Archivo Marzo, 2008

Mar
09

El primero es un video del Departamento de Física de la Universidad Estatal de Portland.

Plasmas como centellas danzando alrededor del piso

No se trata de chispas debidas a un fenómeno de soldadura ya que no dejan residuos. Son plasmoides de silicio.


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    Mar
    09

    Halos Atmosféricos

    Tal vez conozcan los Parhelios. Pero hay muchas otras formas de halos en el cielo. Esta simulación por computadora muestra cómo cambia la forma de los halos con la altura del sol.

    La simulación fue hecha con el programa Halosim.


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    Mar
    09

    Halo de 22°, Halo de 9° y Paraselenes

    Halos atmosféricos parte II: Un bonito espectáculo de un halo lunar fue captado por la cámara en el Monte Gaebris el 23 de febrero del 2007. El halo de 22º es común, y también los Paraselenes, pero el halo de 9º es muy raro. Es causado por la forma piramidal de los cristales de hielo.


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    Mar
    09


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    Mar
    08

    MENDOZA (Mza.): EL CASO DE LOS EMPLEADOS DEL CASINO

    Roberto Banchs

    FINES INCONFESABLES

    Un llamado telefónico anónimo a las emisoras de radio, que brindaron abundante información del suceso, hizo saber que Juan Carlos Peccinetti pertenecía a una organización o grupo esotérico denominado Khronos, y que tendría “grandes debilidades por la ciencia ficción y los mensajes esotéricos” (l3).

    Esta versión es una de las tantas que circularon durante esos días, pero que tuvo bastante insistencia, aun cuando nada se pudo confirmar. Algunas personas han interpretado las palabras del juez Marzari Céspedes en tal sentido cuando expresó que el caso resultó “una broma con fines inconfesables”, o “con un móvil detrás”.

    El episodio resultaría, entonces, una forma espectacular de proselitismo. Indudable­mente, un hecho de estas características sería de gran auxilio Para quienes sustentan una forma de pensar que brega por una radical transformación de las formas clásicas del pensamiento.

    Khronos es una sociedad fundada en 1963 y liderada por Mario L. Rodríguez Cobo, más conocido como Silo. Durante muchos años este grupo se mantuvo oculto, actuando en si­lencio, buscando la fuente de la sabiduría. Eran jóvenes cuyas edades oscilan entre los 17 y los 35 años. “Un verdadero maestro -le impartía Silo a sus discípulos- enseña con gesto serio, pero aquel que lo hace riendo y con bromas es dos veces maestro”.

    Precisamente, el descenso del famoso ovni con sus cinco ocupantes coincide con el mes aniversario de su detención policial en Jujuy; el día de su arenga en Punta de Vacas (4 de mayo) se vio un ovni en la ciudad, y el día que prohibieron su arenga en Jujuy apareció otro ovni en esa región. Asimismo, la revista de difusión interna de algunos grupos seguidores del adalid (que, además nació en Mendoza), se llama OVNI[1], “por eso poco comprendida cuando sale al público, que se convierte automáticamente en un ovni, en un sentido humorístico”, justifican sus editores.

    Silo.

    “Hoy es claro que esta difusa religiosidad para avanzar, deberá combinar el paisaje y el lenguaje de la época (un lenguaje de programación, de tecnología, de viajes espaciales), con un nuevo Evangelio Social”, concluyó diciendo Silo en una conferencia pú­blica (14).

    Hasta donde se ha podido saber, la relación ovnis-fines inconfesables sólo encontra­ría asidero en la supuesta filiación de quienes habrían preparado esa broma, con lo cual el fenómeno pasaría a ser un factor de agitación.

    LAS INSCRIPCIONES EN EL AUTOMOVIL

    La ambigüedad interpretativa que sugieren los extraños símbolos, efectuados al pare­cer por un instrumento “que expediría calor, el suficiente como para poder marcar sin quemar”, es uno de los rasgos más notables. Se ha querido ver en ellos desde un mensa­je profético que contiene símbolos de antigua y variada procedencia terrestre, hasta la representación de un mapa astronómico, indicando el itinerario y procedencia de los ignotos visitantes.

    Una de las muchas interpretaciones de los símbolos inscritos en el automóvil.

    Es obvio que estas interpretaciones, en sí mismas, no constituyen argumentos a favor o en contra, pero es singular que los mensajes ideográficos (pantalla e inscripciones) son netamente sugerentes y ambiguos, en contraste con los mensajes telepáticos, cuya semántica muestra claridad y consistencia. A pesar, en todos ellos surgen elementos o ideas de contenidos sensual o espiritual (místico, profé­tico) por un lado, y racional (técnico, científico) por otro.

    En cuanto a su construcción, se ha observado que realizaron un rayado en el auto que tiene mucha similitud con el que haría una persona de nuestro planeta, lo que demos­traría una habilidad semejante. Se trata, en realidad, de dibujos geométricos primitivos, indignos de una civilización capaz de pergeñar artefactos que circulan por el espacio y atemorizar a los seres humanos. Lejos está la demostración de la pretendida superioridad científica y técnica.

    Por eso ha despertado la sospecha que produzcan unas marcas en un automóvil para indicarnos vaya a saber qué, cuando pueden hacerlo -según los empleados del casino- utilizando otros medios más inteligibles.

    “En vez de perder tres o cuatro minutos rayando un auto -reflexiona un mendocino-, podrían haber traído una hoja, un mapa, un bosquejo, ya sea un papel o en algún mate­rial para dejarnos en la Tierra, que es mu­cho más práctico que unas rayas mal traza­das en un auto” (16).

    Pero estos no son los únicos indicios que refuerzan la hipótesis de una patraña imaginada por los dos oscuros empleados del casino.

    UNA VISION DEL CONTEXTO

    El episodio ocurrido en Mendoza el sábado 31 de agosto de 1968 debe ser examinado teniendo en cuenta algunos acontecimientos, naturales y culturales, producidos en esa é­poca.

    Símbolos en el estribo del auto.

    En mayo se producen en Francia los celebrados disturbios estudiantiles y obreros que llevan a la disolución del parlamento, con efectos de revuelta en casi todo el mundo. Ese año mueren asesinados, en los Estados Unidos, dos grandes líderes de la paz. Acre­ce el clima bélico en Europa, y en la ONU se firma el tratado contra la proliferación de armas nucleares. Se acelera la puja espacial ruso-estadounidense.

    Días antes de producirse la denuncia sobre el ovni y los cinco ocupantes, estuvieron en la apacible ciudad de Mendoza[2], periodistas del semanario de mayor circulación nacional. Su propósito se debía a un polémico tema que ocuparía a toda página la tapa de la difundida revista ilustrada (17), bajo el título: “Base Norteamericana en Mendoza”.

    Marcas de pirograbador en el automovil.

    La actitud de la opinión pública reflejaba cierto desconcierto: “Éramos pocos los que conocíamos la existencia de dicha base extranjera en Mendoza”, L. S.; “Creo que no cum­plen funciones meteorológicas, como dicen…”, M. L. (l8). Pero la noticia no era del todo reciente. El 21 de agosto, El Andino de Mendoza informó que en la base de El Plume­rillo notó la presencia de aviones U-2 y un nutrido contingente de militares norteame­ricanos cuya misión, según se dijo, consistía en brindar asesoramiento a las tres ar­mas argentinas sobre temas vinculados al transporte, comunicaciones y similares. Sin embargo, no parece haber resultado convincente y fue más bien relacionada con la próxima explosión en el Pacífico de la primera bomba de hidrógeno francesa. Versiones le atribuyeron la misión de fotografiar, analizar, toda la prueba.

    No fue menos inaudito que el 23 de julio anterior, en el aeropuerto de San Carlos de Bariloche se avistara una nave que no respondió a las solicitudes de identificación y se alejó describiendo una parábola extraña. Se creyó que era un ovni. Recién el 15 de septiembre de 1968, un escueto parte de la Fuerza Aérea Argentina comunicó que se tra­tó de un avión RB 57 (Martin RB 57 D, un bombardero táctico, aquí en una versión de reconocimiento electrónico y fotográfico) del escuadrón de la USAF que operaba desde la Base de El Plumerillo, Mendoza, en tareas científicas. El vuelo referido constituyó u­na infracción a las normas de tránsito aéreo vigentes (19).

    Uno de los peritos recoge parte del mercurio.

    El eje de estas actividades parece haber sido, como se señaló, la serie de experimentos nucleares efectuados en los mares por Francia y planeados para su armamento bé­lico, causando alarma y una ola de protestas internacionales. A mediados de julio ese país hizo estallar la undécima bomba nuclear en el Pacífico Sur, desde que inició la organización de la fuerza nuclear francesa independiente, recordando que la bomba de hidrógeno sería estallada en la segunda quincena de agosto (20).

    Esto viene a coincidir con la fecha del recordado caso de Peccinetti y Villegas. En relación al mismo, debemos llamar la atención respecto a las imágenes proféticas que muestran los humanoides: la primera, una verdecida imagen con cascadas (¿Mendoza, qui­zá?), la segunda, la de un hongo atómico, acaso un holocausto atómico (como las prue­bas realizadas en esos días en el Pacífico Sur), y la tercera, como si apareciera nuevamente la primera, pero esta vez seca, sin vida.

    Es por igual llamativo que en esos meses se produjera una intensa sequía en Chile (país que bordea el sur del Océano Pacífico), y las provincias argentinas de Mendoza y San Juan, por la ostensible disminución del caudal de los ríos (21). Tampoco faltaron quienes pretendieron relacionarlo, con razón o sin ella, a las pruebas atómicas que se realizaron en la región.

    Portada de la mítica revista inglesa FSR.

    Tal vez sea pertinente citar, al respecto, la opinión de la Lic. Susana Morán de Giúdice, profesora de la cátedra de Psicología Social de la Universidad Nacional de Cuyo, acerca de lo psicológico en estas apariciones: “Luego de un acopio de opiniones, preferimos ubicar nuestro pensamiento en una posición que justificaría la aparición de objetos y seres misteriosos como proyección de cosas nuestras no realizadas, fundamental­mente en nivel de comunicación y dificultad en la vinculación con el otro-como-nosotros. Sería la necesidad de colocar afuera el no temer ante el temor real de destrucción”[3] (22).

    Continuará…


    [1] Precisamente, la revista OVNI, su órgano de difusión, hizo siempre un exordio contra todo tipo de violen­cia, y afirmó poco después de producido el caso: “Otro ciclo del espiral concluye. La Humanidad está en su punto crucial. El hombre continúa su tránsito de sueño en un mundo que ya no comprende. Hemos vuelto para clavar la espada, pero esperamos la llegada de los Grandes Enviados que sacarán de su crisis a pueblos y naciones”. Esta literatura de tono esotérico, constituye el Mensaje con que la llamada Sagrada Orden de América pretende “preparar el camino del Maestro para cuando llegue la estrella” (l5).[2] Mendoza tenía por entonces una población estimada en más de 100.000 habitantes. Ciudad de grandes espacios verdes, domina sus alrededores la visión de extensas planicies de pedemonte, donde proliferan las viñas, tras el marco de los altos cordones montañosos de la precordillera andina.

    [3] La psicóloga S. Morán de Giúdice se ha limitado a referir los comentarios con sus alumnos de la cátedra de Psicología. Social acerca de la influencia de lo psicológico en las apariciones de los extraños seres. Como su materia trata en especial de las relaciones interpersonales, aclara, se interpretó el fenómeno en estos términos. Vale decir que no se trató de ensayar una suerte de reduccionismo, sino, formular un punto de vis­ta posible, reflejando los comentarios pertinentes al ámbito de su quehacer profesional.

    En ufología, es común que el astrónomo hable de psicología, el sociólogo hable de física cuántica, y el ignorante hable de todo.


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