El monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (17)

EL MONSTRUO DEL LOCH NESS. LOS PRIMOS DE NESSIE (17)

NadenHarbour1 En la década de 1930 se publicaron dos fotos curiosas de un supuesto ‘cadáver’ de un dinosaurio, tomadas en el puerto de Neden. Estas fotos fueron publicadas como postales. Aparentemente fueron tomadas en la playa de Camp Fircom, British Columbia.

NadenHarbour2 Paul LeBlond piensa que la carcasa de Camp Fircom es un tiburón degradado en la etapa de pseudos plesiosauro.

El 28 de febrero de 1934 en la aldea de Querqueville en las costas Normandia1 de Normandía, encontraron una carcasa de 7.60 metros de largo. El doctor Georges Petit, en aquel momento director adjunto del Laboratoire Des Pêches Coloniales del Museo de París, analizó estos restos y encontró que tenían una cabeza parecida a la de un camello, un largo cuello, aletas de quimera, piel de foca y pelo de elefante. El Normandia2 científico dijo que él no podía reconocer definitivamente el animal, pero que podría ser un tiburón peregrino en descomposición.

Como los anteriores encontramos casos parecidos en la última mitad del siglo veinte. Entre los más representativos podemos mencionar los siguientes.

Normandia3 La mañana del 12 de junio de 1983 un chico de quince años llamado Owen Burnham, hijo de un misionero inglés y descrito como un naturalista aficionado (actualmente es fotógrafo de vida salvaje), caminando por la playa con su familia encontró una carcasa de una extraña bestia en la playa Bungalow, frente al Normandia4 Océano Atlántico, en Gambia (África Occidental).

Owen hizo algunas mediciones y dibujos detallados de la criatura. El muchacho la describió diciendo que la carcasa no mostraba signos de descomposición y medía alrededor de 15 pies de largo. El color era café en la parte superior y blanco Normandia5 en la inferior y parecía una mezcla entre cocodrilo y delfín. De hecho los nativos decían que se trataba de un delfín. La piel era suave. La cabeza medía 4.5 pies y tenía un pico que medía 2.5 pies de largo, 5.5 pulgadas de alto y 5 pulgadas de ancho con 80 dientes cónicos uniformes. Había un par de orificios en la punta del pico. El domo de la cabeza Normandia6 medía 10 pulgadas de alto por 1 pie de ancho y tenía unos ojos pequeños. Había un par de aletas que medían 1.5 pies de largo por 8 pulgadas de ancho. Una de las aletas traseras estaba dañada y casi se había desprendido, revelando algo de los intestinos. El cuerpo hinchado tenía alrededor de 6 pies de largo por 5 de contorno. La cola era larga Normandia7 y puntiaguda y medía alrededor de 5 pies de largo. No había aletas dorsales. El cuello era corto.

La criatura fue decapitada por los aldeanos y la cabeza fue vendida a un turista. Luego, entre todos, la enterraron en la arena, por arriba de la línea de la marea, esperando que la arena Normandia8seca pudiera preservar el cuerpo. Finalmente Owen hizo un mapa detallado del lugar del entierro.

Algunos consideran que se trata de un tiburón peregrino, un delfín o un reptil sin identificar. Se le dio el nombre de “Gambo”.

La noticia del hallazgo apareció hasta tres años Gambo1después cuando Owen lo comentó con un periodista del BBC Wildlife Magazine. El primer criptozoólogo que le prestó atención fue Karl Shuker, quien solicitó más informes a Owen.

Para Shuker se trata de Gambo2 un pliosaurio o un cocodrilo thalattosuchian o “el último de los mosasaurios”. Las propuestas van de Askeptosaurios, Cymbospondylus, Basilosaurio o Kutchicetus o Zeuglodonte. La Gambo3 descripción de Burnham es la de un pequeño plesiosauro de cuello corto, y él está seguro que no se trataba de una ballena. Pero el criptozoólogo Chris Orrick cree que se trata de una ballena peregrina OwenBurnham severamente mutilada que estaba volteada de tal forma que la aleta dorsal y los genitales estaban hacia arriba, dándole la apariencia de un miembro destrozado. Loren Coleman y Patrick Huyghe también creen que se trataba de una ballena. El caso de Burnham ha recibido mucha publicidad y es aparentemente aceptado LeBlond1 como válido en gran parte por la mayoría de los cryptozoólogos.

El Centre for Fortean Zoology logró obtener una copia del mapa y en julio de 2006 organizó una expedición para tratar de encontrar los restos. La expedición estaba compuesta por Richard Freeman, Chris Moiser y Lisa Dowley.

Los expedicionarios excavaron la playa pero no encontraron ni un hueso, pues dicen que aunque Owen la enterró arriba de la línea de la marea, el agua del mar se filtró y pudrió los restos.

Pero ya en la década de Leblond2 los noventa se había realizado otra expedición y ellos encontraron que de acuerdo con el mapa, la estación de policía fue construida encima de los restos. Los expedicionarios se enteraron de los aldeanos que la carcasa era realmente de un delfín.

El paleontólogo Darren Naish duda incluso de que el caso sea real y encuentra sospechoso que no se haya tomado ninguna muestra.

El Blob de las Bermudas

BermudBlob En mayo de 1988, Teddy Tucker encontró otro canal extraño, pero esta vez en el manglar de la Bahía de las Bermudas. Pronto se le conoció como el Blob de las Bermudas. El cadáver tenía alrededor de 8 pies de largo. Tucker describió el canal como de “2 1 / 2 a 3 pies de espesor… muy blanco y fibroso, con cinco ‘brazos o piernas’, y no con forma de una estrella desfigurada”.

No tenía huesos, cartílagos, aberturas visibles, ni olor. Era, como el Octopus giganteus y el primer globster de Tasmania, era muy difícil BermudaBlob de cortar. Afortunadamente, Tucker preservó muestras de la carcasa. Poco después de haberse tomado estas muestras, el cadáver flotó de vuelta al mar.

En 1995 Sidney K. Pierce, Gerald N. Smith Jr., Timothy K. Maugel, y Eugenie Clark[1], publicaron los resultados BermudaBlob2 de sus estudios de los tejidos del Blob de las Bermudas, comparándolos con los de un Octopus giganteus (la carcasa de la florida encontrada en 1897). Ellos determinaron el contenido de aminoácidos e hicieron estudios de los tejidos con microscopio electrónico. Ambos métodos indicaban que las dos muestras independientes estaban Bermudablob3 compuestas en gran parte de colágeno. Las fibras de colágeno estaban alineadas en bandas. Los patrones de bandas de ambos eran iguales a los del colágeno del tendón de la cola de rata. El patrón de bandas del colágeno de Octopus giganteus es idéntico al de la grasa de ballena, pero muy diferente del colágeno del pulpo. Sin DibujoSanAugustin embargo, como estas muestras fueron preparadas con diferentes métodos, los patrones de bandas podrían haber sido alterados.

Los investigadores SanAgustin1 escribieron: “La organización de las fibras de colágeno en las dos muestras es típica de la dermis de una serie de grupos de vertebrados, incluidos los peces, anfibios, y reptiles… Un SanAgustin2 patrón similar en capas de fibras de colágeno no se pudo encontrar en ninguna parte del tejido del pulpo examinado aquí. En cambio, el manto del pulpo se compone principalmente de una red compleja de fibras musculares que contienen sólo pequeñas cantidades de fibras de colágeno muy dispersas, como cabría esperar de un animal tan capaz para cambiar de SanAgustin3 forma. No encontramos absolutamente nada en la morfología del manto del pulpo que sea comparable a las fibras de colágeno de las dos carcasas, ni nada similar ha sido reportado en el manto del calamar o la sepia… En cambio, la similitud entre el patrón de múltiples capas en la matriz de apoyo de las fibras de colágeno de la grasa de la ballena jorobada y el patrón de la SanAgustin4 fibra de las carcasas es bastante obvio. Además, a diferencia del manto del pulpo, pero muy parecida a los tejidos de Florida y las Bermudas, las fibras de colágeno son el principal componente de la grasa de ballena”.

El Octopus giganteus tiene un muy alto nivel de prolina – 16,8%. Esta es un aminoácido AgustinFraude1 característico del colágeno. Sin embargo, el colágeno de los invertebrados no tiene tanta prolina como el colágeno de vertebrados endotérmicos (de sangre caliente). (Por ejemplo, el colágeno de los calamares tiene 9,6% de prolina, mientras que el colágeno de los seres humanos tiene 12,8% de prolina.) Las proporciones de los AgustinFraude2 diferentes aminoácidos en el Blob de Bermudas son característicos de vertebrados de sangre fría. La conclusión de Pierce, Smith, Maugel, y Clark es que el canal de Octopus giganteus es grasa de ballena, y que el Blob de Bermudas es la piel de algún pez, posiblemente un tiburón. Escriben, “Todos, y con profunda tristeza por arruinar una leyenda, encontramos que no hay base para la existencia de Octopus giganteus”.

Década de los noventas

RestosStronsay En junio de 1990 Michael Cenedella y Joanne Rauch estaban en Cabo Meares, Oregon, cuando vieron esta carcasa que medía aproximadamente 33 pies de largo. No tenía cabeza.

Llamaron al Hatfield Marine Science Center, en Newport, Oregon, y ahí identificaron la criatura como una ballena gris.

El cuerpo presentaba varias excoriaciones que podrían haber sido hechas por lampreas o tiburones globster1 blancos

El 12 de marzo de 1991 se encontró una ballena muerta en la isla Amelia, Florida, cerca de la playa Fernandina. Los restos fueron trasladados al Fort Clinch State Park para su estudio. Se trataba de una joven ballena, de dos años, llamada No. 1907 o globster2 “Buoy Boy” que había sido estudiada en un programa de cetáceos. Los estudios determinaron que había sido muerta por el golpe de un gran barco.

NewFounlandBlob2001La carcasa tenía el aspecto de un “dinosaurio”, dijeron los testigos.

Algo similar se encontró en Terranova en 2001. Eran residuos de carne podrida que habían sido arrojados por las olas. La carcasa fue estudiada por el doctor Sidney Pierce, de la Universidad del Sur de la Florida.

Continuará…


[1] Pierce, S. K., Smith G. N., Jr., Maugel T. K., & Clark E., On the Giant Octopus (Octopus giganteus) and the Bermuda Blob: Homage to A.E. Verrill, Biological Bulletin, No. 188, 1995 Pags. 219-230.

Un pensamiento en “El monstruo del Loch Ness. Los primos de Nessie (17)”

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