El caso Simpson-Warminster

EL CASO SIMPSON-WARMINSTER[1]

“Aquél día el cielo estaba muy nublado. Había llovido ligeramente a primera hora de la tarde.

“Hacia las 11:02 de la noche vimos un objeto hacia el Este. Se hallaba a unos 20 grados sobre el horizonte. Había aparecido de pronto. Como si hubiera llegado a través de las nubes. Tenía forma claramente ovoide, con una luz muy brillante. Los colores eran púrpura en la estructura y blanco en la periferia. Dos miembros del grupo, que lo observaban con prismáticos, aseguraron que podía verse una luz roja en el centro. Otros testigos –que gozaban de buena vista- ratificaron esta precisión.

“Según la señorita Molly, que también estaba presente, el ovni se encontraba en la dirección de Starr-Middle-Hill.

“El objeto permaneció inmóvil durante 30 segundos aproximadamente. Fue entonces cuando el señor Foxwell tomó su primera fotografía. Llevaba una cámara Kodak Retínete 1B, montada sobre un trípode. Utilizaba película Ilford HP-4, que expuso con una abertura de 2.8 y 0.1 segundos de velocidad.

“Inmediatamente el ovni se desplazó hacia la derecha, hacia la ciudad. Perdió altitud. Mientras se movía muy lentamente disminuyó su brillo. Todos pensamos que aquel oscurecimiento podía deberse a la interposición de alguna nube.

“El objeto continuó trasladándose durante otros 20 ó 30 segundos, para detenerse nuevamente. Su luz aumento mucho. En aquel instante sonó la alarma de uno de los detectores. Uno de los testigos corrió a desconectarlo. Al cabo de otros 10 ó 20 segundos, la luz se oscureció y desapareció. No se porqué pero todos estábamos seguros de que el ovni seguía allí, detrás e las nubes. A los pocos minutos la lluvia se volvió muy fuerte e intensa. Así prosiguió durante más de media hora.

“Nuestro avistamiento había durado entre un minuto y minuto y medio”.

Así apareció el relato del “ufólogo” John C. Ben en el número de julio-agosto de 1970 de la Flying Saucer Review. El artículo, además de las fotografías, daba una gran cantidad de datos (nombres, fechas, datos técnicos de la fotografía, lugares, etc.). Parecía un caso sólido.

Según los testigos, más de 30 personas reunidas en Cradle Hill, Warminster en el Reino Unido, el objeto parecía “una estrella”. Era la noche del 28 de marzo de 1970.

El 29, varios de los ufólogos se dirigieron a Starr Hill e inspeccionaron la zona. Encontraron huellas, quemaduras y trazas de un aterrizaje.

La película fue analizada dos días después, el 31 de marzo, en el Instituto Wellcome de Historia de la Medicina. Luego de ser revelada por Trevor Stannar y John Azell (utilizando Microdol X por espacio de 14 minutos a 20ºC) se pudo observar un curioso ovni en forma de saturno. La foto fue enviada a los ufólogos de la FSR, Gordon Creigthon, Gibbs Smith, Ladey Winder el 7 de abril de ese año.

Curiosamente otro de los testigos del avistamiento, el señor Stephen Hall, había tomado cuatro fotos en la dirección en que se decía se veían los objetos aquella noche del 28 de marzo, y sin embargo no salió nada. Usó una cámara Kodak Instamatic con película Kodacolor X. El detalle resulta muy significativo por lo que se verá a continuación.

El caso no quedaría aquí. Tiempo después Charles Bowen, editor de la FSR, envió la película original a Pierre Guérin, director de investigación del Instituto Astrofísico del Centro Nacional Francés de Investigación Científica.

Los resultados del análisis de Guérin fueron los siguientes:

“Para empezar limpié la cinta con agua destilada. Resulta, efectivamente, que las marcas que se ven en la ampliación fotográfica y que el señor Percy Hennell sugirió podían haber sido una abrasión, agravada quizá por un intento de retocado o raspadura, no son en absoluto debidas a tal abrasión de la superficie posterior de la película (1). Son debidas simplemente a un depósito en forma de halo, resultante del producto suavizante añadido al agua del aclarado final de la película, antes de que ésta fuese puesta a secar. Este depósito se disuelve muy fácilmente en agua destilada.

“Después de limpiar totalmente la película la examiné con una lente muy potente e hice copias de contacto directo sobre película de proyector Kodelic Kodak (copias positivas para proyección) y Kodatone (copias negativas que reproducen el negativo de la cinta o película original). Además, hice nuevas ampliaciones de la cinta sobre papel suave. Estas copias y ampliaciones no han necesitado ningún retoque.

“En mi opinión no hay duda de que el objeto fotografiado no es de ninguna forma posible el resultado de un trucaje. La pregunta que se plantea es por qué la apariencia de éste objeto en las fotos es tan distinta de la apariencia a la vista, según las descripciones dadas por los testigos.

“En relación con esto debe tenerse en cuenta que el ojo humano no es sensible a las radiaciones ultravioletas y de longitud de onda menor de 0.35 micras, a las que sí lo son todas las películas fotográficas, sean pancromáticas o no. Por otra parte, la sensibilidad de las películas pancromáticas de uso comercial (como la emulsión Ilford HP-4) baja rápidamente en el área roja de longitudes de onda de más de 0.36 micras, mientras que el ojo permanece sensible a ellas hasta unas 0.70 micras e incluso un poco más.

“En consecuencia, la interpretación de esta divergencia entre lo que la película fotográfica “vio” y lo que los testigos vieron puede ser muy sencilla: el objeto fotografiado estaba emitiendo luz ultravioleta, que el ojo humano no capta. Alrededor del objeto, sin embargo, era visible a ojo desnudo un halo rojo-rubí, probablemente de color monocromático y, sin duda, debido a un fenómeno de ionización del aire. Este “halo” no fue impresionado en la película. El anillo cuya forma es elíptica, se ve muy bien en la primera imagen fotográfica. Pero es tan débil que se desvanece en las copias de papel, en las que el cielo domina con su negrura total. Sólo la sensibilidad de la película (es decir, su sensibilidad al infrarrojo) ha permitido el registro de éste “halo”, pero con un grado de intensidad incomparablemente más débil que la intensidad permitida por el campo de sensibilidad del ojo”.

La explicación de Guérin confunde porque en primer lugar menciona que las películas pancromáticas son sensibles al ultravioleta, pero que su sensibilidad “baja rápidamente en el área roja”. Luego dice que el “halo” rojo-rubí fue captado debido “sólo a la sensibilidad al infrarrojo de la película”.

Posteriormente el investigador francés se mete a discutir unas “ideas” de John Keel sobre las “visiones suaves” de los ovnis y otras lindezas pseudocientíficas, como los viajes interdimensionales.

Luego resultaría que la abrasión sí era debida efectivamente a una manipulación del negativo, cosa que no pudo detectar Guérin.

El caso, sin embargo, era impresionante. Más de 30 testigos habían visto y fotografiado un ovni durante un flan intenso. Se habían encontrado huellas del supuesto aterrizaje y las fotos fueron reveladas no por el fotógrafo sino por un laboratorio independiente, y los negativos pasaron varias pruebas independientes, incluyendo la de Pierre Guérin, por entonces el máximo exponente de la “ufología científica” de Francia. Un caso casi perfecto.

Casi perfecto porque 10 años después el físico británico David I. Simpson (miembro de la Society for the Investigation of UFO Phenomena, SIUFOP) publicaría en el Skeptical Inquirer (primavera de 1980) los resultados de sus “experimentos controlados de ovnis”, diseñados para comparar los detalles conocidos de un estimulo “ovni” fabricado y las declaraciones de los ufólogos. Además se quería probar las habilidades de los ufólogos, dejando indicios que les pudieran llevar a la solución: los fraudes fueron diseñados para presentar inconsistencias sustanciales que para cualquier investigador moderadamente crítico e inteligente le ayudarían a sospechar de la autenticidad del caso.

La tarde del 28 de marzo de 1970 un grupo de ufólogos británicos fueron a investigar los reportes de ovnis en Warminster. Simpson colocó una lámpara que emitía una luz púrpura en Starr-Middle-Hill. Uno de sus cómplices encendió el “detector magnético de ovnis” y otro tomó varias fotografías, con una cámara que tenía una película pre-expuesta con imágenes ovni. Simpson hizo encender un aparato proyector dirigiéndolo hacia Warminster, apagándolo por cinco segundos y encendiéndolo nuevamente durante la misma cantidad de tiempo. Esta operación la llevó a cabo durante unos 25 minutos, tiempo suficiente para que los habitantes de la ciudad y los ufólogos presentes se dieran cuenta del falso fenómeno.

Se tomaron 4 fotos, dos con el ovni sobreimpreso previamente y dos más genuinas mostrando la imagen de las luces de la ciudad. Sin embargo, las luces en estas dos últimas tomas estaban en una posición diferente de las primeras, lo que demostraba que la cámara había sido colocada en una posición diferente. Además, algunas de las luces de la ciudad estaban apagadas en las fotos de la ciudad y encendidas en aquellas en donde aparece el ovni, lo que indicaba que habían sido tomadas en fechas diferentes.

El carrete se entregó a John C. Ben. Simpson preparó las fotos de la siguiente manera: dos de ellas (tomadas un año antes) mostraban al ovni en una escena significativamente diferente de las dos siguientes (sin ovni). Esto debería ser un dato a tomar en cuenta para cualquier investigador juicioso (pero no para un ufólogo). Nadie lo notó y tampoco nadie se preocupó en entrevistar al fotógrafo.

Todos los ufólogos que investigaron el caso (desde los de la FSR hasta el doctor Guérin) declararon auténticas las fotos. Simpson dijo que fabricó tal fraude valiéndose de los correspondientes aparatos e instrumentos de proyección. Su intensión al producir el falso avistamiento de platos voladores era demostrar que las personas muchas veces caen en la sugestión colectiva y sienten como algo real lo que otros han provocado artificialmente. Para Simpson existe mucha gente que “puede llegar a olvidar que la mente humana tiende a ver aquello en lo que desea creer. El fenómeno de los ovnis es como una creencia religiosa que evita todo argumento lógico que vaya en contra de tales creencias”.

Simpson critica a los científicos y técnicos que “llegan a involucrarse en las cuestiones ovni y en ocasiones abandonan y dejan de lado sus disciplinas mentales y sentido común”.

Con el experimento en cuestión Simpson demostró lo fácil que resulta engatusar a miles de personas con un truco bien planeado y mejor logrado.

Notas:

(1) Charles Bowen: Quien primero examinó la película fue el señor Hennel en presencia de Gordon Creighton y mía y sugirió que la marca de la foto 2 se debía posiblemente a la abrasión.

REFERENCIAS

Bowen Charles, Progress at Cradle Hill, Flying Saucer Review, 17, 2, March/April 1971, 11 4.

Simpson I. David, Conclusions From Controlled UFO Hoaxes, Institute of Cultural Research, ICR Monograph Series No. 46, London, 2005.

Simpson I. David, Controlled UFO Hoax: Some Lessons Learned, Skeptical Inquirer, Spring 1980 32-39.

Simpson I. David, Experimental UFO Hoaxing, MUFOB New Series 2, March 1976.


[1] Este artículo apareció originalmente como: Ruiz Noguez Luis, El caso Simpson-Warminster, Perspectivas Ufológicas, Año 2, No. 4, México, enero de 1995, Págs. 70-72.

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