sirvió protestar, decir que no tenía la menor idea de qué era lo que podía haber causado los fenómenos vistos en los pantanos. Lo quisiera o no, se celebraría la conferencia de prensa”.

La noche del 24 de marzo, Hynek estaba dentro de una patrulla que le servía de guía, cuando escuchó un informe acerca de un OVNI en el radio de la patrulla. Rápidamente se dirigieron al lugar. Todos en la calle señalaban un objeto brillante en el cielo. “¡Allí está! ¡Se esta moviendo! ¡Lo veo, lo veo!”, eran los gritos de los testigos. Hynek, astrónomo profesional, reconoció en el objeto a la estrella Arturo.

“No se estaba moviendo –dijo Hynek a la prensa-. Era la estrella Arturo, innegablemente identificada por su posición en relación al mango de la constelación de la Gran Taza. Una soberbia demostración para mí”.

Claramente se estaba viviendo una psicosis OVNI. Hynek tenía que dar la conferencia en medio de toda esta psicosis, y no estaba preparado. Para complicar más las cosas, la conferencia se pospuso varias veces. Originalmente estaba preparada para las 10:30 a.m., luego se pasó para las 12:00, las 13:00 y, finalmente, las 14:00. Hynek recordó una llamada telefónica de un botánico de la Universidad de Michigan, en la que le había llamado la atención sobre el fenómeno del gas de los pantanos. Hynek no sabía más que lo elemental sobre esas manifestaciones por lo que centro su investigación en este punto.

“Después de recoger más datos de otros científicos de Michigan a cerca del gas de los pantanos, decidí que era una “posible” explicación que podía ofrecer a los periodistas” “…Sin embargo la conferencia resulto ser un lugar en el que no cabían las discusiones académicas; fue un circo. Las cámaras de televisión me querían en una pose, los periodistas en otra, y durante un momento los dos grupos estuvieron tirando de mí. Todo el mundo reclamaba a gritos una explicación única y espectacular para los avistamientos. Querían pequeños hombrecitos verdes. Cuando ofrecí una declaración que consideraba el gas del pantano, muchos simplemente ignoraron el hecho de que yo dije que era una explicación “posible””.

Los periodistas no sólo ignoraron lo anterior sino que, además, dejaron entrever la posibilidad de aplicarla a todo el fenómeno OVNI, pero Hynek sólo la había aplicado para el caso de Mannors. Comprendo la situación de Hynek porque en lo personal me enfrentado al mismo asunto. Cuando intento una explicación para cierto caso, los ufólogos, muy orondos, me dicen: “sí, pero el caso fulano de tal no se puede explicar con lo que tu estas diciendo”, y creen que con eso descalifican la explicación (pobres descerebrados). En ningún momento he mencionado que exista una explicación simple del fenómeno OVNI. Aquí hay que utilizar la explicación caso por caso.

“Demasiados reportajes el día siguiente no sólo dijeron que el gas del pantano era definitivamente la causa de las luces de Michigan, sino que daban a entender que también era la causa de otros avistamientos de OVNIs. Salí de la ciudad tan rápida y silenciosamente como pude”.

Mucho tiempo después de los sucesos de Dexter, a principios de 1967, Hynek dio una conferencia en el acto de celebración del Día de los Fundadores de la Asociación de Alumnos de la Universidad de Nort Western. Ahí presentó varias diapositivas de los chistes que había dado lugar la famosa explicación del gas de los pantanos. Uno de ellos representaba una nave espacial en forma de disco y muy adornada, que había aterrizado en el campus de la universidad. Por una escotilla del aparato salían unos curiosos humanoides mientras otro, con una especie de arma extraña, corría por un sendero tras una pareja de asustados estudiantes, gritando:

“Llévenme con ese profesor que nos ha llamado gas de los pantanos”.

Los caricaturistas llamaron a Michigan “El estado del gas de los pantanos”. EL CONGRESO Las burlas llegaron al Capitolio, el entonces líder de la minoría republicana, Gerald R. Ford (que posteriormente llegaría a ser presidente), y el representante de Michigan (Segundo Distrito del Congreso), Weston E Vivian, pidieron una investigación del Congreso, y otros legisladores apoyaron su petición. Un comunicado interno de la Fuerza Aérea muestra que el congresista Vivian fue muy persistente en sus demandas:

DE: FTD, Wright Patterson AFB, Ohio. PARA: AFSC, Andrews AFB, Md. INFO: USAF, Wash, D.C., Unclass FM TDEW/UFO 14644 Marzo 1966. Para SAFOI-CC, para SCFA (Mayor Gregory). De acuerdo con la comunicación entre el Mayor Gregory (SCFA) y el Mayor Quintanilla (TDEW). El congresista Vivian (Michigan) llamó al Mayor Quintanilla el 24 de marzo de 1966 a las 11:20 y le pidió le informara si se iba a realizar una conferencia de prensa por parte del doctor J. Allen Hynek. Vivian pidió que le informaran al menos tres horas antes de la conferencia de prensa. SAFOI-CC fue informado de la conversación con Vivian y ellos dijeron que se ocuparían del asunto. El 28 de marzo, a las 15:20 Vivian llamó al Mayor Quintanilla y preguntó porqué no le había informado de la conferencia de Hynek. El Mayor Quintanilla informó al senador que SAFOI quedó en avisarle. El senador comenzó a molestarse y pidió el número telefónico del SAFOI. Luego le preguntó al Mayor Quintanilla si tenía estudios universitarios, y de ser así, en qué campo. El Mayor Quintanilla le dijo que tenía una BS en física. Luego el senador preguntó por cuánto tiempo había estado a cargo del Proyecto Libro Azul el Mayor Quintanilla. El Mayor dijo que tenía 32 meses en el cargo. Nuevamente Vivian preguntó a quién reportaba Quintanilla, y se le informó que al Coronel Eric T. De Jonckheere. El senador preguntó a quién reportaba el Coronel De Jonckheere, y se le dijo que al B/G Cruikshank. Luego Vivian preguntó quién asistía al Mayor Quintanilla en sus investigaciones. El Mayor informó que el Sargento Moody, que tenía un grado en psicología, con un trabajo de postgrado de 24 horas. El Mayor Quintanilla informó al senador Vivian que le asistían también otros departamentos de la Fuerza Aérea. El senador pidió que se le enviara el número de personas trabajando para el proyecto y sus credenciales, y de que manera hacían sus reportes. (Firmado) Mayor H. Quintanilla, Jr. 29 marzo 1966.

Ford escribió una carta fechada el 5 de abril:

Congresista L. Mendel Rivers, Director, Comité de Servicios Armados, Congreso de los estados Unidos Washington, D.C. Querido director Rivers: No dudo que haya notado el reciente torbellino en los periódicos sobre los objetos voladores no identificados (OVNIs). Yo tengo un interés especial en estos casos porque muchos de los que se reportaron últimamente ocurrieron en mi estado natal, Michigan. La Fuerza Aérea envió a un consultor, el astrofísico doctor J, Allen Hynek, de la Universidad Northwestern, a Michigan a investigar esos reportes; y le concluyó que todos eran debidos a bromas estudiantiles o gas de los pantanos o a una impresión creada por la elevación de la Luna y el planeta Venus. Yo no estoy de acuerdo con que esos reportes se puedan explicar tan fácilmente. Ya que creo que en esos reportes puede haber algo sustancioso, y porque también creo que los ciudadanos americanos requieren de una explicación más profunda que las dadas por la Fuerza aérea hasta la fecha, propongo que el Comité de Ciencia y astronáutica o el Comité de Servicios Armados, del Congreso, realicen consultas sobre los OVNIs y pidan el testimonio tanto de la parte ejecutiva del Gobierno como de algunas personas que afirman haber visto OVNIs. Incluyo materiales que creo le ayudarán en estimar la viabilidad de una investigación de los OVNIs. Quiero llamar su atención a la columna de Roscoe Drummond, publicada el pasado domingo en la que el señor Drummond dice, “Tal vez todos estos avistamientos son errores, imaginarios o irreales; pero necesitamos un acercamiento más creíble de lo que se nos ha dado”. El señor Drummond va al punto, “Necesitamos tener todos los datos juntos en un solo sitio para examinarlos más objetivamente de lo que nadie lo ha hecho antes. Se obtendrá una opinión pública estable observando con detenimiento la evidencia, y no menospreciándola. “Ha llegado el momento en que el Presidente del Congreso nombre un panel objetivo y respetado, que investigue y reporte todas las evidencias presentes y futuras para saber qué es lo que está pasando”. Estoy completamente de acuerdo con las declaraciones del señor Drummond. También sugiero que revise la serie de seis artículos, que incluyo, de Bulkley Griffin, del Griffin Larrabee News Bureau. En el último de estos artículos, publicado en enero, el señor Griffin dice, “Se puede establecer una conclusión principal. Que la Fuerza Aérea está engañando al público en su continua campaña de producir y mantener la creencia de que todos los avistamientos pueden explicarse como malas identificaciones de objetos familiares tales como, globos, estrellas y aviones”. Hoy recibí varios telegramas urgiéndome a una investigación por parte del Congreso sobre los OVNIs. Una es del Coronel de la Fuerza Aérea (retirado) Harold D. Brown, de Ardmore, Tenn., quien dice, “Yo he visto OVNIs. Estoy disponible para testificarlo”. Otro, de la señora Ethyle M. Davis, de Eugene, Oreg., dice, “9 de cada 10 personas quieren OVNIs verdaderos. Presione para que se investigue hasta el fondo”. Ronald Colier de Los Angeles, quien se identifica a sí mismo como “un científico del MIT”, me apremia para que usted haga todo lo que este a su alcance para que los archivos del Proyecto libro azul de la Fuerza Aérea (el nombre del estudio de la Fuerza aérea sobre los reportes OVNI), los conozca la gente”. ¿Debemos suponer que todo aquel que diga que ha visto OVNIs es un testigo no confiable? Una historia publicada por la UPI, del avistamiento del 21 de marzo de 1966 en Ann Arbor, Michigan, dice que: “al menos 40 personas, incluyendo 12 policías, dijeron hoy haber visto un objeto volador extraño, cuidado por dos naves hermanas en un pantano cerca de aquí, la noche del domingo”. Matt Surrell, de la estación WJR, de Detroit, cita un testigo presencial de un reciente avistamiento OVNI. Emile Grenier, un ingeniero aeronáutico de Ann Arbor, empleado en la Ford Motor Company Co. Y dice que un ingeniero aeronáutico no se puede considerar como un testigo no confiable. En la firme creencia de que el publico americano merece una mejor explicación que la hasta hoy dada por la Fuerza Aérea, recomiendo encarecidamente que se forme un comité de investigación sobre el fenómeno OVNI. Creo que se lo debemos a la gente para establecer la credibilidad de los OVNIs y producir el mayor conocimiento posible sobre este tema. Con mis más sinceras consideraciones, Atentamente Gerald R. Ford, Miembro del Congreso.

El Comité de Servicios Armados de la Cámara (House Committee on Armed Services), presidido por el congresista de Carolina del Sur, L. Mendel Rivers, se había reunió aquel 5 de abril y ahí, como veremos más adelante, comparecieron: Harold D. Brown, secretario de la USAF; el comandante Hector V. Quintanilla Jr., director del Proyecto Libro azul; y J. Allen Hynek, asesor del mismo. Con un juego de palabras Rivers les espetó:

”Veamos si ustedes pueden arrojar alguna luz sobre estos objetos tan iluminados”

El panel de consultores científicos del Proyecto Libro Azul había recomendado que se iniciara un nuevo estudio sobre el tema OVNI. Este comité era dirigido por el doctor Brian O’Brien. El congresista Rivers concluyó haciendo públicas las recomendaciones del Comité O’Brien: se debía organizar un estudio, independiente de la Fuerza Aérea, que investigara lo que eran los OVNIs. Había nacido el Proyecto Condon.

Continuará…

La foto del molino: lensflare.

Foto de lo que se supone es un foxfire o ignus fatuus (gas de los pantanos).

El doctor Hynek y el jefe de la policía de Dexter, Robert R. Taylor, viendo en un mapa la localización de los avistamientos.

La actitud de autosuficiencia y prepotente que adoptó Hynek en la conferencia de prensa, le quitó puntos ante los reporteros.

Hynek muestra el dibujo que hizo Mannor sobre el lugar en donde observó las luces.

Blandiendo la fotografía tomada por el policía Fitspatrick, Hynek explicó a los reporteros que se trataba de una foto de larga exposición, de la Luna y Venus.

El astrónomo también mencionó casos documentados de fraudes, como las fotografías de George Adamski.

Gerald R. Ford Harold D. Brown.

Para aquellos que piensan que la USAF se gastó enormes recursos para tratar de ocultar la verdad sobre los OVNIs les podemos informar que el Proyecto Libro Azul estaba constituido tan sólo por cuatro personas: un oficial (Hill Marley), un sargento (David Moody) y un civil, como secretaria (Marilyn Beaumer Stancombe) y el propio Hector Quintanilla.

Una de las fotos más conocidas de Quintanilla examinando restos de OVNIs.

El equipo de físicos de la Fuerza Aérea que conformaban el Proyecto Libro Azul. El sargento Charles R. Sharp, el teniente coronel Robert J. Friend, y el capitán Hector Quintanilla.

Foto histórica en la que el teniente coronel Robert J. Friend (sentado a la derecha), sede el mando del Proyecto Libro Azul al coronel Hector V. Quintanilla (de pie en el centro) en presencia del General Brigadier Roger M. Ramey (a la izquierda), Comandante de la Octava Fuerza Aérea, el mismo del asunto del globo de Roswell.

El doctor Edward U. Condon y el único platillo volador real que pudo tener en sus manos.

El jefe de la policía del la Universidad Eastern Michigan, John E. Hayes, examina el OVNI de Yipsilanti que se transformó en una bolsa para lavado en seco, con una cruz de plástico en ambos extremos, para sostener pequeñas velas.

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