Victoria (ER): Caso en el Hogar Gral. San Martín (2)

Victoria (ER): Caso en el Hogar Gral. San Martín

Roberto Banchs

EL TESTIMONIO DE MIGUEL ÁNGEL DIONISIO (Secretario económico del Hogar, 41 años)

“El martes 13 de agosto a las 9:55 horas estábamos por tomar unos mates, cuando el señor René sale de la cocina del establecimiento y dice: “Venga, estos sí que deben ser los ovnis”. Salgo corriendo y observo un juego de dos luces que cruzaban en círculo, bajaba una y subía la otra; lo vimos durante tres minutos más o menos. En eso aparece Gabirondo y enseguida Pérez. Gabirondo corre a llamar por teléfono a Ramón Pereyra del video-cable de Victoria. Observamos que una de las luces emerge otra vez, pero más cerca de nosotros, desde esa posición, corrimos hacia el frente del establecimiento y en el ínterin, pasó un camión por la ruta, estaba cargado, iba por la cuesta, yo digo: ‘No vaya a ser que se le aparezca el ovni’; zafa el camión, y al llegar al frente del establecimiento, la luz baja al borde del asfalto al costado de la ruta. Es una luz muy fuerte blanca, y observamos como dos pares de piernas que dan pasos, pero en estado de gravedad. Gabirondo -que estaba hablando por teléfono- me dice: “Flaco, ¿vos ves lo que yo estoy viendo?”, tira el tubo telefónico y sale corriendo hacia donde estaba la luz, pero no llegó, porque en menos de un minuto desapareció. El teléfono está en el ventanal sobre el frente, el vio cuando apareció la luz allí y fue, pero la luz instantáneamente se apagó sin elevarse, antes hizo un pequeño giro. Yo vi las piernas, es decir, la parte inferior del cuerpo, de la cintura para abajo, a una distancia de 350 m. Las veo al borde de la luz, pegadas a la luz por delante, como una sombra; las figuras se ven oscuras, la luz fuerte es blanca y noto el borde coloreado de amarillento y rojizo, el juego de luces se ve muy lejos, ese objeto con las figuras lo vemos a 350 m más o menos. Desde que la luz baja y se observan las figuras, pasa alrededor de un minuto. Desde el inicio hasta el final del avistamiento habrán transcurrido 4 minutos.

Miguel Ángel Dionisio, secretario económico del Hogar Gral. San Martín.

“La luz es local, abarca unos 20 m y no se proyecta. En el borde están esas figuras que dan pasos en estado de gravedad, la luz está como suspendida sin tocar el suelo, las piernas -que son talla normal- las veo de color marrón, observo el movimiento de caminar, aparentemente eran como de hombre. La luz hace un giro en semicírculo y desaparece, hace un arco desde abajo, se eleva alrededor de 2.000 m y vuelve a bajar, luego se apaga, no irradia ni encandila. Las cuatro piernas forman dos pares que se mueven como dando un pequeño paso. Eso lo observé durante 50 segundos, más 10 segundos de la vuelta en giro, completan el espacio del minuto total. No era la luz del faro de un auto porque hubiera proyectado, y ésta era local.

“En el establecimiento reinaba un silencio normal. No detectamos ningún cambio, ni en los perros del lugar ni meteorológicos. Era una noche serena, sin viento, había Luna chiquita. No registramos olores ni marcas. Gabirondo, con dos chicos del Hogar, fueron con la linterna a inspeccionar, pero no observaron nada particular; al otro día, con la claridad, volvimos a revisar y tampoco detectamos nada.

“Gabirondo, quien lamentablemente murió hace unas semanas a los 40 años, dijo haber visto dos piernas de dos personas, por lo tanto eran dos pares que aparecían juntos; él observó que caminaban muy lentamente como dando pasos. Él estaba ubicado derecho a la puerta misma del establecimiento, hablando por teléfono, y desde ahí ve cuando baja la luz, me grita, y luego manifestó haberme visto como petrificado.

“Él era el que estaba más interesado en el tema de los ovnis, leía, siempre buscaba revistas con información; él manejaba un taxi y se desplazaba por la ciudad, conversaba con uno y otro en la zona del balneario sobre lo que acontecía con el fenómeno.

Vista desde el camino de acceso al edificio del Hogar Gral. San Martín hacia la ruta n° 11.

“El chico Pérez declaró haber visto seres de cuerpo entero. Yo le pregunté si estaba seguro, porque los cuatro (Gabirondo, René, él y yo) estuvimos comentando esta experiencia durante toda la noche. Al principio él pareció no reaccionar, creo que tomó conciencia cuando lo empezaron a interrogar. Yo hablé con Roberto: ‘¿Estás seguro que lo viste completo?, acá no se trata de mentir’. “Yo sí -dice-, yo los vi enteros”. Le pedí que no invente, que contara lo que realmente vio, entonces me confesó que la verdad era que no los había visto enteros. Pero cuando vino el periodista, relató haber observado cuerpos completos… Ese 13 de agosto, a esa hora, él había ido a la cocina para calentar agua para el mate. En el Hogar después de cenar, juegan a las cartas, miran televisión o van a la pieza a tomara mate… pareciera que este chico Pérez busca deformar… ahí dentro empezaron: “che, vino ‘fulano’ de tal revista, vino ‘mengano’ de la televisión, ¿vas a trabajar gratis?”. Es un pibe con problemas -todos en el Hogar tienen problemas, vienen con dramas familiares-, Pérez ha vivido prácticamente toda la vida en el Hogar. Hoy tiene 21 años, la madre lo dejó cuando tenía 2 años, los padres son separados, los dos borrachos. Él es bueno, a veces tiene reacciones despectivas, es impulsivo. Para el estudio no tiene mucha capacidad, es poco imaginativo, sólo terminó la escuela primaria; los compañeros lo quieren y aceptan. Ahora le llega el momento de irse[1], sin embargo no ha tomado al respecto ninguna iniciativa.

“Don René es sereno, él también dice haber observado miembros inferiores de talla normal y no cuerpos completos. Según lo conversado, él no notó el giro en semicírculo que yo observé, para René la luz se apagó directamente.

“El día anterior al avistamiento de este fenómeno, mi hija me había pedido que la llevara para ver los ovnis, y en esa ocasión le dije: ‘Tengo que verlo para creerlo’, no la llevé. Al otro día ella no se encontraba acá, estaba en Rosario con el resto de la familia, a los cuatro días viajé y al verlos dije: ‘¡He sido el furor!’. En la radio de Rosario se informaba sobre lo que habíamos visto acá, mi hija no me creía, yo le dije: ‘Cuando llegues vas a leer los diarios’. Hace quince días con mi hija, mi señora y una vecina vimos unas luces, entonces yo les dije: ‘Ahí están los ovnis’, aparecieron a la altura de la abadía, era un luz muy fuerte, muy blanca con los bordes rojizos, se desplazaba lentamente, y lentamente también se apagó.

“El episodio en el Hogar de jóvenes General San Martín, fue una experiencia que jamás creí vivir, fue algo inesperado, a pesar que siempre afirmaba ‘tengo que verlo para creerlo’; el tema sobre ovnis no me ha interesado nunca, alguna vez leí algo, pero someramente.

Vista del acceso al Hogar, en la intersección del camino y la ruta 11.

“Ante este fenómeno sentí asombro, no sentí miedo porque estábamos preparados mentalmente: observábamos la luz que venía, no sentí miedo porque no me enfrenté de golpe. Sentí admiración -especialmente- cuando vi las figuras que daban pasos, o hacían ese movimiento de pasos sin avanzar.

“Durante varios días me sentí contento porque venían los amigos para que les contara, me llamó el Intendente para averiguar por teléfono; hace una semana lo encontré en un asado, me pidió que nos sentáramos juntos y le narrara lo sucedido personalmente, estaba también el director del Hogar.

“Fue una experiencia que me gustaría repetir para ver si tengo la oportunidad de observar detenidamente a la figura, me quedó grabada, quisiera ver si puedo observar la parte que no vi, confirmar si eran similares a las personas… yo vi piernas, pero no creo que sean solamente piernas que se deslizan. Lo que yo quiero saber es si existen estos seres, estas figuras que vi ¿son extraterrestres?, ¿no lo son?, ¿será algo que envían los norteamericanos, los rusos? Ellos están muy adelantados…, pero qué pueden querer acá, ¿buscarán algo específico para estudiar?, ¿alguna riqueza?, ¿qué fin persiguen? Yo deseo que se sepa la verdad, deseo hacer un aporte a aquellos que se interesan, que estudian con seriedad. A todos los que vienen yo los atiendo, pero quiero dar con la persona que me dé una explicación, que me diga qué hay de cierto en todo esto”.

EL TESTIMONIO DE FIDEL RENÉ (Celador-sereno, 58 años)

“La noche del martes 13 de agosto a las 22 horas estábamos como de costumbre, después de la cena, en el Hogar; salgo de la cocina y veo a 300 metros dos luces que estaban como jugando, haciendo zig-zag. Llamé a mis compañeros de servicio, salieron a ver y vieron; uno de ellos -que ya murió[2]– fue a telefonear a video-cable para informar lo que estaba sucediendo, en ese momento -rápidamente- las luces se corrieron y se detuvieron frente a la entrada del establecimiento sobre la ruta, pero lo hizo una sola luz muy brillante: se posó en el asfalto, se vio por escasos tres o cuatro segundos.

“La luz era muy fuerte pero natural, como un reflector fuerte que brilla, iluminaba las ramas y las plantas, proyectaba alumbrando a unos 30 metros, cuando se posó se veía el vislumbre. No era la luz de un vehículo ni la de un cazador porque es opaca, tampoco la de un reflector, porque este larga como un chorro de luz en forma de cono, no eran luces de aviones. Esta luz fuerte y brillante, de pronto, se apagó.

Otra vista del acceso al Hogar. Allí se habría ubicado el ovni.

“Vi dos personas: Observé la parte inferior del cuerpo, de la cintura para abajo; la parte superior estaba a oscuras. Se visualizaban dos pares de piernas, no pude distinguir el color; sin embargo, se notaba que eran de personas normales -no eran enanos como se dijo-, la talla era normal. A la distancia se notaba que caminaban, el movimiento de esas piernas mi hizo pensar en la de los hombres, además se veían en pantalones comunes, no estaban desnudos. Cuando vi eso dije: ‘Ahí bajan dos personas’. Yo no observé ningún objeto, ni nave, ni aparato, sólo esa luz fuerte y las piernas de dos personas que avanzaban juntas, haciendo un círculo muy cortito. La observación no fue muy clara ya que estaba oscuro, el vislumbre iluminaba la zona inferior, ahí se clavó, no obstante me pareció que estaban pisando.

“No estaba nublado, no había Luna, no se detectó marca alguna ni cambios de ninguna índole.

“Conmigo estaba Gabirondo, Dionisio y el chico Pérez, ellos estaban petrificados, no decían palabra, estaban duros, en verdad, ninguno de nosotros atinaba a moverse. Ellos estaban sorprendidos… a mí no me tomó de sorpresa… no me acerqué porque no me llamó la atención… aunque puede parecer raro, en ese momento no pensé que fuera algo extraño, me pareció algo natural. Siempre he estado viendo luces, objetos que han cruzado el cielo y que no eran aviones, esto es común acá en Victoria, especialmente desde el mes julio último se escucha hablar de ovnis continuamente. Supongo que estos seres nos vendrán a observar.

“Para mí, este fenómeno es una señal, como una profecía; lo digo siempre: En la Biblia está escrito, dice que el mundo terminará -no se sabe cuándo- pero habrá un fin. En el Nuevo testamento, dice la palabra de Dios, que en los últimos tiempos habrá señales, confusión. Estas son cosas que tienen que suceder, todo esto que ocurre en la Tierra está escrito, lo mismo que el anuncio de la maldad que aumenta y se multiplica. El Señor Jesucristo dijo que debíamos estar preparados para cuando estas cosas comenzaran a suceder, hambre, sufrimiento y dolor. Por eso para mí la vivencia de este episodio fue algo natural, que tiene que pasar y lo recibo con paz, no me asombra, porque es como aquel que ya está avisado de algo y cuando llega, no hay sorpresa por que lo sabía.

“La semana pasada estaba en la casa de una vecina, y también vi una luz que se movía, me puse a mirarla: subía, bajaba, se apagaba, se ponía roja y se le veía dos antenas; esto último me llamó la atención, eso nunca lo había visto; estuve mirando un rato y desapareció. Eso no se lo conté a nadie.

“Yo no soy una persona que le guste hablar mucho; la semana pasada vinieron de un canal para grabar, lo iban a enviar a los Estados Unidos, pero lo interpreté como un negocio, y yo no me presto a eso. A mí me gusta ir con la verdad”.

René Fidel, celador-sereno y testigo del suceso ocurrido el 13 de agosto de 1991.


[1] Luego de las dos entrevistas mantenidas con R. Pérez, y a nuestro regreso, nos telefoneó en varias oportunidades a Buenos Aires. Tiempo después, M. Dionisio nos comentó que había ido a vivir con su abuelo a Paraná. En agosto de 1992 nos escribió otro interno, Marcos Benítez, diciendo: “Fui amigo de Roberto, yo les escribo para contarles que a él le llegó el egreso y que se tuvo que ir a su casa, además él era desertor del servicio militar desde hace dos años”.

[2] Informa F. René que Carlos Gabirondo falleció luego de una intervención quirúrgica a la que fue sometido para extraerle un órgano que había donado a su hermano. Como era de esperar, no faltaron quienes pretendieron atribuir inescrupulosamente como causa del deceso la presencia del ovni.

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