Ovnis en México. Década de los 50 (2)

LOS PLATÍVOLOS LLEGAN A LA CIUDAD DE MÉXICO

En la ciudad de México se hizo la primera observación de esta oleada el 10 de marzo. Los testigos fueron Wenceslao Trejo Lara y Manuel Sánchez Godínez, quienes desde la Colonia Obrera vieron un objeto que describieron como “un espejo redondo”, que estuvo inmóvil por dos o tres segundos, para luego alejarse y perderse entre las nubes.

En San Luis Potosí (San Luis Potosí) se vio un pequeño “disco” parecido a Venus[1][2]. Numeroso público se reunió en la plaza principal, como a las 13:00 horas, para observar el fenómeno. Los astrónomos de la Universidad de San Luis dijeron que se trataba del planeta Marte.

Otro objeto en forma de trompo fue observado el 10 de marzo. Esta vez fue sobre los cielos de Ciudad Juárez, en Chihuahua. El objeto se dirigía hacia las montañas[3]. Eran las 9:20. Del otro lado de la frontera, en El Paso, Texas, John E. Baird informó haber visto un plato volador cerca de Demming, Nuevo México, a las 9:30.

El agente viajero Luis Guerrero vio el objeto a las 11:35 desde el Puente Internacional. Se sabe de reportes del mismo objeto en la ciudad de El Paso, Texas[4].

El sábado 11 de marzo un agente de migración y un estudiante de nautica, vecinos de la ciudad de Tampico, vieron un disco brillante durante la noche[5].

Gonzalo Ibáñez, el estudiante de náutica, manifestó haber visto el platillo a las 21:00, desde el patio de su casa mientras hacía su tarea. El objeto se encontraba al Noroeste y fue descrito como redondo y de color gris opaco. Se alejaba rumbo al Suroeste a gran velocidad[6].

En Monterrey, Nuevo León, se vio un disco de color aluminio brillante que cruzó la ciudad a gran altura y gran velocidad[7]. Al momento del avistamiento (15:00 horas) se verificó un caos vial. Fue necesaria la intervención de la policía para dispersar a los curiosos. Las mujeres se arrodillaban y se santiguaban en las calles.

El objeto, que parecía “una raqueta de tenis sin mango” se dirigía al Oeste[8]. A veces disminuía su tamaño suponiéndose una rápida elevación del mismo, y luego aumentaba su diámetro hacia otro punto en un ir y venir entre unos 28 a 40°, hasta que finalmente desapareció como bólido.

PLATOS ESTRELLADOS

Nuevamente en Ciudad Juárez se tuvieron reportes. Se dijo que se habían estrellado tres de estos objetos en la población conocida como Las Palomas. Era el 12 de marzo. Los objetos fueron recuperados por miembros de la FAM. No se dio ningún reporte al respecto. Probablemente porque se trataba de simples globos meteorológicos propiedad de la misma FAM.

Este caso podría ser considerado el Roswell mexicano[9] debido a la época; al origen del objeto (un globo sonda); a la intervención de los militares; y a que poco después se echo tierra sobre el asunto y ya no se habló más de él.

El ufólogo mexicano Carlos Alberto Guzmán Rojas menciona[10] que al otro lado de la frontera, el General David E. Hutchison, comandante de la Base Aérea de Biggs Field (El Paso, Texas) había ordenado la salida de dos jets para interceptar los objetos.

Lo que no menciona Guzmán es que el General Hutchison dijo que se trataba de Venus. Los pilotos habían subido hasta 9,000 metros hasta que se dieron cuenta de que lo que estaban cazando era un planeta[11]

Mientras tanto en Aguascalientes (Aguascalientes) numerosas personas vieron otro plato volador.

El segundo caso conocido en la ciudad de México se dio ese mismo día (12 de marzo) en el Aeropuerto Internacional. Esa mañana (7:00 a.m.) algunos testigos vieron lo que unos llamaron un “plato volador”, y otros “un globo sonda”.

A las 11:00 a.m. ya eran 4 los objetos que se encontraban sobrevolando el aeropuerto[12]. De la torre de control, el comandante del aeropuerto, señor Pedro Sosa, ordenó el despegue de un avión de la compañía Aerofoto, en el que viajaba Luis Struck. Este fotógrafo obtuvo varias tomas del objeto. No conozco las fotografías, pero si he visto un dibujo de la pluma del mismo Struck. No hay duda de que se trata de un globo sonda.

Al mismo tiempo, desde tierra, el agregado militar de los Estados Unidos en México obtenía otras fotografías utilizando un telefoto.

Desde la torre de control Sosa, acompañado por Alberto Carreón, Armando Dávila, Ernesto E. Robles y Claudio Vera, observaron los objetos con ayuda de binoculares. Calcularon que se encontraban a unos 7,000 metros de altura. Afirmaron que no se podía tratar de globos meteorológicos debido a la distancia a la que se encontraban[13].

“El objeto estaba a unos 7,000 metros de altura, lo pudimos apreciar con toda claridad, era luminoso y presentaba una forma elíptica, más tarde a las 11:00 horas, 5 de estos objetos eran visibles, los platívolos tenían trayectorias luminosas y fueron perceptibles perfectamente en plena luz solar”.

Sin embargo, el señor Chávez Almazán, jefe de la Oficina Meteorológica, dijo que se trataba de uno de los globos meteorológicos que lanzaba desde sus instalaciones[14]. Por su parte, Severo Díaz, jefe de esa misma dependencia en el Estado de Jalisco, dijo que los globos eran lanzados desde Tacubaya (Ciudad de México), Yucatán, Mazatlán y Tampico, bajo la vigilancia de meteorólogos norteamericanos.

El primer objeto se encontraba a unos 40° al Noreste de la Luna (aproximadamente a las 8:00 a.m.)[15]. Al día siguiente cientos de personas se congregaron en el aeropuerto con la esperanza de ver los platos voladores, pero no tuvieron suerte porque no volvieron a aparecer[16].

El teniente de la Armada, Luis González Deschamps dijo haber visto un objeto extraño sobre el aeropuerto de Las Bajadas, en Veracruz (Veracruz), que se movía de Noreste a Sureste[17]. Afirmó que primero vio “una franja luminosa que confundió con nubes cirros, pero que posteriormente se percató de que se trataba de un objeto extraño que giraba”. El caso ocurrió el 13 de marzo. El objeto también fue visto por el teniente de corbeta Rafael Piana, hacia las 18:00 de la tarde.

El siguiente es un extracto de uno de los libros de este autor[18].

Un informe más interesante aparece recogido por los periódicos El Nacional y Ultimas Noticias del 15 de marzo de 1950.

Según la primera fuente un platillo se estrelló en la Sierra Moronesa, en el Estado de Zacatecas (en el límite con Jalisco), e hizo hervir la tierra.

De acuerdo con el otro periódico, que ampliaba la información, el licenciado Pedro Caloca Cortés, de Guadalajara, Jalisco, se comunicó a sus oficinas para informar que numerosos habitantes de la sierra de Morones, en los límites de los Estados de Jalisco y Zacatecas, habían visto la caída de un objeto volador en los alrededores de Juchipila y Sánchez Román, Zacatecas[19]. Según el señor Caloca, el objeto al caer provocó una enorme explosión. Numerosas personas llegaron al lugar del impacto, el cual se aseguró quedó calcinado en un área de 100 metros cuadrados. El objeto fue descrito como de apariencia metálica, de unos 8 metros de largo por cinco metros de diámetro (sic)[20], formado de acero como de “rieles de ferrocarril” y cinchos del mismo material, pintado de color naranja. Al parecer, algunas personas intentaron abrirlo con ayuda de marros sin lograrlo. Sin embargo, pese al sensacional reporte, la noticia jamás fue confirmada. Se dijo que la noticia la había dado el general Hermenegildo Cuenca Díaz, del Estado Mayor, pero lo que él dijo fue:

“No ha caído ningún platívolo entre Juchipila y El Teuel, acepto que se envió un grupo de soldados a la zona, pero no tiene que ver con el supuesto platívolo”.

Dos semanas después (el 30 de marzo de 1950), uno de los periódicos de la capital mexicana, La Prensa, publicó un reportaje similar. Según el citado diario el día 26 de marzo cayó un objeto del cielo en Apizaco, Tlaxcala, en el Cerro de Guadalupe. El objeto, que fue descubierto por un indígena, tenía forma de barril y medía unos 2 metros de diámetro teniendo una especie de anillo en su parte central. El aparato fue entregado al presidente municipal de Apizaco.

Para el ufólogo mexicano Héctor A. Escobar Sotomayor se trata del mismo relato ubicado en dos zonas diferentes del país y en días diferentes. Efectivamente, la descripción en ambos casos es la de un cilindro de acero formado con algo parecido a los “rieles de ferrocarril” y con anillo o “cinchos” en su parte central.

Según la revista ufológica inglesa Flying Saucer Review, dos ingenieros mexicanos residentes de Cuernavaca, Morelos, relataron a un corresponsal de la revista que en el verano de 1951 habían encontrado los cadáveres de la tripulación de un OVNI que se había estrellado en un Valle de la Sierra Madre[21].

Los ingenieros indicaron que los seres tenían características humanas, con hermosas facciones y manos finas, pero su piel se encontraba oscurecida aparentemente por el calor que destruyó al OVNI al estrellarse, pues cuando uno de ellos tocó el rostro de uno de los cuerpos, la piel se desprendió bajo sus dedos, “como si hubiese estado cosida”[22].

Según el corresponsal, los testigos eran profesionales de entera confianza y le señalaron además que al dar parte a las autoridades se vieron en muchos problemas. Dijeron además que estuvieron presentes en los momentos en que los seres y los restos de la nave eran cargados en un avión de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, con destino desconocido[23].

El profesor Robert Spencer Carr, Director del Departamento de Comunicaciones de la Universidad del Sur de Florida, también dijo que en 1953 otro OVNI se estrelló en una montaña en la Costa Este de México, no lejos de la frontera con los Estados Unidos. Las relaciones de la CIA y los militares mexicanos eran tan buenas que el personal de la CIA subió hasta donde se encontraba el OVNI junto con los militares mexicanos. Los americanos añadieron este otro disco a su colección[24].

NUEVAS FOTOGRAFÍAS

En Tepic, Nayarit, el 13 de marzo fue visible un “puntito luminoso” que se movía lentamente hacia el Sureste. Algunos supusieron que se trataba de Venus.

El 14 de marzo se vio un semicírculo de color blanco que volaba en el cielo. El lugar de la observación fue el poblado de San Juan Chapultepec, en el Estado de Oaxaca.

No lejos de ahí, en Comitán, Chiapas, se vio un “globo metálico” que volaba a regular altura. Los residentes del pueblo La Concordia lo vieron entre las 7:00 y 8:00. Viajaba de Norte a Sur. Tenía un movimiento rotatorio y se desplazaba en zigzag. Parecía tener una especie de aletas laterales. Despedía una especie de humo blanco y rojizo[25].

Más al Norte, en el Estado de Guerrero, en la ciudad de Iguala se vio un disco que cruzo el cielo a gran velocidad.

También el 14 se vieron objetos extraños en el cielo de Tlaxco, en el Estado de Tlaxcala. Los tres reportes aparecieron en el periódico El Universal[26].

En ese mismo día, a las 12:00 cientos de habitantes de Amecameca, en el Estado de México vieron platívolos.

Al otro lado del país, en la ciudad de Culiacán (Sinaloa), cerca del medio día del 14 de marzo fueron vistos 3 platos voladores. Los objetos aparecieron por el Noroeste, el Oriente y el Norte.

El primer objeto fue visto desde la catedral. Brillaba al Sol como si su superficie fuese de Níquel. Parecía balancearse en el cielo. Tenía un diámetro aparente entre 8 y 10 centímetros[27].

Nuevamente a las 7:00 en punto de la mañana se observó un plato volador sobre el Aeropuerto de la Ciudad de México. En esta ocasión se instalaron “una batería de teodolitos y algún telescopio de mano para observar el raro objeto”. “Muchos no acertaban a discernir si era el planeta Venus, muy visible en esta época del año aún en el crepúsculo matutino o en realidad se trataba de uno de los ya famosos platívolos”[28].

Se calculó que el objeto se encontraba a unos 13,000 metros de altura. José Chávez Álvarez, fue uno de los testigos que vio desde el Aeropuerto, y con teodolito, “el objeto que tenía un color blanco opaco, era de forma esférica y no se trataba de un globo sonda”[29].

Desde la embajada de los Estados Unidos, Alberto Carreón vio el objeto que, según él, tenía un diámetro aparente de una moneda de 1 peso. Con esta era la segunda vez que Carreón veía los platillos.

Los platos voladores también regresaron al Aeropuerto de Las Bajadas, en Veracruz. El miércoles 15 de marzo se vio un disco de centro oscuro y brillante en su periferia.

El mismo día en León, Guanajuato, se vio otro disco que viajaba de Oriente a Poniente. El avistamiento se hizo a las 13:00. Probablemente el mismo objeto fue visto en Lagos de Moreno, en el vecino Estado de Jalisco[30].

Horacio Robles, natural de Durango, regresaba ese mismo 15 desde Los Angeles, cuando a las 10:15, en compañía de Manuel Rodríguez vieron “un cono de escasa altura, formado por piezas unidas entre sí, como un trompo metálico”.

Los jóvenes vieron el objeto con la ayuda de unos prismáticos Zeth Bucks. Dijeron que se movía a unos 500 Km/h en un radio de unos 25 a 30 kilómetros. Se elevaba y descendía, al mismo tiempo que tenía movimientos horizontales y oblicuos.

Según el ángulo de observación el objeto parecía un huso plateado, un disco o una esfera, uno de cuyos extremos dejaba escapar una cauda de fuego. Robles obtuvo unas fotografías, pero cree que se trata de armas secretas de los Estados Unidos[31]. El periódico apuntaba:

«Queda en pie la incógnita de los “discos voladores”, ya que la fotografía obtenida en Durango asemeja una nave extraña, con puntitos negros que señalan la presencia de ventanillas de observación hacia la parte delantera del aparato y su forma difiere mucho de un globo».

Al día siguiente le tocaría el turno al ingeniero de sonido americano David Lodge Cunningham. Se encontraba grabando la música de “The brave Bulls. The man with the horn” (Columbia The Records Emporium), basada en una novela de Tom Lea, Cunningham logró fotografiar uno de estos elusivos platos voladores[32]. Las fotografías nunca se publicaron en los diarios mexicanos porque se echaron a perder. Según Homer Davis, publicista de Columbia Pictures, el camarógrafo echó a perder los negativos en blanco y negro mientras trataba de revelarlos, pero a la película en color no le pasó nada y fue enviada a los Estados Unidos para procesarla.

Para el agragado militar de la Embajada de los Estados Unidos, Coronel George Champion, la «sauceritis» que sufría la ciudad de México se debía a observaciones del planeta Venus.

Cunningham utilizó una cámara con telefoto. Se encontraba cerca del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. En la película, según los periodistas, se ve un objeto “de un color blancuzco luminoso que parece una pelota de ping pong, con una cola larga”.

Parece que ese objeto fue visto por cuatro pilotos comerciales. Incluso alguno de ellos dijo que el diámetro del objeto era de unos 30 metros[33]. La película nunca se publicó en México y desconozco si fue vista en otro país.

Mientras tanto en Toluca, en el estado de México, se vio un punto blanco sobre el horizonte, al Sureste de las ciudad, a las 10:00 a.m. ¿Se trataría del planeta Venus? ¿Las fotografías de Cunningham muestran este cuerpo celeste, o se trata de un globo meteorológico?

Continuará…


[1] Anónimo, Platillo en San Luis, El Nacional, México, 14 de marzo de 1950.

[2] Anónimo, Raro viajero del espacio, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[3] Anónimo, Platos voladores por toda la República, Novedades, México, 11 de marzo de 1950.

[4] Anónimo, Platillos volantes en la frontera, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[5] Anónimo, Platos voladores en el Norte de la República, Novedades, México, 12 de marzo de 1950.

[6] Anónimo, Platillos volantes en la frontera, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[7] Anónimo, Platos voladores en el Norte de la República, Novedades, México, 12 de marzo de 1950.

[8] Anónimo, Platillos volantes en la frontera, Excelsior, México, 12 de marzo de 1950.

[9] En lo personal he investigado 25 casos de supuestos OVNIs estrellados en México, ver Ruiz Noguez Luis, OVNIs estrellados en México, Mina Editores, México, 1996, págs. 39-41

[10] Guzmán Rojas Carlos Alberto & Salazar Mendoza Alfonso, Los OVNIs y la aviación mexicana, Grupo Editorial Tomo, México, 2001.

[11] Anónimo, El 12 de marzo se observó un OVNI en Ciudad Juárez, Excelsior, México, 13 de marzo de 1950.

[12] Anónimo, Platos voladores, Novedades, México, 14 de marzo de 1950.

[13] Anónimo, El primer “plato volador” apareció en la Metrópoli, La Prensa, México, 14 de marzo de 1950.

[14] Ochoa Luis, Otro raro objeto se paseo ayer por el Aeropuerto, Excelsior, México, 14 de marzo de 1950.

[15] Anónimo, El misterioso aparato estratosférico voló hoy a gran altura sobre el D.F., Ultimas Noticias, México 13 de marzo de 1950.

[16] Anónimo, En busca del platívolo, Ultimas Noticias, México, 14 de marzo de 1950.

[17] Anónimo, ¿?, El Universal, México, 15 de marzo de 1950.

[18] Ruiz Noguez Luis, OVNIs estrellados en México, Mina Editores, México, 1996, pags. 39-41.

[19] Juchipila y Sánchez Román se encuentran distanciados tan sólo por unos 50 Kilómetros, pero los separa el río Juchipila y el Cerro Grande (2,800 metros sobre el nivel del mar). Si algo cayó entre estos dos poblados, lo debió hacer cerca del pueblo de Tepechitlán, en la Sierra de Morones. No lejos de ahí, a tan sólo 65 kilómetros de Juchipila, se encuentra la ciudad de Jalostitlán, Jalisco, en donde años después caería otro OVNI. ¿Se trata del mismo relato actualizado y reciclado en el tiempo? ¿Realmente cayó algo en aquella zona y los residentes han adoptado la historia a sus leyendas locales?

[20] Las medidas descritas de esta manera sólo pueden pertenecer a un cilindro.

[21] Los ingleses no indican si se trata de la Sierra Madre Oriental o de la Sierra Madre Occidental, es más, ni siquiera mencionan el nombre del lugar del impacto. Todo parece indicar que se trata de una historia inventada.

[22] Si la piel hubiese sido cosida por el calor generado al estrellarse el OVNI, difícilmente aquellos extraterrestres hubieran mantenido sus “hermosas facciones”.

[23] Este es el único caso que conozco en el que los militares americanos permiten que los testigos observen tranquilamente las maniobras de recuperación.

[24] Es probable que se trate de otra versión del caso de Nuevo Laredo.

[25] Anónimo, Vieron un platívolo en Comitán, Chiapas, Excelsior, México, 15 de marzo de 1950.

[26] Anónimo, ¿?, El Universal, México, 15 de marzo de 1950.

[27] Anónimo, El platillo volador de Sinaloa, La Prensa, México, 15 de marzo de 1950.

[28] Anónimo, Por segunda vez observaron el “platívolo” en el Aeropuerto, La Prensa, México, 15 de marzo de 1950.

[29] Anónimo, ¿? El Nacional, México, 20 de marzo de 1950.

[30] Anónimo, ¿?, Excelsior, México, 16 de marzo de 1950.

[31] Anónimo, Platillo volador fotografiado en Durango, El Universal, México, 16 de marzo de 1950.

[32] Anónimo, Platillo fotografiado, Ultimas Noticias, México, 17 de marzo de 1950.

[33] Weinstein Dominique, Project Acufoe, Aircraft UFO Encounters,

2 pensamientos en “Ovnis en México. Década de los 50 (2)”

  1. Felicidades tu articulo esta muy bueno, recuerdo mucho otra oleada ovni sobre la ciudad de mexico por ahi de la decade de los 90’s me parese, incluso la noticia tubo primera plana en el conocido periodico «la prensa», sabras algo de eso? e buscado informacion, sin exito. saludos, mi mail es el

  2. en tolhuin he visto muchos son redondos giran y hacen luces verdes y rojas en la noche se ven y ayer vi uno q tenia foma de estrella y hacia luces y se movia lentamente hasta q desaparecio

  3. buen dia engo una duda si dicen que los satelites estan detenidos en el espacio y giran conforme a la tierra que son entonces esos puntos luminosos que le llamamos satelites que se ven en las noches y avanzan hasta perderse en la lejania? gracias y van a cualquier direccion solo de frente

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