Mendoza (Mza.): El caso de los empleados del casino (Final)

MENDOZA (Mza.): EL CASO DE LOS EMPLEADOS DEL CASINO

Roberto Banchs

CONSIDERACIONES FINALES

Jamás en la Argentina un informe de esta naturaleza, despertó el interés de tantas reparticiones oficiales, ni tuvo la tremenda repercusión alcanzada por los testimonios de Juan C. Peccinetti y Fernando J. Villegas. Transcurridos los años de aquel suceso, ha continuado vivamente la controversia. A propósito, este artículo desea propiciar un enfoque global y aportar nuevos elementos de análisis.

Recapitulando, Mendoza era por entonces centro de notorias sorpresas: 1) la increíble experiencia de Peccinetti y Villegas, junto a otros sucesos sorprendentes; 2) la polémica actividad norteamericana en la base de El Plumerillo, vinculada con las pruebas atómicas francesas en el Pacífico; y, 3) la insistente presencia de la secta de Silo. Tres sucesos que parecen, de algún mo­do, relacionados entre sí.

Con respecto al primero, se estableció un posible vínculo con la fantástica historia que protagonizó José Paulino Núñez, en la Destilería YPF, de Luján de Cuyo (Mza.), el 30 junio 1968. Enrique Serdoch, quien fuera en su momento vocero del testigo, dice que el padre de J.C. Peccinetti era empleado de la destilería; supone que el relato de Núñez pudo llegar por esta vía a sus oídos, de donde pudo tomar la idea para construir el caso (hay que recordar que si bien el caso Núñez se difundió después que el de Peccinetti-Villegas, aquel habría ocurrido un mes antes).

Creyentes, escépticos y refutadores pueden atribuirse la posesión de una explicación sobre el episodio y, en particular, las inscripciones en el automóvil. Aunque de mane­ra diferente. El primero tendrá “total certeza de que el caso es real” y que los extraterrestres “utilizan lenguajes antiguos de nuestra civilización” (23). Podrán reconocer signos arameos, del antiguo alfabeto de la ciudad de Biblos, diciendo: “Comienza el final”. Sumergidos en un nuevo idioma, donde todas las formas de comunicación son váli­das para una interpretación de conjunto (signos ideográficos, matemáticos, mensajes telepático y visual), leerán en ellos: “El manejo irresponsable de la energía atómica se torna peligroso -comienza el final- ya no sólo para la Tierra sino para el sistema so­lar completo, y allí, no muy lejos, girando en la tercera órbita de Júpiter, viven, sienten y piensan tal vez otros seres similares a nosotros” (24).

Los segundos, escépticos, se reservarán una opinión, mientras no dispongan pruebas materiales, concretas, acerca de los autores. Los últimos, verán en estas revelaciones la acción humana, sin miramiento alguno. Será conveniente, pues, analizar tanto las a­pariciones como los mensajes, poniéndolos en su debido contexto psicológico y social.

La primera pregunta que surge es: ¿las marcas en el auto contienen un mensaje? El deseo puede hacerlo posible, convirtiéndolas en un signo que admitirá alguna interpretación con significado. ¿O se trata de una combinación del arameo, con símbolos algebraico-geométricos, y representaciones astronómicas? El caso del supuesto ovni de Mendoza y los símbolos inscriptos por sus presuntos ocupantes en el automóvil, pone ante la presencia de caracteres que se encuentran en petroglifos y pictografías de distintos lugares de América[1]. Dejaremos a los amantes de von Däniken la pregunta acerca de la presencia de los extraterrestres en épocas remotas, y si nos dejaron su escritura en la piedra.

Es peculiar que sus autores, pudiendo expresarse en forma inteligible, comunicable, parecen haberlo hecho -sólo en la gráfica- en un lenguaje cifrado, oculto. Un acertijo que haría las delicias de los grupos esotéricos, como el de Silo. Coincidencia o no, este hombre al que sus seguidores llaman el maestro, siendo para algunos discípulos Cristo reen­carnado y para otros el último de los Budas, se afirma en el antiguo cristianismo y enseña su doctrina basada en una renovada forma de la gnosis y del hermetismo. Según los herméticos, cualquier estudioso de la magia podía llegar a ser como Jesucristo o Buda, mediante el conocimiento de los jeroglíficos, de la astrología y las figuras má­gicas (25). Silo, al frente la secta Khronos, se mantuvo actuando durante años en si­lencio, hasta que por medio de la meditación y el estudio, dice haber alcanzado la fuente de sabiduría. Un conocimiento legado por el hombre, a través de generaciones por los grandes maestros, los grandes iniciados[2].

Más allá de lo real e imaginario que pudiere ser el encuentro de Peccinetti y Villegas, tiene características de una revelación. En algunas ceremonias, se admite a unos pocos -discípulos- al conocimiento de ciertos misterios. Las tres punciones en los de­dos, dando la impresión de tomar contacto con la sangre y consagrar así el encuentro, es significativo: la sangre constituye el tejido líquido más valioso de nuestro cuer­po y posee fuertes connotaciones simbólicas. La tríade es la constante numérica que suele observarse en ciertos ordenes establecidos (especialmente, de origen cristiano, ligada a lo espiritual-valorativo y trascendente): su reiteración en los grabados del automóvil (haciendo suponer que “las criaturas han venido tres veces de Ganímedes”) y que “habían dado tres veces la vuelta al Sol”, según el mensaje telepático recibido por los empleados del casino; los tres extraños seres que les efectuaron, curiosamen­te, tres punciones en los dedos mayor e índice de la mano izquierda, son evidentes. Pueden observarse además posibles referencias bíblicas. Veamos por ejemplo El Apocalipsis o Revelación, según San Juan, el teólogo, capítulo 1:

“8, Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. (…) 17, Cuando le ví, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último”.

Fernando J. Villegas.

Más adelante, se ha de manifestar la profecía apocalíptica, “porque el tiempo está cerca” (1:3), de algún modo parangonable a las imágenes proféticas presuntamente mostradas por los humanoides, acerca de las tribulaciones que sufrirá la Tierra.

Los testigos: Un aspecto fundamental de la investigación es el que se refiere a 1a personalidad e intereses de los testigos. Especialmente, por las sospechas del juez Jorge Marzari Céspedes recaídas en el primero, como uno de los responsables de la supuesta broma. No obstante, se dijo que Peccinetti no cambió su manera de ser después del en­cuentro, y que “sigue la vida de siempre”, a diferencia de Villegas que empezó a inte­resarse por “la lectura seria”, tratando de profundizar en temas que antes le eran ajenos (27). Al tiempo, pasó a desempeñarse de mozo en un restaurante.

Juan C. Peccinetti.

Peccinetti también dejó de trabajar en el casino y muy pronto comenzaron sus problemas. Veintiún días después del episodio fue suspendido en sus tareas (resolución 267), a pesar de que el sub-gerente del casino, Arturo Solari, con recato institucional, negó la versión y “menos por haber visto un plato volador”.

Un año después, en agosto de 1969, personal policial de la Sección Defraudaciones y Esta­fas, recibió la denuncia formulada por cinco empresarios, productores de aceitunas, en la venta del oleaginoso a una firma que, aparentando solven­cia, finalmente no existía y sus responsables desaparecie­ron. La investigación policial tuvo éxito al lograr la deten­ción de los cuatro implicados. Entre ellos: Juan Carlos Peccinetti, apresado en la provin­cia de La Rioja, lugar donde -según la información policial­- juntamente con el resto de la banda habrían cometido delitos similares. Los detenidos fueron puestos a disposición de la Justicia, acusados de estafas reiteradas (28). El periodismo local pronto notó de quién se trataba, y no demoró en señalar su relación con los ovnis.

Sin embargo, Peccinetti parece haberse fugado y, pese a tener pedido de captura en La Rioja y Mendoza, tres meses después ingresa al país trasandino. Hasta que en noviembre de 1970 vuelve a estar en las noticias. Esta vez, el Departamento de Investigaciones (policía civil) de Chile dio a conocer la identidad de “unos pistoleros” implicados en un asesinato. Según la policía, Peccinetti fue el autor de los dos disparos que causaron la muerte casi instantánea de un contador. El móvil del crimen habría sido apoderarse de una cantidad de dólares que portaba la víctima, dedicada al tráfico de dinero, al igual que Peccinetti y sus cómplices. Son conceptuados como “muy peligrosos” y -de acuerdo a lo informado- serían los autores del asesinato de un policía en Rosario y del asalto a un banco, también en esa ciudad santafecina (29).

Como se desprende, la calidad de este testigo admite algunos reparos. No resulta aceptable pensar, aquí, en la acción transformadora generada por el encuentro, o en las variaciones de personalidad en el curso del tiempo. Antes bien, se trata de un sujeto dotado de una personalidad claramente definida.

Así las cosas, tampoco debe asombrar que en los ámbitos oficiales se haya sospechado estar frente a una broma, uno de cuyos responsables sería J.C. Peccinetti. Aún más, de acuerdo a lo que hemos ido apuntando, estimamos probable que pudo haberse tratado de una superchería, una fabulación ideada con aparentes propósitos proselitistas.

REFERENCIAS

(1) El Andino, Mendoza, 12 septiembre 1968. Cfr.: La Razón, Buenos Aires, 13 septiembre 1968, y Clarín, 14 septiembre 1968.

(2) 2001 – Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, N° 2, 18 octubre 1968, p. 11.

(3) Los Andes, Mendoza, y La Nación, Buenos Aires, 1 septiembre 1968.

(4) Primera P1ana, Buenos Aires, N° 298, 10 septiembre 1968, p. s.s.

(5) El Andino, Mendoza, 12 septiembre 1968.

(6) Primera Plana, op. cit., p. 56.

(7) Gente y la Actualidad, Buenos Aires, N° 164, 12 septiembre 1968, pp. 10/11.

(8) Diario de Cuyo, San Juan, y Los Andes, Mendoza, 1 septiembre 1968; Así, 2ª, Bs. As., Año VI, N° 279, 12.

(9) Así, 3ª, Buenos Aires, Año III, N° 147, 14 septiembre 1968, p. 17/septiembre 1968, p.9.

(10) 2001 – Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, Nro. 2, 18 octubre 1968, p. 15.

(11) Ibíd., p. 11, y Gente y la Actualidad, Buenos Aires, N° 164, 12 septiembre 1968, p. 11.

(12) Gente y la Actualidad, op. cit., p. 12.

(13) Diario de Cuyo, San Juan, 1 septiembre 1968.

(14) Silo Opina…, “La religiosidad en el mundo actual”, Ed. La Comunidad, Buenos Aires, junio 1986 (s/conf. pública del 13 junio 1986, Casa Suiza, Buenos Aires), y 2001 – Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 2, N° 16, noviembre 1969, pp. 18/23.

(15) 7 Días Ilustrados, Buenos Aires, N° 84, 16 diciembre 1968, p. 14.

(16) El Andino, Mendoza, 4 septiembre 1968.

(17) 7 Días Ilustrados, Buenos Aires, s/ref.

(18) 7 Días Ilustrados, Buenos Aires, N° 72, 23 septiembre 1968.

(19) 2001 – Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, N° 1, 4 octubre 1968, pp. 4/11 y 26 bis anexas; La Razón, Buenos Aires, 25 julio 1968 y 17 septiembre 1968; Río Negro, Gral. Roca, 17 septiembre 1968.

(20) La Capital, Mar del Plata, 5 julio 1968; Ecos Diarios, Necochea, 16 julio 1968.

(21) La Prensa, Buenos Aires, 4 diciembre 1968, et. al.

(22) Los Andes, Mendoza, 6 septiembre 1968.

(23) Se1ecciones de Cuarta Dimensión, Buenos Aires, N° 5, mayo 1985, p. 10.

(24) 2001 – Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, N° 5, 6 diciembre 1968, pp. 18/19; Los Andes, Mendoza, 3 septiembre 1968.

(25) Capanna, Pablo. Contactos extraterrestres, Edit. Claretiana, Buenos Aires, 1993, pp. 41 y 44.

(26) Silletta, Alfredo. Sectas-Cuando el paraíso es un infierno, Meridion Edic., Buenos Aires, 1992, p. 184.

(27) 2001 – Periodismo de Anticipación, Buenos Aires, Año 1, N° 2, 18 octubre 1968, pp. 14/15. (Investigación periodística de Alejandro Vignati y Marcelo Ray).

(28) El Andino, Mendoza, 20 agosto 1969, p. 16; Los Andes, Mendoza, 21 agosto 1969, p. 13; y Mendoza, Mendo­za, 21 agosto 1969, p. 8.

(29) Los Andes, Mendoza, 8 noviembre 1970.


[1] Para mencionar algunas, los petroglifos de Colo-Michi-Co, en la provincia de Neuquén, estudiados por el Dr. Juan Schobinger y por César Seró; los petroglifos de Barreal, estudiados por Salvador Debenedetti; los caracteres hallados en Grave Creek Mound, Estados Unidos, son una prueba de similitud. No obstante, cualquier es­tudiante de arqueología podrá encontrar otras en cualquier obra de arqueología referida al arte rupestre.

[2] En mayo de 1969 en la zona cordillerana de Punta de Vacas, Mendoza, Silo oficializó su propia secta. Allí lanzó una arenga pública en la que se conocieron los lineamientos de su doctrina, extendida en 40 países (26).

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