Nuevas pruebas de ADN para el "chupacabras" de Cuero

I – Team: ranchera del Sur de Texas busca otra prueba de ADN para el animal misterioso

11/27/2007

Joe Conger

KENS 5 Eyewitness News

Si pensabas que el misterio del chupacabras de Cuero estaba resuelto, piénsalo otra vez.

A pesar de que las pruebas de ADN por la Universidad Estatal de Texas indicaron que era un coyote, para la ranchera Phylis Canion la identidad de la bestia todavía está en duda.

Canion está de vuelta para empujar a su preciada posesión, excavando aún más en el tejido muscular.

Desde la prueba de ADN, dice Canion que los científicos de todo el país la han perseguido para una identificación más precisa.

Quieren otra muestra tomada del animal que había atormentado su rancho, y esta vez, los expertos quieren un molar.

Por lo tanto, la ranchera del Sur de Texas está haciendo de dentista aficionada para extraer el diente de la boca de la bestia, que se enviará a la Universidad de California – Davis School of Veterinary Medicine.

“Podríamos estar viendo algo nuevo. Alguna subespecie dentro de una especie. Y eso es lo que realmente me gustaría saber”, dijo Canion.

Nuestros informes sobre la bestia Cuero han llevado a que salgan más personas, y no sólo en Texas. En Arizona ocurrió un avistamiento de un animal similar.

Una familia de vacaciones en Fountain Hills envió al I – Team un vídeo de lo que describieron como un “coyote pelón”. El animal fue visto en un barrio de la subdivisión.

Y aún más cerca de casa, en Nuevo México, un par de agricultores de Carlsbad dijeron que algo atacó recientemente su rebaño de cabras.

“Sólo tenían agujeros. No podía entenderlo. Nunca he visto nada como eso”, dijo el agricultor Rick Sánchez.

Los animales fueron encontrados sin sangre. Los campesinos dormían fuera armados con escopetas sospechando que el ataque era posiblemente la labor del que ahora temen que sea un chupacabras.

“Por la forma en que lo encontré, y la forma en que se veían que habían muerto, yo sabía que no fue un humano quien lo hizo, y estoy bastante seguro de que no era una manada de perros, tampoco”, dijo Jorge Martínez, otro agricultor Carlsbad.

Otro avistamiento de chupacabras se dio en Albuquerque.

“Desde el momento en que leemos las descripciones del chupacabras y qué tan vicioso es… salimos a patrullar”, dijo un testigo anónimo.

En septiembre se tomaron imágenes de un animal, con orejas largas, sin pelo y piel extraña, que estaba haciendo su casa en un vecindario.

Los zoólogos de Nuevo México creen que es un xolozcuintli, un tipo de perro sin pelo.

“Verificamos y es una raza originaria de México, específicamente criados en México. Es una especie de xolo en malas condiciones”, dijo el zoólogo Rick Janser.

Sin embargo, aún no es tranquilizador para la mujer que lo vio.

“Parece que alguien pensó que el animal que murió en Texas era un chupacabras”, dijo.

Las imágenes e historias acerca del animal misterioso se difunden a través de Internet, y cada vez más personas se interesan en lo que acecha a su cuello en los bosques.

“Todos están muy interesados. Increíble”, dice Canion.

Los resultados de ADN de la escuela veterinaria se tendrán en diciembre y Canion no puede esperar a los resultados para ver lo que se esconde en su rancho.

http://www.mysanantonio.com/news/metro/stories/MYSA112607.iteamanimal.KENS.4182f169.html

Crespo (ER): El testimonio de un médico

CRESPO (ER): EL TESTIMONIO DE UN MEDICO

Roberto Banchs

La voz altisonante del locutor Ariel Delgado, de Radio Colonia (Uruguay), permitió que la espectacular noticia cobrara estado público. Rápidamente, la prensa local se hizo eco de ese informativo, aunque con el infortunio de la escueta y contradicto­ria comunicación inicial. Así pues, el vespertino porteño La Razón (1) describe la impresión causada por las declaraciones de “un caracterizado médico” de Paraná, el doctor Gazcúe, quien habría afirmado que viajando en automóvil junto a su esposa desde la localidad entre­rriana de Crespo hacia Paraná, observó un “plato volador” y, más adelante, a la vera del camino, dos personas, de unos dos metros de altura, con largas cabelleras rubias y ojos enormes, los cuales le habrían hecho señas para que se detuviere. En la misma fecha, el diario Córdoba (2), señala que se trata del Dr. Gazúa y su espo­sa, quienes alcanzaron a ver “un enorme plato volador que descendía lentamente hasta posarse” a un lado de la ruta, para avistar en ese momento la salida de “tres seres fantásticos…”. Y amplía que viajando por la misma ruta, un camionero a quien también le habrían hecho señas, “confirmó” lo dicho por el médico. Otras fuentes añadirán que se trataba del médico Héctor Gazúa (3), aunque del camionero jamás volvió a formu­larse comentario alguno.

UN POCO DE CALMA

Tras estas noticias, surgidas del apremio por la primicia, los medios periodísti­cos intervinieron con mayor mesura, pese a que también en esta instancia, no se hallaron desprovistas de contradicciones, sin lograr establecer hasta dónde llega la responsabilidad de los medios de prensa.

Veamos entonces lo publicado por El Diario (4), de Paraná. Advirtiendo que algunos comentarios “agigantaron las proporciones del hecho, agregando detalles inexistentes”, pasa a señalar que el profesional -al que llama “Dr. N. N.”- pidió reserva en cuanto a su identidad, al momento de narrar su presunta experiencia. A ese respecto, manifes­tó que viajaba en compañía de su esposa, procedente de Crespo y con destino a Paraná cuando, alrededor de la 1,15 horas, a la altura de la denominada curva de la muerte -entre las estaciones Las Delicias y Racedo, del F.C. Urquiza[1]-, apareció al frente una fuerte luminosidad que procedía de unos 100 metros adentro del campo de propiedad del Dr. Raúl Aranguren, despertando su interés y estupor al comprobar la presencia de un objeto cónico, con amplios ventanales. “Algo así -dijo- como la cabina de un original helicóptero”.

Sin detener la marcha del automóvil, que por la sinuosidad que el camino presenta en ese lugar no puede tampoco ser elevada, el ocasional espectador del suceso pudo apreciar enseguida que de aquella cabina se abría una puerta de considerable espesor y que descendía a tierra un hombre de gran estatura, vestido con grueso ropaje de to­no gris metálico -similar al color del aparato- y que llevaba cubierta la cabeza con una especie de escafandra. “Algo similar -intenta ilustrar- a la careta que usan los operarios al realizar soldaduras eléctricas”. En el interior del objeto había otro hombre al parecer sentado, que permanecía en esa posición, en tanto el primero aparentaba revisar la parte exterior del artefacto. Sus trajes eran similares y brillantes.

La observación se desarrollaba en absoluto silencio. El automóvil continuó su marcha sin detenerse, mientras atrás quedaba el extraño aparato. El hombre que de él ha­bía descendido continuaba moviéndose lenta y pesadamente.

Según El Diario, al día siguiente del episodio llovió. No obstante, el Dr. N.N. regresó al lugar dos días después, hallando un “extraño aplastamiento”.

Intentando corregir las informaciones originales, también Córdoba (5) publica un extenso artículo de su enviado especial Alberto Ramallo Ratti, señalando que ahora ha llegado hasta sus protagonistas y ofrece “sus declaraciones ajustadas en cuanto a re­dacción lo más posible a sus propias palabras”. Más adelante dirá: “lógicos errores, en cuanto a tiempo y nombres, derivados de la deficiencia en la grabación de nuestra crónica de la víspera transmitida telefónicamente desde Paraná, nos imponen la aclara­ción de que, los de hoy, son los detalles exactos sobre este raro hecho.. .”.

Pasemos entonces al testimonio publicado por el dia­rio Córdoba, sobre el curioso episodio ocurrido el domingo 3 de junio:

“Fue una escena silenciosa. El hecho concreto se limita a esto: un objeto lumino­so, sumamente luminoso y una escena contemplada en el mayor silencio. La distancia más cercana a que estuvimos del objeto, fue de unos 80 a 100 metros. Durante todo el tiempo estuvimos mi esposa y yo dentro del automóvil en que veníamos hacia Paraná.

“El vehículo no se detuvo en ningún momento; la marcha, eso sí, fue lenta y lo que vimos, lo pudimos observar bien. Pudimos apreciar un objeto luminoso; la luz parecía i­rradiar de su interior. Tenía forma circular y una altura de unos 3 o 4 metros. Esta­ba posado sobre el suelo, entre los pastos (días más tarde visité el lugar aproximado: es una melga -o surco- de alfalfa, no muy crecida por la sequía que hubo en la zona, y las plantas parecían haber sido aplastadas, pero no quemadas)…”, apunta el médico.

“El objeto presentaba forma cilíndrica, algo alargada, casi como un cono truncado. Tenía aberturas o ventanas alargadas, con ángulos curvos, pudiendo apreciarse por la luminosidad que salía de ellas que el objeto tenía paredes gruesas. La luz de su interior tenía un brillo metálico. Por una puerta de forma similar a la de los a­viones, también de grueso espesor, que en determinado momento observamos abierta, mientras íbamos casi girando en torno al objeto, debido a la propia curva del camino, descendió un individuo con la estatura de un hombre normal, ni bajo, ni desmesurada­mente alto. Este personaje vestía indumentaria comparable a la de un buzo, con una especie de gorro o casco, parecido a un pasamontañas. Este gorro o cubierta tenía una ventana o mirilla delante, alargada, como las máscaras que utilizan los obreros para soldar. Sus movimientos eran lentos, y daba la impresión de que esta­ba preocupado por algo del aparato, a cuyo lado caminaba, sin apartarse mucho de él. Pudimos apreciar que, dentro de la cabina había otro individuo que movía la cabeza -que era la única parte del cuerpo que se le veía- y que debía estar sentado; esa era la impresión que daba, por lo menos. Reitero que solamente le vimos la cabeza, cubierta con idéntica indumentaria que el otro. Nosotros seguimos nuestro camino y el objeto quedó en tierra. Eso es todo.

“En ningún momento creí, ni creo -afirmó el médico paranaense- haber visto algo ajeno a todas las inquietudes que pueden tener los seres humanos en esta tierra… Ahora, después de mucho reflexionar, pensando en lo que puede y no puede ser, creo que pude haber visto algún vehículo espacial que todavía se ensaya en silencio”.

La lectura de ambos relatos permite advertir aún la subsistencia de algunos deta­lles discordantes: Para el diario de Paraná, el matrimonio observó que del aparato “se abría una puerta (…) y que descendía a tierra un hombre de gran estatura”, mien­tras que para el de Córdoba, el médico declaró que “por una puerta (…) que en determinado momento observamos abierta (…) descendió un individuo con la estatura de un hombre normal, ni bajo, ni desmesuradamente alto”.

Asimismo, podrá notarse en las respectivas versiones datos que se complementan. Sin embargo, su importancia será relativizada por la investigación.

LAS ENCUESTAS REALIZADAS

Las mismas se iniciaron en el Círculo Médico de Paraná, consultando al doctor Raspini sobre la presunta existencia de (Héctor) Gazúa, o Gazcúe, según pudiere obrar en los registros de esa institución. Fue así que se nos indicó que por aquella época, se hallaba la Federación Médica de Entre Ríos. No obstan­te, practicada la verificación, no hubo hasta la fecha -junio de 1987­- médico alguno inscripto bajo esos nombres.

Vivienda del matrimonio, adonde se dirigían antes del espectacular encuentro.

A pesar de ello, y en la presunción que se trataba de un apellido irreal, sugeri­do originalmente quizá por algún medio periodístico, acudimos a los diarios locales, donde se nos proporcionó información de interés.

Después de otras varias tentativas, los indicios reunidos hasta ese momento nos llevaron a hablar con los que aparecían como supuestos testigos: el médico ginecólogo Luis Tabuenca, y su esposa, la obstetra Margarita Webster, profesionales residentes en Paraná. En diálogo con el primero, de inmediato reconoció haber sido el protagonista de esta historia, pero nos manifestó no querer saber nada del asunto. “Para mí eso murió hace 25 años”, arriesga a decimos, negándose a proporcionar detalles. Y como justificando su desatención, agrega: “Hubo quien ha venido con la recomendación de un médico amigo, pero no lo he querido atender. Ha venido mu­cha gente, se han dicho muchas cosas, se han deformado…”.

Con posterioridad, visitamos el lugar donde se habría producido la observación y el asentamiento del extraño portento. Se trata de un campo de la estancia del Dr. Ra­úl Aranguren, ubicada junto al paso a nivel llamado vulgarmente “Curva de la Muerte”, por sus características de doble “s” con una elevación en el centro, que se encuentra a media distancia entre las estaciones ferroviarias Racedo y Las Delicias.

Esta circunstancia nos llevó a entrevistar al propietario del campo, el citado Dr. Aranguren, un hombre de abolengo en la zona. Para nuestra sorpresa, apenas le preguntamos sobre el episodio, nos responde que “fue un bolazo”. (Arg. disparate; Fig. y fam. mentira), remarcándolo una y otra vez. Y anticipándose a cualquier comentario que pudiéremos hacer, nos revela el nombre verdadero del protagonista de esta historia. “Primero él hizo la declaración al diario, pero después se rectificó y, como yo era su amigo, al tiempo me dijo que todo era un bolazo”.

Ahora adquirió un sentido la poca afabilidad puesta de manifiesto por el médico, supuesto testigo, renuente a comentar lo ocurrido veinticuatro años antes. Tiempos en que hiciera el siguiente comentario: “Todavía sigue siendo para mí una incógnita la forma en que esto se propaló. Entre las muy pocas personas con la que hablé del hecho, figura un colega, hijo del propietario del campo donde vi el extraño objeto, a quien le pregunté si para esa fecha habían comprado alguna maquinaria o algún grupo elec­trógeno capaz de producir el efecto que vimos con mi esposa” (6) .

De lo que no quedaron dudas, es del efecto periodístico que el ginecólogo produjo con su audaz testimonio, una fábula originada -quizás- en una broma que por alguna causa debió continuar sosteniendo, o tal vez, por la presencia o versiones de algo que despertaron su curiosidad. Motivo o inspiración, el episodio ocurrido en Crespo se inscribe hoy entre los más conocidos de la década.

Referencias:

(1) La Razón, Buenos Aires, 18 julio 1962.

(2) Córdoba, Córdoba, 18 julio 1962.

(3) Anganuzzi, Héctor P., Historia de los platos voladores en la Argentina, Plus Ultra, Buenos Aires, 1976, p. 175.

(4) El Diario, Paraná, 19 julio 1962.

(5) Córdoba, Córdoba, 20 julio 1962.

(6) ibíd.


[1] Las Delicias de encuentra en el Km. 33,260, mientras que Racedo se halla en el km. 39,504 y Crespo en el km. 44,804 del Ferrocarril Gral. Urquiza.

Informe semanal de la "oleada" inglesa (11)

Ramsgate, Kent, 10 de noviembre, 22:45 GMT. Tres personas estaban fumando fuera de un pub viendo hacia el Este cuando observaron dos esferas ambar/naranja volando en el cielo sin hacer ruido.

Los testigos suponen que las esferas se encontraban a una milla de distancia aproximadamente (o tal vez veinte, según otro testigo), justo arriba de los techos de las casas frente a ellos.

La esfera delantera emitió dos destellos antes de desaparecer. La segunda esfera hizo lo mismo unos pocos segundos más tarde.

Todo el incidente duró menos de un minuto.

Los testigos reportaron el avistamiento a ufocasebook.com, y éste fue incluido en su magazín mensual.

A este avistamiento se suma el del “ovni Dorito” visto sobre Black Country (ver más abajo), el cual pudiéramos interpretar como tres globos de aire caliente volando en formación.

Ovni en forma de "Dorito"

Ovni “Dorito” visto en los cielos

Se ha filmado un ovni, descrito por los testigos como parecido a una gran “Dorito” crujiente, en los cielos de Black Country, según un grupo paranormal.

El UFO Research Midlands (UFORM), de Stourbridge, recibió un aluvión de llamadas de gente que decían haber visto el objeto volador en el cielo.

Los testigos dicen que lo vieron en Halesowen yendo hacia Stourbridge el miércoles a alrededor de las 7pm.

UFORM ahora está solicitando a cualquier otra persona que lo haya visto que se ponga en contacto con ellos para ayudarlos a compilar sus X – files. Steve Poole, presidente de UFORM, dijo que un hombre filmó más de 30 segundos de escenas de la nave dirigiéndose al oeste desde Halesowen a Stourbridge. Él dijo: “El objeto se ha descrito como una gran Dorito con luces rojas en su parte inferior, que se cambiaban de posición mientras la nave estaba volando”.

Otro testigo dijo haber visto que mientras estaba viendo desde Lickey Hills hacia el área de Sutton en Birmingham.

El testigo dice que vio a través de los prismáticos que el ovni se movía “rápidamente” a través de la línea de horizonte. Otros dos colaboradores independientes se presentaron pocas horas después de la observación, de acuerdo con UFORM.

UFORM opera una línea telefónica las 24 horas del día para que el público se informe los incidentes ovni. Steve Poole dijo: “Esto podría llegar a ser un avistamiento bastante sustancial, sobre todo teniendo en cuenta que uno de los testigos ha filmado el evento. Nos gustaría saber de otras personas que pudieran haber visto este objeto. Pueden permanecer en el anonimato si así lo desean”.

UFORM fue creado en 1995 por Steve Poole coincidiendo con el aumento masivo de avistamientos ovni en West Midlands.

Ahora, con decenas de miembros, el grupo celebra reuniones mensuales en Stourbridge con oradores invitados de renombre internacional, acoge a observadores del cielo y actúa como el principal organismo de investigación en la zona para toda persona interesada en el fenómeno ovni.

http://www.expressandstar.com/2007/11/30/dorito-ufo-seen-in-skies/

Los lectores nos han llamad para decirnos que vieron el gran ovni “Dorito” en el cielo sobre Black Country.

El triángulo de color naranja con sus tres luces fue visto a lo largo de Wednesfield Dudley por decenas de personas que telefonearon el periódico.

El UFO Research Midlands, UFORM, de Stourbridge recibió un aluvión de llamadas de personas que afirmaban haber sido testigos de un aparato inexplicable en el cielo.

El objeto volador fue descubierto sobre Halesowen yendo hacia Stourbridge el miércoles a alrededor de las 7pm.

Katherine Hemmings, de 13 años, de Beechwood Avenue, lo vio a las 4 pm sobre Wednesfield High School en Lichfield Road. Ella estaba caminando a casa con sus amigas Tasmin Jones y Chelsea Smith cuando las tres voltearon. “Fue raro porque no hacía ningún tipo de ruido, pero por alguna razón nos volteamos”, dijo Katherine. “Todas fuimos testigos de esta gran cosa con luces en el cielo”.

http://www.expressandstar.com/2007/12/01/readers-call-in-on-dorito-ufo/

Yo quiero probar

YO QUIERO PROBAR

Kentaro Mori

La serie de televisión “Expedientes X” alcanzó gran éxito por todo el mundo, promoviendo los temas comunes de la “ufología”. Pocos lo perciben, pero la serie tiene un sistema de creencias bien fundamentado en tres “mandamientos” muy bien elegidos: I want to believe, The truth is out there, Trust no one (Yo quiero creer, La verdad esta allí afuera y No confíes en nadie).

Estos tres mandamientos inspiraron esperanza, fe y paranoia, respectivamente, resumiendo cuidadosamente la “ufología” en una trinidad. En esta columna presentaré contrapuntos y análisis críticos de los “mandamientos” de Archivos X.

I WANT TO PROVE

Yo quiero creer es ciertamente el más poderoso de los mandamientos de los Expedientes X. Leyéndolo crudamente, vemos que es una apelación desesperada por la RELIGIÓN, las creencias, el confort. Particularmente, se supone que el mandamiento se refiere a la voluntad de creer que no estamos solos en el Universo, que los extraterrestres están entre nosotros, ya sea para bien o para mal.

Lo que es preciso constatar es que cuando se prueba algo, no es necesario creer. Si quisiéramos saber si no estamos solos en el Universo, el camino más adecuado para eso es procurar probar que tenemos compañía. Simplemente creer convierte la idea en una creencia, no en una realidad.

De ahí, el contra punto Yo quiero probar. Lo interesante es que en verdad no es un contrapunto. Alguien que quiere probar es simplemente alguien que quiere creer con bases sólidas y objetivas. Así, podemos decir que un mandamiento adecuado sería “Yo quiero creer, por eso quiero probar”.

THE TRUTH IS RIGHT HERE

La verdad está allá afuera es, en mi opinión, el más nocivo de los mandamientos. Es un mandamiento de fe, simplemente una afirmación, que sería supuestamente probada por las historias “verídicas” contadas en la serie. Significaría que todas las experiencias y eventos extraños se deben a “cosas de afuera”, o sea, a extraterrestres.

¿Alguien dice haber sido abducido? Fueron los extraterrestres. ¿Una luz apareció en el radar? Fueron los Ets. ¿Fox Mulder murió? Nuevamente los Ets. ¿Usted no pudo respirar correctamente en la noche? Fueron los extraterrestres. Después de todo, la “verdad”, la verdadera explicación para todos los eventos extraños está “allá afuera”.

Como se ve, este mandamiento predica un escapismo. Cuestiona al gobierno, pero de forma equivocada.

La ufología de hecho levanta cuestionamientos sobre el sigilo y el encubrimiento gubernamental. Pero eso nada tiene que ver con seres extraterrestres, y aunque lo tuviese, no está en nosotros cuestionar a los extraterrestres, sino a nuestro propio gobierno.

Pero la ufología levanta innumerables ejemplos de engaño, charlatanismo y de falibilidad humana. O sea, la ufología en sí es un enorme conjunto de ejemplos de errores humanos. Bajo cualquier punto de vista, debemos pensar en nosotros, seres humanos, sobre nuestra sociedad, nuestro gobierno, nuestra democracia. Exactamente si estuviésemos bajo el dominio extraterrestre, eso sería nada más un motivo para pensar más en nosotros que en ellos.

Así, La verdad está aquí mismo. Aquí en la Tierra, entre nosotros, seres humanos.

TRUST NO ONE. INCLUDING ME.

Lo curioso de No confíes en nadie es que es un mandamiento contradictorio. Es como Nunca diga nunca, o Estoy mintiendo. Eso porque predica la paranoia, pero espera que usted confíe en que los Expedientes X están de “su lado”, presentando la verdad (The truth is out there) en lo que usted debe creer (I want to believe).

Aparte de eso no es tan malo, en verdad si lo consideramos con rigor, no hay problema alguno en él. Excepto si usted exagera, es claro. Es hasta escéptico, predica la duda. Pero recuerde que esta duda se debe aplicar a todos, inclusive en quien le dice que debe dudar. Sea este Chris Carter o yo. Así, sólo di un refuerzo al mandamiento, y tenemos No confíe en nadie. Ni en mí.

En resumen, ahora usted tiene nuevos mandamientos para dudar:

YO QUIERO PROBAR

LA VERDAD ESTÁ AQUÍ MISMO

NO CONFÍE EN NADIE. NI EN MÍ