Leyes y cárceles en el mundo prehispánico

LEYES Y CARCELES EN EL MUNDO PREHISPÁNICO

Por Juan José Morales

Los partidarios acé­rrimos de la ley y el orden y de aplicar mano dura contra los delincuentes se habrían sentido muy a gusto en el mundo prehispánico… hasta que les tocara caer en manos de la justicia. Los puré­pechas o tarasca s, por ejemplo, no tenían contemplaciones con los ladrones y homicidas, pero tampoco con los adúlteros, y quien desobedeciera al rey ter­minaba en el cadalso.

Según las normas actuales, las sociedades prehispánicas podrían considerarse extrema­damente puritanas, como lo demuestran los castigos aplicados a la homosexualidad, la sodomía y el incesto. El adulterio también implicaba exponerse a la pena de muerte, aunque -a diferencia de las normas judeocristianas e islámicas- este castigo no era automático y en algunos pueblos se aplicaba a los hombres, no a las mujeres.

Un estudio de la criminólo­ga veracruzana Bernarda Reza Ramírez señala que aztecas, mayas, zapotecos y purépechas tuvieron sistemas de justicia muy simples que no pretendían en modo alguno rehabilitar al delincuente o segre­garla de la sociedad, sino imponerle un castigo inmediato, por lo gene­ral muy riguroso, o la reparación del daño que hubiera ocasionado.

Los aztecas castigaban los robos comunes con esclavitud, hasta que el delincuente restituyera con su trabajo el monto de lo robado. Pero en algunos casos, como el hurto de maíz en el campo, la pena era de muerte, que podía ser por lapidación. Con la muerte sancionaban también el incesto, la sodomía, el asesinato -incluso de un esclavo-, el lesbianismo y la homosexualidad. En este último caso, el castigo era atroz, pues al sujeto activo se le empa­laba y al pasivo se le arrancaban las entrañas por el ano.

Entre los mayas el robo era también duramente sancionado, incluso con la esclavitud. Igual castigo se aplicaba a quien no pagara sus deudas. En cambio, para quien cometía homicidio culposo pero no intencional había cierta lenidad y el asunto se zanjaba con una indemni­zación pecuniaria a los deudos de la víctima, que usualmente se daban por satisfechos con ello. La pena por matar a un esclavo -así fuera deliberadamente- se redu­cía a compensar económicamente al dueño.

TATUAJES

Por supuesto no en todos los casos las penas eran de muerte, escla­vitud o indemnización, también las había de azotes, mutilación o deshonrosas y hasta degradantes. Entre los zapotecos, la embriaguez y la desobediencia a las autoridades ameritaban flagelación; los aztecas castigaban la calumnia cortándole los labios y a veces las orejas al culpable; entre los mayas, a quienes cometían ciertos delitos menores, se les rapaba para exponerlos a la vergüenza pública, pero tam­bién condenaban a los funcionarios públicos corruptos a una forma de humillación o vindicta popular que quizá mucha gente quisiera ver restablecida: ante todo el pue­blo, en una ceremonia en la plaza principal, se les tatuaban en ambas mejillas figuras alusivas a sus deli­tos, que debían llevar como estigma el resto de su vida.

Entre los mayas la actividad sexual era muy riesgosa. Corromper a una virgen se castigaba con la muerte. A los violadores se les mataba lapidándolos, con la participación del pueblo entero. Igual sanción se aplicaba a los respon­sables de estupro, pese a que en este delito no se ejerce violencia ni se somete por la fuerza a la vícti­ma sino únicamente se le seduce mediante engaños. Y las prácticas homosexuales masculinas se casti­gaban con la muerte en un horno ardiente.

Entre los zapotecos la mujer adúltera se exponía a recibir sen­tencia de muerte, pero podía ser perdonada por el marido, aunque después ya no podía vivir con ella. El amante de la adúltera debía pagar una multa y si tuvo hijos con ella, trabajar para mantenerlos.

Los mayas también castigaban el adulterio femenino, aunque no con la muerte e igualmente dejando en manos del esposo la potestad de ejercer la pena, que -curiosamen­te- no recaía sobre la mujer sino en su cómplice, quien era entrega­do al marido ofendido. Éste tenía la opción de perdonarlo o matarlo con sus propias manos. Para la mujer se consideraban suficiente castigo la vergüenza y la infamia públi­cas a que era sometida. No deja de ser notable que los mayas fue­ran tan considerados con las adúl­teras, a las que en cambio los antiguos cristianos daban muerte por lapidación, castigo aún vigente en la ley islámica.

CERCADOS Y JAULAS

Como no existía el concepto de penas de prisión a largo plazo ni, mucho menos, de rehabilitación del delincuente, no había cárceles propiamente dichas, en el sentido de lugares de confinamiento per­manente. Sólo se usaban cercados y jaulas de madera a modo de encie­rro provisional, en tanto se les apli­caba la pena correspondiente, para prisioneros de guerra, delincuentes, esclavos fugitivos recapturados y otros individuos.

“Una cárcel como las que fun­cionan en la actualidad no era necesaria -comenta en su estudio la criminóloga Reza-, ya que los castigos eran tan severos y crue­les que el infractor necesitaba una tumba, no una cárcel”. Lo anterior, sin embargo -añade- no debe hacer pensar que los antiguos mexi­canos vivían en la anarquía o tenían sociedades primitivas. Simplemente “Sus valores eran diferentes y si actuaban de manera tan brutal, era porque anteponían la seguridad social a la individual. En la Europa medieval se dieron casos tanto o más brutales que en el México pre­hispánico”.

En efecto, si se han de hacer comparaciones, los conquistadores españoles tenían prácticas horri­pilantes, como matar a los here­jes quemándolos vivos en la hoguera o -si se apiada­ban de ellos- mediante el garrote vil, una forma de estrangulamiento lenta, prolongada y muy dolo­rosa. y hasta donde se sabe, aztecas, mayas, zapotecos y purépe­chas no emplearon la tortura para arrancar confesiones a los presun­tos delincuentes, como Inquisición.

4 Comments

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  1. YURY
    YURY agosto 18, 2009 at 10:44 pm .

    me da mucho gusto encontrar información sobre este tema ya que para conocer como han ido evolucionando las penas y mas aun la de prisión se debe comenzar por entender nuestra historia y como eran castigadas las conductas antisociales.
    muchas gracias por la referencia

  2. yesenia
    yesenia octubre 5, 2009 at 7:43 pm .

    me podrias dar la fuente , muchas gracias BUENA INFORMACION

  3. Felipe
    Felipe febrero 22, 2013 at 3:44 am .

    Muy buena informacion, muy util para un trabajo que estoy haciendo. Pero me podrias dar las fuentes? Gracias

  4. sandra cisneros
    sandra cisneros julio 29, 2013 at 7:52 pm .

    MUY BUENA INFORMACIÓN,Y MUY ÚTIL PARA MI TAREA DE HISTORIA

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