Los identificados. Editorial IV

Volumen IV – Diciembre 1993

“Buscar y decir la verdad como la piensa no puede ser jamás un cri­men.

Nadie debe ser forzado a un convencimiento.

El convencimiento es libre”.

Sebastián Castello

EDITORIAL

Ustedes

Tras la publicación de los tres primeros monográficos de Los Identificados, y a finales de este primer año, se produce un corolario que no será esta vez la voz del editor (como correspondería a este ar­ticulo, o sección), sino, la que ha emanado espontáneamente de los mismos destinatarios. Toda nueva publica­ción -antes que ofrecer respuestas- interroga sobre su razón de ser, en particular, en momentos en que asis­timos a una enmarañada controversia en tomo a los ovnis. No sin motivo, el ingeniero industrial uruguayo Dr. Willy Smith cree que hemos “dedicado todo el esfuerzo intelectual a intentar derrumbar caso por caso los incidentes con humanoides en la Argentina”. Como contrapartida, algún devenido periodista y ufólogo escéptico se ha sentido aludido -sin que este haya sido nuestro propósito- en tal párrafo de la Editorial volumen I. Al respecto, será pertinente indicar que no combatimos -como algunos pudieren imaginar- a la mentada hipótesis extraterrestre (HET), sino que manifestamos reiteradas veces nuestro desacuerdo con muchos de los argumentos y razonamientos empleados para sostenerla, a la vista de que son asimilados a modo de tal dog­ma inexpugnable de fe. Transitemos, pues, hacia una ufología racional, dignamente reconocida, antes que adherir a lo practicado por numerosos ovnílogos con sus sistemas de creencias delirantes o pseudocientíficas.

Pero vayamos a los comentarios de los lectores:

“Realmente (Los Identificados) me ha parecido muy interesante. Incluso, me he enterado de episodios de lo que yo creía eran otra cosa y que los daba por seguros, comprobados, y veo que no es así”. Cristían Vogt, Buenos Aires, 20 agosto 1993.

“’Realmente lo felicito por la constancia y la forma en que lleva adelante la reinvestigación de los ca­sos que, en su momento, llamaron la atención de toda la gente y de los investigadores. Es impor­tante que todo este material se conozca y se transmita, dado que debemos luchar por una ovnilogía seria, sin ocultamientos y basados en metodologías netamente científicas”. Edgardo Fontanet, Santa Fe, 3 julio 1993.

“Me complace saber que usted sigue en la investigación seria, como corresponde. Digo esto porque, lamentablemente, los que en tal comienzo parecían ser personas con intenciones de realizar investigaciones impar­ciales y serias, finalmente se convirtieron en predicadores sectarios o comerciantes sin escrúpulos”. Ing. Sigurdo von Wurmb, Rosario, 4 julio 1993.

“La amistad me faculta, pues, a decirte que aun no compartiendo algunas veces el enfo­que en las revisiones, no puedo sino reconocer al eximio colega. Las rencillas domésticas, que a veces tus escritos producen, los pseudo-enfrentamientos, y hasta -corresponde decirlo- el berrinche que me haces montar cuando presentas tus artículos, no empañan en absoluto mi respe­to hacia tu persona, tu trajinar ovnilógico”. Mario L. Bracamonte, Río Cuarto, Cha., 30 setiembre 1993.

“Recibí su boletín y quiero agradecerle. Me gustó muchísimo la forma con que presenta los casos desde varios ángulos. Desenmascarando los malos entendidos, las alucinaciones, las ilusiones ópticas, creadas por el propio temor del testigo frente a lo que desconoce y, en otros casos, al deseo de notoriedad. Eso es lo que todos deberían hacer sin temer herir la susceptibilidad de los testigos, aunque respe­tándolos… Un día, quizá, podamos comprobar la verdad acerca de todo esto, o sea, la implicación de otros seres en los episodios. Pero me pregunto: ¿Qué haremos entonces?”. Encarnación Zapata García, São Paulo, BR. 30 septiembre 1993.

“Los Identificados es un encomiable trabajo, que insume grandes esfuerzos personales y no poca inversión económica y de tiempo. Sin embargo, alguien debía hacerlo, en bien de la ovnilogía. Otros se dedicarán a las manifestaciones recientes en las diversas facetas de este inusitado fenómeno, que exige -a quienes lo pretenden investigar y estudiar- el máximo de sus capacidades. Muchos hombres de ciencia han desechado esta posibilidad, precisamente, porque no han puesto todo el empeño necesario”. Lic. Ángel A. Díaz, Río Ceballos, Córdoba, 1 octubre 1993.

“Ha contribuido como nadie en el entendimiento y resolución de innumerable cantidad de casos. Como un S. Holmes salido de la obra de Conan Doyle, desliza sutiles razonamientos en su obra Los Identificados y a través de un poderoso proceso deductivo y de la observación sistemática y profunda del testigo, utilizando sus conocimientos y experiencia en la clínica psicológica, hacen de este trabajo una antología dentro del estu­dio racional del fenómeno ovni (…). De la atenta lectura de la obra se puede colegir, sin lugar a dudas, que es un representante del pensamiento escéptico, pero no del escepticismo que niega por negar y degrada sin investigar. Como dice el divulgador científico Carl Sagan: Ser escéptico es el mejor método para no cometer errores, para luego agregar: No debemos desdeñar las distintas ideas, por extrañas que parezcan. Y esto es algo que nos enseña Banchs: analizar detalladamente caso por caso sin excluirlos por precon­ceptos. De la lectura de Los Identificados se trasluce el delicado balance entre los métodos inductivo y de­ductivo, que sumados a la publicación periódica de informes, configura el perfil típico de la investigación científica que, a lo largo del tiempo, ha demostrado ser el único medio válido para entender la verdadera naturaleza de las cosas.

“Roberto Banchs talla una de las aristas de la fenomenología; en este caso, la de los procesos mentales y cómo influyen en la conducta y percepción del testigo. Muchas otras aristas esperan ser abordadas por gente capacitada. ¿Llegaremos a la verdad? No creemos poder realizar un número ilimitado de observaciones y análisis para llegar a ese ideal, pero ¿es que hay acaso otro camino que no sea la metodología racionalista? ¿Debemos seguir dejando la ufología al todo vale? Los Identificados es como una bri­sa de aire fresco en nuestro tórrido verano; algunos sentirán con esto un alivio físico e intelectual, otros presagiarán con esta brisa un enorme temporal con muchos rayos y truenos…”. Lic. Eduardo L. Grosso, Buenos Aires, 19 noviembre 1993.

“Los Identificados me ha parecido excelente. Sus casos reinvestigados están tratados con objetividad y, francamente, en la Argentina no creo que haya otro quien lo haga con tal profesionalidad”. Carlos Demaría, CAIFE, Buenos Aires, 29 noviembre 1993.

Estos comentarios consolidan el esfuerzo por seguir adelante. Para comuni­car el proceso y resultado de las investigaciones que en otros medios -proclives al sensacionalismo- no tendrían cabida.

Porque pretendemos una ufología seria, sin ocultamientos.

Porque rechazamos a los predicadores sectarios y comerciantes sin escrúpulos.

Porque nos reconforta la idea de agitar el anquilosamiento intelec­tual a la que es propensa la ufología actual, para animar la realización de nuevas indagaciones y establecer u­na base firme de discusión, sin arrogarse la posesión de alguna presunta verdad absoluta, inapelable, dentro del orden de racionalidad que impone el tratamiento de un problema tan desusado.

Porque nos reconocemos vivamente desmitificadores, por cuanto procuramos apartar el manto de oscurantismo y engaño que desfigura la realidad del fenómeno. Y porque alguien más debía hacerlo, asumimos ese compromiso; exponiendo nuestra reputación profesional.

Porque nos asumimos escépticos, en el sentido doctrinario de suspender el juicio afirmativo o negativo mientras no se tengan pruebas, y no como un mero estado de ánimo de los que niegan su adhesión a las creencias de una mayoría. A ese respecto, siempre mantuvimos la convicción de que en el plano estrictamente científico, no se ha logrado aún prueba alguna que respalde las opiniones lanzadas a modo de explicación (l).

Como se ha visto, la respuesta está allí, en ustedes. Capaces de comprender el sentido del camino reco­rrido en esta investigación, mientras propiciamos desde esta tribuna una aventura del conocimiento.

Dr. Roberto Banchs

(1) Banchs, Roberto. La fenomenología humanoide en la Argentina, SIU, Buenos Aires, agosto 1977, p. 10; y: Los ovnis y sus ocupantes, Tres Tiempos, Buenos Aires, 1980, p. VI.

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