El Monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (8)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS. LOS PRIMOS DE NESSIE (8)

Las historias de los monstruos lacustres de Utah son menos conocidas que las de otros monstruos de Norteamérica. Sin embargo el historiador Robert D. Carter[1] se ha encargado de documentarlas.

Los indios Shinob, Timpanogos y Uintah-Ouray Ute hablan de monstruos llamados Pawapicts o “Bebés de Agua”. El origen se remonta a un combate legendario entre Pahahpooch, un enorme guerrero indio, y un Gato Salvaje[2]. Pahahpooch era invencible y ya había derrotado a todos sus oponentes hasta que llegó el Gato Salvaje. El animal fácilmente lo lanzó al lago y le dijo: “Vas a permanecer en el agua todo el tiempo y ahora la gente te llamará Indio del Agua”.

Parece que Pahahpooch se aburría de estar sólo en el lago por lo que se dedicó a ahogar a todo aquel que se atreviera a cruzar sus aguas. De esa forma se fueron creando los Pawapicts o “Indios de Agua”.

Muy probablemente esta leyenda es la forma que encontraron los indios Ute para explicarse lo que ocurría con las personas que morían ahogadas. Las leyendas informaban que estos seres, que habitaban el fondo de los lagos, adoptan distintas formas. También eran conocidos como Bebés de Agua, pues algunos de ellos parecían niños menores de cuatro años de edad y emitían un grito que sonaba como el llanto de los bebés: “Walla-la-loo-loo”.

Otros medían no más de 30 centímetros o adoptaban la forma de jóvenes seductoras de cabellos largos. Anne M. Smith, en su libro Ute Tales[3], refiere la historia de un joven que fue al río a bañar sus caballos. Al terminar, fatigado, se fue a dormir en la ribera del arroyo.

Cuando el hombre despertó, se dio cuenta de que alguien estaba acostado a su lado. Abrió sus ojos y vio una mujer seductora en un vestido verde acostada junto a él. El hombre se enamoró de ella, y ella le pidió que la siguiera bajo el agua para presentarlo a su pueblo. Su familia nunca lo volvió a ver.

John Duncan, un indio Ute cuyo nombre era Red Sunrise, cuenta otra historia de un Bebé de Agua que vivía cerca de Provo. Cierto día Duncan y un amigo, que no creía en los Bebés de Agua, fueron de pesca al río Provo, en Utah Valley. Ahí, sobre una roca, estaban varios Bebés de Agua secando sus cabellos. Aunque Duncan y su amigo estaban temblando, se acercaron más para poder ver a los Bebés de Agua. Estos eran del tamaño de un niño de tres años de edad.

De pronto se dieron cuenta de la presencia de los dos muchachos y rápidamente se sumergieron en el río. Luego las aguas comenzaron a crecer y en ese momento Duncan y su amigo salieron corriendo.

Con el tiempo estas leyendas indias fueron adoptadas por los primeros pioneros europeos que llegaron a estas tierras. Se trataba de mormones que buscaban tierras para poder practicar su religión. Entre ellos estaba Parley P. Pratt, que dirigió la Southern Exploring Expedition, en noviembre de 1849 y que llegó al sur de Utah Valley cruzando la cordillera en Juan Valley. El 29 de noviembre llegó a Punjan Spring y acampó a la orilla de Burraston Ponds. Según los indios ese lago no tiene fondo. En The Journal History podemos leer:

“Los indios tienen una tradición de que estas aguas están habitada por un ser peludo, parecido a un niño de 8 años de edad… se levanta por las noches, hace un ruido como una rana y trata de asustar y captura indios y ahogarlos en las aguas sin fondo de este lago”.

Como muchos de los colonos que llegaron a Great Basin provenían de países europeos con tradiciones de monstruos marinos como el Kraken o los dragones, fue fácil que asimilaran las leyendas indias y las adaptaran a su cultura. Así el Millennial Star del 15 de septiembre de 1851 contiene una descripción de Brigham Young, ex gobernador del Territorio de Utah, y líder de los mormones (Iglesia LDS), quien visitó algunas de las colonias en el sur del territorio de Utah, y menciona el estanque “sin fondo, y por la noche a menudo reportan leves gemidos de un bebé que parece proceder del mismo”.

A través de los años, la narrativa sufrió aún más cambios. Una versión actual de esta antigua leyenda de los Bebés de Agua la podemos leer en una entrevista Karen Thorn, una vecina de Springville y bisnieta de Richard James Burraston, aparecida el 27 de enero del 2001 en el Daily Herald. Thorn dice, “Una historia cuenta que un bebé cayó en el estanque y nunca fue encontrado. La leyenda dice que si vas a los estanques en el momento oportuno se puede oír llorar a un bebé”.

Incluso algunos de los primeros colonos de Utah Valley cambiaron las leyendas indias adaptándolas a los relatos de la Biblia. Este fue el caso de William S. Robinson, que era un niño cuando su familia se llegó a American Fork durante la era de los pioneros.

Robinson escribió: “Cuando llegamos aquí, oímos que había un gran monstruo en el lago. Le preguntamos a un indio acerca de este gran reptil y dijo que era un pez, y contó que cuatro indios que estaban nadando escucharon un ruido y vieron a este gran pez siguiéndolos. El pez se los tragó pero ellos tenían un cuchillo y lo cortaron y salieron. Puede conectar esa historia con la historia de Jonás, (de la), que creo fue sacada”.

EL ORIGEN DEL MITO MODERNO

Aunque estos relatos tuvieron cierta difusión en el siglo diecinueve, la verdadera explosión de las leyendas de monstruos en los lagos de Utah ocurrió el 3 de agosto de 1868. En esa fecha, el Deseret News publicó una carta que decía:

“MONSTERS IN BEAR LAKE”

“Todos los lagos, cuevas y madrigueras tienen sus historias legendarias. Las tradiciones aman arrojar su varita mágica sobre pozos y lagos hermosos y los llenan con hadas, gigantes y monstruos de diversa índole. El Monstruo de Bear Lake tiene también su historia para contar, y cuando la cuente, dejaré que usted juzgue si se trata más que una leyenda”.

La carta fue escrita por Joseph Rich, hijo de Charles C. Rich, y continuaba diciendo que los indios locales creían que Bear Lake albergaba un monstruo. Afirmaba que muchos años antes el animal se había llevado indios que nadaban en el lago. A pesar de que el monstruo no se había visto durante muchos años, los indios recordaban su apariencia. Decían que el monstruo tenía piernas de 18 pulgadas de largo y lanzaba agua hacia arriba desde su boca.

Rich informaba que un domingo del verano de 1868, tres hombres y seis mujeres vieron un enorme animal, de color marrón, de entre 40 y 90 pies de largo nadando en Bear Lake. Nadaba más rápido que una locomotora, y otros diez monstruos de distintos tamaños nadaban detrás.

Veinte años más tarde, Rich escribió, “Descubrí y me hice famoso por la publicación en el Deseret News de una maravillosa mentira de primera clase – The Bear Lake Monster”.

Entre los que se creyeron la mentira de Rich estaba el exgobenador Brigham Young, que leyó el relato del Monstruo del Bear Lake en el Deseret News. Young también recibió varias cartas de muchas personas del norte de Utah y el sur de Idaho. Una carta del 18 de mayo de 1874, de William Budge, que vivía en París, Idaho, contaba un avistamiento del monstruo de Bear Lake.

Budge, William Broomhead, y Molando Pratt regresaban de una conferencia general en Salt Lake City cuando vieron el monstruo a cerca de tres millas de Lake Town. Budge informó que nadaba en el lago a unas 100 yardas por delante de ellos y a 20 yardas de la costa. Al principio el hombre pensó que la criatura en el lago podría ser un gran pato, pero a medida que se acercó, el hombre pudo darse cuenta que la criatura era un animal de unos cinco o seis pies de largo.

El animal se sumergió bajo el agua y llegó hasta unos 100 pies de distancia de los tres hombres, dándoles la oportunidad de verlo mientras nadaba en el agua tan rápido como un hombre caminando. El texto de Pratt es el siguiente:

“Su cara y parte de la cabeza se veía claramente, cubierta de piel, o pelo corto de un ligero color tabaco. La cara del animal era aparentemente plana, muy amplia entre los ojos, y afilándose hacia la nariz, con ojos muy grandes y orejas prominentes. Las orejas eran parecidas a las de un caballo, pero no tan grandes. Toda la cara, en su forma, era como la de un zorro, pero tan grande que el espacio entre los ojos era igual a la distancia entre los ojos de una vaca”.

Todas esas cartas hicieron que Young se pusiera en contacto con Phineas W. Cook y entre ambos diseñaran un plan para capturar al animal. Young proporcionaría el equipo, y Cook haría el trabajo. Cook contrató a un herrero para fabricar un gran gancho de hierro, y lo cebó con una buena porción de carne. El gancho se pegó a una cadena de veinte pies de largo que estaba asegurada a una boya. La cadena se hundía 20 pies en el agua.

Luego Cook unió uno de los extremos a una cuerda de una pulgada, de 300 yardas de largo, a la boya y el otro extremo de la cuerda a una boya más grande. Insertó una pequeña bandera en el polo superior de la boya más grande y ahí colocó la “Old Glory”. Un lastre atado a la parte inferior de la gran boya mantenía el asta y la bandera en posición vertical.

Como toque final, Cook ató un extremo de una cuerda de tres cuartos de pulgada por 300 pies de largo, a la boya más grande. El otro extremo de la cuerda lo amarró a un árbol en la orilla del lago. Pero todos sus arreglos resultaron infructuosos.

El 24 de agosto de 1876, Young, evidentemente decepcionado, escribió una carta a Cook pidiendo la devolución de la línea de pesca. En respuesta, Cook escribió que él había pedido a Young en varias ocasiones discutir la situación. Cada vez había esperado en vano una media hora a 45 minutos. Ya que Cook tenía otros negocios en la capital, finalmente abandonó la búsqueda del monstruo para hacerse cargo de ellos.

TIERRA DE MONSTRUOS

El propietario mormón del Deseret News decía que la historia de la serpiente era cierta, mientras que el Salt Lake Tribune, el periódico que representaba a los no mormones de Utah, atacó la veracidad de la historia de Rich. El Tribune escribió burlonamente que el monstruo, “Es el hermano gemelo del diablo y primo de Brigham”.

El Tribune y el Corinne Reporter sabían que las historias del monstruo que ellos habían impreso eran ficticias, y, en general, las usaban para atacar a la iglesia mormona, pero el Deseret News y el Utah County Enquirer seguía aceptando la validez de las historias que imprimían.

La historia de Rich sobre el Monstruo de Bear Lake desencadenó una avalancha de cuentos de monstruos de agua en Utah. El poder de la sugestión es una cosa increíble. Hace que muchas personas honestas vean monstruos de agua en muchos lugares de la naturaleza.

No pasaron muchos años antes de que todos los grandes lagos de Utah tuvieran monstruos, y sus historias también fueran reportadas en los periódicos. El tono de algunas de las historias era sarcástico, pero otros artículos las tomaban en serio.

El Corinne Reporter informó sobre un monstruo acuático en el Gran Lago Salado. El periódico dijo que en 1870 mucho del ganado perteneciente a la Iglesia LDS había desaparecido de Antelope Island donde la iglesia tenía su rebaño. El Reporter sugirió que algunas personas pensaban que una caverna subterránea conectaba el Bear Lake y el Gran Lago Salado, y que un Bear Lake Monster migratorio era responsable de la desaparición del ganado. El artículo termina con esta declaración de Young: “Los fieles dicen que (el ganado) fue devorado por el monstruo del Lago Bear (pero algunas personas) piensan que todo el asunto es una invención del profeta para mantener al pueblo en la oscuridad mientras él se fue con el ganado de la isla”.

Esperando ganar para Corinne parte de la publicidad, el Corinne Register publicó el informe de un monstruo localizado fuera Monument Point en la costa norte del Gran Lago Salado. El periódico afirmó que los operadores de las calderas de Barnes & Co., que trabajaban el turno de noche, escucharon ruidos en el lago y salieron a ver:

«Una enorme masa con una aleta se acercaba rápidamente, y cuando estaba a pocos metros de la orilla elevó su enorme cabeza y profirió una terrible bramido… (Era) un gran animal como un cocodrilo o caimán,… pero mucho más grande. Debe haber medido setenta y cinco pies de largo, pero su cabeza no era como la de un cocodrilo – era más como la de un caballo”.

Los hombres corrieron a la montaña y no regresaron hasta el día siguiente. Cuando regresaron vieron grandes rocas movidas y el terreno destruido a lo largo del camino tomado por el monstruo. La historia termina con este comentario editorial imitando la primera historia de Joseph C. Rich: “La historia es probablemente un fraude, sin embargo, el editor del Register aboga por el corresponsal como “un hombre cuya veracidad no puede ser impugnada”.

El Salt Lake Tribune también uso la historia original de Rich escribiendo que un señor que había regresado recientemente de Sevier Lake dijo haber visto varios monstruos en el mar salado de Central Utah. El animal más grande era de 50 pies de largo y 20 pies de circunferencia. Su espalda era visible 10 pies sobre el agua. El escritor sugirió que, dado que alguna vez un gran mar interior cubrió Utah, todos los monstruos de lago del territorio están sin duda relacionados.

Si bien algunos habitantes de Utah Valley creían estas historias de monstruos de lago, también había muchos escépticos. Peter Madsen, un pescador pionero del Lago de Utah, era uno de esos incrédulos. Su opinión fue reportada el 30 de octubre de 1868, en el Deseret Evening News

Según Madsen, en el Utah Lake vivía un peculiar tipo de aves parecidas a patos que él llamaba “buzos del infierno”. Los pájaros, que probablemente eran unas negretas estadounidenses, tenían las alas cortas con muy pocas plumas y no volaban ni caminaba muy bien. No obstante, podían permanecer buceando unos 15 minutos.

Madsen describe otra particularidad de las aves: “A veces van a través del agua con gran velocidad, batiendo sus alas cortas y sin plumas, y dejando una estela detrás lo que les da la apariencia de una serpiente”. A su juicio, es posible que haya sido esto lo que llevó a algunas personas a creer que habían visto una extraña criatura.

Madsen añadió que en los 14 años que había pasado pescando en el lago, nunca había visto al monstruo.

Continuará…


[1] Carter D. Robert, Mysterious monsters inhabited Utah Valley waters, Daily Herald, Sunday, April 30, 2006. http://www.heraldextra.com/content/view/177060/4/

[2] Conetah Fred, Denver Norma, Jenks Daisy, MacKay Kathryn & O’Neil Floyd, Stories of Our Ancestors. A Collection of Northern Ute Indian Tales, Uintah-Ouray Tribe, Salt Lake City, 1974.

[3] Smith M. Anne (editor), Ute Tales, University of Utah Press, Utah, 1993.

5 pensamientos en “El Monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (8)”

  1. ola amigos stan super fregonas las fotos algunas se ven komo ke son reales o ¿¿¿seran asi??? bn en fin me gustaron mucho pero como ke se exsesaron en la historia i las fotos hehe bn baiii cuidense……

  2. Hola a mi esto me parece una tontería porque entan con lo del mounstrito de escocia ( asi que yo digo que es una leyenda igual que en galicia de la santa compaña) Además que lo del mountro del lago ness la verdadera historia es que el padre de un niño hizo una forma de un cuerpo del mountro y luego lo puso encima de la parte de abajo de un barco y luego le dijo a su hijo que ponga el barco con la figura en el lago y luego el padre saco la foto para luego hacer creer que el mountro de lago ness existía . Asi que esa es la verdad.

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