Alistando el platídromo (Final)

En Pajas Blancas, Córdoba

ALISTANDO EL PLATIDROMO

-Los episodios del 1 mayo 1957 y 5 junio 1964-

Roberto E. Banchs

– Segundo episodio. La odisea de un médico y su esposa:

En un artículo de la serie Platos voladores – Por las rutas del cielo, cuyo autor firma con el pseudónimo Agor, publicado en el diario Córdoba, se relata una extraordinaria experiencia de características similares ocurrida el 5 de junio de 1964.

Presuntamente, esta vez fueron testigos un médico y su esposa, cuyas identidades tampoco han sido dadas a conocer, pero sí el patético testimonio que el primero habría ofrecido del notable encuentro, en circunstancias que viajaban en automóvil rumbo a Río Ceballos, en la Pcia. de Córdoba.

Agor decide transcribir para el citado artículo la narración del médico, aquí reproducida:

“Escribo estas líneas a pesar de mi emoción -comienza diciendo el facultativo-. De otra manera no podría dar una explicación a todas las palabras que digo en este momento; lo digo así, sinceramente, como médico y no como un ilusionista, sino como una realidad pura y límpida para todos mis colegas cuando sientan a seres de la Tierra que relatan sus experiencias recogidas durante sus viajes, alguno de nosotros, o podría decir yo mismo, he dudado siempre de que seres de otros mundos lleguen a la Tierra; eso sería imposible por lo cual se harían reconocer, ¿no es así?

“Eso dejo en el criterio de los demás. Ahora comprendo que todas las palabras no son fantasía y que si hay algo de cierto; digo porque todavía no puedo salir de mi asombro. Esto que voy a decir parece un cuento de niños, pero no lo es en verdad.

“Soy médico -prosigue diciendo-, tengo 42 años, resido en Buenos Aires. Salí de la Capital Federal el 28 de mayo de 1964 hacia Córdoba. Me dirigía a Río Ceballos a ver un familiar, acompañado de mi familia; estuve unos días y regresé el día 5 del mes siguiente, a las cuatro de la mañana. Aproximadamente a unos 30 kilómetros del Aeropuerto distinguí un aparato que se acercaba velozmente, y le dije a mi señora: ‘Mirá ese avión que viene’. Y me contestó ella ‘¿Y a esta hora?’. ‘Puede ser; a lo mejor viene de Chile’, le respondí. En esas preguntas que nos hacíamos no lo vimos más y seguimos adelante.

“De pronto a la orilla del camino vimos una luz muy potente -continúa relatando el médico-; entonces le hago seña con la luz baja y alta porque era imposible ver el camino. Entonces paro mi coche hacia la orilla del camino. Y mi señora me dice: ‘que imprudente, no baja la luz’. Yo no le contesté nada y el vehículo iba avanzando hacia nosotros, cuando aproximadamente faltando un metro, se detuvo y la potente luz se iba disipando paulatinamente quedando solamente de un color violeta.

“Entonces pudimos observar un aparato de gran longitud. Mi señora se puso nerviosa. Me preguntaba qué era eso. Yo no sabía contestarle, porque ni yo mismo sabía. Estuvimos cerca de veinte minutos y el vehículo no se movía hacia ningún lado. Yo quería pasar pero el coche no arrancaba de ninguna forma. Entonces me quiero bajar para ver lo que era, cuando vi que una persona se acercaba. Entonces tomé el arma que llevaba en la guantera entre mis manos y en ese momento, oigo una voz suave que me pregunta: ‘¿Qué le pasa, amigo? Y le contesto yo: ‘No arranca mi coche’. Me dice: ‘Poqué no intenta otra vez’. Y lo hice y el coche arrancó. Y prendo las luces y alumbro, y veo un aparato desconocido, algo que nunca he visto. El personaje que estaba cerca de mí, me mira y con una sonrisa me dice: ‘No tenga miedo. Yo soy terrestre. Cumplo con una misión en la Tierra. Mi nombre es “R.D:”, amigo. Y cuéntelo a su manera a la humanidad’… Y se alejó muy lentamente. Dos seres vestidos todos de gris lo esperaban. Subió y entonces vimos que el extraño aparato se elevaba velozmente, dejando tras de sí una estela de color violeta.

“Cuando ya no estaban, empezamos a temblar como una hoja; confieso que no podía mover los pies. Tomamos un café del termo que llevábamos. Y seguimos viaje sin decir a nadie lo ocurrido hasta llegar a Buenos Aires. Ahora -concluye el relato y con éste la nota- estoy más sereno y lo cuento. Lo único que digo es que ahora no dudaré de la palabra de nadie. Con la experiencia he logrado esta verdad: sí, existen seres de otros mundos”.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Resulta evidente una serie de coincidencias que se desprenden de ambos informes. En cuanto al contenido, nos hallamos ante unos presuntos testigos, anónimos o de identidad reservada, que se hallan circunstancialmente viajando por las adyacencias de la localidad cordobesa de Pajas Blancas, cuyos vehículos resultan averiados cuando se encuentran con una nave espacial. La reacción temerosa es sofocada frente a la presencia y actitud de un ser de apariencia humana que les transmite su mensaje de paz, lo cual parece constituirse en el propósito del fraternal encuentro.

El modo en que concluye resulta también semejante: tras el inesperado diálogo, el hermano cósmico se dirige lentamente a su nave, para alejarse raudamente dejando atrás una estela en el cielo.

Desde luego, puédese pensar que estas características son comunes a numerosos informes reportados en otras regiones del mundo. Pero no deja de llamar la atención que los aquí tratados tengan algo más en común, y es que ambos han sido recepcionados por el postrero personaje Agor.

Eugenio Siragusa.

A ese respecto, señalemos que “Agor” -muy conocido por aquellos años- es el pseudónimo que empleaba Antonio Oscar Pérez Alemán, presidente de la “Asociación de Hermandad Cósmica” de Córdoba, con quien hemos mantenido por ese entonces un nutrido intercambio epistolar. Asimismo, Pérez Alemán fue miembro importante de la decana “Asociación Universal Metapsíquica” (AUM), una entidad dedicada a los platos voladores en base a conexiones metapsíquicas, por revelaciones presuntamente telepáticas (2). Ambas instituciones, a su vez, íntimamente ligadas al “Centro Studi Fratellanza Cosmica”, de Milán, cuyo inspirador es el contactado Eugenio Siragusa (3).

Todo esto no debe sorprender al tiempo de conocer las revelaciones de Agor, pronunciadas en un reportaje de L.V.2 Radio La Voz de la Libertad, de Córdoba, el 23 de septiembre de 1963 y reproducidas en la prensa escrita (4): “La novedad más importante que traigo, es anunciar que la humanidad debe prepararse para recibir la visita de las naves interplanetarias que, como Embajada de Hermandad y Confraternidad de Otros Mundos, arribarán a la Tierra (…). Córdoba tendrá el privilegio de constituirse en primer escenario del acontecimiento más extraordinario que registra la historia de la humanidad…”. De estas declaraciones habría quedado por aclarar la fuente informativa (por la intervención del director del servicio de noticias de la citada radio), lo que no demoró en conocerse cuando en diciembre de 1963, el presidente de la AUM, Agapito Millán, señala que en esos días ha recibido de Antonio Pérez Alemán, de Córdoba -donde la organización tiene su principal asiento-, un sensacional anuncio que el señor Pérez Alemán habría recibido por revelación. Entre otras cosas dice: “Las naves evolucionarán por nuestro cielo y su desplazamiento, armonioso y suave, será seguido con estupor y asombro por quienes nunca creyeron que existían. Córdoba tendrá el privilegio de ser el primer escenario de esta visita fraternal de nuestros hermanos de otros mundos y del aterrizaje de una de esas naves, de la que descenderán sus tripulantes acompañando a un hermano terrestre, cuyo viaje también será anunciado por Ellos desde sus naves, para que todos conozcan quién estuvo en contacto permanente con Ellos, luchando a su lado sin pausa y sin descanso. La nave aterrizará en nuestro querido Campo de Hermandad Cósmica (cercanías de Córdoba), lugar hasta donde será llevada la multitud…” (5). Precisamente, estas declaraciones fueron publicitadas seis meses antes de darse a conocer -a través de Agor– el episodio de 1964 en Pajas Blancas.

En relación a la supuesta recepción telepática, que le indica a A.O. Pérez Alemán que “descenderán sus tripulantes acompañando a un hermano terrestre”, no es menos llamativo que el caso del 5 de junio de 1964 incluyera a un individuo que dijera a los desconocidos -y acaso inexistentes- testigos: ‘No tenga miedo. Yo soy terrestre. Cumplo con una misión en la Tierra. Mi nombre es “R.D.’…

Remo Dall’Armellina es entrevistado por Antonio O. Pérez Alemán (“Agor”), para la televisión cordobesa.

No resultaría casual que “R.D.” sea, en realidad, Remo Dall’Armellina, un camionero autor del libro ‘Mi contacto con seres de otros mundos’, en el que describe a grandes rasgos sus experiencias, desde niño, en permanente vinculación con seres de otros planetas. Recién conocida la influencia que tenía sobre Pérez Alemán, este libro ha sido apoyado pecuniariamente por la propia Asociación, y hasta su mismo presidente ha plasmado literariamente la versión magnética que le proporcionara Remo Dall’Armellina[1].

A los “ideales de fraternidad, en un mundo mejor, basado en los principios ejemplares legados por el señor de los Cielos en su misión de redención y amor”, propuestos y anhelados por Antonio O. Pérez Alemán (“Agor”), aparecía como musa inspiradora Remo Dall’Armellina[2]. Precisamente, este singular personaje fue incorporado a esta Asociación como nexo místico entre la entidad y sus presuntos informantes estelares.

En suma, estamos persuadidos que los denodados esfuerzos de A. O. Pérez Alemán por infundir sus nobles ideales, en la certeza de recibir un conocimiento del Cosmos, referido a las visitas de naves interplanetarias, y de ser partícipe de grandiosos acontecimientos para la humanidad, han desempeñado un importante papel en la producción de los casos expuestos. Aún más, convencido que su misión -en su investidura periodística- es la de “llevar a conocimiento público de la existencia de colectividades humanas más evolucionadas que la terrestre (…), que se acercan a nosotros para ayudarnos”, se ha hallado propenso al influjo de quienes animan intereses que se relacionan. De este modo, los casos “inéditos” comentados por Pérez Alemán en su conocida columna no serían fruto de sus “encuestas personales” (hay además otras razones para sospecharlo), sino de las “confidencias” proporcionadas por Remo Dall’Armellina.

Sea como fuere, ajenos a toda vía especulativa, la imposibilidad actual de escrutinio -al desconocer la identidad de los testigos-, impide una investigación directa, y no aporta ningún elemento probatorio de su eventual realidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Impulso, Mercedes (SL), 14, 15, 16 y 17 de diciembre 1962.

Córdoba, Córdoba, 29 de noviembre 1964, p. 6; y 8 de diciembre 1964, p. 9 (I y II parte).

(2) Trascendentales entrevistas de George Adamski con seres de Venus y Marte (Las naves interplanetarias como revelación cósmica). 1er. Folleto de la “Asociación Universal Metapsíquica”, Buenos Aires, 1961, ps. 2/3.

(3) Boletines del “Centro Studi Fratellanza Cosmica”, Milano, It., s/data.

(4) Impulso, Mercedes (SL), 5 de octubre 1963.

(5) Así, rev., Buenos Aires, diciembre 1963, p. 15.

(6) Platos voladores, rev.-bol. Inf., AHC, Córdoba, año I, nro. 1, enero-febrero 1967; y año II, nro. 2, marzo-abril 1967 (nota: en este número, A. O. Pérez Alemán aparece junto a Remo Dall’Armellina integrando la Subcomisión de Prensa y Difusión).

(7) Meridiano, Córdoba, 10 de septiembre 1960.

Córdoba, Córdoba, 15 y 21 de abril 1961 (artículos de “Agor”).

La Razón, Buenos Aires, 25 de abril 1961.

Anganuzzi, Héctor, Historia de los platos voladores en la Argentina, Plus Ultra, Buenos Aires, 1976, ps. 154/155.


[1] Hasta la portada de los números del boletín informativo Platos Voladores, publicado por la Asociación de Hermandad Cósmica (AHC), pertenece al citado libro. En ella aparece un niño -supuestamente Dall’Armellina- frente a un tripulante de un disco volador que, con franca sonrisa, extiende sus brazos para recibirlo (6). Aquí también es coincidente con la descripción que hace “Agor” en el primer episodio, celebrado presuntamente en 1957, aunque difundido años después.

[2] Fue conocido además por un caso en Boca del Tigre, localidad próxima a Santa Fe, el 28 de mayo de 1958 (7), curiosamente, 38 días antes que fuera fundada la Asociación de Hermandad Cósmica, entidad pionera de contactados y cuya procedencia hay que hallarla en los grupos espiritistas.

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