Adamski (7)

EL PRIMER CONTACTADO

Hemos visto a lo largo de estos artículos cómo se fue “cocinando” el caso Adamski. Vimos cómo las ideas “filosóficas”, de las que luego haría uso en sus cursos, conferencias y libros, fueron extraídas de la teosofía. También vimos que su historia la había presentado originalmente como cuentos de ciencia ficción. Ahora veremos cuál es, probablemente, el origen de la morfología de sus venusinos.

Aunque Adamski afirma que su contacto comenzó en 1946, la verdad es que los primeros comentarios los hizo en 1952 y la primera referencia escrita (Flying Saucers Have Landed) es de 1953. Nuestra historia comienza tres años antes de la publicación de este libro.

El 28 de marzo de 1950, Samuel Eaton Thomson, un granjero de Centralia, en el Estado de Washington, estableció contacto con seres de otro planeta.

Este, al parecer, es el primer reporte de lo que luego se llegaría a conocer como “contactado”.

El fin de semana anterior a esa fecha lo había pasado en Marckam, en casa de unos familiares. Al regresar a su hogar, Eaton tomó un camino secundario que se internaba en el bosque. Manejaba un Buick 1943 en mal estado por lo que tuvo que hacer varias escalas. En una de ellas se internó en el bosque mientras se enfriaba el radiador.

Dentro del bosque, en un claro, vio flotando a unos dos metros de altura, un gran platillo volador que despedía una luminosidad intensa pero que no hacía ruido.

Repentinamente apareció una escalerilla en la parte inferior del objeto. De ella comenzaron a descender bulliciosamente varios niños completamente desnudos que gritaban en un idioma totalmente desconocido.

Thompson se acercó, y cuando estaba a unos 10 metros de la nave, pudo percibir un fuerte calor que provenía de la misma. Según el granjero ese calor era el causante de la piel bronceada de los niños.

Tiempo después, de la misma nave, bajó una pareja de jóvenes de raza blanca, con rasgos de gran finura, cabello rubio cenizo y largo. Al igual que los niños estaban completamente desnudos.

Los extraterrestres, dirigiéndose al granjero, lo invitaron a acompañarlos al interior de la nave. Eaton, audazmente, aceptó. Dentro fue presentado al resto del grupo “nudista”. Ahí supo que sus anfitriones provenían de Venus, y que en tiempos ya muy lejanos, venusinos y terrestres habían formado un mismo pueblo, en una Edad de Oro a la que puso fin una serie de desastres propiciados por la maldad humana. En realidad esa historia estaba de moda en aquellos años debido a que desde 1946 la revista de ciencia ficción Amazing Stories había estado publicando una serie de artículos sobre lo que se llegó a llamar “el misterio Shaver” que narraba, en términos generales, cómo parte de la humanidad había huido a las estrellas a causa de la contaminación de nuestro planeta hace 12,000 años, y cómo ahora regresaban al hogar tripulando los portentosos “platos voladores”.

Samuel Eaton Thomson aseguró haber viajado en la nave durante 40 horas, acompañado por diez familias venusinas. Él fue el primer humano que dijo haber estado en el espacio a bordo de una nave de otro planeta.

La descripción que hizo Eaton de los venusinos es la misma que luego retomaría Adamski. La diferencia era el vestido o falta de ello y eso se debe a la moral y costumbres religiosas de ambos contactados: en ese sentido Adamski era más “conservador”.

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