Mercedes (BA): Destellos…, fantasmas

MERCEDES (BA): DESTELLOS…, FANTASMAS

Roberto Banchs

El jueves 25 de Julio de 1968, en las adyacencias de Mercedes (Pcia. de Buenos Aires), una vecina que vive en la zona de las chacras fue testigo de un insólito fenómeno, el cual incluye la presencia de una entidad antropomorfa que habría descendido de un extraño aparato.

Noticia generadora del informe.

La noticia fue publicada en el diario local La Hora, por aquellos días (l), sin haber adquirido la notoriedad que tomaron otros sucesos similares durante ese pródigo año de observaciones. Una circunstancia fortuita nos permitió acceder a la información, que consignamos seguidamente:

En la fecha indicada, María Siri viuda de Badano se encontraba en su casa, con la sola compañía de sus cuatro perros. Su hijo había ido a un velorio y serían las 20 horas cuando oyó un ruido casi indefinible, entre sordo y agudo. Le llamó la atención y entonces se asomó por la ventana que da al camino, hacia la tranquera próxima a unos grandes eucaliptos del campo vecino. Fue en ese momento cuando avistó un extraño apa­rato “que estaba evidentemente posado sobre el suelo y que despedía una especie de brillante fosforescencia”, declaró la mujer. “lo vi muy bien, y además algo que partía de ese aparato, como si fueran otros de menor tamaño; parecían como querer posarse sobre la copa de los eucaliptos, para regresar enseguida al sitio de donde había parti­do”. La señora Siri vda. de Badano estaba aterrada y segura que no hubiera podido ni abrir las puertas. Uno de los perros de vigilancia ladraba y atropellaba. De pronto notó que otro objeto, desprendido del anterior, se dirigía hacia la casa.

“Entonces sólo atiné a ponerme en cama -dice la mujer-, pensando lo peor o tal vez lo inexplicable”. Después se hizo un silencio y nuevamente escuchó aquel ruido casi indefinible, pero más al frente, en dirección al campo de Juan Marín. Acto seguido, “siempre pensando en mi hijo -continúa la testigo-, me asomé por la otra ventana y a unos 200 metros, campo ya de Marín, pude ver que bajaba de otro aparato una figura como de hombre, cubierta de elementos que le daban mucho brillo”. Se movía constantemente. Y luego de apreciarlo bien, “se produjo algo como un relámpago entre rojizo y azulado y tras esto desapareció todo”.

Mercedes, plano.

Lo primero que hizo la señora al día siguiente -señala la crónica periodística-, fue aproximarse a la tranquera de su campo, donde la noche anterior viera el fenómeno, pudiendo constatar la existencia de dos rastros. Se trataba de dos hendiduras en la tierra, cuadradas, de unos 10 cm. de lado y de una profundidad de unos 2 cm.

Agrega que logró verificar la presencia de esos hoyos y que, recorriendo el sitio, la testigo encuentra otros dos similares distante a unos 15 metros de los anteriores, no advertidos con anterioridad.

El cronista del diario La Hora, de Mercedes, arriesga su opinión en cuanto a la testigo y al fenómeno que habría ocurrido en su chacra de un modo favorable, para concluir diciendo: “Allí, evidentemente, se ha visto algo nada común, que la dueña de casa describe perfectamente”.

LAS ENCUESTAS

En diciembre de 1992 emprendimos la investigación en esa localidad, que lleva el nombre de Nuestra Señora de Las Mercedes, teniendo su origen en un fortín fundado a fines del siglo XVIII. Se encuentra en una zona de actividad agropecuaria, ubicada sobre la margen derecha del río Luján. Grandes montes frutales, especialmente de duraznos, hacen el marco de este episodio de características fantásticas.

Vista general del campo.

Allí procuramos localizar el sitio donde se desenvolvieron los hechos. Yendo por la vieja ruta 5, que une Mercedes con Suipacha, a la altura del Km. 105 encontramos una acentuada curva, donde la ruta se bifurca ofreciendo a su izquierda un camino polvoriento conocido como “25 de Mayo”. Ingresando por él, 150 m más adelante, un sen­dero -donde otrora se hallaba la estancia de Vigano- nos conduce tras recorrer unos 1000 m a la chacra de Siri de Badano, la testigo.

Aproximación a la casa.

Algunos cientos de metros antes de llegar, mientras tratábamos de ubicar a la citada finca, nos topamos con un baquiano que ofreció datos precisos sobre la ubicación de los campos. Algo intrigado por el motivo de nuestra presencia, aunque respetuoso de la reserva que pudiéramos tener, deslizó su curiosidad a la que no demoramos en satisfacer. Fue así que nos informa recordar vivamente el episodio, señalando que en esos días fue el tema de conversación del vecindario: “Se co­mentó mucho lo que vio la señora. Pero, vea, fue una moto, una motocicleta que se de­tuvo delante de la tranquera, ahí fue donde estuvo eso que vio…”. Le preguntamos entonces quién era el que conducía la moto. Permaneció en silencio y luego dice: “No sé, pero ella vio una moto; eso fue lo que decía la gente, lo que se dijo que vio”.

Finalmente llegamos al lugar. Unos 120 m separan el sendero “de Vigano” a la casa. Un cartel más o menos reciente nos indica que estamos en la chacra “Cambalache”. Allí hablamos con el casero Lino Juan Reyes, de 36 años, quien vive en la finca junto a su familia. “Sí, Siri de Badano vivía aquí, pero el campo se vendió hace tiempo”, nos comunica de inmediato. Algo receloso al comienzo, nos permite el acceso, recorremos juntos las instalaciones, nos cuenta de la chacra y de su vida en la misma, rememora el episodio. El diálogo es muy cordial.

Lino Juan Reyes, encargado del campo.

Reyes relata que trabaja en el lugar desde los 12 años. En 1967 por solicitud de la Sra. María Ofelia -ya viuda desde 1966 aproximadamente- desempeña tareas varias en la chacra, menudas. Actualmente, la finca tiene otros dueños y él permanece en calidad de casero y “medio socio del patrón” en la crianza y comercialización de algunos animales.

Expresa que el aspecto de la propiedad ha cambiado. Hace 24 años se hallaba en estado de abandono, rodeada de pastos, yuyales y cañares, como abandonada estaba su dueña. Según Reyes, ella permanecía mucho tiempo en soledad, desatendida por su único hijo (por quien deja entrever un acentuado rechazo y fastidio), el cual estaba gran parte del día en la ciudad, sin mostrar preocupación alguna por su madre afectada en su salud, pues “tenía el mal de Parkinson”. Considera que esto podría haber actuado como motor en la decisión de María Ofelia de quitarse la vida: “Entre 1971 y el 74 se suicidó descargándose un tiro de una 16 pichonera en la cabeza”.

Ventana desde donde se hizo el avistamiento.

También afirma que María Ofelia le refirió inmediatamente el episodio de los platos voladores, y que incluso le mostró las hendiduras que dejó el objeto al posarse en el suelo, aunque no recuerda que le haya hablado de algún “hombre” que descendió del aparato[1].

Formula que tanto en ese momento como después, le restó credibilidad a su relato. “Yo vi las marcas, ella dice que las dejó eso, pero yo no sé; eran unos hoyos…, así que podían ser de cualquier cosa, como si se hubiera presionado, hundido el suelo”.

Lino señalando el lugar en donde aparecieron los fenómenos.

En su opinión, la Sra. Siri de Badano -que por entonces tenía 56 años- parecía sufrir alguna alteración psíquica, ya que tenía períodos de devaneo, no mostrando un buen ajuste a la realidad (“Decía pavadas, hablaba sola, para mí estaba loca…”, dice sin rodeos). El motivo era -según su apreciación- la soledad y tristeza en la que esta mujer se hallaba inmersa.

Transitando por el terreno donde fue avistado el presunto objeto y el sector donde aparecieron las marcas, Reyes nos indica la exacta ubicación de los campos de Juan J. Marín, ya vendidos, en el que hubo descendido -según el diario local- una figura de apariencia humana, distantes a 150-200 m e intermediados por la propiedad de Biduzzi, ­a la vez que manifiesta que ninguna otra persona declaró haber observado algo inusual durante aquella noche.

Interior y vista hacia el fenómeno.

Paso siguiente, localizamos a Héctor Siri, de 78 años, hermano de la testigo y propietario de un almacén en Mercedes. Este hombre se presenta parco para brindar información sobre el episodio referido, dice no recordar nada y brinda datos muy imprecisos manifestando que “el pasado hay que olvidarlo”.

No obstante, nos informa que su hermana dos años mayor que él, ya estaba afectada en 1968 del mal de Parkinson[2] y que vivía prácticamente sola en la finca, razón por la cual decidió llevarla a vivir a su casa. Sin embargo, cuando comenzaron los trabajos de acondicionamiento del almacén, no le fue posible seguir viviendo con ella. Tratando de ser más explícito, dice textualmente: “por la cloaca la mandamos al campo”. Concluye su exposición señalando que al poco tiempo su hermana se suicidó a causa de la enfermedad.

Podemos agregar que la actitud de Héctor Siri, durante este breve encuentro, estuvo signada por su reserva e irritabilidad.

Procurando confirmar algunos datos obtenidos durante las encuestas, intentamos entrevistar a Néstor Badano, hijo único de María Ofelia, lo cual no fue posible por hallarse ausente en la ciudad. A pesar, resultó positivo dialogar con su mujer, por cuanto nos ratifica una vez más la causa del deceso de la testigo, y di­ce saber que ella estaba enferma desde la muerte de su esposo, producida un par de a­ños antes del inusual avistamiento.

Tranquera y área donde se vio al ovni y su ocupante.

ANALISIS DEL CASO

El espontáneo comentario del baquiano, en un intento de prevenirnos respecto al motivo de nuestra visita, nos alertó en relación al presunto consenso que tuvieron los pobladores, vecinos de la testigo, sobre su observación. La hipótesis de la motocicleta resulta atractiva, en la medida en que se correlacionan algunos datos (especialmente, la figura como de hombre bajando de una luz), pero otros parecen inadecuados, siguiendo la versión periodística. De aquí deviene una dificultad al momento de expedirnos sobre la procedencia de la luz, o las luces.

En cuanto a Lino J. Reyes, informador clave de nuestra investigación, señalemos que tenía 12 años en el momento de los hechos. No creemos que su edad y condición in­telectual le permitan, por sí solos, dar consistencia al diagnóstico sobre la posible enfermedad psíquica de la testigo (ratificada por los familiares), aunque con bastantes reservas, podemos atender los signos observados en ella y descriptos por el casero tendiente a reconocer el carácter de alguna dolencia.

Por otra parte, Reyes apoya la hipótesis de la afección psíquica de la viuda de Badano en el abandono y tratamiento del hijo hacia su madre; apreciación teñidas -según estimamos- de ciertos prejuicios personales hacia Néstor, cuyos fundamentos obviamente desconocemos.

Representación gráfica de los fenómenos luminosos.

No obstante lo dicho, en las distintas encuestas aparece con bastante insistencia la enfermedad de Parkinson que presenta María Ofelia. Esto no resultaría casual, motivo por el que consideramos oportuno consignar brevemente algunas caracte­rísticas de la misma.

CONSIDERACIONES SOBRE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON

Conocida también con el nombre de parálisis agitante, o parkinsonismo, es una alteración degenerativa localizada en los ganglios nerviosos de la base del cerebro (diencéfalo). Es el resultado de la inflamación del cerebro (encefalitis, en particular la encefalitis letárgica epidémica, de origen viral), arteriosclerosis cerebral, o entre otras causas, ciertos tipos de envenenamiento. Pero en la mayor parte de los ca­sos, la etiología precipitante permanece desconocida.

Los síntomas físicos predominantes son el temblor y la rigidez muscular, los que conducen a la disminución de los movimientos (bradicinesia o incluso acinesia), res­tringiendo sus actividades; circunstancia que altera tanto su cuerpo como su mente y vida social. En efecto, estos enfermos sufren cambios en la estructura de su personalidad, cuyos trastornos kinésicos constituyen la imagen en el espejo de las fluctua­ciones emocionales (2). De ahí que resulta de especial interés reconocer los desórdenes psíquicos que se producen.

Ubicación de la entidad.

El período agudo de la encefalitis epidémica; en su fase inicial, viene caracterizado por signos de tipo confusional y de signos neurológicos. En cuanto a los trastornos mentales, se observan disoluciones de la organización psíquica, que van desde las formas más atenuadas de confusión mental (obnubilación) a las psicosis delirantes o alucinaciones agudas y a los estados estuporosos. A propósito, los delirios paranoides más o menos fantásticos constituyen una forma bastante frecuente de psicosis encefálica. Con frecuencia hay un recrudecimiento hacia el atardecer y en las fases hipnagógicas. Los trastornos del sueño y los accesos oníricos son también habituales, y van desde el sueño hablado al vivido con pantofobia (la espera de un peligro; todos los efectos del miedo culminan en pantofobia), pudiendo acompañarse de fabulaciones o muy ricos en falsos reconocimientos.

Puede observarse igualmente toda la gama de estados depresivos. Existen episodios (bouffées) delirantes o estados oniroides (que los brotes posteriores, en el sentido de agravación, reproducen con frecuencia) en los cuales el recrudecimiento noc­turno o vesperal es característico. El síndrome parkinsoniano presenta bradipsiquia (actividad psíquica enlentecida), disminuyendo su atención voluntaria, el inte­rés espontáneo, la iniciativa y la capacidad de esfuerzo. Tienen necesidad de estar solos, y presentan una especie de somnolencia o de letargia crónica.

Las emociones están mal controladas, y su afectividad (humor) viscosa explota en accesos de ira súbitos. Las tendencias impulsivas son particularmente características. Es que las manifestaciones psíquicas y motoras están muy ligadas y participan de la misma tendencia al automatismo y a la desintegración de la actividad voluntaria. A veces, estas impulsiones del enfermo de Parkinson revisten un carácter heteroagresivo o autoagresivo, pudiendo llegar al suicidio (3).

REFLEXIONES FINALES

Descrédito. Necesidad de olvidar. Enigmas. Interrogantes que ciñen este episodio como un velo que intenta cubrir un drama familiar cuyas aristas pretenden permanecer en silencio.

Otra vista lateral.

La trágica desaparición de la testigo ocurrida poco tiempo después de los hechos relatados, así como la falta de investigación en el momento oportuno, cercano a la fecha del suceso, impiden pronunciarnos con cierto grado de certidumbre. Aún así, ofrece un margen suficiente para sostener que el avistamiento, o tal vez, su desusada interpretación, pudieren explicarse a partir del cuadro neurológico y psicopatológico que la testigo presentaba en esa época y de las circunstancias que rodearon su vida.­

REFERENCIAS

(1) La Hora, Mercedes, Bs. As., 1° de agosto, 1968.

(2) Fabre, Jean. Terapéutica médica, El Ateneo, Buenos Aires, 1982, p. 567.

Schifferes, Justus J., Enciclopedia médica familiar, Editors Press Service, New York, 1961, ps. 363/364.

(3) Ey, Henri, P. Bernard y Ch. Brisset, Tratado de psiquiatría, Toray-Masson, Barce­lona, 7a. ed., junio 1974, ps. 747/752.


[1] Presencia «del hombre» que nos remite invariablemente a. la ausencia. Acaso la ausencia de su finado esposo, o de su hijo aquella noche… en un velorio.

[2] Por encefalitis letárgica.

4 pensamientos en “Mercedes (BA): Destellos…, fantasmas”

  1. Este caso fue exhaustivamente investigado por nuestro grupo y esta requisa adolece de varios elementos importantes para la reconstrucción.
    1.- El artículo en cuestión fue proporcionado por mi persona al Sr. Banchs y celebro que haya cambiado la fecha del caso que en su versión original fue errónea por el error metodológico de no corroborar la fuente periodística. Este artículo es solo uno de los tantos publicados en la región por aquella época.
    2.- Existieron más testigos de sucesos anómalos ese día en las inmediaciones.
    3.- La ausencia del hijo de la testigo por asistir a un velatorio está plenamente confirmada, sabemos de quien fue el velatorio y efectivamente fue ese mismo día. No existió tal supuesto abandono.
    4.- El Parkinson a la testigo se le detecta 4 años despues del suceso y su suicidio ocurre casi 6 años después.
    5.- El caso Siri de Badano como lo denominamos ocurrió efectivamente. También tenemos testimonio de personal policial de la época que relevó las marcas en el terreno.
    6.- Este escrito no aporta más que un grupo de especulaciones del autor, no constituyendo elemento investigativo de valía, ya que solo se basa en «dichos».

  2. Luis:
    El comentario que te ha llegado me resulta gracioso y patético a la vez.
    En el primer punto exalta la procedencia del recorte del diario y pretende hacer un ataque -por demás estúpido- alegando «un error metodológico», seguramente por mis estudios en el área (una Maestría en Metodología de la Investigación, en la Universidad de Belgrano), aunque el «error» tenga que ver más bien por confiar en la anotación que me habría proporcionado un ufólogo de Mercedes (cuyo nombre no recuerdo, pero que imagino será el autor del comentario) en la fotocopia del recorte del diario local.
    En el punto dos, habla de otros testigos en el área, de los cuales no da precisión alguna (ni lugar, ni fecha, ni características de las «anomalías»). La presunta información (vacía de contenido y, por ende, pseudo-información) es tan sospechosa como desconocida. En particular, porque recién la menciona ¡40 años después!, sin más datos.
    El tercer punto, respecto al velorio, no cuestiono la existencia de la luctuosa ceremonia… no veo porqué la menciona. Y sobre el supuesto abandono del hijo, parece que el lector soslayó los párrafos concernientes en el ‘Análisis del caso’, donde señalo, entre otros conceptos: «…apreciación teñida -según estimamos- de ciertos prejuicios personales hacia Néstor, cuyos fundamentos obviamente desconocemos». Tampoco creo que el ufólogo-lector puede conocer cabalmente aspectos tan íntimos, como para juzgar -a favor o en contra- cuál ha sido esa conducta.
    El cuarto punto, contradice llanamente los testimonios coincidentes de tres personas: su propio hermano (que la cobijó en su casa), de su nuera y del mismo peón de la finca. Transparentando la investigación, estas personas han sido mis fuentes de datos, verificables. En cambio, resulta llamativo que el ufólogo-lector no consigne las fuentes de sus dichos, quizá más precisos y probos que expone para refutar los citados. ¿Tendrá acaso los informes médicos de la época?. No lo sabemos. Si no fuera así, podemos pensar que se basó en ignotas versiones, que en nada se condicen con el espíritu científico de cualquier investigación (escrutabilidad). Desde luego, no quisiáramos imaginar que pretende manipular o falsear los datos.
    En cuanto al quinto punto, no dudamos que el caso Siri de Badano ocurrió realmente, pero ¿qué ocurrió realmente?. Esta es la pregunta sobre la que el lector trata -inadvertidamente- de generar polémica y confusión. Tampoco alcanza con recoger el testimonio de policías que «relevaron las marcas»…, pero ¿de qué? ¿acaso de una nave espacial interplanetaria?
    El sexto punto parece más bien una autocrítica que se hace el mismo lector, cuando dice: «Este escrito no aporta más que un grupo de especulaciones del autor, no constituyendo elemento investigativo de valía, ya que solo se basa en dichos».
    En suma, el lector nos expone una suma de dichos y contradichos, pero ningún elemento de prueba. Debe advertirse que ni siquiera cita las fuentes en que se ha basado para esgrimir su fallida tentativa de refutación. Apenas sirve para traer equívocos y nos aleja del espíritu que debe alentar cualquier trabajo investigativo: la objetividad, la exposición de pruebas y la posibilidad de verificación. No siendo así, es un conjunto bizarro y malintencionado de corrillos que sólo sirven para embarrar el campo. Sobre esto debemos estar prevenidos, rechazando las versiones apócrifas y sin fundamento. Es claro: cuando se pretende impugnar un informe, deben propiciarse elementos firmes de prueba, basados en fuentes accesibles y contrastables. Una lectura prolija permite advertir que esta «refutación» se parece a un «spam», pues sin aportar nada, sólo me ha hecho perder el tiempo.
    Un abrazo,
    Roberto

  3. Piensa Banchs que es patético y risueño mi comentario, pero más patético es para mí ver que si bien considera mi escrito como un spam y pérdida de tiempo;y sin embargo se pone a contestarlo punto por punto. Obviamente no lo considera tal.. si no lo hubiese ignorado.
    Tengo todo el derecho a pensar que es un acto de soberbia de su parte y menosprecio hacia mi persona.
    Me causa gracia esto y el accionar de Banchs, de hacerse el desentendido olvidadizo de mi nombre cuando me conoce perfectamente, ya que fui yo quien le proporcioné el artículo por el cual tomó conocimiento del caso en el Primer Congreso de Palomar, allá por el año 1992 (no fue ninguna circunstancia “fortuita”, ya que al mencionar el caso en un trabajo que expuse ese día, el mismo Banchs me solicitó copia del mismo).
    Y también fui yo quien le dijo la cantidad de tiempo que veníamos trabajando en reconstruir ese caso (que por supuesto no figuraba en aquel entonces en los catálogos ni en los libros sobre casos con avistaje de entidades asociadas publicados hasta el momento por nadie, ni siquiera por un especialista en el tema como era por entonces Banchs antes de dedicarse a escribir novelas).
    Y también a él le hice la invitación de que, si venía a investigar a la zona que nos contactara así podía no solo acceder a toda la información que ya teníamos reunida, sino también, constatarla y poder compartir la tarea investigativa, amén de por supuesto degustar algún asado de camaradería. Pero, prefirió la necia actitud individualista a la de trabajar en equipo. Prefirió menospreciar a este grupo de investigación local y no mediático que tenemos. Prefirió no compartir su trabajo (seguramente nos consideró inferiores a su “alcurnia” y por ende indignos de su saber arcano). Prefirió la soberbia aunque ello implicara acceder a información fragmentada y prefirió también elaborar un informe parcial ya que solo poseía una mínima parte de los elementos que eran posible reunir sobre este caso. (¿No es esto un error metodológico acaso? ¿o es un palabrerío mío simplemente? Y digo ERROR porque sabía que había mas información y no se preocupó por buscarla. Eso es ERROR METODOLOGICO y hasta puede llegar a ser FALSEAMIENTO DE LA INFORMACIÓN).
    Lo del diario no es un dato menor porque es ese artículo el único de los publicados que extracta el testimonio de la fallecida testigo.
    Y sí, vaya para Banchs o para quien sea, confiar en la palabra y no corroborar es un error metodológico haya donde haya estudiado su Maestría. Y al poseer tal estudio su responsabilidad al hacer las cosas es mayor, lo que hace pensar que esta omisión puede haber sido adrede. ¿O en en el Master en Metodología no le enseñaron a corroborar la veracidad de la fuente? ¿O acasó faltó ese día y no pidió los apuntes?
    La incorrecta datación de un caso además, aporta datos erróneos a la hora de la comparativa con otros posibles casos ocurridos en la misma época. Y la fecha es importante ya que al haber una fuente con fecha cierta y una referencia temporal muy clara en el testimonio, permite situar en forma exacta en el eje temporal al mismo.
    En cuanto a lo que dice del punto 2, lo de los 40 años después tambien rige para los testimonios que Banchs recogió, no solamente para los que nosotros recogimos. Y no es verdad que los testimonios a los que hago referencia no se han fehacientemente mostrado, empezando porque presenté el caso completo en el Encuentro de la RAO (RED ARGENTINA DE OVNILOGÍA) en el año 1995 y fue publicado luego esta versión tanto en el Boletín de la RED ARGENTINA de OVNILOGÍA y reproducidos por la revista INVESTIGANDO que durante más de 10 años editó el colega de Palomar, Alberto Tunich
    Si hubiese leido el trabajo mencionado vería que publico el testimonio del hijo de la testigo Sr. Néstor Santiago Badano, con quien Banchs no pudo hablar en su visita a nuestra ciudad.
    El tema del velatorio lo menciono puesto que justifica la ausencia del hijo en el lugar de los hechos esa noche alejando cualquier capciosas historias abandónica típica del chusmerío pueblerino con las que Banchs pretende entramar una supuesta duda sobre la estabilidad de la personalidad de la testigo para abordar luego a sus conclusiones.
    Si conozco o no aspectos tan íntimos como una nota escrita antes del suicidio no tiene que creer el Sr. Banchs, sino tiene que investigar. Tiene que venir a Mercedes, hablar con el hijo de la testigo (que por supuesto ya conoce su versión de los hechos porque yo mismo se la mostré oportunamente) , y, si logra ese clima de confianza como el que se pudo generar en nuestra entrevista; seguramente se lo mostrará, dado que es una persona sencilla, transparente y sumamente abierta al diálogo, que no tiene afán de notoriedad y a pesar del doloroso final de su madre, es uno de los que más ansía conocer una respuesta lógica de lo que ella le refirió desde aquella noche del 25 de julio de 1968 al regresar del velatorio de referencia y sostuvo hasta el final de sus días.
    Si el cuarto punto contradice los testimonios que Banchs recogió no veo cuál es el problema. Quizá permita ver esta otra cara de la moneda, que nos lleve a conclusiones muy diferentes a las que llegó Banchs. Quien mejor que un hijo para hablarnos de su madre. Ello sin desmerecer los otros testimonios.
    Banchs tuvo oportunidad no solo de obtener estos testimonios, sino de verificarlos. Mis fuentes tambien son todas verificables. Solamente hay que hacer el esfuerzo de hacerlo.
    No entro en el tonto juego dialéctico y de oratoria al que pretende hacerme ir. Eso si para mí es una pérdida de tiempo.
    No falseo datos, me baso en testimonios, tal como él lo hace.
    No tengo el testimonio médico habida cuenta de los años pasados, pero sí el nombre de los profesionales que la trataron y el testimonio del hijo quien también mostró recetas con la medicación que tomaba. No descarto quizá algún dia logre tenerlos dado que este caso dista mucho de estar cerrado. Recién está en su fase inicial.
    Banchs, en cambio, prácticamente diagnosticó un Parkinson por dichos, sin testimonio médico. Y, con este supuesto diagnóstico, más un manojo de historias de entuertos familiares cimentó su magistral conclusión.
    Me reservo el derecho de imaginar que quizá Banchs publicó esta historia a sabiendas parcial con la intención de manipular o falsear datos para adecuarlos a su conveniencia.
    En cuanto a ¿qué fue lo que ocurrió realmente? si tuviera esta respuesta no estaría perdiendo tiempo investigando. Banchs esboza la hipótesis como que yo pretendiese decir que fue nave interplanetaria como única altenativa a su historieta.
    Nunca dije ni diré eso. OVNI digo, y OVNI como lo que realmente significa: OBJETO VOLADOR NO IDENTIFICADO. OVNI no es sinónimo de NAVE EXTRATERRESTRE.
    Digo simplemente que en el caso Siri de Badano hay testimonios y evidencias de que algo ajeno a la testigo, algo que se desplazaba por el espacio aéreo, que «aterrizó» en el lugar y dejó su impronta, algo que no estaba en su imaginación ocurrió ese día en aquel lugar. Algo de lo que la Sra. Siri de Badano fue testigo presencial.
    El sexto punto no es una autocrítica sino una opinión de lo que Banchs expone, ya que todo lo que publica es anecdótico y parcial. Salvo unos pocos testimonios que si bien son pruebas, distan mucho de ser concluyentes.
    En cuanto a citar fuentes, fui muy claro al inicio al decir que me baso en investigaciones propias y por ende constatables (¿no es eso una fuente acaso?).
    Antes que Banchs publicara el opúsculo de este caso le hicimos saber no solo que teníamos varios testimonios, sino tambien otros artículos periodísticos del caso y que solamente tenía que contactarse para coordinar alguna visita. Jamás lo hizo, y eso que al menos dos o tres días debió haber estado en Mercedes para pergreñar su versión (inclusive una visita a la Biblioteca Popular Sarmiento donde donó alguno de sus libros, y dicho sea de paso como socio y ex miembro de la comisión directiva de esa institución le doy públicamente las gracias…ah. y espero que esos libros hayan sido basados en investigaciones mas completas que esta).
    No tengo ni tuve intención de refutar nada, simplemente contar otra cara de estos sucesos. Mostrar que era una información a sabiendas parcial. También lo creí necesario para que lo publicado no se transforme en un vehículo de falsedad, ni de injuria para las posibles personas implicadas o sus familiares.
    Lo que Banchs llama versión apócrifa es una investigación que al día de la fecha lleva casi veinte años en torno a este caso y casi dos décadas más de compilación de material por parte de diversas personas de nuestra ciudad. No todos ellos “ufólogos” ( Ah… y en mi caso prefiero como argentino llamarme ovnílogo ya que la palabra ufólogo es un modismo extranjerizante).
    Y como dije no pretendo impugnar ningún informe, sino advertir al lector que se trata de un material sumamente parcial, incompleto y, por presentar como final un material con las omisiones a sabiendas, quizá responda a oscuros designios de la mente del autor. Hubiese sido más honesto decir que había mas material existente al que no se pudo acceder. Nadie deja de ser científico por reconocerlo, al contrario.
    No todo lo que parece ciencia es ciencia. Valga esto para fanáticos o para los amantes de historias noveladas.
    Ah.. me olvidaba.. Alberto Brunetti es mi nombre real.. y el que escribio la respuesta a mi comentario anterior es sin duda Roberto Banchs aunque no está firmado, …¿o quizá estaré alucinando por estimulos visuales indeterminados o por tendenciosos corrillos del ambiente?

  4. ¡Veinte años se ha pasado A. Brunetti -como dice- para investigar un caso del cual la única testigo había fallecido (en rigor, nunca conoció)! ¿¡Y nada nuevo o valioso aportó al informe aquí presentado!? Dicho de un modo coloquial: me parece que el hombre tiene metabolismo lento, o se quedó tildado.

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