Günther (Gral. Pinto): Seres del espacio… terrestre (Final)

GÜNTHER (Gral. Pinto): SERES DEL ESPACIO… TERRESTRE

Roberto Banchs

CONCLUSIONES

La versión que nos ha brindado la revista Cuarta Dimensión, en su número 17, corres­pondiente a febrero de 1975, está embelezada por un solo relato, el de Carlos Balvida­res, bajo el prisma de su autor, Omar R. Demattei, quien se confiesa íntimamente con­vencido de la hipótesis extraterrestre y de la autenticidad de los episodios de Villa Bordeu (D. Llanca) y Günther, o General Pinto (Balvidares). Sin embargo, como rasgo de honestidad y tras la reinvestigación emprendida, admitió que “debía ahora replantear todo el caso”, apesadumbrado por las circunstancias.

Günther8 Este giro se debe, especialmente, al testimonio fidedigno de Manuel Balvidares quien da muestras de un mayor ajuste a la realidad, y desmitifica algunos aspectos involuntariamente cometidos con anterioridad, aportando además ciertos datos de gran interés.

General Pinto, croquis de los dos testigos.

La descripción general de la observación, no presenta notas salientes que revelen un incidente de características asombrosas. Ellos han visto un grupo de personas que merodean el campo, con una conducta que podríamos denominar “humana”, y que se van de la misma forma que -suponemos- han venido: caminando. E1 detalle “desencadenante” es la impresión de que lo hacían sobre la superficie del agua. Y “esto no es cosa buena”…

Los testigos parecen no haber tenido en cuenta que el terreno anegado pudiere no haber sido tan profundo como sospechan, o que, a poco menos de un centenar de metros no percibieren que estaban pisando tierra firme, y dando zancadas para evitar los charcos.

La vestimenta de la mujer no tiene nada en particular, a excepción de la usada por los dos varones que la acompañaban. Ella emplea unas prendas ¡típicas de la época! Un suéter (sweater) negro con escote en “v”, pantalones ajustados, y -especialmente- unas botitas tres cuartos con la caña volcada hacia afuera, como aparece en la moda de los años setenta. Sus cabellos largos cayendo sobre los hombros le dan también un aspecto joven, más allá de su esbelta figura.

Pero hay otros indicios que nos hacen sospechar acerca de su presunta procedencia extraterrestre (al menos, el título de la imagen alusiva que recrea la tapa de la antes citada revista, reza: “Aparecen SERES DEL ESPACIO en la Provincia de Buenos Aires”):

Günther9 1) Los malabarismos de la mujer, haciendo “caballito” sobre los hombros de uno de sus acompañantes, y bajar pegando un saltito.

2) La presunta proclamación política que al parecer hace la extraterrestre al gritar: “¡Viva Perón!”, reivindicando así -al modo que lo haría cualquier mortal de estas tierras- las causas justicialistas[1].

3) Las huellas de pisadas que se encontraron, asemejan más al calzado -con tacones y punteras- de la mujer, que a “garras con uñas filosas”, como se adujo en la ocasión.

Boceto del calzado y de la figura femenina.

Respecto al objeto observado, redondo, de unos 6 u 8 m, que brillaba, es coincidente la apreciación de ambos testigos, para quienes tenía la apariencia de nailon (nylon). A pesar de la insistencia de los expertos en ovnis en llamarle “astronave”, Manuel se manifiesta categórico: “Yo lo único que digo es que era una bolsa de nai1on, que bri­llaba como un vidrio” (en rigor, alude a: “bolsas de polieti1eno”).

Lejos de parecerse a los diseños que suelen atribuirse a los “platos voladores” o naves, presuntamente venidos de otros mundos, la descripción que proporcionan ambos testigos se corresponde a la de un globo meteorológico.

En efecto, el globo portador acostumbra tener forma esférica y -aunque de dimensiones variables- se construyen de varios metros de diámetro, con una envoltura impermeable de poliéster o polietileno especialmente tratado, de 20-50 micrones, transparente o con una mem­brana brillante, por refle­xión de los rayos solares. Los globos son inflados li­geramente con gas helio (He) lo cual les permite adoptar la redondez que luego los ca­racteriza. Cientos de ellos, a razón de tres unidades diarias, habían sido lanzados en la Argentina con anterioridad y seguidos -incluso- a través de una de red de rastreo terrestre y satelital (7).

Esta hipótesis tiene mayor asidero que la idea de los extraterrestres viniendo a la Tierra en globos o -como describen los testigos- en una “bolsa de nailon”.

Cuando se dio a publicidad el episodio, el dueño del campo ya había fallecido. Sin embargo, mencionemos como hecho -quizá- significativo que Diego Ernesto Urricariet fue el director de “Fabricaciones Militares”.

Günther10 Cómo sería posible que padre e hijo Balvidares, de buena fe, hayan interpretado erróneamente un episodio en apariencias fútil. Resulta obvio que estas personas, habituadas a la rutina del ambiente rural -donde la fábula y la superstición se desarrollan con proverbial facilidad- han visto algo fuera de lo común.

Globo sonda del programa Eolo. En tierra se los somete a diversos ensayos. De Rev 2001, año 1972.

En nuestra opinión, es probable que los testigos, impresionados por los sucesos de la tarde, de los cuales ellos fueron testigos, y habiendo tomado conocimiento a través de la radio (esa mañana o por la tarde momentos antes, conforme a lo que declaran) del relato del camionero Dionisio Llanca, hicieran una fácil asociación, propiciando una tentativa de respuesta a lo extraño de su visión.­

© R. Banchs 1996

Referencias:

(1) Demattei, Omar R. “Caso Balvidares – Aparecen Seres del Espacio en la Provincia de Buenos Aires” en: Cuarta Dimensión, Buenos Aires, N° 17, febrero 1975; ps. 1 y 26/32.

(2) Zerpa, Fabio. El ovni y sus misterios, Cielosur, Buenos Aires, 1978; ps. 152/157.

(3) La Nación, Buenos Aires, 2 noviembre 1986, 3ª sec., p. 8.

(4) La Época, Buenos Aires, 18 octubre 1945, ps.1 y ss.; Clarín, Buenos Aires, 15 y 17 octubre 1995, supl.

(5) Ambrosetti, Juan B. Supersticiones y 1eyendas, Castellví, Santa Fe, 1967, cap. l, “Supersticiones gau­chas”, p. 168.

(6) Colombres, Adolfo. Seres sobrenaturales de la cultura popular argentina, Edic. del Sol, Buenos Aires, 1986, ps. 72 y 187.

(7) Espace Information, CNES (Centre National d’Etudes Spatiales), Toulouse, FR., N° 9, 3e./4e. trimestres 1976, ps. 5/8.

Cfr.: 2001-Periodismo de anticipación, Buenos Aires, a. 5, N° 42, s/m, 1972, ps. 48/51.


[1] Juan Domingo Perón fue presidente argentino en los años 1946 y 1951, hasta su derrocamiento en 1955. Luego de un exilio de 18 años, regresó al país -precisamente- en junio de 1973, y asumió nueva presidencia en sep­tiembre de ese año. Muere en julio de 1974.

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