EL Monstruo del Loch Ness. (Fotografías Rines)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS: LAS FOTOGRAFÍAS RINES

FOTOGRAFIAS RINES (1972)

El 29 de octubre de 1972 la Oficina de Investigación de los Fenómenos del Lago Ness (Loch Ness Phenomena Investigation Bureau o LNPIB) envió a cada uno de sus miembros una comunicación confidencial que decía así:

“La noche del 7 al 8 de agosto el equipo de investigación de la Acade­mia de Ciencia Aplicada y el LNPIB, dirigido por el Dr. Robert Rines, esta­ba operando en la Bahía de Urquhart con una cámara submarina y un sonar. El sonar (modelo Raytheon Explorer 111) estaba emplazado en el barco de inves­tigaci6n del LNPIB, el Narwhal, anclado aproximadamente a 50 metros de la costa cerca de Temple Pier, en tanto que la cámara estroboscópica submarina estaba suspendida debajo del crucero Nan, contratado para participar en es­ta serie de experiencias con la ayuda del comandante Bodie, de Knokie Lodge. Nan estaba anclado a unos 100 metros de la costa, y a unos 40, mar adentro, del Narwhal. El transductor (transmisor de sonar) estaba alineado de modo que todo objeto u objetos que pudiesen entrar en el campo de la cámara fue­sen detectados por el sonar. Durante la noche fueron registrados varios ob­jetos de gran tamaño, cuyas señales quedaron impresas en el gráfico del so­nar y felizmente, como se supo luego, fueron también fotografiados.

“Antes de que pudieran verse las fotografías; la Compañía Raytheon pu­blicó la siguiente declaración: “Se ha determinado por los registros obtenidos a las 0105, las 0117 y 0157 la presencia de un animal o animales cuya longitud es de 6 a 10 metros, de acuerdo con la respuesta obtenida de los ecos. El registro muestra también una prolongada respuesta de ecos que co­mienza a las 0143 horas, cuando el objeto se alejaba del transductor. Los ecos muestran una protuberancia de unos 3 metros, que aparece bruscamente y dura menos de un minuto, y que en apariencia esta relacionada con la res­puesta prolongada que hemos citado, se mueve a la misma velocidad y parece­ría ser un apéndice del objeto anterior que sólo produjo ecos por un breve período de tiempo”.

“En el mismo momento mencionado arriba se obtuvieron fotos de un gran apéndice. A bordo del Narwhal se encontraban entonces los miembros del LNPIB: Peter Davies, Hilary Ross y David Wiseman. Poco después de que aparecieran las pequeñas señales prolongadas; se encendió sobre la superficie del agua un poderoso reflector de cuarzo-iodo, dirigido en la misma orientación que el haz de sonar. Cuando la luz se encendía, el objeto se acercaba al trans­ductor; cuando se apagaba, se alejaba, y esto ocurrió varias veces”.

Robert H. Rines, abogado norteamericano de patentes, graduado del MIT, que en 1962 fundó la Academy of Applied Science, que no tiene ninguna relación con ninguna universidad o instituto de investigación, y que patrocina investigaciones de fenómenos “curiosos” (por llamarlos de alguna manera), como el bigfoot, el monstruo del Loch Ness, etc.

Los restantes miembros de la “Academia” (con base en Concord, New Hampshire) son: el doctor Harold E. Edgerton, profesor de ingeniería eléctrica del Instituto Tecnológico de Massachusetts e inventor de la fotografía estroboscópica; Marty Klein, coinventor de la fotografía estroboscópica; John Lothrop, ingeniero que diseñó las cá­maras de 16 mm que utilizó la “Academia”; Duane Marshall, que diseñó el equipo electrónico; Ike Blonder, que proporcionó los aparatos hidrofónicos y Charlie Wyckoff, que inventó un nuevo procedimiento para forzar la velocidad de una película de 16 mm desde 400 ASA a 25,000, con lo que se puede filmar en la oscuridad obteniendo resultados positivos.

Desde su fundación la “Academia” patrocinó algunas expediciones en busca del mítico Nessie. Sus expediciones de 1970 y 1971 no dieron resultado alguno.

Rines, en colaboración con el LNPIB, había instalado una cámara subma­rina conjuntamente con un dispositivo de sonar, de manera que un objeto en movimiento accionara cámara y fuente de iluminación estroboscópica para fo­tografiarlo cada 15 segundos, mientras éste estuviera en su campo de acción.

La profundidad del lago en la zona en la que se encontraban los barcos es como de 195 metros y el sonar iba sumergido a unos 33 metros[1].

A la 1:05 el operador del sonar, Hilary Ross, observó algo en su pantalla. El mismo eco, y otro similar apareció a las 1:17 y luego a la 1:43.

Se estimó su velocidad en unos 6 nudos. A la 1:48, la cámara entró en acción, pero sólo fotografió agua. Treinta segundos más tarde captó un objeto borroso en el extremo izquierdo. Quince segundos después se captó algo semejante a un apéndice en forma de rombo, cuya medida, obtenida por medios ópticos, es de 3 a 4 metros de longitud por 0.60 a 1.20 metros de anchura. Quince segundos después apareció una estructura semejante a una cola de 2.50 metros de longitud. La última fotografía, tomada quince segundos más tarde, mues­tra nuevamente el agua tranquila. La carga de la película de 16 mm fue ex­traída poco después, enviada a Estados Unidos y revelada en los laborato­rios de la compañía Eastman Kodak.

Los cuadros resultaron demasiado borrosos, confusos y difíciles de in­terpretar por la suciedad de las aguas del Loch. El objeto fotografiado se encontraba a no más de 4.5 metros de distancia (alcance máximo de la cámara). Para mejorar las fotografías se las envió al Jet Propulsion Laboratory, de Pasadena, California, para someterlas al mismo proceso de mejora digital que las fotos enviadas de Marte por los Vikingos I y II.

Después de haber sido procesadas por computadora se logró apreciar claramente la aleta en forma de rombo. “No parece propia de un mamífero -declaró H. Lyman del New England Aquarium-. La forma general y la de la aleta en particular no concuerdan con nada actualmente conocido”.

Por su parte, Sir Peter Scott, director del Fondo Mundial de Preserva­ción de la Vida Silvestre y fundador del LNPIB dijo:

“La mayoría de la gente pensaba hasta ahora que los que creíamos que allí había algo éramos unos lunáticos. Estoy convencido de que las fotogra­fías muestran a los animales que dieron origen a la leyenda del lago Ness.

“Lo más importante que se ve, es la aleta del animal que encuentro muy con­vincente. No hay ballena o delfín conocidos que tengan aletas de esa forma. Pero hay aletas de la misma forma general en los registros fósiles de reptiles prehistóricos”.

Sobre la base de esa fotografía, Scott propuso el nombre de “Nessiteras rhombopteryx”, cuyo significado es: “El monstruo (o el ser maravilloso) del lago Ness con aleta en forma de rombo”. Esto permitiría a Nessie agregarse a un registro de las especies británicas oficialmente protegidas. Sin embargo, los periódicos de Londres señalaron pronto que el nombre era un juego de palabras, un anagrama, que escondía la frase “Monster hoax by Sir Peter S.” (monstruo falsificado por Sir Peter S.) El doctor Rines, por su parte, dijo que si se juega un poco más con las letras se tiene, “Yes, both pix are monsters R.” (Sí, ambas fotos son monstruos. R(ines)).

La imagen adyacente muestra la interpretación de Scott.

Otro aspecto interesante de las aseveraciones de Scott es el relacionado con una posible población de monstruos en el Loch Ness: “Deben quedar muy pocos -dijo-, entre 20 y 50, aferrándose con todo a la amenaza de la ex tinción”.

EL REPORTE RAZDAN KIELAR

Al mismo tiempo que daba a conocer las fotografías, Sir Peter Scott anuncio una reunión de investigadores en Edimburgo para discutir el proble­ma. Pero antes de que se produjera esta reunión, empezaron a surgir los pronunciamientos en contra de las supuestas evidencias presentadas por el gru­po de Robert Rines. Las críticas más importantes provinieron de cinco cien­tíficos del Museo Británico de Historia Natural. Ellos eran los zoólogos J. C. Sheals, G. B. Corbet y H. Greenwood; el paleontólogo H. W. Ball; y el encargado de fósiles y reptiles A. J. Charig. Después de examinar detalladamente las fotografías, estos destacados hombres de ciencia declararon: “Ninguna de estas fotos presenta suficiente información para establecer la existencia, mucho menos la identidad, de un animal viviente de gran tamaño en el Loch Ness”.

Los miembros del LNPIB no consideraron estas declaraciones y siguieron con su congreso en Edimburgo. En esa reunión, Charlie Wyckoff y Alan Gilles­pie sugirieron que la “aleta” medía 1.8-2.4 metros en contra de los 3-4 me­tros calculados originalmente.

Luego, con el mismo equipo de cámara e iluminación estroboscópica se obtuvo la foto de una anguila a una distancia de 6 metros. El tamaño más corriente de las anguilas del lago Ness es de 46 centímetros de longitud. Con estos datos, y basándose en el grado y carácter de la iluminación, Wyckoff estimó la distancia de la fotografía de la aleta como 7.5 metros. Comparan­do esto con las otras fotografías permitió a Wyckoff obtener las siguientes dimensiones: 2.25 metros para el cuello y de 7 a 10 metros de longitud para el animal completo.

Todo esto sonaba muy interesante, pero algo no encajaba. Rines y Wyckoff dijeron haber tomado la foto de una anguila a una distancia de 6 metros. Con esto calcularon una distancia de 7.5 metros hasta la aleta. Pero el mismo Rines había dicho que el alcance máximo de su cámara era de 4.5 metros. ¿Cómo era esto posible? En algún momento Rines había mentido.

Once años después dos ingenieros eléctricos americanos aportarían nuevos datos a este caso. En 1983 Rikki Razdan y Alan Kielar colocaron un arreglo de 144 aparatos de sonar cubriendo un área de 900 metros cuadrados, y nueve arpo­nes modificados para tomar biopsias. Fue el llamado Proyecto Iscan. Razdan y Kielar eran dos fanáticos convencidos de la existencia del “monstruo del Loch Ness”. Razdan había decla­rado: “De los reportes que he visto someramente y de las fotografías, cree­mos que verdaderamente existe algo en el lago Ness. Y francamente creemos que es un monstruo”.

Tratando de demostrar la existencia de ese monstruo, los dos ingenie­ros habían partido a Inglaterra llevando todo ese equipo sofisticado. Cual­quier objeto de más de tres metros de longitud haría sonar una alarma y el objeto seria rastreado hasta poder dispararle con los arpones.

Después de seis semanas de rastreo continuo (día y noche) no pudieron obtener trazo alguno de ningún monstruo. Para aprovechar el viaje, revisa­ron los datos disponibles de otras expediciones, principalmente la de Rines, y encontraron que había mu­chos errores. En algunos casos se trataba simplemente de burbujas o de ra­mas de árbol flotando, peces, nutrias, etc. También descubrieron reportes con errores matemáticos con los trazos obtenidos con el sonar. Los objetos que habían sido reportados con movi­miento propio eran estacionarios; un cuidadoso estudio mostró que los equi­pos de sonar eran los que se movían llevados por las corrientes.

También analizaron las fotografías de Rines. Descubrieron que las imá­genes en el sonar de Rines se parecían mucho a aquellas obtenidas por las ondas producidas por un bote. Esto les hizo sospechar de las fotografías. Solicitaron información y copias de las fotos procesadas a Alan Gillespie del Jet Propulsion Laboratory. Gillespie fue el técnico que había hecho el realce por computadora de las fotos de Rines. Para su asombro las imágenes eran muy distintas a las mostradas por Rines. Las mejoras producidas por JPL son imágenes con mucho grano. Parece que las fotos fueron retocadas después de ser devueltas a Rines. Una foto sin retocar fue reproducida en la revista Discover (septiembre de 1984) junto a las imágenes de la “aleta” retocada de Rines.

Gillespie dijo: “Las fotos publicadas por Rines se ven bastante sospe­chosas alrededor de los márgenes”. Charlie Wyckoff, jefe fotográfico de Rines fue más especifico: “Después que el JLP terminó con las fotografías, éstas fueron retocadas. Rines es el único que conoce quien las retocó y en que medida fueron retocadas”.

El documento original básicamente se ve como una foto de un montón de burbujas o de sedimentos en el agua. Luego, esta primera imagen fue realzada por la computadora del Jet Propulsion Laboratories de la NASA en Pasadena, y finalmente el realce fue mejorado artísticamente, al parece, por el equipo de la Academia de Ciencias Aplicadas (es decir, fue retocado), con lo que al final se obtuvo la foto de la aleta. Sólo hay que mirarla de cerca para ver las marcas del pincel a lo largo de los filos.

Cuando los redactores de la revista Discover intentaron ponerse en contacto con Rines para que aclarara esto, el director de la Academia de Ciencia Aplicada huyó a Escocia, “aparentemente persiguiendo su fantasía”[2].

Cuando Anthony Geoffrey Harmsworth estaba montando la Loch Ness Monster Exhibition en 1980, le pidió algunas fotos al doctor Rines. Estas son las fotos enviadas por el doctor. Es claramente evidente que tienen diferentes colores.

En una tensa reunión en el Official Loch Ness Exhibition Centre entre el Dr Rines, Adrian Shine y Anthony Geoffrey Harmsworth, Adrian le preguntó acerca de la secuencia de acontecimientos en relación con las imágenes de la aleta. El Dr Rines admitió que la imagen pudo haber sido retocada por algún editor de la revista y la versión retocada regresó a la Academia.

La manipulación de las fotos fue sugerida por Binns en 1984, y confirmada por Adrian Shine y Dick Raynor.

Debido a que la aleta parece tener una costilla rígida que se extiende a lo largo de la línea media, es diferente de las de la mayoría de los otros vertebrados acuáticos. A menudo se pasa por alto el extraordinario tamaño de las “aletas”: cada uno se estimó en alrededor de 2 m de largo.

Finalmente, una de las fotografías de Rines se parece mucho a la cabe­za de un monstruo artificial que fue construido para filmar la película “La vida privada de Sherlock Holmes” y que se hundió en el lago durante su fil­mación. Ambas tienen dos cuernos (como los de los caracoles de jardín), los cuales nunca han sido reportados en anteriores avistamientos.

FOTOGRAFIAS RINES (1975)

Después de los sucesos de 1972 (y antes que se conociera el reporte de Razdan-Kielar) la Academia de Ciencias de Nueva York donó 75 mil dó1ares para financiar la nueva expedición de Rines. El equipo era semejante al em­pleado en 1972, aunque ahora podían tomar unas 8,000 fotos a colores con quince segundos de intervalo. Se modificó la fuente de iluminación y su al­cance útil aumentó a 6-7.5 metros. Se contó, asimismo, con otro conjunto cámara-fuente luminosa.

Esta imagen muestra a Rines bajando equipo de la embarcación de apoyo Hunter.

La cámara secundaria tomó varias fotografías, pero carecía de registro simultáneo de sonar. La mayoría de las tomas incluyen objetos animados, tal como la parte inferior de la embarcación de Rines que se supuso era parte del cuerpo, que incluía el cuello o la cola de Nessie. La foto fue tomada el 20 de junio de ese año.

La foto apareció en la primera página del New York Times (8 de abril de 1976). Un informe de Martin Klein y Harold E. Edgerton apareció en Technology Review (marzo – abril de 1976).

En realidad las fotografías son equivalentes a un test de Rorschard, y según como las vea cada uno esa será la identificación: una pareidolia. Ninguna de las películas expuestas por ellos mostró algo más que nubes de limo que Rines suponía habían sido removidos por los grandes animales no identificados que habían causado el sonar se accionara.

Al mismo tiempo que se tomaron esas fotografías se obtuvieron registros con una ecosonda Raytheon, durante una expedición conjunta entre el LNI y la Academia de Ciencias Aplicadas. Los resultados son analizados a detalle por A. G. Harmsworth quien encuentra que todos son resultados erróneos debidos a la manipulación de los datos; un mal diseño de experimentos; fallas en los equipos; mala instalación de los equipos (un transductor fabricado para ser operado verticalmente se colocó horizontalmente); los equipos no estaban fijos e inclusive se tomaron fotografías del fondo del barco.

Lo importante aquí es mencionar que al mismo tiempo que la expedición de Rines, se habían orga­nizado otras cuatro expediciones más. Lo curioso es que sólo la expedición de Rines obtuvo resultados concordantes con la hipótesis de la existencia de un extraño animal en el Loch Ness.

Las expediciones eran las siguientes: la National Geographic Society de Washington, al mando del doctor Robert Ballard; la del New York Times; la de la Compañia Nacional de Radiodifusión (National Broadcasting Company) y un grupo técnico japonés.

El doctor Robert Ballard, que dirigía la expedición de la Sociedad Geográfica Nacional, era un prestigiado oceanógrafo. Le acompañaban en la expedición William S. Ellis, Emory Kristof y David Doubilet. Llevaban equipo similar, aunque no tan completo, al de Rines. A su favor contaban con un me­jor yate, el Corsair, y con mejores y más ingeniosos recursos para atraer a la bestia. Simularon los sonidos producidos por los peces al huir de algún perseguidor (método infalible para atraer predadores marinos como tiburones y barracudas); se utilizaron cientos de peces como cebos; se rociaron dis­tintas zonas con sangre y extracto de peces; etc. No obstante, después de dos meses de espera, no se obtuvo nada.

Dos de las imágenes obtenidas fueron descritas como el cuerpo y el cuello y la cabeza de una gárgola de un gran animal desconocido.

En 1987, durante la Operación Deepscan, con la ayuda de Dick Raynor, el Loch Ness Project se propuso encontrar la cabeza de gárgola. Se bajó una cámara de vídeo a un tocón de árbol y esta es una de las fotografías. Eventualmente el tocón se recuperó y se llegó a la conclusión que era el mismo objeto tomado como la cabeza de gárgola.

Aquí mostramos una de las imágenes del video por lo que el parecido no es exacto, pero es lo suficientemente cercano para demostrar el punto más allá de la duda razonable.

Los miembros de todas las expediciones regresaron a sus respectivos países convencidos de que todo era una leyenda.

Pero la leyenda había sido filmada y a una cámara de cine no se le po­día engañar tan fácilmente como a una cámara fotográfica. ¿O si? Eso lo ve­remos en otro capítulo.

Continuará…


[1] Torres Lorenza, Detectaron a “Nessie” por medio de sonar, DUDA, (494), 2-3, 17 de diciembre de 1981.

[2] Anonimo, The (retouched) Loch Ness monster, Discover, 2, (9), 6, septiembre de 1984.

16 pensamientos en “EL Monstruo del Loch Ness. (Fotografías Rines)”

  1. el monstruo del lago ness si existe.yo y mi amiga hong ye zhu estamos investigando a nessie y si existe todas las pruebas que tenemos son verdaderas y si no nos creeis a qui teneis esta foto que es verdadera.

  2. El almirante Harriman Nelson buscando al monstruo del Lago Ness en un Yate Corsair……¡Tema para una buena pelicula!

  3. genial lo de ness pero no es verdad nada de eso lo mitologico no existe es pura basura para ingenuos lo que pasa es que vieron una serpiente o algo asi bah no existe ness son fotos orriblemente mal tomadas por malos fotografos jaja

  4. maria ortega, donde esta esa imagen que dices?
    Me la podrias enviar a: [email protected] mail . co m

  5. yo creo que el moustruo si existe ese mito o leyenda me imteresa bastante me gustaria conocer mas sobre ese animal ;me imagino que ese animal deciende de los diosaurios o de algun animal acuatico porfavor pongan una fotografia del animal que se entienda no dibujo foto y me envian porfa algunas fotografias gracias chao

  6. Llámenme ilusa, crédula lo que quieran, pero yo si creo en la existencia de Nessie.
    Cosas más raras se han visto … por qué esto no iba a ser posible??

  7. mafer!!!!!!!!!!
    bueno esto esta buenisimo
    no se si creer o no necesito ver fotos reales si alquien sabe de alguna foto real me la manda plis a plis plis
    bueno seria xevere k exista creo k si creo XD

  8. Teniendo ante nosotros un universo lleno de maravillas reales y tangibles, con misterios y preguntas llenas de realidad cientifica y sentido comun, es sorprendente ver como aun existen personas que pierden el tiempo en creer en estas cosas como que en el Loch Ness hay algo que por su tamaño no conseguiria suficiente alimento para mantenerse vivo en esas aguas frias y turbias…durante años vi suficientes documentales y articulos para terminar concluyendo que “Nessie” es una gran peridida de tiempo…se ha demostado que montones de pruebas fotograficas fueron errores, confusiones o simplemente fraudes que incluso fueron confesados por sus autores…tiempo y dinero perdidos solo para concluir una y otra vez “No, ahi no hay nada”

    Lo unico bueno de todo esto es que una de las expediciones encontró un pequeño pez que no estaba catalogado y contaba como una especie nueva(tenian investigadores serios y creo que la patrocinaba Discovery Channel)

    Arriba bien expuesto se puede ver la metida de pata de Rines (intencional o no) al permitir exponer fotos demasiado retocadas y confundir aun màs al público…años despuès se volvieron a examinar las fotografias no retocadas y se les hizo un nuevo tratamiento para realzar la imagen pero con metodos más modernos y no mostraron absolutamente nada…

    Me parece que los Celacantos son reales porque hay pruebas…fotos enfocadas, filmaciones (o videos) nitidas, especimenes e investigaciones serias de su existencia realizadas por cientificos de varios puntos del planeta, etc. etc. etc…. de Nessie solo hay suposiciones…

  9. bueno…que decir ojala existiera todos en algun punto queremos que sea real de ahi a serlo hay un largo camino.Solo nos queda esperar almenos alguna buena fotografia o prueba fehaciente de su existencia por lo menos ami es lo que me falta para terminar de creer….

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