La experiencia de abducción o el camino al origen (Primera parte)

-Ponencia presentada en el I Forum Mundial de Ufología, Brasilia, 7-14 diciembre 1997-

LA EXPERIENCIA DE ABDUCCIÓN O EL CAMINO AL ORIGEN

ROBERTO E. BANCHS

Licenciado en Psicología

Doctor en Psicología Social

EXTRACTO: Reconociendo una dimensión psíquica insoslayable, el autor postula la hipótesis del recuerdo originario, señalando que muchos de los testimonios de presuntos abducidos consisten en una fantasía de naturaleza inconsciente, de un acontecimiento anterior y desencadenante de dichos relatos. Debido a la angustia emergente de una situación vital, recrean en forma enmascarada problemáticas y conflictos subyacentes con la apariencia de un secuestro y examen por extraterrestres.

Partiendo desde un punto de vista simbólico connotativo, esos informes denotan una estructura mítica singular, que se corresponden con el mito del héroe y con las funciones básicas del rito de iniciación o pasaje, que advienen en una transformación del sujeto, mostrando cómo es posible que se produzca la separación de las condiciones originarias de totalidad y la adquisición de un nuevo estado.

Esta lectura antropológica queda ampliamente avalada y enriquecida por la investigación psicológica, cuyo estudio pormenorizado (eje sintético del trabajo) revela que las narraciones de los abducidos remiten a escenas perinatales, esto es, en torno al momento del nacimiento, o del desprendimiento del niño del cuerpo materno, escenificando la angustia que emerge en aquellos testigos, por cuanto el nacimiento -como recreación imaginaria- se constituye a posteridad en modelo o prototipo de la angustia primigenia, separación del cuerpo materno, como efecto del denominado complejo de castración o ruptura de un lazo imaginario. Esta vuelta al origen confronta al hombre con sus mitos, descubriendo en el trasfondo regresivo una estructura común, al interrogarse por el nacimiento.-

LosIdentificadosX Los relatos de abducción, o secuestro* alienígeno, constituyen las más interesantes narraciones de casos sobre encuentros con ovnis, no sólo por lo extraño del contenido, sino también por los indicios reveladores de su eventual naturaleza.

Es esta clase de informes los que durante largo tiempo han permitido suponer que irían a aportar los argumentos confirmatorios de la procedencia extraterrestre del fenómeno. En cambio, a medida en que nos adentramos en el misterio se deja entrever cuán complejo resulta el problema.

Entre los diversos tipos de manifestaciones, como es sabido, la mayoría se refiere a avistamientos de objetos a larga distancia y altitud, y de objetos relativamente próximos, con formas bien apreciables. En menor cantidad se hallan los aterrizajes, y aún menos frecuentes son los encuentros cercanos donde se observan entidades u ocupantes, la mayoría de las veces esquivos y faltos de interés en el ocasional testigo. En contraste con esa conducta (huidiza o indiferente), nos hallamos con otro conjunto de informes donde el testigo dice haber sido invitado al interior del objeto -ora nave-, y haber participado de conversaciones amigables, en las cuales es usual que se le transmita algún tipo de conocimiento, predicción o aviso rodeado de cierta aura espiritual.

Una tercera categoría es, precisamente, la de las abducciones. Bien diferente a las anteriores, aquí los abductores -mostrando inocultable interés en la especie humana- se apoderan impunemente de la persona, reduciéndola física o volitivamente, para conducirla a otro sitio donde es retenida y sometida a variados exámenes físicos.

Notando un comportamiento tan dispar según las diversas modalidades de presentación, algunos ufólogos han sugerido que semejante incongruencia podría deberse a que se trata de diferentes razas de extraterrestres, como ser: malvados grises y benévolos rubios. Para otros, una u otra población de casos sencillamente no es real.

Sin embargo, en todas resulta sugerente que las entidades alienígenas suelan ser descritas con un aspecto humanoide. Dicho término, definido como un estado a semejanza del hombre, no puede dejar de ser atendido. Ellas se muestran como variantes de la forma y comportamiento humanos. Así visto, es posible señalar, aunque más no sea por analogía, que hay algo del hombre en dichas apariciones, algo que está presente y se le manifiesta, habitualmente con un claro interés en su persona.

Curiosamente, los investigadores de ovnis han adoptado el término “síndrome de abducción post-traumático” para referirse a un conjunto de signos y síntomas de causa desconocida o indeterminada (síndrome), que suelen observar en aquellas personas que aseguran haber sido víctimas de un secuestro por parte de presuntas entidades alienígenas, sin poner en duda que el mismo se produce como consecuencia del indeseado encuentro, expresado en un daño o trauma psíquico y acompañado en ocasiones por manifestaciones somáticas.

Aún más, la presencia de tales evidencias (que la literatura ufológica abunda en detalles), pretenden avalar el prosaísmo que surge de sus relatos. Sin embargo, debería ser considerada la posibilidad de que el propio testimonio ufológico pudiere ser parte de una fantasía de naturaleza inconsciente de un acontecimiento anterior y desencadenante de relatos de abducción. En síntesis, el episodio traumático se situaría en una instancia previa, muchas veces arcaica, siendo el relato del abducido un intento de simbolización, vale decir, una vía que encuentra el inconsciente para la representación y resolución del trauma.

La memoria recuperada

Uno de los recursos mediante los cuales se pretende dar estatuto de realidad a dichos relatos, es el empleo de hipnosis, con el supuesto que los testigos guardan recuerdos de su experiencia que han sido cancelados a su memoria consciente. No vamos a extendernos sobre el tema, pero es necesario brindar algunas precisiones.

Las declaraciones efectuadas en estos estados pueden revelar la verdad concebida por el sujeto, lo que no siempre coincide con los acontecimientos narrados. Precisamente, uno de los instrumentos que estimulan -en cualquier individuo- la creación de fantasías oníricas es esta clase de pruebas. No es casual que las confesiones o declaraciones realizadas bajo hipnosis no sean tomadas como válidas en los tribunales de justicia, como tampoco las que se producen estimuladas por cualquier tipo de drogas (pentotal, thionembutal, etc.).

El bajo coeficiente intelectual (por su mayor dificultad de discernimiento de la realidad), y las denominadas “personalidades propensas a la fantasía” (expresión de moda, característica de la neurosis histérica, aunque no exclusiva), encuentran una vía rápida para la sugestión hipnótica, así como la tendencia a imaginar objetos y situaciones fantásticas.

En suma, el valor de estos procedimientos ha sido muy cuestionado, pues se admite que en estado de ensoñación, de inconsciencia o semiinconsciencia, no hay garantías que lo expuesto por el sujeto sea real, siendo frecuente que se trate de un delirio oniroide, en el cual el individuo habla de aquello que desea o teme que haya sucedido, más de lo que en realidad ocurrió.

Para un creciente número de ufólogos, las experiencias de abducción alienígena suelen producir estados amnésicos, la pérdida de memoria de la totalidad o un fragmento significativamente importante del inusual encuentro. A veces, un tiempo perdido en el que -para otros- no se recuerda porque nada habría ocurrido. Además, para qué los extraterrestres irían a bloquear la memoria consciente, si nos resulta luego tan sencillo desbloquearla.

Uno de los habituales argumentos expuestos para justificar la falta de recordación de tales episodios, consiste en que la situación ha sido tan traumática (es decir, difícil de ser elaborada), que el testigo-protagonista ha debido defenderse psíquicamente pasándolas al olvido. Esto podría admitirse en algunos casos, por efecto inmediato de un shock hasta su recomposición anímica y emocional. Aunque puede darse en variadas estructuras de personalidad, es típico de la histeria, produciendo un olvido de partes de la vida ligadas a hechos traumáticos (“amnesia lacunar”). Interesará, pues, el discurso -el cómo y cuándo- para localizar ahí algo que ha sido reprimido, cancelado o bloqueado, y que se halla en el orden del deseo. Un deseo que siempre vuelve disfrazado.

No obstante, los estados amnésicos pueden producirse por cuadros confusionales (psicosis confuso-oníricas) de distinta etiología, directas (meningo encefalitis, shocks traumáticos y emocionales, etc.) e indirectas (intoxicaciones, anemia, etc.), por paroxismos generalizados o ictocomiciales, característicos de la epilepsia (“ausencias”, por breve pérdida de la conciencia), y otras formas menos frecuentes.

Desatendiendo las causas que, por lo común, originan los estados amnésicos, muchos ufólogos están persuadidos que dichos estados constituyen una pauta corriente de las presuntas abducciones. Y esto es posible, a la vista de lo expuesto, si se abandonara la idea de los alienígenas acosando terráqueos de un lado a otro del planeta.

Algunos ufólogos van más allá, y le imputan a los alienígenas el haber provocado deliberadamente la amnesia a los desprevenidos testigos, sea para ocultar sus maquiavélicas intenciones o para atenuar el impacto producido por su indubitable presencia. Por extensión, cualquier desajuste -psíquico, neurológico o comportamental- observado en el abducido, le es achacado a los victimarios de la escena.

La matriz cultural

bbhill El tema de las abducciones y el empleo de las “regresiones hipnóticas” comenzarían a propagarse a niveles populares recién en 1966, cuando se publicó el famoso incidente norteamericano protagonizado en 1961 por Barney y Betty Hill, y el de Antonio Villas Boas, ocurrido en 1957 en Brasil, cuyos pormenores se difundieron años después. Ellos habrían servido de clisé para otras historias, representando variaciones de grado o tono respecto a estos relatos. Y junto a las experiencias (o precediéndolas) se sumaron las regresiones hipnóticas, bajo el supuesto que los testigos guardaban algo en su memoria que sólo podía ser revelado en las sesiones.

Claro está que sobre el caso narrado por los Hill, no parece haberse tenido muy en cuenta que para el Dr. Benjamín Simon, quien trató bajo hipnosis al matrimonio, el episodio habría sido una fantasía elaborada por Betty y transmitida a Berney*. En fecha más reciente, el investigador Martin Kottmeyer avanzó sobre esta pista y halló que las raíces de la historia narrada -suponemos que a modo de restos diurnos- habrían de situarse en la consagrada serie televisiva “The outer limits” (Rumbo a lo desconocido).

Por lo expuesto, es factible pensar que la angustia emergente de la situación vital que aquejaba a la pareja, llevándola a pedir asistencia psicoterapéutica, haya podido ligarse a una representación imaginaria. En ella parecen recrearse en forma enmascarada problemáticas y conflictos subyacentes, con la apariencia de un secuestro y examen por extraterrestres. Justamente, la posibilidad de desarrollar o desenvolver esta novela bajo tratamiento, ha permitido que se produzca dicha ligadura, atenuando así la presión e incertidumbre que los llevó a consulta.

En el extenso historial analizado de casos referido a encuentros y secuestros por parte de alienígenas, hemos podido hallar frecuentemente lo que podríamos dar en llamar percepciones interiores de cosas proyectadas al exterior. Narraciones extraterrestres, de lo que en realidad es intrahumano. Y como es sabido que los ovnis además de verse, se “sueñan”, los mismos irrumpen, entonces, como parte de algo transfenoménico y hasta estructural del sujeto. Estos relatos son de singular importancia, pues, a lo extraño de su contenido, los mismos suelen responder a idénticos mecanismos del sueño, y a otras producciones que tienen su origen en el inconsciente.

Como en los sueños, existen otras fantasías conscientes e inconscientes, diurnas y nocturnas- que no son otra cosa que realización de deseos, de contenidos que han hallado una forma encubierta de emerger a la conciencia.

Hay episodios con un alto contenido simbólico que, evidentemente, guardan una estrecha relación con la vida de los testigos y su entorno. Historias tomadas de los núcleos profundos de la psique y del contexto vital más cercano, pero a la vez, muy lejanas en el tiempo.

Basándose en la inconsistencia y en la abundancia de detalles absurdos de muchos de los relatos, algunos ufólogos han llegado a pensar que a los testigos se les ha implantado una historia más o menos verosímil para ocultar los verdaderos propósitos de sus raptores. De manera más general, hay quienes decididamente se oponen a creer en la versión literal de las abducciones, rechazándola de plano, por considerarla de una ingenuidad pasmosa.

No obstante, sabemos que muchos de los abducidos obran de buena fe y que vivieron realmente sus experiencias en forma aterradora. Sus relatos no tratan apenas de un mero avistamiento desusado (a fin de cuentas, quién no ha visto alguna vez una rareza en el cielo), sino que hay en ellos un fuerte compromiso afectivo y un notorio protagonismo, propias del héroe en virtud de sus hazañas. La casuística abunda en estas narraciones fantásticas, conformando un rico anecdotario.

El mito del héroe y el rito de iniciación

Las similitudes entre las abducciones con otras experiencias extraordinarias como las de proximidad de la muerte, las extracorporales, las psicodélicas o las shamánicas, tienen en común la psique humana.

whitley En efecto, existe en las abducciones una dimensión psíquica insoslayable y que es vivida en muchos como esencial. Igual a quienes tuvieron una experiencia cercana a la muerte o pasan por una iniciación, sienten que sus vidas han cambiado profundamente y que nada volverá a ser como antes. Una “experiencia primariamente mística”, a decir del autor de Communion, Whitley Strieber.

A pesar de las diferencias formales, estas experiencias tienen en común -formula Kenneth Ring– el consistir en viajes arquetípicos de iniciación, haciéndole sospechar que son manifestaciones distintas del mismo universo y, por tanto, sendas alternativas al mismo tipo de transformación psicoespiritual.

En todo caso, es revelador considerar las abducciones desde un punto de vista simbólico. Examinando estos informes, es posible hallar una estructura invariante donde se transparenta el guión convencional de la prueba iniciática, seguido de una transfiguración en la vida de su protagonista, adoptando la representación de muerte y resurrección sucesivamente. De este modo, las abducciones son vistas como una suerte de sueño extraordinario, cuyos símbolos aluden a una transformación, como energías creativas, capaces de cambiar la realidad.

En rigor, la secuencia de las abducciones no se aparta de modo alguno a las tipologías básicas o situaciones que se encadenan en la estructura de los cuentos folclóricos establecidas en 1928 por el ruso Vladimir Propp (a las que llama funciones), como resultado de la comparación de un amplio número de versiones de los mismos temas. Propp reconoce la existencia de 31 funciones básicas, que otros autores reducen finalmente a 7.

En el cuento tradicional llamado la “aventura del héroe” se reitera el esquema de una prohibición, una trasgresión y una aventura cumplida felizmente por el héroe*, protagonista de una epopeya o algún hecho dramático. El periplo mítico tiende a la restauración de un orden; es circular, vuelve al comienzo pero es una vuelta que se ha enriquecido con el paso del mal, por el infierno o por el peligro. El héroe cambia de estado, lo cual se trasunta en el adquirir un nuevo nombre o una nueva categoría.

Si pasamos a analizar los relatos de abducción, nos hallaremos en algunos casos con figuras de transformación, de grandes cambios. Transformación que corresponde al pasaje de un estado a otro, de una etapa o nivel a otro. Se hace preciso, pues, ubicarlos dentro del contexto antropológico, que es el que corresponde a la iniciación religiosa. Apreciaremos entonces su referencia a la vida espiritual, al cambio interior.

En sentido parecido, abriendo camino por los trabajos de Graciela Maturo (que basa en autores tales como Jung, Propp y Lévi-Strauss) sobre el mito y el cuento tradicional, hallamos que tales relatos corresponden a una estructura mítica singular, como reelaboración del campo mítico-simbólico que la humanidad ha conservado por múltiples vías. Para el psicólogo Milton Rosenberg la tradición oral que antes quedaba reservada al mundo de los cuentos, en la actualidad resultaría sustituida por los periódicos sensacionalistas, la televisión y el cine.

El modo más inmediato y eficaz para comunicar el mito es el de la narración. En la tradición europea ese mito fundamental es el que Joseph Campbell llama protomito. El hombre no nace ya realizado, sino que debe cumplir un esfuerzo atendiendo a su evolución personal para dejar atrás su ser aparente y revelar su ser profundo. De ahí que los ritos de iniciación se refieren siempre a cambios de conciencia. Ritos de pasaje que adoptan, en consecuencia, la representación de la muerte y el nuevo nacimiento, retrotrayéndose al más profundo nivel de la originaria identidad madre-hijo.

Rastrear las formas simbólicas y expresivas desde el proceso espiritual que las origina, nos muestra aspectos muy significativos que no se hacen evidentes cuando hacemos un estudio meramente formal y descriptivo.

El contenido de los relatos gira alrededor de la aventura del héroe o tema de la iniciación. En Carl Jung esa “aventura” se revela como un proceso de la conciencia, a la que denomina camino de individuación. Siguiendo a Jung y a Freud, el psicoanalista J. Campbell estudia el mito del héroe y ofrece el siguiente esquema: Separación – cruce del umbral – Iniciación – Retorno.

El héroe recorre un periplo que comporta un apartamiento de circunstancia habitual, es decir, una separación; atraviesa un umbral, cruza a otro mundo en el que recibe la iniciación, y luego vuelve, vive el retorno al hogar, trayendo consigo un conocimiento. Cuando vuelve, es él mismo y es “otro”.

Hay un cautiverio, un sufrimiento y luego un triunfo. Es siempre la salida del tiempo y del espacio, la estadía en un “lugar” que puede ser entendido como lo maravilloso y a la vez como lugar de peligro. Es el contacto con el más allá, con lo prohibido. Se cumple el “cruce del umbral” con sus instancias de separación, iniciación y retorno.

Tampoco adopta siempre una modalidad romántica, poética y feliz. El intento de atravesamiento del umbral puede manifestarse en una forma patogénica (concerniente al desenvolvimiento de una enfermedad); o bien en un modo positivo, espiritual y superador. En otras palabras: puede tratarse de un ser que, viviendo dramáticamente la angustia o un padecimiento subjetivo, termine hundiéndose en la nada, en el vacío, o que se abra paso a través de ella, en cuyo caso se produce la superación de la angustia, mediante el crecimiento del espíritu. Como diría S. Kierkegaard, desarrolle la riqueza de la intensidad vivida en el estadio religioso.

La vida que los niños dejan forzosamente atrás y con apariencia de castigo es -según los estudiosos de las religiones- la etapa de la niñez o de la adolescencia, algo que debe ser superado por la iniciación. Este pasaje, consagrado por medio de rituales, comporta asimismo una separación y la adquisición de un estadio o categoría diferente.

Se cumple el mitema del encuentro con el antagonista, la bruja, que aparece bajo la forma engañosa como protectora y ejerce su dominio (madre estragante). Puede hacerlo también como inmersión en una gruta o paso por un túnel, evocando el inicio en la vida. Por consiguiente, y por cuanto el mito intenta dar una respuesta acerca del origen de la vida, la sexualidad humana suele ser uno de los temas centrales. Se encuentra el símbolo tradicional del laberinto, que tiene además un sentido infernal y originario, es un retorno al útero materno, pero con un sentido positivo, pues triunfar en el laberinto (esto es, lograr superar los avatares tras ser retenido y expuesto a distintos peligros) es acceder a un nivel superior de conciencia.

Ese paso de un nivel a otro, se reitera en múltiples formas. En las versiones ufológicas los protagonistas humanos son transportados a una nave, haciendo alusión a su dominio del vuelo, familiar al lenguaje shamánico. El envío y la partida vinculada a la búsqueda son constantes.

La vida real no destruye la estructura de tales relatos. Al mito se le reconoce como otro modelo de aprehensión y ordenación de la realidad.

No obstante, esta lectura simbólica connotativa permite pasar a una consideración psicológica, reveladora de aspectos de gran importancia.

Continuará…


* En el tecnicismo jurídico, se reserva la voz “secuestro” (abduction, en lengua inglesa) para la clase de delitos en que una persona es aprehendida, mediante la violencia o engaño, y ocultada para un determinado fin. El concepto permite aplicarse fuera del contexto estrictamente legalista y denotar la clase de sucesos en que los testigos-ovni son reducidos y, con frecuencia, conducidos al interior del objeto o a un ámbito totalmente extraño. Por igual, suele emplearse el término “abducción”, de uso más generalizado.* El caso es muy extenso y no disponemos de suficientes datos clínicos, pero no deja de pasarnos por alto que Betty, teniendo por motivos ignorados dos hijos adoptivos, fuera sometida -según su relato- a un examen de embarazo por los extraterrestres, y mostraran especial interés por la piel (época del racismo norteamericano). En cuanto a su esposo, de raza negra, llama también la atención su recurrente temor a los ataques y a perder el control. No dudamos que mayores datos y antecedentes familiares podrían aportarnos algo de luz al asunto.

* La función esencial del mito del héroe (probablemente, el más común y mejor conocido) sería desarrollar la conciencia del ego individual (dando cuenta de su fortaleza y debilidad) para afrontar las difíciles tareas en la vida. En estas historias que el Dr. Paul Radin publicó en 1948 con el título Hero Cycles of the Winnebago, vio la psicología de esa evolución al decir: “Representa nuestros esfuerzos para resolver el problema del crecimiento, ayudados con la ilusión de una ficción eterna”. Adquiere un significado psicológico individual como un intento por descubrir y afirmar la personalidad. Al parecer, el “mito del héroe” es la primera etapa en la diferenciación de la psique, mediante lo cual el ego (surgida en la transición de la infancia) busca la consecución de su autonomía relativa respecto a las condiciones originarias de totalidad.. Pero el mito no asegura que se produzca esa liberación: sólo muestra cómo es posible que se produzca esa separación (de aquella originaria totalidad) para que el ego pueda alcanzar la conciencia.

2 pensamientos en “La experiencia de abducción o el camino al origen (Primera parte)”

  1. Una vez yo estaba duemiendo en mi cama enfrente de mi cama dormia en su cama mi hija de tres años, desperte una madrugada porque alguien intentaba destaparme con fuerza, mi marido ya se habia ido a trabajar, serian las cinco de la mañana, yo hacia fuerza para que no pudiera destaparme, mire hacia enfrente pensando que podia ser mi hija, pero ella dormia en su cama, luego de forsejear sedi, lograron destaparme, eran dos, uno estaba detras mio en la cama, yo estaba de costado, cruzaba un brazo por encima mio y sostenia con fuerza mi brazo izquierdo en la mitad entre el hombro y el codo, el otro parecia estar arrodillado al costado de la cama y con una mano estiraba mi brazo izquierdo tomandolo por la muñeca, luego me puso algo asi como una iyeccion en el antebrazo con su otra mano, despues de eso quede totalmente dormida, desperte en la mañana normalmente en mi cama. Esto sucedio despues de un mes de haber tenido un aborto espontaneo, yo me encontraba enferma, despues de haber estado internada me dianosticaron una severa leucopenia, supuestamente causada por los medicamentos. Cuando era chica a los seis años, mi tia se desperto temprano a lavar la ropa,vio en el patio del fondo encima de un arbol, pero en lo alto vio una especie de rombo de metal, no se si se parecia a un rombo, mas bien parecia tener muchos lados como un diamante, lo se porque esa cosa permanecio todo el día, aunque luego se veia encima del techo de mi casa, no cerca si no bien alto, de a rato bajaba un poco y luego volvia a subir, estubo todo el día, yo estaba jugando en el patio y de a rato me acordaba y lo miraba. Hace unos días despues de una pequeña llovisna estaba mirando el arco iris en el cielo y vi como si fuera una gota de agua grande en el cielo, o una burbuja, tenia transparencia, pero reflejaba los colores del marco iris en el centro brillaba como reflejando al sol, estube buscando en internet y descubri que eso es a lo que llaman orbe. Yo no se que pensar ante todo esto, trato de creer que todo fue solo producto de mi imaginacion, aunque he sacado muchas conclusiones distintas

  2. Boony, ha tenido una experiencia traumatizante, con la pérdida de un hijo, se hallaba enferma, habiendo estado internada -donde le diagnosticaron una severa leucopenia-, supuestamente causada por los medicamentos.
    Su estado aviva la posibilidad de una producción onírica, hipnopómpica, o hipnagógica. Esto es, alucinaciones fisiológicas, visiones de ensueño, muy vívidas. A veces, se re-crean situaciones con restos diurnos, vale decir, de cosas que han pasado o teme que pudieren ocurrir. No hay de qué preocuparse, y menos avergonzarse. Se da en personas normales, y suelen ser bastante frecuentes.
    Desde luego, esta es una posibilidad de lo que pudiere haberle ocurrido. Si este episodio no altera su vida actual, déjelo como una anécdota. ¡No se preste a que agiten la «caja de pandora»! Si cree que le ha traído secuelas, o consecuencias perturbadoras, no dude en consultar a un profesional.

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