La primera esposa de Adán (y 2)

LOS ORÍGENES DEL MUNDO

En el Libro Secreto de Juan[1], una recopilación de diversos escritos gnósticos, encontramos la historia titulada “Sobre los orígenes del mundo”. Es una versión distinta al Génesis. Sofía, la Sabiduría habitaba el Caos inicial junto al Padre de la Luz. Sin que éste último se enterara, Sofía creo varios seres a su imagen y semejanza, a quienes dio el nombre de “gobernadores”. Entre estos estaba Laldabaoth[2], un monstruo nocturno que tenía el aspecto combinado de una serpiente y un león, y que luego sería conocido como Jehová. Parece que este Laldabaoth no era a imagen y semejanza de Sofía, pues le espantó su aspecto y lo expulsó de su lado, colocándolo en una nube para que el Espíritu Santo, Madre de Todos (femenino en el original) pudiera controlarlo y para que nadie pudiera verlo.

Parece que la Madre de Todos poco pudo contra este Laldabaoth quien en un ataque de envidia hacia el Padre de la Luz, moldeó el cuerpo de Adán y ordenó a otro espíritu femenino que le pusiera un alma para darle vida. Lo primero que dijo Adán a este espíritu fue:

“Te llamaré Eva, la madre de los vivientes, pues me diste vida”.

Luego Eva dejó de ser espíritu y se convirtió en una mujer muy hermosa. Laldabaoth se enamoró de ella. Adormeció a Adán y luego poseyó a Eva. Al cornudo de Adán le dijeron que Eva había sido creada de una de sus costillas. De ese encuentro nació Yahvé, un hombre bueno que luego sería conocido como Abel. Eva tendría otros encuentros con los demás “gobernadores” y de ellos nacerían los Elohim, entre ellos el malvado Caín.

Luego del asesinato de Abel, Adán se abstuvo de mantener relaciones con Eva durante 138 años. Pero eso no quería decir que hubiese hecho votos de castidad y se privara de las delicias de la carne. Durante ese lapso de tiempo recibió frecuentes visitas secretas de Lilith. Uno de los vástagos secretos de esa relación fue una rana sabia que enseñaba los lenguajes de los humanos, los mamíferos y las aves, además de las propiedades curativas de las hierbas y las piedras preciosas. Al término de ese plazo Adán y Eva engendraron a Seth.

La historia que se cuenta en el Libro Secreto de Juan es muy parecida a una tradición árabe. En ella leemos que nuestros primeros padres vivieron en el Paraíso por casi 500 años cumpliendo las leyes de Dios. A Iblis (Satán) no le gustó esta situación y buscó la ocasión para escabullirse de la vigilancia de Ridbguán, el guardián que cuidaba las puertas del Paraíso. Iblis se introdujo en la boca de la serpiente, que era amiga de Ridbguán, y pasó como polizonte hacia el Paraíso. Por ese entonces la serpiente todavía tenía patas.

Ya en el interior, Iblis trató de convencer a Adán de que Dios no era tan sabio. Pero nuestro primer padre no le hizo caso. Entonces Satán se instaló en el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal y comenzó a tentar a Eva. Ella tomó la fruta del árbol, la comió y luego convidó a Adán. Dios, como castigo, los expulsó del Paraíso y los dispersó. A Eva la envió a Geidda (cerca de la Meca); a Adán le redujo de estatura (pues originalmente era un gigante que alcanzaba el primer cielo) y lo lanzó al Indostán; el destino de Iblis fue Giorgián; y a la serpiente, además de quitarle sus patas, la envió a Ispahán.

Adán, arrepentido, pasó sus primeros cien años de exilio orando por su perdón. Dios se apiadó y le construyó una casa con rubíes muy cerca de La Meca, en donde se pudo reunir con Eva[3]. Durante años intentaron tener descendencia pero no habían tenido suerte. Iblis acostumbraba visitarlos. Al ver su desgracia les dijo que si le consagraban el primer hijo, al final todos podrían vivir. No está claro aunque se supone que ese primer hijo fue Caín. A partir de entonces Eva pariría mellizos, lo que también parece enredado pues entonces Abel tendría un gemelo. Podríamos interpretar como que Caín y Abel eran mellizos, siendo Caín el primogénito, pero la leyenda dice que Eva siempre paría un varón y una hembra por vez, ya que Dios había dispuesto que el niño de un alumbramiento hiciera pareja con la niña del siguiente, formando así las parejas que darían lugar a la humanidad.

Siguiendo esta regla Caín debería casarse con la melliza de Abel, mientras que Abel lo debería hacer con la niña del tercer grupo de mellizos. El único que no tendría pareja sería la melliza de Caín y el mellizo varón del último alumbramiento de Eva. La cuestión es que Caín no se quiso casar con la melliza de Abel pues estaba enamorado de su propia hermana melliza. Dice la leyenda que esta hermana le había sido asignada a Abel (incumpliendo con la regla). Para evitar la disputa entre los hermanos, Adán decidió que ambos pretendientes hicieran sacrificios a Dios para que él fuera el que tomara la última decisión. Como todo mundo sabe, el elegido fue Abel. Caín lo mató mientras dormía, no con una quijada de burro sino golpeándolo con una piedra hasta quitarle la vida.

Mientras tanto Iblis había formado pareja con Lilith con quien tuvo centenares de pequeños demonios, más de cien por día. Ambos se fueron a vivir a las orillas del Mar Rojo.

Otro mito de la creación del hombre menciona que Ruha y Pthahil intentaron hacer a Adán y, cuando acabaron, él era como un hombre, pero se movía como todos los animales a cuatro patas, tenía una cara como de mono, y hacía ruidos como una oveja. Se desconcertaron y fueron a la Casa de la Vida y les contaron de su fallo, y la Casa de la Vida (Zoe) dijo, enviemos Hiwel Ziwa. Hiwel Ziwa vino, y el alma estaba en sus manos.

“Cuando el Alma vio a Adán, se horrorizó, y dijo: ‘¿Qué? ¿Debo habitar en esta carne y sangre, en esta casa sucia?’

“Y ella se rehusó. Hiwel Ziwa dijo, ‘Basura, ¿rehúsas la orden de la Casa de la Vida?’ Ella dijo, ‘aceptaré con una condición solamente, y es que todo lo que está en el mundo de la luz sea un mundo de flores, árboles, luz, entornado (aire puro), agua corriente (yardna), bautismos, sacerdotes, y todo esto exista allí’.

“Hiwel Ziwa regresó y le contó (a la Casa la Vida o Zoe) y regresó con una carta (‘ngirtha). No la abrió, pero habló, y prometió que la Casa de la Vida daría todo lo que el alma había pedido. El alma (Nishimta) se incorporó al cuerpo de Adán y él se paró erguido y habló, e Hiwel Ziwa le enseñó a leer y escribir, cómo cazar, cómo enterrar a los muertos, cómo matar una oveja, y todo el conocimiento.

“Ruha vio esto, y deseó que ella podía tener su raza, su gente, y su porción. Ella vino con Adán hijo de Adán, y mató a una oveja, y tomó su piel e hizo un tambor, y de sus huesos hizo una flauta, y ella y sus hijos los Siete (los planetas: Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno y Urano) jugaron, cantaron y bailaron.

“Ruha con Adán el hijo de Adán y le dijo: ‘¡Ven, se divierte con nosotros!’ y él fue.

“Liwet (Venus) se hizo ella misma como una mujer hermosa, y Adán hijo de Adán la tomó y se hizo padre de los niños. Ruha, se disfrazó también como Hawa, y fue con Adán, y Adán entró el agua con ella.

“Cuando luego le reprobaron, diciendo: ‘¿No veías lo grande que era ella en el agua?’, él contestó que él no se dio cuenta de nada

“Los judíos fueron los hijos de Ruha y Adán. Sus grandes hombres fueron los hijos de Ruha; Moisés era Kiwan, y Abraham era Shamish. Viajaron y viajaron hasta que llegaron a “Ur shalam” (Jerusalén), a la que llamaron “Uhra shalam”, “El camino se ha completado”. Desearon libros y Melka d Anhura dijo: ‘Un libro debe ser escrito para que no cause problemas para el Mandai’, y enviaron uno del melki – T’aw – s Melka para escribir la Torah (Viejo Testamento).

LILITH Y NAAMAH

El folklore del medio Oriente es rico en cuentos, tradiciones y leyendas. Escribe Rabbi Yose:

“A partir de la hora en que se decretó la muerte de Abel, Adán dijo ‘¿porqué he traer niños para el terror?’ y de inmediato se separó de su esposa. Y dos espíritus femeninos (Lilith y Naamah) vendrían y copularían con él y engendrarían niños y aquellos que engendraron son los espíritus malvados del mundo que se llaman las Plagas de la Humanidad. Y conducen los hijos del hombre extraviados, y habitan en el dintel de la casa, y en las cisternas y en las letrinas…

“Pero si el santo nombre Shaddai con coronas sobrenaturales se encuentra en el umbral de la casa de un hombre, todos huyen y se van lejos de allí.

“Después de que la serpiente montó a Eva e inyectó inmundicia en ella, ella dio a luz a Caín. Por lo tanto de aquí provienen todas las malvadas generaciones del mundo. Y el origen de demonios y de espíritus es de allí y de ese lado. Por lo tanto, todos los espíritus y demonios tienen la mitad inferior del hombre, y la otra mitad de los ángeles del reino sobrenatural. Después de eso Adán engendró con esos espíritus hijas que son más bellas que las de arriba y que las de abajo.

“Y todos se perdieron después de ellas. Y había un varón que vino al mundo del lado del espíritu de Caín, y ellos lo llamaron a Tubal-Caín. Y una hembra que venía adelante con él, y las criaturas se perdieron después de ella, y su nombre era Naamah.

“De ella nacieron otros espíritus y demonios y ellos vuelan en el aire y dicen cosas a ésos otros que se encuentran abajo.

Y este Tubal-Caín trajo las armas de matar en el mundo. Tubal… excedió a todos los hombres en fuerza, y era muy experto y famoso en artes marciales.

“Tubal o Jubal… se ejercitó en la música (música instrumental); e inventó el salterio y el arpa. Él procuró atender los placeres del cuerpo por ese método; y lo primero que hizo fue inventar la forma de fabricar el latón…

Registros antiguos sobre Lilith muestran que la gente creía que Satán instruyó a la humanidad en el uso de los instrumentos musicales y creó los primeros grupos corales o grupos musicales de adoración.

“De este Jubal proviene Jobel, la trompeta de Jobel o el jubileo; ese instrumento musical grande y ruidoso usado en la proclamación de la libertad en el año del jubileo”.

“Y esta Naamah se despertó y se adhirió a su lado (diabólico). Y hasta este día existe, y su casa está entre las ondas del gran mar. Y ella viene adelante, y hace maldades con los hijos del hombre, y hace que se calienten en el sueño, en los deseos que tienen los hombres, y ella se aferra a ellos, y ella toma sus deseos y con ellos concibe y trae otra clase (de espíritus) al mundo.

“Y esos niños a que ella engendra de los hijos del hombre se acercan a las mujeres, y conciben de ellas y engendran espíritus. Y todos ellos van a Lilith la Antigua, y ella los alza…

“Y ella sale al mundo y busca a sus niños. Y ella ve a los hijos del hombre y se aferra a ellos, para matarles, y para absorber las almas de los hijos del hombre. Pero llegan ahí tres espíritus santos y vuelan ante ella y le arrebatan ese niño y lo colocan ante el Único, y lo bendicen, y allí Él lo estudia. Por lo tanto que la Toráh advierte, se santo (Lev. 19:2). Si un hombre es santo, ella no puede dañar, por el Único, bendecido por él, ordena a esos tres ángeles santos que hemos mencionado, y guardan a ese niño, y ella no puede dañarlo. Pero si un hombre no es santo, y dibuja un espíritu del lado impuro, entonces viene ella y hace maldades con ese niño, y cuando ella le mata penetra esa alma (que sale del niño) y nunca la deja…

“Sucede ocasionalmente que Naamah llega al mundo a calentar a los hijos del hombre, y un hombre encuentra una conexión con la lujuria con ella, y él despierta de su sueño y toma a su esposa y yace con ella. Y este deseo viene de esa lujuria que tuvo en su sueño. Entonces el hijo que engendren proviene del lado de Naamah, ya que el hombre fue conducido por su lujuria hacia ella.

“Y cuando Lilith viene y ve el niño, ella sabe lo que sucedió, y se ata a él y lo lleva hacia arriba como al resto de los hijos de Naamah. Y ella está con este hombre muchas veces, pero no le mata. Éste es el hombre que se mancha en cada Luna Nueva, porque ella nunca lo lleva para arriba. Mes tras mes, cuando la luna se renueva en el mundo Lilith viene y visita a todos los que la atraen, y tiene sexo con ellos, y por lo tanto esas personas manchan en aquella época”.

El significado de Naamah, la que viene delante de Tubal-Caín es “agradable”. Esto se refiere a que “la demonio cantó canciones agradables a los ídolos”. Naamah era la hija de Lamech y se considera la “madre” de la adivinación.

SAMAEL

Ese Iblis de la leyenda árabe es el Samael de la tradición judía: Satanás. A Lilith se la compara con Samael y se dice que es su reflejo especular femenino. En la Kabbalah se les menciona como el “doble opuesto” y el “doble contrario”. Samael, es un ángel, el Señor de la Luz e hijo de Dios (también llamado “Lucem Fert” -Lucifer-), que se rebeló contra Dios. Lilith es la primera mujer, pareja de Adán, que se rebeló contra éste. Lilith tuvo con Samael tres hijos medio dioses, medio humanos, que fueron llamados los “nephílim”. Su inteligencia, poder y belleza era tan grande que los hijos de la oscuridad se asustaron tanto de ellos que les pusieron nombres monstruosos para injuriarlos.

Se dice que Samael y Lilith se dedicaron a seducir a Eva. Samael aprovechó el sueño de Adán y se presentó ante Eva, quien se le entregó gustosa. De esa unión nació Caín.

La leyenda de la seducción de Adán y Eva por parte de la serpiente fue agregada al Génesis en épocas del profeta Ezequiel, en el siglo IV antes de nuestra era, aunque estas tradiciones también tienen raíces muy antiguas, las cuales fueron adaptadas a los textos de la Biblia.

En el principio, la serpiente se parecía al hombre, pues no sólo era inteligente sino que era erecta: se paraba en dos pies y tenía la altura de un camello[4]. La serpiente era un símbolo de sabiduría. Los antiguos hebreos la llamaban Nesbustán. En el Libro de los Jubileos, la serpiente aparece el séptimo año de la creación, el día diecisiete del segundo mes, según Bamstone, como la personificación de las fuerzas del mal, que disputará el poder a Dios. La serpiente del paraíso junto a la burra de Balaam son los dos únicos animales de la Biblia que tienen la facultad de hablar.

En el Haggadah se menciona que la noche en que quedó preñada Eva. Lailah (Lilith) extrajo el esperma y lo llevó a Dios quien determinó las características de ese nuevo ser humano: sexo, belleza, fuerza y otras características más, excepto la maldad o bondad otorgándole con ello el libre albedrío. Cuando comenzaron los dolores del parto, Eva se retiró a una cueva donde dio a luz a un niño de rostro tan reluciente que estuvo segura de que no era hijo de Adán. A éste último le informó: “He tenido un hijo con Dios”. Y Adán se lo creyó.

Es oportuno aclarar que según el Haggadah, la creación del mundo conocida por nosotros no fue la primera que intentó Dios. Él creó varios mundos antes del nuestro, pero los destruyó pues no le gustaron. Éste que conocemos es el único que lo satisfizo. Es probable que esta original explicación sirviera, en su momento, para justificar la existencia de civilizaciones anteriores a la judía, cuya fecha de origen establecida por la Biblia es el 3761 antes de Cristo.

Variaciones cristianas a este mito (Evangelio apócrifo según NB) funden a Lilith con la serpiente del Paraíso, mientras que Satán (Samael) daba cara humana y la voz que sedujo a Eva. La representación gráfica de esta versión la podemos encontrar en las pinturas de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. En una de esas pinturas encontramos a Lilith como mitad-mujer mitad-serpiente.

La tradición de la mujer engañada por la serpiente se encuentra en muchos lugares del mundo. Los aztecas decían que su madre primigenia Ciacóatl había sido engañada y seducida por una serpiente. Los persas afirmaban que la primera pareja que vivió sobre la tierra había sido tentada por una serpiente enviada por Arimán[5]. La serpiente les llevó algunas frutas, entre las que había manzanas, que al ser comidas por ellos les arrebató la felicidad. Finalmente Ormuz, el Dios bueno, los expulsó del lugar donde estaban, una especie de huerto. Esta tradición se remonta a 5,500 años antes de nuestra era.

El vuelo de Lilith al mar rojo recuerda la antigua visión hebrea de que el agua atrae a los demonios. Los demonios que se habían rebelado también encontraron refugio seguro en Egipto. Así Asmodeus, que había estrangulado a los primeros seis maridos de Sarah, huyó “a las partes más profundas de Egipto” (Tobías 8:3), cuando Tobías quemó el corazón y el hígado de un pescado en su noche de bodas.

Samael, El Señor de la Luz, le enseñó todo lo que conocía, convirtiéndola en la primera hechicera. Lilith, según la Kabbalah, vivía como si fuese hija de la Madre Noche, llamando a la gente a bailar y disfrutar bajo la luz de la Luna. Su símbolo era la noche misma, y algunos de los que la seguían la llamaban Aflonrhod.

LA HECHICERA

¿Cómo es que Lilith conocía el nombre de Dios, aquel que ni siquiera a Moisés fue dado conocer, y que según la Kabbalah proporciona un poder infinito al ser escrito en el Sello de Salomón, y que de acuerdo con el Talmud da el poder sobre todos los demonios? Tal vez fueron las enseñanzas de Samael las que le dieron el poder y la osadía de enfrentarse primero a Adán y luego al mismo Dios. Lilith no aceptó la imposición de tener relaciones sexuales mirándolo siempre desde abajo. Y como Isis, Lilith compartía el conocimiento del nombre secreto de Dios. Lilith invocó el Nombre de Dios, innombrable en toda la tradición judía, por considerar que el Nombre verdadero de cualquier ser contiene las características de lo nombrado, y por lo tanto es posible conocer su esencia y adquirir poder sobre ello. Pronunciar el nombre de Dios se convierte, pues, en una osadía suprema, un acto de soberbia mucho mayor que el de hacer directamente oídos sordos ante sus mandatos; algo, en fin, demasiado grave. Esa trasgresión le valió la expulsión no sólo del Paraíso, sino de la “historia oficial”. Trataron de borrar sus huellas, pero no lo consiguieron.

Dios le ordenó que abandonara el Paraíso y le dio unas alas para que se alejara lo más lejos posible. Lilith prefirió su libertad, aunque fuera en una caverna, antes que la vida en un paraíso que la obligaba a renunciar a sus propios deseos. Ella era igual que Adán, habían sido creados con el mismo barro, y por lo tanto, tenía los mismos derechos a disfrutar de la sexualidad y el erotismo. Mientras que Eva admite su rango inferior y se somete a los designios de su esposo y su padre, Lilith se considera superior y se niega a aceptar la falocracia. Ella quería tener el absoluto control sobre su sexualidad. Estaba cansada de la falta de imaginación y creatividad de Adán en cuestiones amatorias.

Cuando Dios expulsa a Lilith del Paraíso está desterrando nuestros instintos naturales, nuestros deseos sexuales, la parte primitiva y animal del ser humano. En el mundo occidental durante muchos años Adán (la “humanidad”, pues esa es la traducción del nombre de Adán) ha ganado la partida reprimiendo lo que es natural bajo la moral judeocristiana que rechaza el goce de los sentidos. Lilith representa la parte oscura, animal, pasional, rebelde, trasgresora, auténtica y natural. No es de extrañar que para los celadores de la moral Lilith sea un personaje no grato. No hay cabida para una mujer que se quiere asemejar al varón. Se le debe colocar fuera del mundo, se le debe exiliar y convertir en apátrida, por ser la instigadora del deseo y alterar el orden social.

Tal vez por eso los atributos, nombres y equivalencias que se le han asignado no son muy agradables: Ave de noche, ser monstruoso, ente espectral, fantasma nocturno, diablesa, poetisa de la oscuridad, habitante de las sombras, generadora de seres aberrantes, demonio de la impetuosidad.

Pero Lilith no era la única mujer que externaba sus gustos sexuales. Según Robert Graves: “las hechiceras griegas que adoraban a Hécate eran partidarias de colocarse encima y así se ve en las primitivas representaciones sumerias del acto sexual”.

Las variaciones del mito llevan a Lilith a convertirse en seductora de los propios hijos de Adán y Eva (abordando a Caín con palabras de consuelo y reposo tras la muerte de Abel). Pero Ean Begg, en Las vírgenes negras, define a Lilith como amante de Adán, rival y enemiga de Eva y sus hijos.

Un relato de Primo Levi nos informa que Lilith, luego de la destrucción del templo de Jerusalén en el 70 después de Cristo, se convirtió amante del mismo Dios creador, reemplazando a la Matronita, la esposa anterior. Dice que mientras “vivan en pecado”, el mundo seguirá como hasta ahora.

LA REINA DE LOS SÚCUBOS

Las alas que le da Dios la convierten en una especie de súcubo vampiresco[6]. Hemos visto que los judíos le guardaban un gran temor considerándola un demonio nocturno y destructivo. Se le imagina como la Reina de los súcubos y los vampiros. Es una perversa ninfómana que, no portando más vestidos que su propia piel, seduce a los hombres con maestría para estrangularlos después y luego alimentarse con su sangre. Se dice que sus cabellos son muy largos rizados y rojizos; tonalidad que le proporcionan los corazones de los jóvenes que fueron seducidos y que se quedan enredados en sus rizos. De ahí que se le identifique con:

– Lamia, la reina libia a quien Hera le robó los hijos. Fue abandonada por Zeus[7] y se volvió loca y cruel transformándose en fiera que devoraba a los niños. Las lamias en las leyendas griegas y romanas eran las hijas de Hécate, diosa de la brujería. Éstas pasaron a la Edad Media como seres con rostro de mujer y cuerpo de dragón que se alimentaban de niños. Estos seres malignos habitaban las cuevas en donde guardaban tesoros. Sus patas terminaban en pezuña hendida, como los de los machos cabríos. Aún en nuestros días encontramos lamias del folklore vasco y son parecidas a las regentes protectoras de fuentes y manantiales cántabros y gallegos.

– Las harpías y las estriges, también macabras visitantes nocturnas. Las primeras eran ayudantes de las erinias o furias

– Las moiras o parcas, encargadas de la muerte.

– Las grayas y las gorgonas, siniestras ancianas habitantes de los infiernos.

– Las ondinas o a las nereidas, cuya parte inferior de su cuerpo corresponde a un animal acuático, tanto un pez como una serpiente marina.

– Las ninfas de los campos de tersos cuerpos etéreos relucientes de sol; criaturas indomables, inocentes, ardientes y salvajes, que fascinan y enloquecen a los campesinos enamorándolos sin remisión.

Creuzer la relaciona con la griega Eileíthyia o Ilithya, la diosa del nacimiento.

– Los genios de la tradición musulmana, que en realidad son los hijos de Lilith y Samael. Son los Jinn (Jinni) que roban y matan niños. Los árabes la conocieron con el nombre de “el-Karineb” y los sefarditas, mucho más tarde, la llamaron con el sugestivo nombre de “la Brusha”.

– Esos Jinn árabes se transformaron en las Xanas (Janas, Dianas) asturianas. Especie de hadas o ninfas representantes de la Diosa Mari (la Madre Tierra) que viven en cuevas, ríos y manantiales.

– Los egipcios y luego los griegos tomaron a la Lilitu de las tradiciones sumerias, y la relacionaron a la Luna nueva o “Luna Negra”. Esa oscuridad, relacionada con el mundo subterráneo y con las Diosas Madres de las culturas antiguas, despertaba un profundo pavor en los hombres primitivos. Otra tradición afirma que Lilith suele sentarse sobre la concavidad de la media Luna.

En Egipto se encontró un papiro que contiene un conjuro que parece preparado para aplacar a algún demonio muy parecido a Lilith. Dice:

Muerte, tú que vienes de la oscuridad,

Tú que te deslizas con la nariz al revés

y la cara vuelta hacia atrás

¿Viniste a besar a este niño?

No permitiré que lo hagas.

– En la leyenda de los Nibelungos encontramos a Brunilda, la contraparte de Crimilda.

LILITH LA INMORTAL

Sin darnos cuenta Lilith ha llegado hasta nuestros días influyendo en la cultura y literatura occidentales. Robert Graves señala que en El Paraíso Perdido de John Milton hay una bruja azul que chupa la sangre de los niños de noche, transformada en lechuza. Esa bruja que se transforma en lechuza no puede ser otra más que Lilith.

Johann Wolfgang Goethe conocía el mito de Lilith y lo podemos ver cuando el viernes por la noche, justo antes de comenzar el shabat Fausto pregunta: “¿Quién es esa mujer?”, y Mefistófeles le explica: “Es Lilit, la primera mujer de Adán; toma cautela contra sus bellos cabellos, aquel esplendor es único, con ellos aprisiona a un joven y no lo deja escapar”.

Víctor Hugo decía que Lilit era la hija mayor de Satán.

Desde los mediados de los años setenta, Lilith ha vuelto a la poesía y a la ficción judías. Las feministas de la American Jewish la han adoptado como símbolo de la fuerza y de la independencia de las mujeres. El diario feminista judío Lilith apareció por primera vez en 1976.

Lilith fue la primera mujer de Adán, antes de las hembras de los animales, antes de Naamah, antes de la mujer que se menciona en Bereshid Rabba, y finalmente antes de Eva. Quisieron borra su recuerdo, pero está resurgiendo en este siglo XXI.

REFERENCIAS

Ausubel Nathan, A Treasury of Jewish Folklore, Bantam, New York, 1980.

Begg Ean, From Lilith to Lourdes, Journal of Analytical Psychology, London, 1983.

Bornay Erika, Las hijas de Lilith, Cátedra, Madrid, 1990.

Braun Sidney D., Lilith: Her Literary Portrait, Symbolism, and Significance, Nineteenth Century French Studies, Fredonia, New York, otoño-invierno 1982-3, 11: 135-53.

Briggs Katharine M., The Legends of Lilith and of the Wandering Jew in Nineteenth-Century Literature, Folklore vol. 92, 1981, II: 132-40.

Bril Jacques, Lilith ou la Mère Obscure, Payot, Paris, 1984.

Colonna M. T., Lilith e la luna nera e l’eros rifutato, Florence, 1980.

Couchaux Brigitte, Lilith, en Brunel, P., Companion to Literary Myths, Heroes and Archetypes, New York, 1992.

Eliade Mircea, Mefistófeles y el andrógino, Editorial Labor, España, 1984.

Gonzalo Rubio Concepción, La angeología en la literatura rabínica y sefardí, Ameller, Barcelona, 1977.

Gravelaine Joelle de, Le retour de Lilith: la lune noire, L’Espace bleu/Hachette, París, 1985.

Graves Robert y Patai Rafael, Los mitos hebreos, Alianza Editorial, Madrid, 1986.

Levi Primo, Lilit y otros relatos, Península, Barcelona, 1989.

Monzón Isabel, Antes que Eva, Lilith, Raíces, abril 1992.

Patai Raphael, The Hebrew Goddess, Wayne State University Press, Detroit, 1967.

Schaafsma Karen, The Demon Lover: Lilith and the Hero in Modern Fantasy, Extrapolation: A Journal of Science Fiction and Fantasy, Kent, primavera 1987, 28: 1, 52-61.

Scholem G., Grandes temas y personalidades de la Kabbalah, Riopiedras, Barcelona, 1994, pag. 178-183.

Scholem Gershom, La Kabbalah y su simbolismo, Proyectos Editoriales, Buenos Aires, 1988.

Scurlock J. A., Baby-Snatching Demons, Restless Souls and the Danger of Childbirth, Incognita, 1991, 2: 135-183.

Plata, pendiente, dos orificios, (52×52 milímetros). Kurdistán.

Plata, en forma de puñal, (97×25 milímetros). Persia.

Pendiente de plata con dos orificios y bordes redondeados, (56×52 milímetros), proveniente del Kurdistán.

Otro amuleto protector. Los ángeles enviados por YHWH Sanvai, Sansanuai, y Semanglof se representan en el primer panel (izquierdo). Más adelante el arcángel Sandalphon le obligó a regresar. Esta figura se encuentra en la página 118 Hebrew Amulets de T. Schrire.

Detalle de “La tentación de Adán y Eva”, dibujo sobren madera, Cranach Luca, 1500. The Metropolitan Museum of Art, New York.

Eva y Lilith con cola de serpiente. Dibujo sobre madera, 1522.

Alto relieve Flamenco, Verard Antoine, de finales del siglo XV, Eva mordiendo la fruta prohibida (arriba). La diosa Lilith de cabello largo y cuerpo de serpiente (abajo). The Metropolitan Museum of Art, New York.

El pecado original. Miguel Ángel. Capilla Sixtina.

Lilith de Joelle de Gravelaine.

Lilith de John Collier.


[1] También conocido como Evangelio Apócrifo de Juan. Fue escrito en Alejandría en el siglo III de nuestra era como un libro no cristiano. Mezcla creencias judías, griegas y cristianas con mitologías de otros orígenes. Luego sería cristianizado por algún editor posterior. Fue encontrado entre los escritos gnósticos de Nag Hammadi, en Egipto.[2] Este Laldabaoth era un torpe demiurgo que fue destronado por su hijo Sabaoth, quien corregiría los errores del padre. Es necesario apuntar que Sabaoth es uno de los nombres del Dios de la Biblia. También se le menciona en aquel canto que figura en el canon de la misa católica: “Sanctus, sanctus, sanctus, Dominus Deus Sabaoth, pleni sunt coeli et terra gloria tua”. Sabaoth sería luego conocido como Yahvé (Abel).

[3] Adán vivió hasta los 930 años. Eva le sobrevivió un año a su esposo. Es decir, la primera pareja vivió hasta los tiempos de Lamech, el padre de Noé. Para los musulmanes, Adán vivió mil años. Set, su tercer hijo, enterró a Adán y Eva en el monte Abu Jobais, vecino a La Meca, donde permanecieron sus huesos hasta la época del Diluvio, en la que Noé los desenterró y guardó en el Arca para que no se perdieran. Pasado el diluvio, los restos habrían sido enterrados en el Monte Calvario, en Jerusalén. Esto coincide con cierta tradición hebrea que señalaba que allí existía una cueva que contenía los huesos de Adán. Robert Graves afirma que María Magdalena era una sacerdotisa de la Gran Diosa y tenía como función cuidar esos huesos. Lilith, a diferencia de Adán, permaneció inmortal.

[4] Haggadah, tob. 33.

[5] El diablo o Dios malo. Un asura.

[6] En el medioevo eran los demonios femeninos nocturnos, tentadores, sensuales y libidinosos.

[7] Zeus, derivado de Deus, contiene la raíz sánscrita div, orillar, que en latín a dado a dies, el día, divus, divino y Deus, Dios. Bajo la forma I-W se encuentra en Iov, padre (Júpiter, Jovis, pronunciación latina de iov). Algunos ven relación, incluso, en las diferentes interpretaciones del tetragrama I-H-W-H, es decir: Iaho, Iahwé, Iéhowah. El propio Mircea Eliade señala ciertas analogías entre estos dos personajes: Zeus y Yahvé.

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