El pingüino gigante de Clearwater

Hombre, no bestia

Las misteriosas huellas vistas en Clearwater a finales de los 40 causaron sensación. ¿Fueron dejadas por un monstruo? ¿Un pingüino gigante? La respuesta eludió a todos. Bueno, casi a todos.

Por Jeff Klinkenberg

CLEARWATER – Hace sesenta años, algo escalofriante sucedido en la playa. Un monstruo emergió del golfo de México y vagó por los alrededores en la oscuridad.

El monstruo de Clearwater no lastimó a nadie, pero dejó huellas, muchas de ellas, descubiertas a la mañana siguiente en la arena.

Las huellas no se parecían a nada de lo que cualquier persona hubiera visto. No eran la clase de huellas dejadas por los dinosaurios, sino que eran grandes, de cerca de 14 pulgadas de largo y 11 pulgadas de ancho. Mostraban un talón estrecho y 3 largos dedos del pie. Las huellas eran más parecidas a las de los pájaros que a las de los reptiles, aunque no enteramente de pájaros. Eran un mensaje de un mundo desconocido…

“Fui a trabajar a un lugar llamado Auto Electric. Estaba en Greenwood y Pierce. El dueño era Al Williams. Muchos pensaban que Al Williams era un tipo malhumorado. Él realmente tenía un buen sentido del humor. Era un bromista. Yo nunca fui bromista. La gente pensaba que era serio, pero tenía mi lado divertido cuando estaba con Al. ¡Una vez, él puso un caballo en una celda de la cárcel en Clearwater!”

¿Un caballo?

“Sí, alguien lo dejó hacerlo como broma para el jefe de la policía…

Al debe haber tenido un pequeño diablo en su interior.

“En 1947, Al consigo un National Geographic.. Había una foto de las huellas de un dinosaurio. Al dijo, “Sabes, podríamos divertirnos con esto”.

¿Hicieron una huella de dinosaurio?

“No era exactamente una huella de dinosaurio”.

¿Todavía la tienes?

“Seguro, está en el garaje”.

“Los hicimos en la tienda,” dijo Tony, mirando las extraños botas. “Al principio eran de yeso, pero no podías hacer una buena huella con yeso. No se hundan lo suficiente en la arena para parecer auténticas. Fuimos a esa tienda de herrería y vertimos plomo en nuestros moldes. Cada molde pesaba 30 libras. Amarramos los tenis negros de gimnasia en lo alto del molde”.

¿Entonces qué?

“Al y yo remamos hacia fuera de la playa. Me puse los zapatos. Salté del barco al agua baja. Era joven entonces, cerca de 25 años, y mucho más fuerte que ahora. Tuve que mover mis piernas, hacia fuera al lado y luego hacia delante, para conseguir caminar. De alguna forma no me rompí las piernas. Dejé las huellas profundas con una separación de cerca de 6 pies. Hice este gran arco en la resaca, encima de la playa, y luego nuevamente dentro del agua al barco”…

Leer la historia completa en

http://www.sptimes.com/2006/06/26/Floridian/Man__not_beast.shtml

“Tres dedos”, como llegó a ser conocido este monstruo de agua dulce de la Florida, fue un clásico de los inicios de la criptozoología. Incluso el mismísimo Ivan T. Sanderson fue a Clearwater a investigar. En varios artículos publicados en la revista Fate dijo que en noviembre de 1948, mientras volaba sobre el sur del río Suwannee al sur de Old Town, él y el piloto vieron un animal grande, amarillento balanceándose en la superficie del agua, creando una gran mancha de espuma. Para Sanderson se trataba de un enorme pingüino.

¿Un pingüino gigante? Y además en el cálido clima de la Florida. No es de extrañar porqué dudamos de todos sus demás reportes de monstruos, ovnis y fenómenos paranormales.

Se puede encontrar mayor información en:

Anonym, Florida ‘Giant Penguin’ Hoax Revealed, ISC Newsletter Vol. 7, No. 4, Winter 1988, Págs. 1–3.

Kirby Jan, Clearwater Can Relax: Monster Is Unmasked, St. Petersburg Times, June 11, 1988.

Rickard Bob, Florida’s Penguin Panic, Fortean Times, No. 66, December 1992–January 1993, Págs. 41–43.

Sanderson T. Ivan, That Forgotten Monster: Old Three-Toes, Fate No. 20, December 1967, Págs 66–75.

Sanderson T. Ivan, That Forgotten Monster: Old Three-Toes, Fate No. 21, January 1968, Págs. 85–93.

Un pensamiento en “El pingüino gigante de Clearwater”

  1. Tambien es «raro» por decir lo menos que todos estos bromistas tarden más de veinte años en dar a conocer sus bromas, pero en fin para cualquiera de los dos bandos, (creyentes y escépticos) es mejor cualquier declaración que ninguna.

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