Gral. Pico, LP: De una aterrorizada campesina

GRAL. PICO, LP: DE UNA ATERRORIZADA CAMPESINA

Roberto Banchs

En mayo de 1962 se conocieron varias versiones de un suceso que habría ocurrido en la Provincia de La Pampa y de la cual habría sido testigo una mujer que debió ser hospitalizada bajo una fuerte agitación emocional.

La fuente original del caso es la del diario La Reforma, de General Pico (1), publicada en su edición del martes 22 de mayo de 1962, con el título “Inaudito: Cerca de Gral. Pico bajan platos voladores y descienden gigantes horribles de su interior”. Su contenido es el siguiente:

“Por lo menos dos familias locales, de respetable posición social, dijeron estos días que según el relato del hermano de una de las señoras de esos hogares (la que conversó con el cronista) una mujer vio descender, en un campo próximo, platos voladores y bajar, de uno de ellos, dos gigantes horribles que le produjeron inmediata conmo­ción.

“Según los informantes, la familia de la mujer testigo de la fantasmagórica visión dio cuenta de inmediato del hecho a la policía y, cual no sería la sorpresa de veci­nos y autoridades cuando al hacer la inspección ocular del sitio donde según se de­cía se había posado suavemente el plato volador, encontraron una inmensa rueda de pasto quemado y aplastado.

“Las fuentes de información se resistieron a dar mayores detalles, pues señalaron que éstos debían ser suministrados por el hermano de una de las informantes, quien actualmente se halla en Santa Rosa, esperándose que en la próxima semana regresara a Pico.

“Sin embargo, manifestaron que -según el relato de ese hermano, que tiene un campo lindante con el que poseen los actores principales de este curioso fenómeno- los tripulantes del plato volador impresionaron de tal manera a la mujer que, ésta, tuvo un ataque de nervios y debió ser internada en una clínica para su tratamiento, no habiéndose recuperado, aún.

“Al parecer, por lo que se habría desprendido del relato entrecortado de la impre­sionada testigo, los seres que descendieron del vehículo espacial eran enormes y de horrible aspecto. Según me contó mi hermano -dijo una de las señoras de esas familias- los tremendos seres, de movimientos extrahumanos, como si fueran desarticulados o mecánicos, hacían señas a la mujer campesina, como llamándola.

Eran señas raras, casi incomprensibles, explicó la informante y agregó: Pero yo no puedo decirle más. Todo ello lo podría contar mi hermano. Lo que le garantizo, sí, es que todo es verídico pues él (NdR: el hermano de la señora, vecino de la testigo) me lo aseguró a mí y a todos nosotros.

“La misma informante -continúa La Reforma- dijo que la mujer afectada por la extraña aparición habría sido tratada en un pueblo cerca de Santa Rosa o en la misma capital. Pero no dijo certeramente dónde, pues advirtió, nuevamente, que no tenía detalles y que quien los conocía perfectamente era su hermano, al que podíamos consultar cuando regresara.

“Otra de las fuentes (una señora vecina de la anterior, a quien el hombre también contó el caso) señaló que -según el relato, de éste- los gigantes, cuando advirtieron la reacción desesperada de la mujer, que agitaba los brazos despavorida, volvieron, como alarmados, sobre sus pasos y penetrando en el plato volador tomaron altura a fantástica velocidad.

“Los integrantes de las dos familias señalaron también que los seres parecían ca­minar sobre zancos”.

Hasta aquí la inaudita noticia periodística.

Tratando de dar mayor claridad, señalemos el modo en que la información se transmite hasta su dominio público: Habría una “mujer campesina” que fue testigo del descenso de un plato volador y dos ocupantes, la cual dio cuenta de inmediato a la policía. Ve­cinos y funcionarios inspeccionaron el sitio hallando marcas de pasto quemado y aplas­tado. Un vecino lindero al de la testigo tomó de algún modo conocimiento de los hechos y retransmitió la noticia a “las familias informantes”, su hermana y a otra señora ve­cina de ésta. Finalmente son ellas las que proporcionan, en ausencia “del hermano”, el relato al diario local. Aquí concluye la primera cadena del rumor.

Vale decir que hubo un recorrido por tres manos antes de llegar al lector. Por añadidura, no se dio a conocer el nombre de la presunta testigo, ni tampoco el de las familias informantes, u otros que pudieron haber intervenido en el episodio. Incluso, el lugar y la fecha precisos constituyen una incógnita. Todo esto configura un cuadro donde resulta bastante impracticable realizar una investigación.

Aun así, veamos lo que dice el matutino La Nueva Provincia (2), de Bahía Blanca, respecto de la supuesta intervención policial : “En el primer momento, la versión cobró un cierto cuerpo, máxime cuando estaba inscripta en las páginas de un diario cole­ga. Los contactos que mantuvimos de inmediato con las autoridades policiales de esa ciudad (de Gral. Pico), con la Jefatura de Policía de la Pcia. de La Pampa y con nues­tros corresponsales, no nos ha permitido confirmar dichas versiones”.

A través de esta tentativa de investigación periodística, surge una posible prime­ra contradicción, por cuanto la versión original (proveniente de la campesina, y de ella al vecino, de ahí a las señoras y por fin al diario local) indica que la policía estaba bien informada del caso.

Queda claro que la crónica de La Reforma, además de sucinta resulta imprecisa y superficial. Asimismo, pese a dar la alerta inicial, el periódico no ha seguido las alternativas de la investigación, o una continuidad informativa hasta su evaluación fi­nal. Por otra parte, se ha “reservado” ciertos datos que hubieran permitido efectuar una concienzuda encuesta, y en cambio, publicó detalles frívolos y espectaculares del encuentro con los “gigantes horribles”.

Tiempo después, el entonces director del diario José Matilla, respondió una carta al ufólogo Héctor P. Anganuzzi (3), en estos términos: “Por más que no se dijo en el diario, se supo más tarde, y trascendió en el ambiente, que (la testigo) acusaba sig­nos de perturbación psíquica, como una segura secuencia de lo advertido”. Esta curiosa declaración no ayuda a sortear el embrollo, pues el artículo de referencia sí señala que la mujer tuvo un ataque de nervios y debió ser internada para su tratamiento.

OTRAS VERSIONES DEL MISMO CASO

Tres días después de la publicación local, la prensa argentina y extranjera (4) da otras versiones. Las agencias noticiosas Reuters, AFP, ANS y EFE contribuyen a su difusión, basándose en distintas fuentes.

A modo de ejemplo, el matutino El Diario, de Paraná (ER), a través de un cable de la agencia italiana ANS fechado el día 24, da su propia versión “recogida en la localidad de Speluzzi, Vértiz”. Por la tarde La Razón, de Buenos Aires, reproduce textualmente el cable, pero sin mencionar la agencia (5). El 26 el diario Córdoba, de Córdoba, reproduce la noticia de su “colega metropolitano” (6).

Así es como la noticia de La Razón vuelve a ser el epicentro del interés y propagación del tema. La información (que suponemos será de ANS) da algunas precisiones sobre aspectos secundarios, pero continúa siendo en líneas generales muy pobre. No se especifica la fecha del evento, ni los nombres de los involucrados, ni el sitio exacto donde habría ocurrido la extraña observación. En cambio, indica que se produjo en Spe­luzzi o Vértiz, localidades muy próximas entre sí y cercanas de General Pico (16 y 34 Km. al norte). Además, informa que se trató de un solo ser (no dos) que bajó de un pla­to volador de unos 5 m de diámetro y visto a 150 m, para luego perderse en dirección norte, circunstancias en que el esposo de la protagonista alcanzó a ver cuando se mar­chaba.

A pesar de tantos detalles que, en definitiva, nada aportan al esclarecimiento del episodio, tenemos fundadas sospechas que esta versión ha sido tomada -con algunas variantes- de la original, sin que mediara una encuesta por parte de los corresponsales de la agencia noticiosa[1].

ALGUNAS CONSIDERACIONES

Con cierta aproximación, ha sido posible seguir la secuencia de la información a par­tir de hacerse pública en un diario local, a través de lo cual es posible notar el ma­nejo poco estricto de los datos y los efectos de la transmisión de una noticia. En relación a esto, Anatole France destacó que los testimonios de un mismo hecho son con frecuencia contradictorios e inconciliables, y sobre todo que su abundancia, lejos de contribuir a escribir la historia, la desfiguran. Imaginemos qué ocurre cuando dichos testimonios ni siquiera son de primera mano, y sin posibilidad de escrutinio o verificación. Por eso, como señala R. Clerquín, “existen otros muchos ejemplos de testimonios sospe­chosos y es lamentable la falta de seriedad de los que lo acogen”. De ahí, prosigue, que “la eliminación de estos casos nos hace progresar sobre el camino de la verdad, puesto que permite precisar los límites y sacar algunas enseñanzas” (8).

No hay dudas que existe una gran dificultad cuando estando los hechos tan enreda­dos, se quiera sacar conclusiones a favor. Atendiendo al propósito de discernir si la información que nos llega es rumor o relato de un acontecimiento verídico, se ha de observar si su contenido es de evidencia próxima o remota, accesible o inaccesible. En el rumor, según G. W. Allport y L. Postman, el nexo de comprobación ha desaparecido o casi. Se reduce a algo tan insustancial como el muy sabido y elusivo “es verídico pues él me lo aseguró a mí y a todos nosotros”, con la pretensión de buena fuente. Aún cuando el elemento de prueba indubitable está representado por la impersonalidad de un vago pronombre (9).

Las informaciones utilizadas aquí y que tienen su origen en despachos de prensa, reportajes o interviús privadas, son todas de baja confianza, pudiendo comprobar en casos semejantes que ciertos periódicos acogen, presentan y comentan los testimonios y rumores obtenidos sobre este asunto en unas condiciones que no son de las que deben caracterizar el ejercicio del periodismo: control y objetividad de la información.

Desde otra perspectiva, es posible que esta supuesta observación se inscriba dentro de un conjunto de episodios ufológicos registrados en la zona durante esos días, o semanas, y de los cuales La Reforma siguió sus alternativas (10). Tampoco puede pasar desapercibido que la publicación del caso coincide con el lanzamiento al espacio[2] del cuarto astronauta norteamericano, Scott Carpenter, dos días antes (11).

REFERENCIAS

(1) La Reforma, Gral. Pico, LP, 22 mayo 1962; p. 4.

(2) La Nueva Provincia, Bahía Blanca, BA, 25 mayo 1962.

(3) Anganuzzi, Héctor P. Historia de los platos voladores en la Argentina. Plus Ultra, Buenos Aires, 1976; ps. 175/176.

(4) Véase: Banchs case reference, by Richard W. Heiden. En pág. 27.

(5) El Diario, mat., Paraná, ER, 25 mayo 1962; p. 1; La Razón, vesp., Buenos Aires, 25 mayo 1962.

(6) Córdoba, Córdoba, 26 mayo 1962; p. 1.

(7) Pueblo, Madrid, ESP., 25 mayo 1962; p. 24.

(8) Cap. R. Clerquín, “Los platos voladores”, en: Boletín del Centro Naval, Buenos Aires, vol. LXXI, marzo-abril 1954, N° 615, ps. 921/951.

(9) Allport, Gordon W. y Leo Postman. Psicolog1a del rumor. Psique, Buenos Aires, 1953. p. xiii.

(10) La Reforma, General Pico, LP, 17 mayo, p.2; 18 mayo, p.3; 19 mayo, p. l; 22 mayo, p. 4; 24 mayo, p. 2; y 30 mayo 1962, p. 4.

(11) La Reforma, General Pico, LP, 24 mayo 1962, p. 1.


[1] Este no es el único caso. La agencia española EFE recoge una noticia atribuida a la televisión argentina y asegura que “técnicos de las (?) Fuerzas Aéreas trasladados al lugar” confirmaron la quemazón de la hierba (?). Recuérdese que los informes restantes indican que fueron policías. Aunque tampoco fue confirmado.

[2] La Aurora 7 fue lanzada el 24 de mayo, y cumplió en hacer tres órbitas a la Tierra.

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