Ingeniero White: Un caso de fantasía perinatal (Primera parte)

INGENIERO WHITE: UN CASO DE FANTASIA PERINATAL

Dr. Roberto Banchs

IngenieroWhite2 Entre la múltiple casuística sobre ovnis, con frecuencia se hallan fenómenos fácilmente explicables como una errónea apreciación o interpretación de elementos ambi­guos. En otras ocasiones, factores de índole estrictamente psicológica han desencadenado curiosos episodios.

Precisamente, el domingo 5 de enero de 1975, el operario ferroviario Carlos Alberto Díaz narra una fantástica experiencia vivida con extraños seres en el interior de una nave, en la localidad bonaerense de Ingeniero White. Dado la factuosidad del hecho y sus pormenores, la prensa lo ha tratado con amplitud, llevándonos a practicar una minuciosa investigación, cuyo informe tiene características realmente sorprendentes y que estimamos de enorme valor para el estudio del problema.

I – EL TESTIMONIO

A – El recorrido: La noche del sábado 4 de enero de 1975, Carlos Alberto Díaz había estado trabajando de mesero en una fiesta de casamiento celebrada en la Sociedad de Fomento del Barrio Napostá, ubicada en la calle 19 de Mayo al 700, de Bahía Blanca.

Éste es un trabajo que suele efectuar con asiduidad a fin de aumentar sus ingresos, los días libres. Cuando finalizó su tarea, avanzada la madrugada del domingo 5, se retiró a las 3,05 horas. El día se encontraba nublado, cuan­do emprendió a pie las siete cuadras que lo distaban de la parada del colectivo (ómnibus) de la línea 500, que lo conduciría próximo a su domicilio en Puerto Ing. White.

Así es como Carlos Díaz caminó unas siete cuadras, hasta Plaza Rivadavia, adquirió un ejemplar del diario La Nueva Provincia (puesto a la venta alrededor de las 2,45 horas), y esperó en la esquina de Estomba y Avda. Colón el mencionado transporte.

Tras el viaje, descendió en la parada frente al galpón de máquinas del Ferrocarril Roca, de la localidad portuaria, a unos 300 metros de su domicilio. Eran las 3,30 de la madrugada. Atravesó las instalaciones, donde están esparcidas locomotoras, vago­nes y rieles, hasta llegar a la calle Daniel de 01 Ing White - Sendero por el cual transitaba Díaz, momento antes de tener Solier, recorriendo unos 50 metros por un sendero lateral.

Ing. White – Sendero por el cual transitaba Díaz, momento antes de tener el pretendido encuentro con un ovni. En el margen izquierdo se visualiza la vivienda del protagonista.

En momentos en que se hallaba a unos 100 metros de su casa, ubicada en el Boulevard Juan B. Justo al 3100, y a 10 metros de una columna de alumbrado, se produjeron inesperadamente los hechos.

B – El encuentro: El cielo reiteraba amenaza de lluvia, y nadie se advertía en la calle. Faltaba poco para las 3,50, cuando de pronto, a su derecha, Díaz observó una fuerte luminosidad acompañada de un estruendo, que en primera instancia confundió con un rayo. Seguidamente, comprobó que sus miembros no le respondían, estaba como paraliza­do. Un instante después, sintió como si una corriente de aire lo absorbía hacia arri­ba, hasta izarlo un par de metros, y perdió el sentido.

02 Ing White -Lugar exacto del incidente- Díaz indica el punto de aparición del fenómeno C – En el objeto: Cuando recobró la conciencia, se encontraba acurrucado en posición fetal en el piso, en un estado que describió como de ingravidez, dentro de un ovoide de unos 3 metros de altura por 2,70 de ancho.

Ing. White – Lugar exacto del incidente. Díaz indica el punto de aparición del prodigio espacial.

En el globo no había ningún tipo de vanos, aberturas, ni instrumental alguno. Una luminosidad uniforme emanaba de su superficie, presentando el aspecto de un plástico o acrílico resistente, de color anteado (parecido a la piel del ciervo}. Sólo se veía un pequeño orificio de unos 3 cm de diámetro en la parte inferior del objeto, por donde penetraba una corriente de aire, que era lo que -según dice- lo mantenía con vida. Sin saber cómo pudo haber penetrado en su interior, en varias oportunidades Díaz hizo el esfuerzo de incorporarse procurando una salida, pero los intentos resultaron infructuosos.

D – Las figuras humanoides: Permaneció en esa posición alrededor de 15 minutos, hasta que a sus espaldas aparecieron tres figuras que no supo de dónde surgieron. Tenían una apariencia humanoide, pero de estatura normal (1,70 a 1,80 m), y se desplazaban lenta­mente hacia él. No poseían articulaciones en las extremidades, aunque no parecían es­tar sujetos a un mecanismo. Carecían de manos y sus brazos terminaban en una especie de muñones. El rostro era liso, sin boca, sin nariz, sin ojos, sin orejas. La piel, desprovista de pelos, era de color verde oliva, lisa, pero fofa como la espuma de go­ma. Se hallaban desprovistos de indumentarias, sin notar sus genitales.

03 Ing White - Croquis del protagonista C A Díaz En tanto, todo transcurría en silencio. Díaz, presa del miedo, no podía gritar y las figuras no hablaban ni se comunicaban entre sí. La más cercana, le tomó de la cabeza con sus muñones, y las otras le siguieron para sujetarlo del vientre y del pecho. Recién en ese momento, Díaz afirma haber tomado coraje y emprendió una desesperada defensa para separarse de los fantasmagóricos seres, aplicando su codo en el estómago del primero, a lo que siguió un forcejeo con sus manos, pudiendo notar que tenían menor resistencia que él.

Ing. White – Croquis de la entidad antropomorfa y el ovni confeccionado por el protagonista Carlos A. Díaz.

En esas maniobras, lograron desprenderle de la camisa y la camiseta, a la vez que le arrancaban algunos pelos de donde lo sujetaban, los que quedaron adheridos a sus ropas. En opinión del protagonista, las figuras trataban de arrojarlo fuera de la esfera, al parecer, a través de las paredes.

Ante la tenaz oposición, comenzó a sentir que le habían cortado el aire y se le nublaba la vista, hasta desvanecerse nuevamente. Fue lo último que recuerda en el inte­rior de la esfera.

E – La te1eportación: Siempre de acuerdo al relato de Díaz, éste apareció durmiendo boca abajo, ahora completamente vestido y junto a su bolso. Eran alrededor de las 15 y estaba a unos 30 metros de la carretera, en un paraje que le resultaba desconocido. El Sol estaba alto y le afectaba la vista. Miró su reloj y descubrió que permanecía dete­nido a las 3,50 horas.

El hombre que lo había despertado, le dijo que estaba cerca de Buenos Aires, a unos 30 minutos de la estación Retiro. Le explicó al desconocido lo que le había ocurrido, pero éste se mostró algo incrédulo. Representaba unos 45 años y no quiso dar su nombre, pero trató de ayudarle y lo acercó con su Fiat 1500 multicarga ce­leste hasta la zona de Retiro, a unos 300 m del Hospital Ferroviario.

II – SINTESIS INVESTIGATIVA

A – La personalidad del testigo

a) Su vida cotidiana: Carlos Alberto Díaz nació en Ingeniero White hace 28 años. Completó sus estudios primarios y pasó a desempeñarse hace seis años co­mo operario en el Ferrocarril Gral. Roca, en los talleres de Tracción 04 Ing White - interpr artíst de la supuesta exper vivida por C A Díaz -ilustró B G Mecánica de esa localidad. Está casado hace seis años y tiene una hija de seis meses de edad. Sus padres y sus seis hermanos residen en su mayoría en Bahía Blanca.

Ing. White – Interpretación artística de la supuesta experiencia vivida por C. A. Díaz (ilustró B.G.).

A propósito de su familia paterna, Díaz nos comenta con especial satisfacción que, a raíz de lo ocurrido, su madre lo frecuentaba de un modo desacostumbrado.

b) Una aproximación psicológica: Mediante la observación directa y dos entrevistas llevadas a cabo apenas días después de producido el hecho, pudimos efectuar con la asistencia de la licenciada en psicopedagogía Mónica M. Simonetti, un estudio acerca de la personalidad del testigo.

Se trata de un sujeto de inteligencia rápida y vivaz, pero sin profundidad. De reacción superficial, se muestra impulsivo y poco tenaz. Tendencia al trabajo mecánico y al pensamiento concreto. Sus sueños son un reflejo de la vida cotidiana.

El estudio incluyó una batería de pruebas, de tipo proyectivas, negándose sin argumentos precisos a que se le administrara el test de la familia.

Denota inseguridad, marcada dependencia materna, aislamiento, y signos de padecimiento subjetivo.

Revela un gran monto de ansiedad. En sus rasgos esenciales, presenta a Díaz como un individuo sanguíneo, fuerte, impulsivo, inclinado a exagerar y a veces imprudente en la emisión de sus juicios. Tiene buena memoria (mayor para los colores que para las formas) y predomina en él el sentimiento, y aunque es activo, es inconstante. Sujeto de relativa perseverancia y propenso a la depresión. No quiere estar solo, pudiendo volcarse al exterior más por una necesidad afectiva.

B – En el terreno, la vecindad y el trabajo

05 Ing White (a) El protagonista junto a la columna de alumbrado, donde se inició el comentado periplo Ingeniero White es una localidad portuaria, con población netamente obrera, situada a 9 km al sud-sudeste de la ciudad de Bahía Blanca, y a unos 650 km al sudoeste de Buenos Aires.

Ing. White (a) – El protagonista junto a la columna de alumbrado, a metros de donde se inició el fenomenal periplo.

El lugar indicado por Díaz, donde se habría producido la abducción, se sitúa a mitad de cuadra de Daniel de Solier, al 3900. De un lado, hay una serie de casas, y del otro, un amplio descampado de unos diez mil metros cuadrados. Pese a una prolija revisación, no se pudo hallar ningún tipo de marcas ni indicios que permitieran suponer que allí ocurrió algo inusual.

Con posterioridad, consultamos un buen número de familias de la zona. En todos los casos, nadie hubo escuchado ni observado alguna cosa extraña el día en que nuestro protagonista declara haber tenido su experiencia. Ni han rumoreado quién lo haya hecho. ­Tampoco los perros guardianes Parecen haber delatado alguna anormalidad.

Respecto al movimiento habitual de gente, a la hora indicada por Díaz, los vecinos coinciden en que hay una considerable cantidad de personas que se dirigen o regresan de sus trabajos, aún los domingos, por el tipo de actividad desplegada en la zona. No obstante, Díaz afirma no haber visto persona alguna en las cercanías.

La opinión de los compañeros de trabajo ferroviario, califica a Díaz como un hombre de sanos sentimientos y buen compañero. Sobre el episodio, nadie arriesga un juicio categórico, ni en favor ni en contra.

C – Los medios de transporte

06 Ing White (b) El protagonista dialogando con un periodista bahiense Según las averiguaciones realizadas en la empresa de colectivos de la línea 500, ésta es la única que dispone de un servicio nocturno entre Bahía Blanca e Ingeniero Whi­te. Después de las 23 horas, su actividad se extiende cada 30 minutos.

Ing. White (b) – El protagonista dialogando con un periodista bahiense a poco de ocurrir el caso.

Alrededor de la hora y lugar indicados por Díaz, un colectivo partió a las 3,30 de la madrugada de la Plaza Rivadavia, demorando unos 25 minutos regulares para cubrir los 9 km, hasta la segunda localidad. Se infiere, entonces, que el presunto transporte colectivo tomado en ese lugar por el testigo, debió pasar a las 3,55, por lo cual puede observarse una notable contradicción entre los datos de la empresa y los dichos del testigo, quien declara haber salido de su trabajo a las 3,05 y llegado a Ing. White a las 3,30, siendo materialmente imposible hacerlo bajo las circunstancias descritas.

A consecuencia de este hallazgo, la investigación fue orientada hacia los transportes públicos que hubiera en esa fecha, que unieran Bahía Blanca con Buenos Aires, último punto de su agitado viaje alienígeno.

El primer tren que partió ese domingo, rumbo a Plaza Constitución, en Buenos Aires, era el 142 procedente de Zapala, “La Estrella del Valle”, pasando por Bahía Blanca a las 7,07, debido a un retraso de 52 minutos, para llegar finalmente a Buenos Aires a las 16,10. Este dato también tendrá gran importancia.

D – En el hospital

07 Ing White - Hospital Ferroviario Central, en Buenos Aires, adonde recurrió C Díaz tras su aventura Varias debieron ser las tentativas realizadas en el Policlínico Ferroviario Central, de Buenos Aires, procurando una información genuina sobre este caso, pues la reserva profesional con respecto a la historia clínica del paciente y a la intervención policial que lo rotula, obraron en contra.

Ing. White – Hospital Ferroviario Central, en Buenos Aires, adonde recurrió Carlos Díaz tras su aventura sideral.

Por fin, pudimos acceder al expediente y conocer con absoluta exactitud el diagnóstico y evolución de Díaz, durante todo el proceso de su internación. De esta manera, saliendo al cruce de las más disparatadas versiones que circularon, logramos confirmar que Carlos Alberto Díaz fue internado, a requerimiento suyo, con el propósito de estu­diar la evolución clínica de un presunto post-shock emocional, a las 18,50, aunque se hizo presente alrededor de las 17,30, siendo destinado al 8° piso, donde funcionan las salas de neurocirugía.

Nótese aquí que la hora de llegada y posterior internación (debidamente registrado en el nosocomio) no coincide, nuevamente, con las declaradas por Díaz, por una diferencia superior a una hora.

Durante el curso del lunes 6 fue examinado por el Dr. Ferrara, quien ratificó el diagnóstico que le efectuó la Dra. Stanek el día anterior, acerca de su absoluta normalidad. Por tal razón, le prescribió un tratamiento de reposo y dieta normal liviana, sin medicamentos.

Esa tarde, el neurocirujano Francisco Macrina tuvo una entrevista con Díaz, señalan­do que “el curso del pensamiento sigue un ritmo normal” y que en su contenido “no apa­recen ideas que puedan relacionarse como patológicas”. El EEG tampoco mostró signos.

El médico Di Santo agregó que en el momento del examen, Díaz se hallaba tranquilo, lúcido y bien dispuesto para la reunión, atendiendo y entendiendo las preguntas formu­ladas. Sus respuestas fueron adecuadas, con palabras precisas. El curso del pensamien­to siguió un ritmo normal, sin alteraciones sensoperceptivas ni marcadas alteraciones emocionales. Diagnóstico diferencial: epilepsia emocional o síndrome diferencial.

Como resultado de lo expuesto, el equipo médico resolvió darlo de alta, dejando nuestro testigo el policlínico en la tarde del miércoles 8 de enero.

Continuará…

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