El ovni de la isla Trinidad (y 7)

ANÁLISIS Y CONSTRUCCIÓN DE UN ESCENARIO PLAUSIBLE

Lo que viene a continuación es la interpretación de este autor, del caso de la isla de Trinidad, y por lo tanto puede estar equivocado. No obstante, en vista de todos los datos aquí reseñados, informes oficiales, recortes de prensa, artículos en libros y revistas, consideramos que el escenario que más se ajusta a los hechos es el que presentamos a partir de estas líneas.

Este caso, a primera vista, parece ser bastante complicado. Y lo es. Sin embargo presenta varios puntos oscuros que trataremos de analizar.

En primer lugar tenemos el asunto del número de avistamientos previos al de Baraúna. Mientras que Fontes menciona 7 de ellos, el capitán Bacellar sólo reportó 4. La forma en presentar dichos avistamientos también difiere de ambas fuentes. Mientras que Bacellar hace un recuento puntual y desprejuiciado, Baraúna es más fantasioso. No cabe duda de que el fotógrafo y sus amigos, ayudados involuntariamente por los ufólogos Fontes y Martins y de varios periodistas que cubrieron el caso, fueron la fuente de varios mitos que se formaron en este caso y se han extendido hasta nuestros días. Tenemos para comentar sobre este punto la “abducción del globo”, las fallas en el radar del Saldanha, la foto del sargento que nunca apareció, la supuesta intervención de la Marina que se negaba a que se dieran a conocer las fotos, y otras más que analizaremos.

1. EL GLOBO ABDUCIDO

La versión fantástica de Baraúna la da Fontes en su artículo, mientras que en el Documento 1, Sección 2, entre los puntos I y VII, y el inciso (b) del apartado ANALISIS, se puede ver la versión de Bacellar en el asunto del “globo abducido”.

El caso del “globo abducido” es el sexto avistamiento de acuerdo con la cuenta de Fontes. De acuerdo con esta versión fantástica el suceso ocurrió el 6 de enero, por la mañana. Como todos los días Bacellar estaba rastreando un globo que había sido lanzado pocos minutos antes. Afuera el día era claro y soleado y otros técnicos, con teodolito, cubrían el ascenso del globo. Repentinamente la frecuencia de la señal cambió intempestivamente, pero aún no era tiempo de que el globo estallara por lo que Bacellar envió a un subalterno para que verificara con los operadores del teodolito si el globo había estallado prematuramente.

A su regreso, el técnico le informó a Bacellar que en el teodolito no se había captado la caída de la radiosonda, pero que en el cielo se veía un objeto brillante. Bacellar salió de la estación de rastreo y observó que, efectivamente, el globo subía lentamente y se acercaba a una nube cúmulo, “que estaba exactamente arriba a una altura de unos 4,300 metros”.

“Fue entonces cuando los observadores vieron una extraña cosa: el globo fue succionado hacia la nube, entró en ella, y se perdió de vista. Reapareció diez minutos después, y continuó su ascenso en el cielo –ahora más rápidamente, era más ligero que antes de desaparecer en la nube. Los instrumentos del globo habían desaparecido cuando estuvo dentro de la nube. En efecto, había entrado a la nube llevando los instrumentos, pero había salido sin ellos”.

“¿Habían caído con el paracaídas mientras estaba dentro de la nube? Tal vez, pero nadie vio bajar el paracaídas. Nadie pudo estar seguro porque no se les encontró. Como se hubiera esperado si los hubiera recogido un intruso…

“Si, había un intruso dentro de la nube cúmulo. Salió poco después del globo y fue visto por primera vez por el técnico del teodolito. El Comandante Bacellar estaba alerta y también lo vio: un objeto plateado, con el color el aluminio pulido, brillando en la luz. Salió lentamente detrás de la nube, moviéndose a SW-E. El Comandante Bacellar lo vio con unos binoculares y luego pidió el teodolito.

“A través de los 20 aumentos del teodolito, el UAO se veía como una media luna con un brillante color blanco. Bacellar lo siguió con el aparato por una media hora. Continuaba moviéndose del suroeste al Este –pero luego cambió de curso y comenzó a moverse de Este a Oeste. En este momento, Bacellar llamó al técnico para que continuara rastreando el objeto con el teodolito mientras él se dirigía a la estación de radio, para checar los datos de la radiosonda. Luego fue a la nave para traer un sextante y, desde el barco siguió el objeto a través del aparato por un largo tiempo.

En otra parte de su artículo, Fontes, con información proporcionada por Baraúna afirma que el objeto ”Parecía una mota brillante y luminosa, de color plateado. Parecía moverse de un lado a otro y hacer algunos giros. A su altura aparente, su velocidad debía ser tremenda para proporcionar la impresión de movimiento tan claramente definida”.

Con el sextante pudo calcular que tenía una elevación de unos 80 grados y su primera impresión fue que se trataba de Venus, pero luego descartó esta hipótesis porque los datos del azimut y elevación no coincidían con los del planeta. El objeto parecía salir del Sol y tenía una forma oval con un largo tres veces superior a su ancho. El extraño objeto desapareció a las 12:15 “detrás de un banco de nubes”, según una versión de Fontes o, unos párrafos más adelante en el mismo artículo: ”Al final gradualmente disminuyó su tamaño, y finalmente se perdió de vista al técnico que lo estaba rastreando en todo ese tiempo”.

Según Bacellar la velocidad angular era similar a la del Sol, cuando se movía de Este a Oeste, pero aumentó al cambiar su curso de Suroeste a Este. El globo explotó a su tiempo y Bacellar envió un mensaje de radio reportando los eventos y pidiendo instrucciones.

Desafortunadamente en esos días aún no se contaba con la valiosa experiencia del doctor Mack o de Derrel Sims, quienes seguramente hubieran hipnotizado al globo para rastrear el “tiempo perdido” que pasó dentro de la nube (¿o del OVNI?) y buscar alguna tuerca extra que le hubiese sido “implantada”. El globo les hubiera contado la manera en que los grises le insertaban una enorme aguja en su cuerpo, momento en el cual comenzó a caer a tierra.

La versión de Bacellar no tiene nada que ver con la anterior

“I. Estaba siguiendo un globo meteorológico cuando tuvo indicación de que sus instrumentos habían caído; la caída fue claramente reconocida por las señales emitidas por su radio sonda y por la línea trazada en el registrador.

“II. El globo debía explotar después de dicha caída, pues el tiempo medio de vida de un globo es de cuarenta minutos; después de este lapso estalla, debido a la gran altura alcanzada.

“III. El globo seguido estaba cubierto, a una altura de 4,300 metros, cuando sus instrumentos fueron lanzados por medio de paracaídas. Unos pocos momentos más tarde, localizó un objeto en el cielo, a unos treinta grados en la horizontal del punto donde el globo había desaparecido al pasar detrás de una nube.

“IV. Visto a través del teodolito, el objeto presentaba una extraña forma, como una media luna, con una luz brillante; el fenómeno duró tres horas y media, y el objeto aparentemente se movía con la misma velocidad angular del sol.

“V. El objeto desapareció únicamente cuando el cielo quedó totalmente cubierto por nubes cirrus.

“VI. No haya explicación para la observación que realizó considerando el tiempo de vida del globo pintado de rojo que seguía, la forma y luminosidad del objeto y posición de la Luna y de los planetas.

“VII. Esta observación fue atestiguada por el oficial médico, varios argentinos y marineros de la Armada, y un técnico civil del departamento de Hidrografía y Navegación de la Marina”.

Pero si no fue un OVNI abductor de globos ¿qué vio Bacellar? Considerando la hipótesis de que fuera un cuerpo astronómico, en particular un planeta (Venus según la primera impresión de Bacellar), utilizamos el simulador celeste Starry Night Backyard y encontramos lo siguiente:

Efectivamente Venus había salido por el E (105°) aproximadamente a las 8:40. A las 12:15, hora en que se dejó de ver el OVNI, se encontraba a 48° de altura, y no a los 80° que calculó Bacellar. Por lo tanto no era Venus el extraño objeto observado, como así concluyó el mismo Bacellar.

Pero al otro lado del Sol se encontraban Mercurio, Júpiter, Saturno y Marte, todos antecediéndolo con una velocidad angular muy similar a la del astro rey (como así se dijo del objeto). En particular, Marte estaba a una altura de 66° a las 8:45 (casi en el Este, 98°). A las 12:15 estaba a 65° de altura (casi en el Oeste, 263°). Pero lo más interesante es que aproximadamente a las 9:45 estaba a una altura de 80°. Al objeto se le dejó de ver a las 12:15 y se le pudo seguir por unas tres horas y media. Esto nos da un intervalo de tiempo de las 8:45 a las 12:15. Bacellar observó al objeto por cierto tiempo mediante el teodolito y luego fue al barco por el sextante. Esto nos podría dar una hora de ventaja. Es decir, Bacellar podría estar calculando la altura del objeto, con el sextante, justo a las 9:45. Y a esa hora Marte se encontraba a 80° de altura, pareciendo salir del Sol, con una velocidad angular similar a la de él, y viajando, aparentemente, de Este a Oeste (el movimiento de SO a E no lo puedo explicar y tal vez se deba a un error de apreciación). Lo anterior nos da la pauta a creer que el extraño “OVNI abductor de globos” tal vez era el planeta Marte.

Curiosamente el arquitecto y ufólogo ingles Steuart Campbell , utilizó una hipótesis similar para explicar el OVNI fotografiado por Baraúna que, supuestamente desapareció hacia el Suroeste. Campbell indicó que el objeto apareció y desapareció en el azimut 259°, es decir, justo hacia el suroeste[1]. Campbell usa este azimut para soportar su afirmación de que el objeto fue un espejismo del planeta Júpiter. Campbell aseguró que Baraúna había fotografiado un espejismo diurno de Júpiter, debido a un fenómeno atmosférico conocido como termoclina. De acuerdo con su teoría, la imagen doble y amplificada fue vista gracias a ese espejismo:

“El movimiento de la imagen indica que hacia el Suroeste se formó una inversión de temperatura, de modo que su superficie era casi vertical[2]… la componente vertical de la termoclina pudo tener una onda que fue arrastrada, primero en una dirección y luego en otra…

“La parte cóncava de la termoclina probablemente envolvió la imagen hasta que el cambio de la curvatura permitió que fuera vista por cualquier persona que estuviera en la línea de visión… La termoclina pudo haberse curvado en dos direcciones, como una burbuja aplanada… El movimiento de la imagen, semejante al de un murciélago, indica que hubo ondulaciones en la capa de inversión…”

Sin embargo, utilizando el mismo programa astronómico que ya mencioné, encontré que ese día no se podía ver Júpiter en esa parte del mundo, aún cuando se hubiese presentado un fenómeno de refracción de la luz. Además, Robert Shaeffer[3] menciona que:

“Júpiter apenas es visible cuando está cerca del ocaso…(Campbell) no entiende que … la brillantez de la superficie del espejismo sería mucho menor que la del objeto que los causa, ya que la luz se difunde hacia fuera, lo cual hace que el objeto sea incluso menos visible en luz diurna que bajo otras condiciones…

“Sea cual fuere el caso, falta un dato vital… en la hipótesis de Campbell: que los espejismos nunca aparecen a más de medio grado arriba del horizonte, incluso en las circunstancias más inusuales”.

Además el OVNI fue visto y fotografiado casi al mediodía, por lo que ver a Júpiter sería prácticamente imposible.

Bacellar fue el primero en investigar con radiosondas en Brasil, por lo que no es difícil que haya cometido errores y no supiera interpretar los aparatos.

2. EL RADAR Y LOS EFECTOS ELECTROMAGNÉTICOS

Baraúna también afirmó que se había captado el OVNI en el radar, pero luego se desmintió ya que dijo que el radar había dejado de funcionar cuando apareció el OVNI. En la entrevista que sostuvo con Hynek en el citado congreso ufológico, Baraúna afirmó que el OVNI no fue captado por el radar porque se había ido la energía eléctrica, justo en el momento en que izaban la lancha de desembarco.

En el informe de Bacellar indicó que el corte de energía efectivamente se había dado, pero también dijo que,”… en alta mar el navío se detuvo tres veces por averías técnicas: se paraba el barco mientras el alumbrado decaía hasta apagarse”.

Es decir, el barco tenía problemas con el motor. Problemas que bien pudieron tener un origen natural, por lo que no es necesario echar mano de hipótesis extrañas. Sin embargo, los marinos ya habían relacionado el “efecto electromagnético” con la presencia de OVNIs, probablemente por versiones del mismo Baraúna que conocía algo de la literatura ufológica. Bacellar apunta a este respecto lo siguiente: “En cuanto tenían lugar dichos fenómenos, algunos oficiales se precipitaban a la cubierta con gemelos, pero el cielo estaba encapotado y no se pudo observar nada. El resto del viaje fue menos animado y el Almirante Saldanha alcanzó sin tropiezo Vitoria antes de zarpar de nuevo hacia Río.

En definitiva, no hay una clara relación entre los efectos electromagnéticos y la presencia de OVNIs, ni estos fueron captados por el radar, como se dijo originalmente.

3. LA QUINTA FOTO, LA DEL SARGENTO

Baraúna dijo que un sargento telegrafista de la base de Trinidad tomó otra foto, sin embargo, nadie más vio tal foto:

“…en uno de esos avistamientos, el objeto fue fotografiado por un sargento de la Marina. Obviamente su foto no se publicó y probablemente nunca se publique –las razones son evidentes”.

La versión que Baraúna contó a Fontes es la siguiente:

“La investigación también revela otra cosa importante (también negada por el Comandante Bacellar): que el UAO fue fotografiado por uno de los testigos, un sargento de la Marina. El hombre estaba tomando fotos de la isla con una cámara de caja cuando vio el UAO moviéndose en el cielo. El tomó una foto antes de que desapareciera. El negativo fue requisado de inmediato por el Comandante Bacellar y el film fue revelado el mismo día. La fotografía era lo suficientemente buena para mostrar que el objeto fotografiado era el mismo descrito por los testigos. En las ampliaciones que se hicieron del negativo era claramente visible su figura esférica y su grueso anillo alrededor de él. Por otra parte, parecía que el rápido movimiento del UAO no fue captado adecuadamente por la cámara de caja; el objeto parecía fuera de foco y no era observable ningún detalle.

“Esta foto era probablemente una de la cinco fotos de UAO que vi en el Ministerio de Marina, junto con las tomadas por Baraúna. A pesar de la carencia de detalles, es una evidencia muy importante, porque muestra el mismo objeto visto posteriormente en las fotos tomadas por otra persona”..

Analizando a la distancia, y con el tiempo, las personalidades de Bacellar y Baraúna, nos podemos inclinar a creer más en el primero que en el fotógrafo. Es decir, si Bacellar dijo que este evento (el del sargento) era ficticio, probablemente lo era. Pero ¿cómo explicar que Fontes y el mismo Baraúna hubieran visto, en el Ministerio de Marina, una quinta fotografía. Viegas, uno de los miembros del Club Icarai, nos da la respuesta (recorte de prensa 15):

“Cuando la nave llegó a Rio, los negativos se llevaron al Ministro de Marina y fueron proyectados en una pantalla, junto con una fotografía de un platillo volador enviada de los E. U., en un reporte militar en el que se informaba a la Marina de los avistamientos hechos en ese país. Un estudio comparativo demostró que el objeto avistado en Trinidad era similar en forma al fotografiado en los E.U.

Nuevamente la versión de Baraúna sale mal parada. Seguramente el sargento y su foto nunca existieron.

4. EL “COVER UP” DE LA MARINA

Baraúna mismo también difundió el rumor de que el Ministerio de Marina le impedía hacer declaraciones y que, incluso, sus fotografías iban a ser confiscadas. Como, al pasar el tiempo nada de esto había ocurrido, además de que las fotos ya habían sido publicadas por varios periódicos, Baraúna declaro que había sido una broma que le había gastado un amigo (recorte de periódico 12).

En cuanto a que la Marina estaba realizando una operación de cover up, tampoco fue cierta. El mismo Ministro de Marina declaró (recorte de periódico 19):

““Con relación a la noticia que se propagó de que este Ministro se oponía a la divulgación de los hechos sobre la aparición de un extraño objeto sobre la Isla de Trinidad, este Ministro declara que tales noticias (de que el Ministro se opone a su propagación) no son ciertas. Este ministro no ve razón por la que los medios no deban tener acceso a las fotos tomadas por el señor Almiro Baraúna quien estaba en Trinidade invitado por la Marina y quien fotografió el disco en presencia de varios hombres miembros de la tripulación del NE Saldanha da Gama, en donde fueron obtenidas las fotos. Es claro que el Ministro no puede hacer ninguna declaración sobre el objeto visto en Trinidad, porque las fotos no son prueba suficiente de cualquier declaración”.

Lo anterior debería ser tomado en cuenta por nuestros modernos ufólogos que creen que una foto, o un video, son prueba irrefutable de la existencia de naves extraterrestres en nuestros cielos.

5. LAS GAVIOTAS, DE BACELLAR Y DE VIEGAS

El capitán Carlos Alberto Bacellar identificó lo observado el 1 de enero, como una gaviota. Posteriormente Viegas, como para poner en duda la explicación de Bacellar y copiando algunos puntos de la declaración del capitán, dijo que (recortes de periódico 14 y 15):

“Estaba en cubierta. Súbitamente mi amigo Amilar Vieira Filho llamó mi atención hacia lo que parecía ser una “gran gaviota”. Miré hacia ahí y no pude controlarme y grité: “!Un platillo volador!”

Si Viegas vio algo “que parecía ser una gaviota”, pero que luego identifico (sin lugar a dudas) como un platillo volador ¿no se habría confundido el capitán Bacellar y su “gaviota” también era, en realidad, un OVNI? En realidad creo, por lo que veremos más adelante, que los miembros del Club Icarai conocían perfectamente la historia de los avistamientos en la isla y a partir de ellos fue que inventaron y construyeron todo el caso. De tal forma que Viegas inventó lo de la gaviota para poner en duda la declaración de Bacellar.

6. ¿CUÁNTO TIEMPO DURO EL AVISTAMIENTO?

Baraúna declaró a los investigadores de la Marina haber tomado sus seis fotos en no más de 14 segundos. Pero, en caso de que hubiese ocurrido el avistamiento, ¿se dio este en dicho periodo de tiempo? También sobre este punto Baraúna y sus amigos dieron varias versiones, pero reconstruyendo los hechos a partir del Documento 1 y los recortes de periódicos 1, 9, 14 y 15, tenemos la siguiente escena. Desde la proa (la parte delantera del barco) Vieira observa un objeto extraño en el cielo. Le avisa a Viegas, quien luego de pocos segundos grita ¡un plato volador¡ Luego entre los dos llaman a Baraúna, que estaba a unos 18 metros de ellos. Su alboroto había llamado la atención del teniente Homero Ribeiro, quien corre hacia Baraúna para alertarlo del OVNI, en su camino tropieza con unos cables. El fotógrafo, que estaba mareado e indispuesto por el vaivén del barco, y por no haber tomado la cápsula para el mareo, se encontraba (al lado del fotógrafo Faríaz Azevedo) sacando fotos del izado de una lancha. Deja lo que está haciendo y se dirige hacia sus amigos. Tarda unos treinta segundos en localizar el objeto. Finalmente lo localiza acercándose a la isla, rumbo a la punta Crista do Galo. Antes de llegar al Pico Desejado saca sus primeras dos fotos (sobre expuestas). El objeto desaparece detrás de la montaña durante unos segundos y luego reaparece, dos segundos después, regresando al mar. Toma la tercera foto. Luego toma otras dos más en las que sólo se ve la costa, debido “al jaleo que reinaba entonces”. El OVNI parece detenerse, durante 5 segundos, y Baraúna aprovecha para sacar la sexta foto. Luego, después de 10 segundos, el objeto desaparece.

En total tenemos: unos cuantos segundos (¿10? ¿15?) desde que Vieira avisa a Viegas y luego a Baraúna; 30 segundos que tarda Baraúna en localizar el OVNI; 14 segundos (según Baraúna), de 17 a 20 (según yo, ya que Baraúna dijo que, “el mar estaba agitado” y él se “encontraba molesto con el balanceo”) en tomar sus seis fotos; 10 segundos finales que tomó el OVNI para desaparecer. En total tenemos, en el mejor de los casos, 64 segundos; en el peor, 75 segundos. Es decir, poco más de un minuto. Tiempo más que suficiente para que varios oficiales, que se encontraban bajo cubierta, salieran y vieran el OVNI. Pero lo que aquí nos interesa, más que los oficiales es el segundo fotógrafo que se encontraba en cubierta, Faríaz Azevedo. Él estaba junto a Baraúna sacando fotos de la lancha; y si Baraúna se encontraba a unos 18 metros de Viegas y Vieira, Faríaz no debió haber estado, exagerando, a más de 20. Recorrer esos 20 metros en más de un minuto (o aún en el mínimo de 14 segundos que menciona Baraúna en que sacó sus fotos) no debió ser una proeza olímpica. Cualquiera lo pudo haber hecho. Pero según la leyenda del caso de la isla Trinidad, sólo Baraúna pudo sacar fotos del OVNI.

Para hacer el análisis anterior, y el que le sigue, hemos utilizado los siguientes extractos:

Recorte de periódico 1. “En el momento en que estaba a punto de reunirme con mi amigo, indispuesto de verdad por el mareo, tuve que renunciar a avanzar más y descansé un rato. De repente, en la cubierta delantera, un fuerte rumor llamó mi atención. En seguida vi a mis dos jefes –José Teobaldo Viegas y Amilar Vieira Filho- que me llamaban haciendo grandes señas con las manos, mientras me señalaban un lugar en el cielo y gritándome que un objeto brillante iba acercándose a la isla. En ese momento preciso –hacia las 12:20 horas-, mientras yo intentaba divisar algo, el teniente Homero Ribeiro, dentista de a bordo acudió hacia mí desde la proa del navío y me señaló en el cielo el objeto volante; iba tan excitado que tropezó con los cables que rodaban por la cubierta. Sin embargo, yo había logrado localizar el artefacto, merced a la luminosidad que emitía. Ya estaba muy cerca de la isla y no sabría decir si su luminosidad le era propia o si reflejaba algún resplandor procedente del suelo. De todas formas, el cielo estaba encapotado y el Sol no podía iluminarlo. Venía de alta mar e iba rumbo a la punta Crista do Galo. Antes de que llegase detrás del Pico Desejado, saqué dos fotos. Pero mi máquina estaba mal ajustada y, desgraciadamente, mis negativos quedaron sobre expuestos. El objeto desapareció detrás de la montaña durante segundos y, de repente, regresó, dirigiéndose ahora hacia el mar. Estaba más cerca y parecía mucho más grande. Tomé entonces mi tercera foto.

“Inmediatamente saqué dos fotografías más, pero no acerté a causa del jaleo que reinaba entonces en la cubierta. El objeto volante se había elevado hacia alta mar a gran velocidad. De pronto pareció detenerse y aproveché para sacar la sexta foto, la última de mi película, por cierto. Después de unos 10 segundos se alejó y, por fin, desapareció.

Recorte de periódico 9. “Me tomó cerca de 30 segundos ver el objeto. Parecía brillar o se veía como los rayos del Sol sobre el parabrisas de un auto. Entonces note que estaba frente a las nubes. Tomé las primeras tres fotos. En este momento, como un destello y a gran velocidad desapareció detrás del Pico Desejado. Dos segundos después, sin embargo, reapareció volando horizontal y lentamente. Se paró por unos 5 segundos sobre la línea del horizonte y luego desapareció. Estaba tan nervioso que perdí las siguientes tomas”.

Recortes de periódico 14 y 15. “Estaba en cubierta. Súbitamente mi amigo Amilar Vieira Filho llamó mi atención hacia lo que parecía ser una “gran gaviota”. Miré hacia ahí y no pude controlarme y grité: “!Un platillo volador!” El señor Baraúna estaba a unos 18 metros con su Rolleiflex, mirando las maniobras. Oyó mis gritos y llegó corriendo, a tiempo para tomar cuatro fotos del objeto. Otras personas también se alertaron con mi alarma: un sargento, marinos, el dentista de la nave (Teniente Capitán Homero Ribeiro), y otras personas. Todos ellos vieron el objeto. El fotógrafo Farias de Azevedo, que estaba más lejos, no llegó a tiempo para sacar fotos.

“La primera vista fue de que el objeto brillaba con un fulgor fosforescente, que –aún de día- parecía ser más brillante que la Luna. El objeto tenía un tamaño aparente (diámetro angular) del de la Luna llena. En su trayectoria por el cielo, se inclinó, por lo que su forma real era claramente visible contra el cielo: era una esfera achatada y circundada, en su ecuador, por un gran anillo. Su velocidad era de 1,100 kilómetros por hora al momento de desaparecer en el horizonte.

Documento 1. “X. Las fotografías fueron tomadas en un espacio de unos 30 segundos;

Del recorte de periódico 1 tenemos que las primeras dos fotos se tomaron antes de llegar detrás del Pico Desejado; pero del recorte de periódico 9 se desprende que fueron las 3 primeras fotos. El objeto era (según los recortes de periódico 1, 14 y 15) sumamente brillante y, ”aún de día- parecía ser más brillante que la Luna. El objeto tenía un tamaño aparente (diámetro angular) del de la Luna llena”. Pero si era tan brillante y tan grande (del tamaño de la Luna llena), ¿porqué tardo tanto en localizarlo (30 segundos)?

Baraúna también afirmó que la Marina había calculado que el OVNI tenía unos 36 metros de largo por 7 de alto, y que viajaba a unos 900 Km/h. Sin embargo, en ninguna parte de los informes y documentos oficiales de la Marina Brasileña se mencionan tales datos.

Lo único que podemos sacar en conclusión de lo anterior es que, en varios de estos puntos Baraúna y sus amigos están mintiendo.

7. BARAUNA, EL NERVIOSO

Pero no sólo Azevedo fue incapaz de tomar una foto del OVNI. Otros tres fotógrafos pusieron en entredicho sus habilidades en esa profesión. Efectivamente, en total había 5 fotógrafos, o por lo menos 5 personas con cámara fotográfica, según informa el mismo Baraúna en el recorte de periódico 1:

“R. No. Además de mi había otras cuatro personas con cámaras en el momento del avistamiento. Pero, aparentemente, no fueron capaces de ver el objeto, o los paralizó la emoción.

Emoción. Exactamente eso fue lo que dijo Baraúna después de tomar las fotos. Que estaba muy emocionado y muy nervioso durante la aparición del OVNI: “Estaba tan nervioso que perdí las siguientes tomas” (recorte de periódico 9). Nervioso, lo estaba, durante la toma de las fotos. Tan es así que olvidó ajustar adecuadamente su cámara y las fotografías que obtuvo no tienen una buena calidad, por lo menos en lo que respecta al OVNI, pues el paisaje circundante se ve perfectamente.

“Pero mi máquina estaba mal ajustada y, desgraciadamente, mis negativos quedaron sobre expuestos”. Les dijo a los periodistas en el recorte de periódico 1. Pero, concedamos lo que dijo John Hopf: “Si se hubiera parado a cambiar la velocidad, tal vez no tendríamos esta invaluable evidencia”.

Al aceptar que Baraúna no hizo ningún cambio en la velocidad, diafragma o el objetivo de su cámara, aceptamos su explicación del porque dos de sus fotos salieron sobre expuestas, pero ¿porqué sólo dos fotos? Si eso fuera verdad, todas las restantes, en esa secuencia, deberían haber salido sobre expuestas.

“…sin embargo, como (solo) en dos vistas el OVNI aparecía con toda claridad y temía perderlas si el proceso fallaba, cortó la película y sometió a proceso sólo los otros cuatro negativos (restantes); como resultado, el OVNI apareció con toda nitidez en dos de ellos, en diferentes posiciones”. (Documento 1)

Continuaba tan nervioso que sacó dos fotos, de las cuatro que proceso y aclaró, y que mostraban escenas de la isla.

“c) que las dos fotos perdidas por Baraúna debido a que estaba muy nervioso, o porque fue empujado por otras personas a su alrededor, mostraban el mar y parte de las montañas de la isla”. (Documento 1)

Pero, si lo empujaron las fotos debieron haber salido movidas, sin embargo Bacellar no menciona eso.

Pero Baraúna continuaba nervioso. Tan nervioso que se olvidó de rebobinar la película (recortes de periódico 14 y 15):

“Sin embargo, en su excitación olvidó rebobinar la película antes de abrir la cámara, y la pudo haber arruinado si no lo detiene un oficial en el último momento”.

¿Un fotógrafo que se olvida de rebobinar? Eso lo creo de un ama de casa, de alguien que toma sus primeras fotos, de gente inexperta; ¿pero de un fotógrafo profesional?

Cuando le preguntaron a Baraúna si el OVNI hacía algún tipo de ruido, dijo que las olas golpeando sobre la isla le impidieron oír (recorte de periódico 1). Pero cuando vemos las fotografías nos damos cuenta de que el barco se encontraba lo bastante alejado de la isla como para que el sonido de las olas sobre las rocas produjera algún estrépito. ¿Estaba tan nervioso que no se daba cuenta de lo alejado que estaba de la isla y de que, por lo tanto no debería oír el ruido de las olas en la costa? ¿o estaba tan nervioso que no se daba cuenta de que estaba diciendo otra mentira?

8. REVELANDO LA PELÍCULA

Pero Baraúna continuaba nervioso después de terminado el avistamiento. Tan nervioso que no podía (¿o no quería?) revelar la película. La escena nos la muestra el recorte de periódico 2:

“3) Almiro Baraúna, fotógrafo profesional, estaba en cubierta con su cámara y, después de lo ocurrido, estaba en estado de excitación nerviosa. Permanecí a su lado todo el tiempo, porque quería presenciar el revelado del filme.

“4) Tan pronto como Almiro se recuperó, más o menos después de una hora de lo ocurrido, el rollo fue revelado en el laboratorio fotográfico de abordo”.

Pocos testigos de OVNIs (los que posteriormente he descubierto que estaban mintiendo) de los que he entrevistado dijeron haberse comportado de esta manera. Es cierto, en la gran mayoría hay excitación, pero la misma pasa después de algunos minutos o tan pronto se acaba el avistamiento. En la misma literatura OVNI se encuentran escasos ejemplos de testigos con tan alto nivel de nerviosismo. O bien Baraúna era nervioso por naturaleza, o bien estaba exagerando y trataba de desviar la atención. En México decimos que “se esta haciendo güey”. Pero la razón de desviar la atención, según nuestra apreciación, se dará en las conclusiones.

Otro punto interesante de aclarar es quién estuvo presente durante el revelado de los rollos. Los miembros del Club Icarai hicieron correr la versión falsa de que fue el mismo capitán Bacellar quien estuvo presente en ese proceso. En el recorte de periódico 1 vemos que la declaración de Baraúna involucra no sólo a Bacellar, sino a otros oficiales. Si bien es cierto que no dice que Bacellar estuvo dentro del cuarto de revelado, una lectura superficial, que fue la en ese entonces dio la mayor parte de los lectores, hace suponer la presencia del militar en el cuarto de revelado:

“R. El comandante de la nave y varios oficiales de la guarnición querían ver lo que había tomado en las fotos. Yo también tenía curiosidad y decidí revelar el rollo ahí mismo en la nave. El proceso fue bajo la supervisión de varios oficiales, incluyendo el Comandante Carlos A. Bacellar”.

El que va más lejos en la mentira es Viegas, quien según las versiones publicadas en los recortes 14 y 15, dijo:

“Los negativos los reveló de inmediato Baraúna en presencia del Comandante Bacellar”.

Lo más lógico era haber dicho algo como: “mientras Baraúna revelaba los rollos y yo le ayudaba en el proceso, afuera, Bacellar y otros miembros de la Marina esperaban los resultados. Efectivamente. Viegas fue el único que entró a acompañar a Baraúna, según lo reporta Bacellar en el recorte de periódico 2:

“5) El señor José Teobaldo Viegas, capitán retirado de la Fuerza Aérea, acompañó atentamente, con una lámpara de pilas, al revelado del filme, en cuanto que yo, afuera, esperé a que terminaran”.

Inclusive el diputado Sergio Magalhaes, en su declaración del 27 de febrero, dudaba de que las fotos hubiesen sido reveladas en presencia de oficiales y de que las mismas hubiesen sido trucadas antes de los hechos:

“4. ¿Resulta exacto que las fotos sacadas fueron reveladas en presencia de oficiales y que desde el primer examen de estos documentos el objeto fue enseguida reconocido?

“5. ¿Han sufrido los negativos un examen minucioso para descubrir si la película había sido trucada antes de los hechos?”

Lo presencia de Viegas durante el revelado de las fotos está confirmada en el documento 1:

“IV. Permaneció en el cuarto oscuro unos diez minutos acompañado por el capitán de la Fuerza Aérea, que lo ayudaba, después mostró la película aún húmeda, al capitán de corbeta Bacellar con la impresión de que el objeto fotografiado no había aparecido en el film revelado; sin embargo, su impresión fue alterada por el propio capitán Bacellar, quien mostró que, en las vistas conectadas con la observación, era visible en diferentes posiciones, una imagen que parecía la del objeto.

Este párrafo es interesante por otro aspecto. Recordemos que estamos hablando de negativos. El tamaño más común de estos es de unos 5 x 8 cm. Se sabe que el ancho angular del objeto en la fotografía número 3 es de 1.54° ± 0.26°. Dicho de otra manera, sería muy difícil apreciar el supuesto OVNI en los negativos, a menos que el positivo se ampliara y se imprimiera en papel. Recordemos, además, lo difícil que es reconocer objetos comunes en los negativos; nuestra mente no está acostumbrada a que las partes que comúnmente son claras, aparezcan oscuras y viceversa. Por eso la afirmación del doctor Menzel es del todo correcta:

“La foto número 3 presenta un OVNI ligeramente mayor de ¼ de pulgada, en longitud, y menos de 1/8 de pulgada de grosor. Suponiendo un factor de ampliación de 3, encontramos que el OVNI del negativo debería aparecer sólo como una débil mancha de cerca de 1/16 de pulgada de longitud y no más grueso que una fina línea de lápiz. Se requerirían unos ojos fantásticos para distinguir algo parecido a Saturno o cualquier otra forma”.

Pero lo más importante de todo es que la afirmación de que los demás testigos pudieron comprobar que el objeto en los negativos era el mismo que ellos habían visto algunos minutos antes. ¡Seguro¡ Sólo que hubiesen tenido ojos de lupa o que el objeto avistado hubiese tenido la siguiente forma -. La forma a la que hago referencia es -. Y si el lector aún no la ha visto, le confirmo que me refiero a un guión, a este guión “-“. De ese tamaño y forma debió haber sido el objeto en los negativos ¿podría alguien asegurar que se trataba de una nave de otro mundo?

9. LOS TESTIGOS

Y ya que hablamos de los testigos que observaron el supuesto OVNI, ¿cuántos y quienes eran? Originalmente se habló que toda la tripulación del Almirante Saldanha había observado el dichoso platillo volador. Esto es, aproximadamente unas 300 personas, en teoría, habrían sido testigos de tan insólito hecho. Luego, los miembros del Club Icarai (nuevamente estas personas) dijeron que por lo menos 48 personas se encontraban en cubierta y vieron el objeto no identificado. Baraúna afirma que se encontraban 48 testigos, pero información recabada por los periodistas del diario O Globo, demuestra que no había ningún oficial ni marino del Almirante Saldanha sobre la cubierta del navío. Los recortes de prensa 7 y 23, que hacen referencia a las declaraciones del Almirante Antonio Carvalho, confirman este punto:

“Ningún oficial ni marino del NE Almirante Saldanha presenció el evento”.

Abundando en el mismo punto, el recorte de prensa 19 afirma:

“…y la Marina niega que el capitán del Barco Escuela Saldanha da Gama y su tripulación hayan visto el disco”.

Pero si ningún oficial ni marino presenció el avistamiento, ¿quién lo hizo?, ¿Quién estaba sobre cubierta en el momento en que supuestamente ocurrieron los hechos?

Por principio de cuentas estaba el mismo Baraúna, el autor de las fotos. Amilar Vieira Filho, capitán del Club Icarai y empleado del Gobierno (trabajaba en el CACEX); También, el capitán (retirado) Jose Teobaldo Viegas, de la Fuerza Aérea, instructor del aeroclub de Niteroi y primer teniente dentista. Probablemente el fotógrafo Farias de Azevedo (suponemos su presencia por la declaración de Baraúna, pero no hemos encontrado ninguna declaración del él en la prensa ni en la literatura ufológica); y finalmente el teniente Homero Ribeiro, dentista del Almirante Saldanha.

Baraúna también hace mención de un geólogo, sus asistentes, y un reportero (recorte de periódico 1):

“R. Si. Estaba el profesor Fernando, un geólogo, con dos asistentes, y también un fotógrafo y un reportero del “Jornal do Brasil”.

Tampoco he encontrado entrevistas o declaraciones del geólogo Fernando, que hubiera dado un enorme espaldarazo al caso, debido a su calidad de científico. Lo más asombroso es que el supuesto periodista del Jornal do Brasil, tampoco utilizó su enorme suerte para hacerse de una exclusiva. Es más, tampoco conozco ninguna entrevista o comentario que indique que tal periodista haya sido testigo del OVNI o haya sabido que algún marino o miembro de la tripulación haya observado el OVNI.

Las únicas 4 personas que se encontraban en cubierta eran Baraúna, Vieira, Viegas y Ribeiro, los cuatro miembros del Club Icarai. Si leyó usted bien, Ribeiro, quien era amigo de Viegas, por tener la misma profesión, fue quien invitó a los miembros del Club Icarai para que abordaran el barco en la expedición científica que se llevaría a cabo en la isla Trinidad con motivo del IGY. Conocemos las declaraciones de los tres primeros testigos, pero Ribeiro, tal vez por su relación con la Marina, o porque sabía que todo era un fraude, prefirió dar un bajo perfil y trató de pasar inadvertido.

No hay ningún otro testigo del suceso de Trinidad. Baraúna, nuevamente mintiendo y generando otros mitos, dijo que la Marina había prohibido que los marinos declararan sobre el avistamiento. La verdad es que los periodistas no pudieron contactar con ningún marino, en Rio de Janeiro, porque cuando las fotografías fueron publicadas el Almirante Saldanha partía del puerto de Río de Janeiro, por lo que los periodistas no pudieron entrevistar a la tripulación. Fue hasta tres días más tarde (24 de febrero), cuando el Almirante Saldanha llegó a Santos, que los periodistas pudieron hablar con los marinos, quienes dijeron que realmente no habían visto el objeto.

El 24 de febrero el NE Almirante Saldanha llegó a Santos, S. P. A los miembros de la tripulación se les permitió bajar al puerto y ahí fueron entrevistados, por primera vez, por los periodistas de Folha Da Tarde y O Estado de Sao Paulo, quienes publicaron sus reportajes, al día siguiente, el 25 de febrero. Todos ellos confirmaron el paso del OVNI sobre la isla, pero ninguno fue testigo de los sucesos del Almirante Saldanha.

10. UNA VISITA A VITORIA

Sabemos que en el Saldanha sólo se reveló el rollo fotográfico y se obtuvieron los negativos, pero no se pudo obtener una impresión o una ampliación porque no había papel fotográfico abordo. También sabemos que era muy difícil que alguien hubiera identificado cualquier cosa en los negativos debido a su naturaleza y al tamaño angular tan pequeño del objeto. También sabemos que Baraúna estuvo sospechosamente nervioso con el rollo en sus manos, durante una hora, tiempo más que suficiente para poder intercambiar este rollo (si es que no estaba ya trucado), por otro que probablemente ya estaba trucado.

Pero hay más. Bacellar mostró demasiada ingenuidad al no quedarse con el rollo, como lo podemos ver en el Documento 1:

“No se hicieron copias de la película en el momento de ser revelada.

“El comandante del buque no tomó posesión de los negativos luego de haber sido revelados, de manera de obtener más tarde copias en presencia de testigos.

“Las copias y ampliaciones fueron realizadas por el fotógrafo en su propio laboratorio”.

Efectivamente, aún cuando estaba programado que los miembros del Club Icarai bajaran del barco al llegar a Rio, que había sido el punto de partida, y que era el lugar en donde residían; prefirieron desembarcar en Vitoria, aún cuando Bacellar les pidió que siguieran el trayecto hasta la capital. No quisieron quedarse en el barco, pero se comprometieron a reunirse con él, posteriormente, en Rio (recorte de periódico 2):

“7) Como fue previamente acordado, vi a Almiro Baraúna en Río…”

Un último y desesperado recurso para evitar que la Marina fuera el hazmerreír de la prensa fue la petición de Bacellar de que no publicara las fotos sin su consentimiento:

“8) Llamé la atención del fotógrafo al hecho de que estaba estrictamente prohibida la publicación de las fotos sin la autorización oficial, y le informe de que sería avisado, tan pronto como las autoridades competentes las liberaran para su publicación.

“…Sin embargo Baraúna y sus compañeros del Club de submarinismo permanecieron dos días en Vitoria, regresando a Río por medios propios, en autobús”.

Es decir, los miembros del Club Icarai, tuvieron más tiempo para arreglar y refinar sus fotos, preparar la historia, ponerse de acuerdo en la misma y presentar todo el paquete a sus amigos de la prensa. No hay otra explicación del porqué dejar un medio relativamente cómodo y rápido, el Saldanha, para utilizar un camión que tendría que viajar por los pésimos caminos de Vitoria a Rio (unos 600 kilómetros).

11. ¿UN FRAUDE?

Varios estudiosos del caso han apuntado la posibilidad de que se trate de un fraude. Algunos de ellos así lo afirman tajantemente. Desde el principio de la historia se tuvieron dudas sobre el fotógrafo y sus fotografías. O Jornal (Recorte de periódico 21) logró entrevistar, el 26 de febrero, al Comandante Paulo Moreira da Silva, quien había expresado ciertas dudas sobre el fotógrafo, pero aclaró:

“No quiero discutir la personalidad del fotógrafo que tomó las fotos del objeto desconocido visto por muchas personas responsables”.

El que también expresó sus dudas, pero incluso propuso la forma de aclarar e investigar el caso fue el doctor Menzel:

“Quisiera saber por qué medio o pruebas lo declararon auténtico. ¿Se probó la misma cámara? ¿Se determinó que las reflexiones internas en los lentes no producen una imagen fuera de foco de una fuente brillante reflejada y multiplicada fuera del campo visual?

“…Notará que supongo, igual que usted, que este reporte no es un fraude. Pero hasta que no tengamos una buena evaluación del fotógrafo, no podemos desechar la posibilidad de que él haya hecho un fraude. Hay diversas maneras de hacerlo y no conozco prueba alguna que pruebe la “autenticidad” del film.

“…Los tres testigos habían enfatizado la brillantez del OVNI y sin embargo en las fotografías se ve opaco”.

Hubo quien defendió las fotos, como la señora Lorenzen, pero en su defensa dejaba notar que habían pensado en la posibilidad de fraude y precisamente eso era lo que trataban de demostrar que no podía haber ocurrido:

“…Refiriéndonos de nuevo a la autenticidad de las fotos, debemos considerar la posibilidad de un fotomontaje. (ver j-II en PUNTOS POSITIVOS). Considerando que los testigos hubieran observado el objeto y subsecuentemente los negativos que mostraban el objeto, no es probable que Baraúna hubiera intentado hacer otra foto trucada. Los técnicos HND de la Marina afirmaron que los negativos eran naturales.

“Sin embargo todavía quedaría una forma en que Baraúna pudiera hacer un fotomontaje, y esto es que lo hubiera hecho antes de todo el jaleo que se formó en Trinidad. Pero tenemos que asumir que era capaz de fabricar una maqueta de OVNI, colocarla en la película, y luego fotografiar el paisaje de la isla Trinidad sobre ella. Pero esto no es un fotomontaje, es simplemente una doble exposición, y entonces, ¿cómo sabría él lo que verían y testificarían posteriormente la gente en cubierta del Almirante Saldanha? Un fotomontaje sería la combinación de dos fotos, pero ¿Cómo sabría lo que verían? Y ¿Cómo sustituyó este rollo hipotético? ¿cómo se pudo anticipar? Y ¿cómo sabía en qué posición colocar el objeto para que las fotos coincidieran con lo que fue visto?

Baraúna, como hemos visto, no tenía que suponer ni hacer cálculos de las posiciones, ya que tuvo el tiempo suficiente, al bajar en Vitoria, para arreglar sus fotos. Además hizo operaciones de “blanqueado” que probablemente evitaron que el Servicio Aerofotográfico de Cruzeiro do Sul, encontrara la forma en que se hizo el fraude y no tuviera más remedio que declarar que “es imposible demostrar tanto la existencia como inexistencia de un fotomontaje”. Recordemos, además, que este servicio se especializaba en el análisis de fotografías aéreas y no en detectar fraudes fotográficos. Finalmente, también recordemos que el análisis que se realizó en este sitio se hizo en unas cuantas horas, por lo que no fue lo suficientemente profundo.

Los que sí se dieron cuenta del fraude y no tuvieron tapujos para gritarlo fueron los investigadores del ATIC (Documento 8):

“b) Todo no es más que un falso ardid publicitario, preparado por un fotógrafo deshonesto, y la Armada Brasileña se dejó convencer. Esto parece lo más verosímil, teniendo en cuenta la afición de los brasileños al sensacionalismo y las habladurías, su famosa propensión a no dejar nunca que la verdad se interponga en el camino de un buen cuento, y la ineficiencia burocrática general.

“3. Además, las fotografías proporcionadas por la Armada Brasileña no son convincentes. Los detalles de la tierra son sumamente nítidos, pero el disco es confuso, tiene escaso contraste y no muestra ningún efecto de sombras. Es evidente también que el objeto estaba invertido en la fotografía 2, comparándola con la 1 y la 3, Además, los diarios han mencionado velocidades altísimas, y es evidente que no hay borroneo lateral, como pasaría con cualquier velocidad razonable de obturador.

“…Los tres testigos habían enfatizado la brillantez del OVNI y sin embargo en las fotografías se ve opaco”.

Baraúna dijo que la velocidad del OVNI se determinó en 900 a 1,000 kilómetros por hora, pero como dice el oficial del ATIC eso no pudo haber ocurrido porque en las fotografías el OVNI hubiera aparecido con un borroneo lateral.

Se afirmó que el OVNI tenía un anillo como los de Saturno, el cual giraba rápidamente. Pero como afirma el doctor Menzel, sería imposible poder ver una anillo a esa distancia y mucho menos un giro en el mismo. La foto 3 es la única que muestra la forma de Saturno y, como ya hemos aclarado, era imposible que alguien viera una forma de Saturno en el negativo.

12 NO FUE EL PRIMERO

Baraúna tenía antecedentes de ser un fotógrafo que se había especializado en realizar trucos fotográficos. Claramente eso lo sabían los militares que fueron asignados para investigar el caso, por parte de la Marina. En el interrogatorio a que sometieron a Baraúna podemos leer una pregunta clave (Documento 8)

“Tras un interrogatorio efectuado por oficiales del Estado mayor, el jefe del Servicio Secreto –el oficial de más graduación presente- me dijo: “Le haré algunas preguntas. No se ofenda, pues no dudo de la autenticidad de sus fotos, pero tengo que oírlo de sus labios. Si quisiera hacer aparecer en un negativo un plato volador, ¿cómo procedería?” Le contesté: Comandante, soy un hábil fotógrafo, especializado en fotografías trucadas, pero ninguna de ellas soportaría un examen atento y preciso””.

Pero, si la Marina había llegado a la conclusión de que las fotos eran un fraude, ¿por qué no lo hicieron saber a la prensa? Tal vez aún dudaban, especialmente debido a los reportes de avistamientos de OVNIs que se habían dado en la isla. Reportes, por otra parte, que ya hemos explicado en estas páginas. Además, era probable que, al declarar que todo era un fraude, la prensa se volcaría en la burla hacia la Marina, al haberse dejado engañar de manera tan burda. Lo más probable es que la Marina Brasileña decidió que el tiempo pasara y con el se olvidara todo el asunto.

Veamos, rápidamente, otros casos fraudulentos en los que estuvo involucrado Baraúna.

El 7 de mayo de 1952 los periodistas de la revista O Cruzeiro, Eduardo Keffel y Joao Martins[4] llegaron a Barra de Tijuca, pues circulaban rumores de que Adolfo Hitler había sido visto en la isla. No pudieron encontrarlo, empero, lograron captar 5 fotos OVNI, con una cámara Rolleiflex, objetivo 1 essar.

El caso de Barra de Tijuca es considerado un fraude, aún por los ufólogos brasileños más crédulos. De él nos ocuparemos en otra ocasión.

Cuatro meses después, Baraúna publicó en la revista brasileña Mundo Ilustrado un artículo titulado “Un plato volador me persiguió en casa”, ilustrado con fotografías falsificadas, tratando de refutar la autenticidad de las fotos de Eduardo Keffel. Las fotos las tomó en Cabo Frio y eran conocidas por la Marina e, incluso, fueron publicadas nuevamente por la prensa durante el revuelo del caso de la isla Trinidad. Ningún ufólogo pareció haberle dado importancia a estas fotos.

Baraúna se había especializado en fotografía submarina y era conocido como “fotógrafo de trucos, como falsos retratos de tesoros en el fondo del mar”. Era miembro del Club de Caza Submarina Icarai, junto con Amilar Vieira Filho, capitán del grupo, y José Teobaldo Viegas, capitán (retirado) de la Fuerza Aérea Brasileña. Todos ellos aficionados a los platos voladores.

Como parte final de este capítulo debemos indicar que tampoco le dieron importancia los ufólogos a una declaración de un fotógrafo amigo de Baraúna, Joaquim Simões, quien compartiera el mismo cuarto en su época de vacas flacas. Fôlha da Manhã (recorte de periódico 11) publicó lo siguiente:

“El fotógrafo Joaquim Simôes, de Niteroi, quien fue amigo de Baraúna, declaró que cuando vivían juntos había visto en el laboratorio de su amigo, las mismas fotos de los platillos”.

Es decir, ¡las fotos del OVNI de Trinidad, existían antes del avistamiento de la isla Trinidad¡

La primera fotografía de la serie. El OVNI aproximándose a la isla.

Esta y las siguientes fotografías son copias de la foto número 1 de Barauna, tal y como han aparecido en diversos medios ufológicos.

Segunda fotografía. El OVNI sobre vuela el pico Crista do Galo.

La misma fotografía 2, pero sin el corte que evitaba ver parte de la cubierta del barco.

Esta, y las siguientes fotografías, corresponden a ilustraciones que han aparecido en la literatura ufológica.

La fotografía 3 de Barauna. El OVNI ha dado vuelta y regresa sobre el Pico Desejado.

Esta fotografía y las que le siguen muestran al OVNI de la Isla Trinidad tal y como apareció en diversas revistas ufológicas.

La última fotografía de Barauna. El OVNI se aleja rumbo al mar.

[1] Steuart Campbell, The UFO Mystery Solved, Explicit Books, Edinburgh, 1994, p. 109-117.

[2] En mi tesis de maestría Análisis discriminante para una población de fenómenos aéreos anómalos, México (1981), me ocupo de este tipo de espejismos, llamados verticales y de cómo muchas veces han originado reportes de OVNIs.

[3] Shaeffer Robert, carta, en Magonia, No. 29, Inglaterra, 1988, p. 4.

[4] El mismo periodista ufólogo, amigo de Olavo Fontes, que entrevistó a Baraúna y firmó un contrato por la exclusividad (Dios los hace y ellos se juntan).

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