La estatua de Memnon

LA ESTATUA DE MEMNON

Luis Ruiz Noguez

Emparentado con el fenómeno de las arenas cantarinas podemos mencionar el curioso efecto sonoro producido por la, así llamada, estatua de Memnón (Μέμνων). Dicha estatua emitía sonidos semejantes a los producidos por las cuerdas de una lira, cuando caían sobre ella los rayos del Sol naciente.

Fue el faraón Amenofis III (1391 – 1353 a. C.), de la dinastía 18, quien mandó construir dos gigantescas estatuas de piedra de 23 metros de altura. Ambos colosos representaban la figura del faraón y resguardaban la entrada a su templo mortuorio en Tebas.

Los antiguos egipcios llamaban a la estatua del sur “Rey de reyes”. Posteriormente se les dio el nombre de “Shammy” y “Tammy”, que podría ser una corrupción de las palabras árabes para “izquierda” y “derecha”. Hoy las conocen como “el-Colossat” o “es-Salamat”.

Las estatuas se fabricaron con cuarcita proveniente de canteras de Giza y Gebel es-Silsileh. La estatua del norte representa a Amenofis III, con su madre, Mutememwia; la del sur es el mismo Amenofis con su esposa, Tiy y una de sus hijas.

Una gran inundación destruyó por completo el templo. Luego, sus piedras se usaron como cantera para otros templos. Los expoliadores fueron principalmente Merenptah y su hijo Ramses II.

MITOLOGÍA GRIEGA

Pero ¿qué tiene que ver un mítico héroe de la literatura griega (Memnón) con estas construcciones egipcias? No es necesario acudir a la carambola de tres bandas Grecia – Atlántida – Egipto, para explicar este asunto. La respuesta proviene de la mitología griega reinterpretada por los romanos.

Todo tiene un origen en los mundanos deseos sexuales de los dioses griegos. Afrodita maldijo a Eos (Aurora) y la condenó a tener un deseo constante por los mortales jóvenes. La ninfomanía de Aurora fue descubierta por Zeus, quien le arrebató a su amante en turno: Ganímedes. Aurora se tuvo que consolar con Tithonus, a quien secuestró y llevó a Etiopía[1]. A cambio de Ganímedes, Aurora pidió para Tithonus la inmortalidad, pero se olvidó de solicitar la eterna juventud[2] por lo que, al pasar el tiempo, Tithonus se fue haciendo cada vez más viejo canoso y encogido. Su voz se hizo chillona, y cuando Eos se cansó de cuidarlo lo encerró en su dormitorio, donde se convirtió en una cigarra. Lo peor de todo fue cuando Tithonus perdió la fuerza en su pene: Aurora dejó de interesarse en él.

Cuando Tithonus era todavía potente, engendró a Emathión. Este reinó en Arabia, probablemente la que en aquel entonces se llamaba Etiopía. Algunas versiones indican que Hércules, a su regreso del Jardín de las Hespérides, mató a Emathión porque trató de impedir que se llevara las manzanas de oro. Otras dicen que el enfrentamiento tuvo lugar cuando Hércules se disponía a embarcar en la copa del Sol para dirigirse hacia el Este, a la región del Caucazo.

Una tradición atribuye a Emathión la paternidad de Romo, uno de los fundadores de Roma. Pero la mayor parte de los autores no están de acuerdo con esto último.

Hércules, después de matar a Emathión, confió su reino a Memnón, hermano de aquel y también hijo de Aurora y Tithonus.

Memnón construyó su palacio en Ecbatana con piedras blancas y relucientes, recubiertas con oro. Invadió Egipto y luego el Oriente (Persia), llegando hasta la ciudad de Susa, no lejos del río Tigris, en donde construyó las murallas.

Cuando los griegos invadieron Troya, Memnón se embarcó con su ejército, y se dirigió a la ciudad sitiada para ayudar en contra de los invasores aqueos. Ahí no tuvo buena fortuna: encontró la muerte en manos de Aquiles.

Se dice que a su muerte todos sus soldados desaparecieron, convirtiéndose en pájaros. Al ser quemado en su pira funeraria, el propio cuerpo de Memnón se convirtió en cientos de pájaros, los cuales se mataron unos a otros. Estos pájaros, llamados Memnónidas, año con año regresan a la tumba de Memnón, que se encuentra sobre una colina a la salida del rió Aesepus, que nace de las montañas de Ida. Pero tros dicen que Memnón fue enterrado en Paltas, en la costa de Siria, frente a la isla de Chipre.

Su muerte fue y sigue siendo llorada por Aurora, por eso todas las mañanas aparece el rocío. Escribe Alberto Siliotti:

“Los antiguos griegos buscaron una explicación en la leyenda escrita por Homero, sobre Memnón, el hijo de Eos y Titon, quien fue muerto por Aquiles y reapareció en Tebas como estatua, y cada mañana se lamenta al observar como se eleva por los cielos su madre”

Un último favor pidió Aurora a Zeus: la inmortalidad para su hijo. Memnón no fue destruido y llega del Oriente, de donde nace el sol. Tanto en Susa como en Tebas existen templos en su honor. En palabras de George W. Cox:

“Eos, la madre de Memnón, aclara el cielo todas las mañanas para que su hijo se eleve y acompañe al sol en su diario curso por el cielo”.

AMENOFIS SE TRANSFORMA Y NACE MEMNÓN

Aunque son dos las estatuas, originalmente se comenzó a hablar de “la” estatua de Memnón o “del” Coloso de Memnón. Técnicamente sólo la estatua de la derecha, la que da al norte, es la que originalmente se conocía como Coloso de Memnón.

Se ha sugerido que la estatua servía para propósitos astronómicos o que formaba parte de un rito perteneciente al culto del Sol. Pero la realidad es que “las” estatuas de Amenofis no tenían otra función que la de resguardar la entrada a su tumba. El sonido que emitía la estatua del norte no se conocía en tiempos de Amenofis. Su origen es más reciente.

Posteriormente, ganó terreno la creencia de que la estatua fue mutilada por Cambises (600 – 559 a.C.), en el siglo VI antes de nuestra era.

En el terremoto del 27 d. C., se dañó la estatua del norte. Se formó una cuarteadura que comenzó a emitir una nota musical al amanecer. La fisura recorría la estatua y durante la mañana, al aumentar la temperatura y la humedad, cuando la piedra era calentada por los rayos del Sol se podía oír, según unos, un escalofriante gemido, y según otros, un sonido parecido al de una campana.

Acudía mucha gente a presenciar el extraño fenómeno. Los viajeros romanos buscaron una explicación en la mitología y comenzaron a decir que era la estatua de Memnón, hijo de Aurora, la diosa del amanecer. Muchos venían desde lejos a escuchar los sonidos, incluyendo el Emperador Publio Elio Adriano (76 – 138 d. C.), en el 130 d. C. Los visitantes tenían que pasar varios días al pie del coloso para poder escuchar las notas. En algunos días no se oía nada.

El “arte” de los graffiteros no es un invento moderno. En la base, los pies y las piernas de los colosos, aquellos viajeros de los primeros siglos, dejaron su huella en numerosas inscripciones en griego. Los graffitos nos informan de la visita de personajes muy importantes, incluyendo emperadores romanos y gobernantes de Egipto. Algunos conservan la fecha. La inscripción más antigua data del reinado de Nerón César Druso Germánico (37 – 68 d. C.) a mediados del siglo I, y la última de Septimus Severus (193 – 210 d. C.), quien hizo reparar la estatua. La mayoría de los visitantes, no daban para más y escribieron en prosa, pero otros se arriesgaron con los versos. Entre estos últimos estaban Asklepiodotos (100 – 50 a. C.) y Julia Balbilla Philopappus ( -130 d.C.) poetisa de la Corte.

Cuando el emperador romano Septimus Severus, hizo reparar la estatua de Memnón, en el 199 d. C., la silenció para siempre.

LAS CRÓNICAS DE LOS ANTIGUOS

Estrabón Amaseia (63 – 21 a. C.) fue el primero en mencionar el sonido. Afirmó que él mismo lo escuchó, dijo que emitía un solo sonido y que éste se convertía en un sacudimiento terrestre, aunque no hay huella de que tal cosa ocurriera.

Según Décimo Junio Juvenal[3] (60 – 128 d. C.), Memnón producía muchos sonidos diferentes. En su Sátira número 15 escribió:

“Todo el mundo , Volusius Bithynicus, sabe que los monstruos eran objeto de reverencia y locura supersticiosa en Egipto. En unos distritos se adoraba a los cocodrilos, en otros reverenciaban al ibis serpenteante. También el mono de larga cola era un ser sagrado; su imagen dorada reluce en donde los mágicos acordes del mutilado Memnón hacen música, y en donde yacen las ruinas de la antigua Tebas con todos sus cientos de puertas. En cierta región todo un pueblo rendía culto a los gatos, en otra a los peces del río, y en otra más a los perros sabuesos; aunque Diana la cazadora no tenía un solo templo. Pero para el vulgar puerro o los dientes crujientes de cebolla, eso era una abominación. Los devotos, en efecto, deben ser gente que piensa que tales deidades crecen como coles de Bruselas en sus hortalizas”.

En el siglo I, Gaio Plinio Cecilio Secondo, el joven (61 – 113 d. C.) se refiere a ella y Publius Cornelius Tacitus (55 – 120 d. C.), su contemporáneo, habla de:

“Memnón, un coloso de piedra que produce, al ser tocado por los rayos solares, un sonido vocal”.

Cuando Pausanias (115 – 180 d. C.) vio la estatua en el siglo II, la cabeza y la mitad del cuerpo había caído por tierra, y la parte inferior seguía en un posición sedente. Pausanias la describe como la estatua del Sol, añadiendo que los tebanos le daban el nombre de Famenofes. Otros le llamaban Sesostris.

“Todas las mañanas, al alba –escribe Pausanias-, emitía sonidos que uno podría comparar como los de un acorde de arpa o de lira”.

“La estatua de Memnón –escribió Lucius Flavius Philostratus (160 – 249)- está esculpida en piedra negra y representa a un joven imberbe cuyo rostro se encuentra dirigido hacia el Sol naciente, con los pies juntos de acuerdo con el estilo arcaico de escultura correspondiente al período de Dédalo, y con las manos aplanadas sobre los brazos de la silla, porque se encuentra sentado como si estuviera a punto de levantarse (4 o 5 palabras griegas intraducibles) la intención de sus ojos y boca son como las de alguien que está hablando; decían que no era tan maravilloso, porque parecían no hacer nada, pero cuando era tocado por el primer rayo del Sol, emitía un sonido tan pronto como dicho rayo alcanzaba sus labios, y parecía elevar jubilosamente sus ojos fulgurantes hacia la luz, como un hombre que se asolea”.

Con el tiempo, la imaginación de los crédulos convirtió el ruido que emitía la estatua en sonidos musicales, e incluso en versos oraculares, tal como se encuentra registrado en una inscripción griega hecha sobre una piedra de la estatua.

Los sonidos que producía fueron atribuidos a una combinación de palancas que se dilataban bajo el calor de los rayos solares, liberando así una serie de lengüetas que vibraban. Muchos pensaron que se trataba de un aparato inventado por los sacerdotes egipcios. Athanasius Kircher (1601 – 1680) fue más allá y sugirió que dentro de la estatua podía haber estado realmente oculto un clavicordio.

Posiblemente nunca se confirme el mecanismo productor de sonidos, pero es muy probable que tenga un origen natural. La fisura que se formó en el terremoto del 27, se llenaba con aire. Los rayos solares, al calentar la estatua, dilataban estos gases y los hacían fluir por una pequeña rendija que llegaba hasta la boca produciendo así el sonido antes descrito. Esta hipótesis se ve confirmada por un fenómeno similar que fue observado por Alejandro de Humboldt (1769 – 1859) en su viaje a través de América. El explorador alemán encontró rocas que emitían sonidos musicales al salir el Sol, debido al aire que escapaba a través de sus muchas hendeduras.

BIBLIOGRAFÍA

Cox W. George, An Introduction to the Science of Comparative Mythology and Folklore, Singing Tree Press, Detroit, 1968.

Graves Robert, Los mitos griegos I y II, Alianza Editorial, Madrid, 1983.

Holland R., The Voice of Memnon, Edinburgh Review, July 1886.

Juvenal Décimo Junio, Sátiras, (XV, 5), Alianza Editorial, Madrid, 1996.

Letronne, J. A. La statue vocale de Memnon considérée dans ses rapports avec l’Égypte et la Grèce (= MMAF). Paris, 1833, Neuauflage, 1981.

Ovidio, Metamorfosis, Alianza Editorial, Madrid, 1995, XIII, 576 y siguientes.

Pausanias, Descripción de Grecia, Editorial Gredos, Madrid. Colección Biblioteca Clásica.(Nº 196), (I, 42, 3).

Siliotti Alberto, Guide to the Valley of the Kings, Barnes and Noble, New York, 1997, pag. 122.

Tácitus Publius Cornelius, Anales, Estudio preliminar de Francisco Montes de Oca. Editorial Porrúa, Col. S. C. 291, México, 1983, (Anales, Libro 2, 61).

Virgilio, Eneida, Editorial Limusa, México, 1997, IV, 584 y siguientes.

Existe una versión en PDF en la página de Micromegas.


[1] No a la Etiopía de África. La leyenda se refiere a un lugar en el Oriente.

[2] Selene se cuidó mucho de cometer este error y consiguió la juventud perpetua para Edimon.

[3] Autor de la famosa “Mens sana in corpore sano”

Piedras cantantes

Piedras cantantes

Por J. M. Sinclair

Todavía de pie después de casi 3,400 años, dos estatuas del antiguo faraón egipcio Amenofis III sobre un templo que ya no existe. Se llaman los Colosos de Memnon y actualmente permanecen como las atracciones turísticas arqueológicas más importantes de Egipto. En su tiempo, sin embargo, eran más notables por el sonido que hacían al amanecer, más bien que como monumentos a un faraón muerto. El historiador griego Estrabon escribió en el primer siglo a.C. de un gran terremoto que sacudió Egipto y dañó las estatuas. Particularmente menciona que el coloso del norte se partió por la mitad. Poco después, cada día al amanecer, las misteriosas estatuas comenzaron a “cantar” emitiendo un audible, y al parecer sonoro, ronquido.

Las estatuas cantantes tomaron el mundo del imperio romano como una tormenta. Se decía que las estatuas eran oráculos que podían predecir el futuro, y un flujo de romanos se reunió en Egipto para oír el famoso canto. Incluso varios de los emperadores de Roma visitaron para ver la maravilla, pero en el 199 d.C. las estatuas dejaron de cantar tan inexplicablemente como habían comenzaron dos siglos antes. El emperador en ese entonces, Septimius Severus, temiendo que los dioses estuvieran enojados, pidió que las estatuas fueran vueltas a montar y restauradas. Sin embargo, nunca volvieron a cantar.

Las teorías se extienden de rocío que se evapora a un cierto tipo de oscilación o de vibración de la piedra arenisca misma que causaba el canto, pero ninguna parece explicar porqué el sonido paró tan precipitadamente. En este día, aun cuando las estatuas todavía existen, ellas son totalmente silenciosas.

Es inverosímil que Amenofis deseara estatuas cantantes, en la mayor parte de la primera mitad de su existencia, no cantaron. Pero parece que sus contrapartes Mayas pudieron haber deseado justo eso. La gran pirámide del El Castillo en Chichen Itza cerca de la turística ciudad de Cancún en México se conoce desde hace mucho, pero recientemente se ha demostrado y se ha estudiado, que tiene la extraña característica de poder producir el sonido de un pájaro que gorjea cuando alguien aplaude mientras está parado en la base de la pirámide. Si uno camina sobre los escalones de la pirámide, el eco de sus pasos suena como lluvia que cae.

Los escépticos indican que los mayas probablemente no habría podido predecir exactamente qué sonidos haría la pirámide, aún si la diseñaron intencionalmente para hacer eso. Sin embargo, parece un poco sospechoso que produzca un sonido similar al pájaro Quetzal de México que era considerado sagrado por los mayas, y produjera el sonido de la lluvia, el dios que también era comprensiblemente importante. El científico belga Nico Declercq y su equipo de la Universidad de Gante han establecido que la fuente del sonido, tal como una palmada o un paso, determina que sonido se escuchará en respuesta. En efecto el sonido de respuesta varía principalmente por el sonido hecho por el oyente.

Esto deja abierta la posibilidad de que se hicieron varios sonidos para producir un arsenal de efectos de la pirámide. Uno puede imaginar a los sacerdotes mayas asombrar a la población reunida mientras producían los imposibles ruidos, que sólo se habrían podido interpretar como sobrenaturales por los que no conocían el secreto. Solamente la experimentación y el estudio cuidadoso revelarán todos los sonidos potenciales que los mayas pudieron haber producido con la pirámide, y puede ser que incluso sea interesante descubrir lo que puede producir al repetir sonidos más modernos, tales como un sierras de cadena o una grabación de música.

Es sorprendente pensar que fenómenos al parecer naturales podían asombrar el mundo romano tan fuertemente como lo hicieron los Colosos de Memnon. Aún más asombroso pensar en los antiguos arquitectos mayas construyeron intencionalmente una pirámide para tener un eco de una forma alterada, si es que lo hicieron. Eso sería difícil incluso para los estándares de hoy. Afortunadamente, a diferencia de muchas de las maravillas del mundo antiguo, los Colosos y El Castillo todavía se pueden visitar, y escuchar hasta este día.

http://theparanormalreport.com/singing-stones-2.html

Me suena a que el fenómeno de El Castillo se debe a una pareidolia auditiva, y es claro que los residentes van a buscar un sonido por ellos conocido: el agua o el quetzal. Pero sería hermoso pensar que nuestros antepasados tuvieron los conocimientos y tecnología para realizar esa proeza tecnológica. ¿Quién sabe?

Si desea saber más sobre el fenómeno de los Colosos de Memnon y las arenas cantarinas, no deje de visitar el enlace de arriba y Arenas cantarinas

Hombre sentenciado a morir después de… ataque de ovnis

Hombre sentenciado a morir después de… ataque de ovnis

Tener una coartada es una cosa cuando están enjuiciando a un individuo, pero afirmar haber sido atacado por ovnis (como Allison Norman asegura) como medio para justificar una juerga de tiroteos está más allá de cualquier forma de defensa que haya oído.

Se ha sabido que Norman había visto un episodio de los “X-Files” antes del acontecimiento y había sido un fuerte consumidor de drogas.

“GEORGETOWN, Del. – Un hombre que afirmó que pensó que él atacaba a extraterrestres del espacio durante un tiroteo en dos estados, que dejó dos personas muertas, fue condenado a morir el viernes. El Juez de la Suprema Corte T. Henley Graves siguió la recomendación unánime de un jurado para condenar a Norman Allison Lamont a muerte. La sentencia de muerte de Norman está sujeta a una apelación automática, y las ejecuciones en Delaware están detenidas debido a alegatos legales que afirman que las inyecciones letales son un castigo cruel e inusual.

Norman, de 25 años, fue condenado en junio de asesinato en primer grado por la muerte de Jamell Weston, de 24 años, de Laurel, en un alboroto en abril de 2005 que ocurrió entre Laurel y Salisbury, Md”.

http://watchmojo.com/news/blog/?p=1044

Vea una entrada anterior:

http://marcianitosverdes.haaan.com/2007/06/pens-que-las-vctimas-eran-extraterrestres/

Reporte semanal de la "oleada inglesa" (2)

Leeds, West Yorkshire, 9 de junio, 22:40 horas. 3 esferas luminosas de color naranja cruzaron el cielo, de una a la vez, viajando de Este a Oeste. Cada avistamiento duró unos 2 minutos, con intervalos de 1 minuto sin actividad, siendo poco menos de 10 minutos el tiempo total de observación.

Uno de los testigos telefoneó a un vecino luego de que apareció la segunda esfera, y el vecino salió de su casa justo a tiempo para ver la tercera esfera.

Se pudo obtener una foto del avistamiento y dos videos, pero ninguno de buena calidad como para poder identificar a los objetos.

Yapton, West Sussex, 21 de septiembre, 7:30 pm. Un matrimonio aficionado a las flores regresaba de una exposición dirigiéndose al campo Yapton, a unas 3 millas al noroeste de Bognor Regis, West Sussex, cuando notaron 6 esfera naranja brillantes que aparecieron por sobre las colinas directamente frente a ellos aproximadamente a unas 1.5 millas.

Para ellos las esferas estaban tan bajo que no podían ser aviones o helicópteros. Los objetos estuvieron estacionados durante algunos minutos y luego se movieron muy lentamente hacia Chichester.

Oakworth, cerca de Keighley en West Yorkshire, 22 de septiembre, 20:35 horas. Se vieron 7 bolas de luz amarillas aproximadamente a una milla de distancia y a una altura de una milla. Volaban a unas 500 millas por hora y seguían el mismo curso: Sur a Noroeste.

Ashford, Kent, 23 de septiembre. Una pareja de novios estaba en la recámara del joven cuando la chica vio una gran luz naranja moviéndose fuera de la ventana. Era más rápida que un avión y su forma parecía la de un gran cerillo. Se movía en línea recta del Este hacia el Oeste.

Gral. Pico, LP: De una aterrorizada campesina

GRAL. PICO, LP: DE UNA ATERRORIZADA CAMPESINA

Roberto Banchs

En mayo de 1962 se conocieron varias versiones de un suceso que habría ocurrido en la Provincia de La Pampa y de la cual habría sido testigo una mujer que debió ser hospitalizada bajo una fuerte agitación emocional.

La fuente original del caso es la del diario La Reforma, de General Pico (1), publicada en su edición del martes 22 de mayo de 1962, con el título “Inaudito: Cerca de Gral. Pico bajan platos voladores y descienden gigantes horribles de su interior”. Su contenido es el siguiente:

“Por lo menos dos familias locales, de respetable posición social, dijeron estos días que según el relato del hermano de una de las señoras de esos hogares (la que conversó con el cronista) una mujer vio descender, en un campo próximo, platos voladores y bajar, de uno de ellos, dos gigantes horribles que le produjeron inmediata conmo­ción.

“Según los informantes, la familia de la mujer testigo de la fantasmagórica visión dio cuenta de inmediato del hecho a la policía y, cual no sería la sorpresa de veci­nos y autoridades cuando al hacer la inspección ocular del sitio donde según se de­cía se había posado suavemente el plato volador, encontraron una inmensa rueda de pasto quemado y aplastado.

“Las fuentes de información se resistieron a dar mayores detalles, pues señalaron que éstos debían ser suministrados por el hermano de una de las informantes, quien actualmente se halla en Santa Rosa, esperándose que en la próxima semana regresara a Pico.

“Sin embargo, manifestaron que -según el relato de ese hermano, que tiene un campo lindante con el que poseen los actores principales de este curioso fenómeno- los tripulantes del plato volador impresionaron de tal manera a la mujer que, ésta, tuvo un ataque de nervios y debió ser internada en una clínica para su tratamiento, no habiéndose recuperado, aún.

“Al parecer, por lo que se habría desprendido del relato entrecortado de la impre­sionada testigo, los seres que descendieron del vehículo espacial eran enormes y de horrible aspecto. Según me contó mi hermano -dijo una de las señoras de esas familias- los tremendos seres, de movimientos extrahumanos, como si fueran desarticulados o mecánicos, hacían señas a la mujer campesina, como llamándola.

Eran señas raras, casi incomprensibles, explicó la informante y agregó: Pero yo no puedo decirle más. Todo ello lo podría contar mi hermano. Lo que le garantizo, sí, es que todo es verídico pues él (NdR: el hermano de la señora, vecino de la testigo) me lo aseguró a mí y a todos nosotros.

“La misma informante -continúa La Reforma- dijo que la mujer afectada por la extraña aparición habría sido tratada en un pueblo cerca de Santa Rosa o en la misma capital. Pero no dijo certeramente dónde, pues advirtió, nuevamente, que no tenía detalles y que quien los conocía perfectamente era su hermano, al que podíamos consultar cuando regresara.

“Otra de las fuentes (una señora vecina de la anterior, a quien el hombre también contó el caso) señaló que -según el relato, de éste- los gigantes, cuando advirtieron la reacción desesperada de la mujer, que agitaba los brazos despavorida, volvieron, como alarmados, sobre sus pasos y penetrando en el plato volador tomaron altura a fantástica velocidad.

“Los integrantes de las dos familias señalaron también que los seres parecían ca­minar sobre zancos”.

Hasta aquí la inaudita noticia periodística.

Tratando de dar mayor claridad, señalemos el modo en que la información se transmite hasta su dominio público: Habría una “mujer campesina” que fue testigo del descenso de un plato volador y dos ocupantes, la cual dio cuenta de inmediato a la policía. Ve­cinos y funcionarios inspeccionaron el sitio hallando marcas de pasto quemado y aplas­tado. Un vecino lindero al de la testigo tomó de algún modo conocimiento de los hechos y retransmitió la noticia a “las familias informantes”, su hermana y a otra señora ve­cina de ésta. Finalmente son ellas las que proporcionan, en ausencia “del hermano”, el relato al diario local. Aquí concluye la primera cadena del rumor.

Vale decir que hubo un recorrido por tres manos antes de llegar al lector. Por añadidura, no se dio a conocer el nombre de la presunta testigo, ni tampoco el de las familias informantes, u otros que pudieron haber intervenido en el episodio. Incluso, el lugar y la fecha precisos constituyen una incógnita. Todo esto configura un cuadro donde resulta bastante impracticable realizar una investigación.

Aun así, veamos lo que dice el matutino La Nueva Provincia (2), de Bahía Blanca, respecto de la supuesta intervención policial : “En el primer momento, la versión cobró un cierto cuerpo, máxime cuando estaba inscripta en las páginas de un diario cole­ga. Los contactos que mantuvimos de inmediato con las autoridades policiales de esa ciudad (de Gral. Pico), con la Jefatura de Policía de la Pcia. de La Pampa y con nues­tros corresponsales, no nos ha permitido confirmar dichas versiones”.

A través de esta tentativa de investigación periodística, surge una posible prime­ra contradicción, por cuanto la versión original (proveniente de la campesina, y de ella al vecino, de ahí a las señoras y por fin al diario local) indica que la policía estaba bien informada del caso.

Queda claro que la crónica de La Reforma, además de sucinta resulta imprecisa y superficial. Asimismo, pese a dar la alerta inicial, el periódico no ha seguido las alternativas de la investigación, o una continuidad informativa hasta su evaluación fi­nal. Por otra parte, se ha “reservado” ciertos datos que hubieran permitido efectuar una concienzuda encuesta, y en cambio, publicó detalles frívolos y espectaculares del encuentro con los “gigantes horribles”.

Tiempo después, el entonces director del diario José Matilla, respondió una carta al ufólogo Héctor P. Anganuzzi (3), en estos términos: “Por más que no se dijo en el diario, se supo más tarde, y trascendió en el ambiente, que (la testigo) acusaba sig­nos de perturbación psíquica, como una segura secuencia de lo advertido”. Esta curiosa declaración no ayuda a sortear el embrollo, pues el artículo de referencia sí señala que la mujer tuvo un ataque de nervios y debió ser internada para su tratamiento.

OTRAS VERSIONES DEL MISMO CASO

Tres días después de la publicación local, la prensa argentina y extranjera (4) da otras versiones. Las agencias noticiosas Reuters, AFP, ANS y EFE contribuyen a su difusión, basándose en distintas fuentes.

A modo de ejemplo, el matutino El Diario, de Paraná (ER), a través de un cable de la agencia italiana ANS fechado el día 24, da su propia versión “recogida en la localidad de Speluzzi, Vértiz”. Por la tarde La Razón, de Buenos Aires, reproduce textualmente el cable, pero sin mencionar la agencia (5). El 26 el diario Córdoba, de Córdoba, reproduce la noticia de su “colega metropolitano” (6).

Así es como la noticia de La Razón vuelve a ser el epicentro del interés y propagación del tema. La información (que suponemos será de ANS) da algunas precisiones sobre aspectos secundarios, pero continúa siendo en líneas generales muy pobre. No se especifica la fecha del evento, ni los nombres de los involucrados, ni el sitio exacto donde habría ocurrido la extraña observación. En cambio, indica que se produjo en Spe­luzzi o Vértiz, localidades muy próximas entre sí y cercanas de General Pico (16 y 34 Km. al norte). Además, informa que se trató de un solo ser (no dos) que bajó de un pla­to volador de unos 5 m de diámetro y visto a 150 m, para luego perderse en dirección norte, circunstancias en que el esposo de la protagonista alcanzó a ver cuando se mar­chaba.

A pesar de tantos detalles que, en definitiva, nada aportan al esclarecimiento del episodio, tenemos fundadas sospechas que esta versión ha sido tomada -con algunas variantes- de la original, sin que mediara una encuesta por parte de los corresponsales de la agencia noticiosa[1].

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Con cierta aproximación, ha sido posible seguir la secuencia de la información a par­tir de hacerse pública en un diario local, a través de lo cual es posible notar el ma­nejo poco estricto de los datos y los efectos de la transmisión de una noticia. En relación a esto, Anatole France destacó que los testimonios de un mismo hecho son con frecuencia contradictorios e inconciliables, y sobre todo que su abundancia, lejos de contribuir a escribir la historia, la desfiguran. Imaginemos qué ocurre cuando dichos testimonios ni siquiera son de primera mano, y sin posibilidad de escrutinio o verificación. Por eso, como señala R. Clerquín, “existen otros muchos ejemplos de testimonios sospe­chosos y es lamentable la falta de seriedad de los que lo acogen”. De ahí, prosigue, que “la eliminación de estos casos nos hace progresar sobre el camino de la verdad, puesto que permite precisar los límites y sacar algunas enseñanzas” (8).

No hay dudas que existe una gran dificultad cuando estando los hechos tan enreda­dos, se quiera sacar conclusiones a favor. Atendiendo al propósito de discernir si la información que nos llega es rumor o relato de un acontecimiento verídico, se ha de observar si su contenido es de evidencia próxima o remota, accesible o inaccesible. En el rumor, según G. W. Allport y L. Postman, el nexo de comprobación ha desaparecido o casi. Se reduce a algo tan insustancial como el muy sabido y elusivo “es verídico pues él me lo aseguró a mí y a todos nosotros”, con la pretensión de buena fuente. Aún cuando el elemento de prueba indubitable está representado por la impersonalidad de un vago pronombre (9).

Las informaciones utilizadas aquí y que tienen su origen en despachos de prensa, reportajes o interviús privadas, son todas de baja confianza, pudiendo comprobar en casos semejantes que ciertos periódicos acogen, presentan y comentan los testimonios y rumores obtenidos sobre este asunto en unas condiciones que no son de las que deben caracterizar el ejercicio del periodismo: control y objetividad de la información.

Desde otra perspectiva, es posible que esta supuesta observación se inscriba dentro de un conjunto de episodios ufológicos registrados en la zona durante esos días, o semanas, y de los cuales La Reforma siguió sus alternativas (10). Tampoco puede pasar desapercibido que la publicación del caso coincide con el lanzamiento al espacio[2] del cuarto astronauta norteamericano, Scott Carpenter, dos días antes (11).

REFERENCIAS

(1) La Reforma, Gral. Pico, LP, 22 mayo 1962; p. 4.

(2) La Nueva Provincia, Bahía Blanca, BA, 25 mayo 1962.

(3) Anganuzzi, Héctor P. Historia de los platos voladores en la Argentina. Plus Ultra, Buenos Aires, 1976; ps. 175/176.

(4) Véase: Banchs case reference, by Richard W. Heiden. En pág. 27.

(5) El Diario, mat., Paraná, ER, 25 mayo 1962; p. 1; La Razón, vesp., Buenos Aires, 25 mayo 1962.

(6) Córdoba, Córdoba, 26 mayo 1962; p. 1.

(7) Pueblo, Madrid, ESP., 25 mayo 1962; p. 24.

(8) Cap. R. Clerquín, “Los platos voladores”, en: Boletín del Centro Naval, Buenos Aires, vol. LXXI, marzo-abril 1954, N° 615, ps. 921/951.

(9) Allport, Gordon W. y Leo Postman. Psicolog1a del rumor. Psique, Buenos Aires, 1953. p. xiii.

(10) La Reforma, General Pico, LP, 17 mayo, p.2; 18 mayo, p.3; 19 mayo, p. l; 22 mayo, p. 4; 24 mayo, p. 2; y 30 mayo 1962, p. 4.

(11) La Reforma, General Pico, LP, 24 mayo 1962, p. 1.


[1] Este no es el único caso. La agencia española EFE recoge una noticia atribuida a la televisión argentina y asegura que “técnicos de las (?) Fuerzas Aéreas trasladados al lugar” confirmaron la quemazón de la hierba (?). Recuérdese que los informes restantes indican que fueron policías. Aunque tampoco fue confirmado.

[2] La Aurora 7 fue lanzada el 24 de mayo, y cumplió en hacer tres órbitas a la Tierra.