El ovni de Black River Falls

57 años después se revela como fraude el misterio del platillo volador de Black River Falls

Por Autumn Grooms

La Crosse Tribune

Black River Falls, Wis. –

Casi seis décadas después, Bob Huntley sigue siendo renuente a hablar de la broma extraterrestre que hizo, en 1947, a la gente de Black River Falls.

“Sólo estaba tratando de hacer un poco más excitante el verano”, explicó la semana pasada en una entrevista telefónica desde su hogar en Lexington, Virginia.

Nunca pensé que se convirtiera en un caso federal.

Pero cuando un platillo volador bastante realista aterrizó en un campo de juegos, eso es justo en lo que se convirtió.

La Civil Air Patrol voló desde Milwaukee para hacer una inspección.

El FBI se interesó.

“Fue entonces cuando me asusté”, dijo Huntley, de 76 años, después de declinar inicialmente ser entrevistado por el La Crosse Tribune.

Su historia se descubrió recientemente cuando envió anónimamente una carta al periódico en la que detallaba los pormenores.

Ver el fraude del 10 de julio de 1947 en la página A-6.

“Por supuesto que fue un fraude, pero sus perpetradores han permanecido anónimos durante unos 57 años”, escribió el abogado John McDonald del La Crosse. “Pienso aclarar lo mejor posible el misterio, para dar el crédito debido a quienes crearon el platillo”.

Así que pensando que había dejado todo en el olvido del tiempo, Huntley compartió sus recuerdos de la historia del platillo volador.

Él tenía 17 años por ese entonces. Pasó la primera parte del mes trabajando en la carpintería de su abuelo y en la tienda de pinturas de Black River Falls.

El exterior del platillo fue hecho con un tablero, y el interior de madera de balsa, con un motor hecho con viejas piezas de varios motores, y un bulbo fotoeléctrico de un viejo proyector de películas.

Con la ayuda de tres amigos –Bud Bowler y sus primos John y Dan McDonald– Huntley “estrelló” el platillo en un lugar en donde estaba seguro que lo notarían. El platillo medía 15,5 pulgadas de diámetro, 4 pulgadas de altura y pesaba una libra y media.

Fue el finado Sigurd Hanson, quien era el electricista de la ciudad de Black River Falls, quien descubrió el platillo en la hierba del parque de atracciones del condado de Jackson cuando él, George Dickie y Aleck Gundreson instalaban la iluminación en campo de béisbol, según una vieja edición del Tribune.

La noche anterior, Huntley y el grupo de jóvenes habían utilizado palas para cavar una pista de aterrizaje para el platillo.

“Tuvimos que escoger un lugar en donde sabíamos que el disco sería encontrado, y sabíamos que habría un juego de pelota programado para la siguiente tarde”, dijo Huntley.

“Entonces resultó que Sig Hanson tenía que hacer algún tipo de trabajo (en el parque)”.

“Él era un fino caballero, y estoy muy apenado por las molestias que le debo haber creado”, agregó Huntley. “Un muchacho de 17 años no piensa en estos términos”.

Mientras la ciudad se preguntaba sobre el platillo volador, crecían los rumores. El Tribune publicó una edición especial sobre el descubrimiento, el 11 de julio de 1947, anunciando, “Se encontró un platillo volador en Black River Grounds”.

McDonald dijo que tuvo “MIEDO, con mayúsculas”, y eso lo condujo guardar silencio sobre el incidente durante todos estos años.

Huntley agregó. “No quería ser arrestado por el FBI o ser encarcelado por el ejército o por otros”.

McDonald dijo que le vino la idea de confesar cuando limpiaba su garaje y encontró algunos recuerdos. Entre los artículos estaba la edición del Tribune del domingo, 13 de julio de 1997, con el encabezado, “Black River Falls se jacta de poseer un ‘misterio’ de 50 años”.

La historia contaba cómo el platillo era un fraude que nadie había podido explicar. Había especulación en torno a quién estaba detrás del fraude, y se incluían los nombres de Sig Hanson y su hijo, Jim, quien estudiaba ingeniería eléctrica en la UCLA y estaba en casa ese verano a la hora en que se descubrió el platillo volador.

“Pienso que (Huntley) debería tener todo el crédito”, dijo McDonald la semana pasada.

¿La razón para hacer el fraude?

“Fue sólo para dar un poco de diversión a un pueblo pequeño”, dijo Huntley. “Originalmente pensé que lo encontrarían los muchachos al día siguiente”.

Huntley dijo que el platillo fue llevado a la Universidad de Minnesota, en donde se le colocó en un túnel de viento y demostró tener características aerodinámicas excelentes.

“¡Pero los funcionarios no tuvieron ninguna duda y descubrieron rápidamente que no era del espacio exterior!, La madera de la balsa pudo también haber sido una pista”.

“Lo último que oí”, dijo, “fue que terminó en los terrenos de prueba del ejército en algún lugar de Nebraska, quizá en Omaha. Eso fue lo último que oí del platillo”.

http://www.lacrossetribune.com/articles/2004/10/10/news/00lead.txt

Las fotos corresponden a la obra «Crash Landed Flying Saucer», que pertenece al Programa de Arte en Lugares Públicos y se encuentra en el parque Arroyo de la ciudad de Davis, California.

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