Curso de escepticismo en la universidad

Canalizando pensamientos escépticos

Martin Bridgstock

Exámenes en Australia y los E.U. indican que cerca del 80 por ciento de la población tiene por lo menos una creencia paranormal. Éstas incluyen la percepción extrasensorial, la astrología, los ovnis y los fantasmas.

El grupo de investigación con bases científicas Australian Skeptics cree que todas las afirmaciones paranormales se deben probar cuidadosamente antes de ser aceptadas. Considera que la extendida creencia en lo paranormal ha producido muchos resultados aterradores.

La gente ha muerto al confiar en las terapias alternativas de curación por la fe cuando la medicina habría podido salvarlas. Muchos otros han gastado grandes cantidades de dinero en mediums, clarividente y canalizadores falsos.

Para prevenir esto, necesitamos buscar y evaluar las evidencias para las afirmaciones paranormales.

Muchos miran el escepticismo como una forma de rechazo de las mentes cerradas. No lo es. El escepticismo emprende investigaciones de las afirmaciones paranormales, y persigue la verdad dondequiera que la encuentre. Si una demanda paranormal puede tener suficiente evidencia, los escépticos se limitarán a aceptarla -desean saber si realmente existen los poderes paranormales.

Para motivar que vengan los psíquicos y los canalizadores, los Australian Skeptics han ofrecido un premio de más de $100.000 para cualquier persona que pueda demostrar poderes paranormales. Nadie ha venido hasta ahora para verificar sus afirmaciones.

Los escépticos también ofrecen $10.000 anualmente para el Premio Australian Skeptics del pensamiento crítico. Se concede por el trabajo de investigación sobre conocimientos y creencias populares que carecen de evidencia confiable o método científico, de tal modo que se promueve el pensamiento racional de tales materias en el público, educadores y los medios. Este año me concedieron el premio por mi curso universitario “Escepticismo, ciencia y lo Paranormal”.

El curso es una materia optativa del segundo año, abierto a cualquier persona. Comenzó en 2003, y se inscribieron 27 estudiantes. Desde entonces los números han crecido. En el primer semestre del 2007, espero tener más de 100 estudiantes.

Pongo mucho énfasis en la naturaleza de la ciencia y cómo trabaja, pues el escepticismo y lo paranormal se definen en parte en términos de ciencia. Hablo de lo paranormal, y del escepticismo, y después analizo campos seleccionados, tales como la astrología y la ciencia de la creación. Los estudiantes dan seminarios sobre los temas que les interesan, analizando críticamente la evidencia de las demandas.

Realmente no me importa si un estudiante termina con su creencia en extraterrestres o acupuntura. Sin embargo, califico a los estudiantes sobre como pueden entender y aplicar principios escépticos: cómo pueden determinar si una demanda paranormal esta apoyada adecuadamente por la evidencia. Si un estudiante puede hacerse y contestar esas preguntas, recibe buenas calificaciones.

El pensamiento escéptico es poderoso. Puede forzarnos a revisar radicalmente nuestras opiniones y creencias. Como un estudiante escribió, “¡Martin, destruiste mi mundo de fantasía!” Otro comentó, “Yo tuve que repensar 50 años de creencias debido a este curso”. Otro estudiante reconoció el valor del curso y entonces agregó, “Pero también me siento como que he perdido algo. He perdido la capacidad de creer por creer, un rasgo que se puede apreciar en los círculos académicos, pero que da una calidad de liberación ilimitada al alma”. Llamo a esto “choque escéptico”. Muy pocos estudiantes pueden acercarse al poder del pensamiento crítico y emerger sin cambiar.

Por supuesto, todas las universidades están a favor del pensamiento crítico. Eso dicen. Está incluido en sus metas, frecuentemente manejado con palabras como “excelencia” y “rigor”. La realidad es algo diferente. Las universidades están bajo presión de convertirse más bien en negocios, y están comenzando a asemejarse a supermercados educativos.

Encontramos una serie de cursos extraños -incluyendo medicina alternativa y complementaria- quizás apuntamos más al mercado que a la excelencia intelectual.

Mi propia universidad, hay que darle crédito, ha aceptado mis esfuerzos en la dirección escéptica sin hacerle el feo. Es claro que más estudiantes están interesados en hacer mi curso de escepticismo, pero hay que prevenirse de que lo hagan, con los horarios y distancias. Deseo ofrecer el curso de modo flexible -dando a los estudiantes varias formas de tener acceso al material. Más radicalmente, deseo automatizar el curso: los estudiantes podrán estudiar en el verano, tomando el examen computarizado.

Hay también la posibilidad de un nuevo curso para evaluar las medicinas alternativa y complementaria. Esto es una industria de enorme crecimiento, con un mercado que suma más de $2 mil millones en Australia. Un curso que aplique el pensamiento crítico y las habilidades escépticas de evaluación a la medicina alternativa sería beneficioso a cualquier persona que considere las carreras médicas o farmacéuticas.

No estoy discutiendo sobre cierta clase de cientificismo, pienso que todos debemos escudriñar implacablemente las creencias en términos de cierta ciencia idealizada. Pienso que mucha gente podría beneficiarse de poder desplegar algunas herramientas científicas intelectuales básicas para evaluar la evidencia. El mundo esta lleno de engañadores, rapaces y deshonestos. Pienso que el escepticismo y el pensamiento crítico pueden proporcionar las herramientas para navegar a través de estos bajíos.

Martin Bridgstock es senior lecturer en la escuela de ciencias en la Universidad de Griffith

http://www.theaustralian.news.com.au/story/0,20867,20916747-12332,00.html

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