Villa Bordeu (BA): El affaire Llanca (Final)

VILLA BORDEU (BA): EL AFFAIRE LLANCA

Roberto Banchs

CONSIDERACIONES FINALES

Debemos mencionar a las primeras investigaciones que alertaron sobre la proba­ble mixtificación del episodio, formulada por Daniel Dimieri y Horacio Alaimo, de Bahía Blanca; y a la más reciente realizada por Gui­llermo Roncoroni, de Buenos Aires, las cuales han permitido -en ambos casos- ampliar y corroborar aquellas sospechas.

Llanca7Ruta nacional No. 3, por donde circula Llanca con su camión antes del encuentro.

Lo expuesto hasta aquí se constituye, pues, en prueba suficiente para descalificar al único testigo y protagonista del caso y, como consecuencia reducir a la minina expresión la fiabilidad del testimonio ofrecido.

A pesar, hemos de considerar seguidamente tres aspectos fundamentales de la investi­gación, de los que pueden desprenderse algunas hipótesis explicativas:

a) La lesión cerebral: En el primer informe que hemos publicado denunciamos que Dionisio Llanca tenía una lesión cerebral que jamás había sido revelada por quienes abordaron el caso apenas ocurrido. Ante nuestra inquisitoria, se nos adujo que “¡fueron los ex­traterrestres quienes se la produjeron con el guantazo!”. Sin alcanzar a comprender cómo era posible que semejante aspecto de la investigación no fuere considerado, hasta silenciado, sólo se adujo que “este tema es también muy difícil de encarar…” (¿!), agregando que tal lesión, en el lóbulo temporal derecho, se produjo en extrañas circunstancias (2).

Sin embargo, no hay indicios firmes de que la lesión haya sido provocada (pudiendo ser congénita) y, menos aún, por los ocupantes de la nave. Si se pretende explicarlo de este modo, recordemos que el hematoma que supuestamente le ocasionaron a Llanca se encontraba en el arco superciliar izquierdo, en la zona del lóbulo frontal, y difícil­mente pudo haber repercutido sobre el temporal derecho, situado en otra región craneana.

En cambio, la versión que aporta Roncoroni señala que se trataba de una lesión cere­bral cruzada localizada en el lóbulo occipital, remitiéndose al testimonio que habría ofrecido uno de los facultativos. A ese respecto, hemos de describir los signos funda­mentales de las lesiones localizadas en esta área.

Tales lesiones suelen provocar trastornos de tipo visual, tales como alucinaciones visuales de centelleos, bolas o puntos luminosos. Al lado de los sensovisuales existen alteraciones psicovisuales cuando se afecta, en particular, la cara externa del lóbulo occipital. Se origina entonces una ceguera psíquica: el sujeto ve a los objetos, pero no los identifica. La presunción de este síndrome en Dionisio Llanca se muestra llamativa y propondría un replanteo sobre la generación de los hechos.

Llanca8Ruta de camiones y de encuentro con extraterrestres.

b) El coeficiente intelectual: Otro de los factores que respaldan ese argumento es el grado de inteligencia, o coeficiente intelectual (CI) pobrísimo que presenta Dioni­sio Llanca: se encuentra en el límite de la deficiencia mental.

Lo importante por destacar es que, cuanto menor es el CI, menos confiable ha de ser la opinión del sujeto, porque el juicio o valoración sobre los objetos y situaciones (la realidad perceptual) son apreciados y comprendidos por él a través del prisma de su capacidad intelectiva. De ahí que se admite científicamente que el individuo con bajo coeficiente es proclive a la fabulación, al situarse más distante de la realidad que lo circunda.

En tal sentido, es probable que D. Llanca acuse un nivel intelectual muy bajo como para urdir conscientemente y por sí solo semejante historia. Pero lo más notable sea quizá que un sujeto con tal dotación mental, jamás habría podido observar y describir tan abundantes y ricos detalles de su experiencia.

Caben estas explicaciones para la aparente incongruencia:

l. la inducción de situaciones imaginarias -consciente o inconsciente- mediante la técnica de introyección psíquica por parte de otras personas, antes o durante las pruebas hipnóticas.

Al parecer, es factible crear en la psique de un individuo una historia que tendrá que contarse de nuevo únicamente en estado hipnótico. Por ejemplo, por “inducción psí­quica” a través de medios audiovisuales (un “buen dibujante” que construyó una secuen­cia gráfica del suceso, pudiere haber ayudado a fijar en la mente de Llanca lo que luego habría descripto o repetido).

2. la creación de fantasías oníricas, exclusivamente en el ámbito del testigo.

Llanca9 Bosquecillo de eucaliptus.

Es posible que Llanca tuviere un paroxismo parcial, conforme a lo que revela el psicodiagnóstico anteriormente citado (punto 11, personalidad de tipo epiléptica, etc.), de características sensitivas e ideativas. O bien, que Llanca haya sufrido inicialmen­te un trastorno visual provocado, quizá, por un golpe accidental mientras cambiaba la rueda al momento de observar “la luz amarilla que avanzaba por la ruta”, cuyo origen pudo ser los faros de un automóvil. Víctima de un estado de profunda confusión mental, fue presa de sus pro­pias fantasías y temores, y de las ajenas, con la añadición y deformación de toda una historia con extraterrestres.

c) Hipnosis y narcoanálisis: Lo que ha procurado darle fuerte sustentación al incidente fueron las declaraciones de Dionisio Llanca hechas bajo hipnosis y pentotal que, como la ciencia lo afirma, son de acuerdo a la verdad concebida por el sujeto, ya que difícilmente (aunque no es imposible) se podría mixtificar bajo sus efectos. Así es como en muchos casos refleja la realidad de los acontecimientos, pero no siempre.

Precisamente, uno de los factores que estimulan la creación de fantasías oníricas es este tipo de pruebas. Incluso, parece probable que quienes presentan lesiones como las descritas y, todavía, con un bajo coeficiente (CI), se encontrarían más propensas a alucinar objetos y situaciones.

A esto debe sumarse también que para la realización de las pruebas se han empleado algunos especialistas vinculados previa y favorablemente al tema ovni, lo que implica un convencimiento de los propios hipnólogos a través de sus deseos o convicciones. Quieren de este modo un resultado afirmativo e inducen la respuesta. Asimismo, cual­quier persona sometida a una presión psicológica a cargo del agente, por zafarse de esa presión, puede narrar hechos que nunca ha visto o experimentado.

Por las razones apuntadas, las confesiones o declaraciones efectuadas bajo hipnosis no son válidas en ningún tribunal, como tampoco lo son las que se producen estimuladas por cualquier tipo de drogas (pentotal, thionembutal, etc.).

En suma, el valor de las drogas y pruebas hipnóticas ha sido muy discutido, pero se admite que en ese estado inconsciente no hay garantía de que lo afirmado por el sujeto sea cierto, pues es muy frecuente que se trate de un delirio oniroide, en el cual el individuo habla de lo que desea o teme que haya sucedido, más de lo que en realidad ha pasado.

Como ocurrió en España, cuando el novelista y viejo tahúr de la ufología hispana Antonio Ribera pretendió forjar y sostener el llamado “Caso Perfecto” de Aluche (4), el episodio argentino tampoco ha podido resistir a una desapasionada investigación. Por consiguiente, con el peso de los datos disponibles, creemos que ya no será posible se­guir afirmando clamorosamente que el testimonio de Dionisio Llanca respecto al caso de Villa Bordeu merece alguna confianza.

© R. Banchs, 1996

Referencias

(1) Banchs, Roberto. “Affaire Llanca: El gran fraude”, en rev. Stendek, N° 34, ps. 2/8, Barcelona, diciem­bre 1978.

Banchs, Roberto. “’Más (y punto final) sobre el affaire Llanca”, en rev. Stendek, N° 43, ps. 25/26 y 45, Barcelona, marzo 1981.

(2) Zerpa, Fabio. “El encuentro más estudiado”, en rev. Mundo Desconocido, N° 35, ps. 56/59, Barcelona, mayo 1979; y Cuarta Dimensión, N° 64, ps. 56/59, Buenos Aires, junio 1979.

(3) “Caso Llanca – Análisis retrospectivo de un contacto”, edic. especial, UFO Press, ps. 1/13, Buenos Aires, marzo 1979; Cfr.: Roncoroni, Guillermo. “El caso Dionisio Llanca”, edic. especial, CIU, Buenos Aires, mayo 1983.

(4) Ribera, Antonio. Un caso perfecto, Plaza & Janés, E. de Llobregat, 1975. Poher, Claude. “Un perfecto fraude”, en rev. UFO Press, N° 7, ps. 11/16, Buenos Aires, abril 1978.

(5) Papers d’ ovnis, Barcelona, N° 9, II época, mayo-junio 1998, p. 19.

NOTAS ASOCIADAS

ANEXO 1

Llanca10Vista del lugar donde estacionó D. Llancay fue abducido.

De Bettina Allen: Un año después de aparecer aquel primer artículo (vse. ref.1), la Lic. Bettina Allen, estrechamente vincu­lada a la controvertida investigación, parece haber querido salvar los papeles, al señalar: “El efecto fenómeno ovni no es inmediato, es muy posterior y fácilmente enmascarable con cualquier anomalía psicológica.

“Se han observado dos factores que producen las anomalías mencionadas: a) Sugestión post-hipnótica por parte de los tripulantes del Vehículo No Identificado hacia sus testigos; b) Captación de la longitud y frecuencia de onda mental de los testigos por parte de los ocupantes de la nave y, a posteriori, tentativas de contacto telepático con los mismos (…).

“Los efectos post-avistamientos son altamente marcados dado que se encuentran bajo la influencia de los factores a y b inducidos por parte de sus captores, los extraterrestres, que lo secuestraron aquel 28 de oc­tubre de 1973 en las cercanías de Villa Bordeu.

“En varias ocasiones privadas con él pude comprobar que el hombre no logra unificar su sentir y su actuar. Una fuerza superior lo lleva a comportarse de forma extraña, casi demencial.

“Dicha actuación da lugar, como es muy lógico, a la negación de la realidad del caso. Las órdenes post-hipnóticas que, hasta el día de hoy es víctima Dionisio Llanca, no son las normales que se imparten a un paciente. Son contradictorias, carentes de armonía, casi demenciales. Se encuentra a merced de costumbres descono­cidas para el género humano, pero su desconocimiento del lenguaje psíquico extraterrestre lo lleva a actuar de manera infraterrestre” (en: “Consecuencias de…, Cuarta Dimensión, N° 70, Bs.As., dic.1979, ps.50/52).

ANEXO 2

HilaryEvans2 De Hilary Evans: El episodio ocurrido en la madrugada del 28 de octubre de 1973, en Villa Bordeu, ha sido ampliamente difundido a través de periódicos, libros y revistas especializadas. El interés despertado condujo al excelente investigador inglés Hilary Evans a formular algunas reflexiones que estimamos de gran valor por su agudeza crítica. Las mismas nos las hizo llegar su autor el 5 de enero de 1988, antes de la publicación de su libro The Myth of Exttaterrestrial Visitation. He aquí lo que nos dice:

El caso de D. Llanca constituye un despliegue de muchas de las características grotescas y paradójicas de los encuentros con abducciones. Esta experiencia tiene lugar cuando está solo, en un lugar aislado, a la noche tarde. Nadie más ve la nave espacial luminosa y brillante, con excepción del testigo que es llevado a bordo, y de retorno a la Tierra. Lo que los abductores le dicen a Llanca es plausible, pero apa­renta adecuarse de manera muy escasa para justificar la visita de los seres. El mensaje de éstos es como una repetición de aquellos mensajes de casi cualquier visitante extraterrestre. Las razones de los seres para elegir a Llanca son apenas convincentes.

Al mismo tiempo, no puede caber la duda de que algo extraordinario le ha ocurrido. Nosotros podríamos rechazar su historia sobre la base de su improbabilidad, pero no podemos desaprobarla, ni tam­poco ofrecer una historia alternativa en términos de que Dionisio haya podido sufrir un ataque de ladro­nes (él tiene una considerable suma de dinero que lleva consigo y que aparece intacta en el momen­to en que llega al hospital; su camión no ha sido tocado, y sus documentos están todavía en la cabina del vehículo). Es una situación estancada, sin salida.

En consecuencia, ¿cómo puede encajar el incidente Llanca con nuestros tres modelos explicativos?:

El modelo de educación cósmica (n: L. Sprinkle) no parece adaptarse al caso de modo alguno. Llanca no se transforma de ninguna manera en un ciudadano cósmico después de su aventura y no hay diferencia con su personalidad anterior; él es simplemente una persona planetaria aturdida y conmovida.

¿Podría ser un sistema de control responsable de lo que podría convertirse en un plan más grande de manipulación por parte de alguna fuerza que esté utilizando a los platillos volantes como una cobertura con fines que sean menos claros? Es difícil apreciar en qué cuantía la experiencia de Llanca podría formar parte de un plan más vasto. Si sus abductores son pseudo-entidades que están desempeñando el rol de una mascarada elaborada, alguien parece haberse metido en grandes dificultades con el fin de no haber logrado nada; cualquiera podría haberse puesto razonablemente metas por lograr.

¿Explica el modelo de psicodrama el caso un poco mejor? Existen muchas explicaciones de que algo de este tipo está teniendo lugar. La amnesia de Llanca y su subsecuente recuerdo constituyen efectos menta­les, y supone un origen mental: Mientras dichos efectos pudieren haber sido impuestos sobre Dionisio por sus abductores, es más probable que los efectos sean el resultado de un proceso psicológico.

Llanca11 El grupo GIE intervino rápidamente y dio su versión del episodio.

Las contradicciones e inconsistencias se adecuan mejor a la idea de que el incidente es una fantasía fabricada:

◘ Si sus abductores están dispuestos de una manera tan amable, ¿por qué lo arrojan a él en el campo, en unos corrales, en las primeras horas de la madrugada, luego de lo cual tiene que salir a tropezones y sin ayuda alguna hacia la ruta? ¿Cuál es la causa por la que ellos no lo llevan de vuelta al camión en donde tendría algún tipo de seguridad?

◘ El rayo de luz que lo transporta junto a sus captores a la nave espacial es simultáneamente tradicional del folclore y una característica recurrente de la ciencia-ficción; en otras palabras, un ítem de la fantasía arquetípica.

◘ Los seres se comunican con Llanca a través de la telepatía, pero entre ellos lo hacen en lenguaje oral.

◘ Aunque fuese la última moda en su planeta de origen, es poco probable que un viajante espacial de sexo femenino usara su cabello pendiendo libremente hasta la mitad de la cintura. El ser abductor de Llan­ca parece pertenecer más a un filme de Hollywood que a un encuentro ocurrido en la vida real.

◘ Existe una insistencia curiosa acerca del color amarillo: el incidente comienza con una luz amarilla, y los tres seres utilizan botas amarillas y guantes amarillos. La mitad superior de la nave es de un ví­vido color amarillo, y él ve todo lo que le ocurre durante el incidente contra un fondo amarillo. Una po­sible inferencia podría ser la luz amarilla brillante la que genere y, literalmente, dé color a toda la historia.

◘ Llanca se ve totalmente desequilibrado a causa de su experiencia. Sale con una chica, luego la abandona, como al vecindario donde vive. Cuando la muchacha se contacta con la familia de Dionisio, sus miembros le manifiestan a ella que no quieren tener más relación con él. Los investigadores se enteran que él sufre una lesión cerebral que podría favorecer la formación de alucinaciones bajo circunstancias apropiadas. ¿Tenía la lesión antes del incidente? ¿La adquirió durante el incidente, o durante el tratamiento subsiguiente?

Llanca12 El grupo local GIFE investiga de inmediato, pero la localización difiere unas de otras.

Roberto Banchs, uno de los investigadores más relevantes de la Argentina, especula que el encuentro de Llanca podría activar esta fantasía, o proceso imaginativo, quizá por un estimulo externo -la luz amarilla-, la cual actúa sobre un cerebro afectado por una lesión, propensa a activar experiencias de tipo sensoperceptivas, alucinatorias: estas experiencias adquirirán una forma a través de lo que el camione­ro de ideas simplonas había adquirido en el terreno de las ideas acerca de las visitas extraterrestres. Los elementos básicos para la fantasía existen en abundancia en la Argentina y, del mismo modo, en todos los países latinoamericanos; existe una rica literatura de visitas extraterrestres que se extiende desde lo serio hasta lo sensacional, y la prensa alimenta a sus lectores con una fuente de historias de conte­nido altamente dramático acerca de experiencias extraterrestres en una medida desconocida en otra parte del mundo.

Hilary Evans,

London

(Trad.: J. Failla)

ANEXO 3

De Antonio Ribera: En septiembre de 1981, en su número 45, la revista de Barcelona Stendek reprodujo una extensa carta del pionero y ampliamente conocido divulgador catalán Antonio Ribera Jordá. Con estilo ácido y con sobrada soberbia, intenta una defensa del caso. Y su mejor manera de empezar es revelando sus encendidos prejuicios: “Una de las cosas peores que le pueden suceder a un hispanoamericano, es acertar en algo”. Y continúa: “En el terreno de la ufología, que es lo que aquí nos interesa, si uno tiene la desgracia de presentar un caso aparentemente inatacable, bien documentado y mejor investigado, ya puede prepararse, porque empezará para él un calvario (…) Digo esto a propósito de los desaforados ataques de que ha sido objeto el llamado caso Bordeu, protagonizado por el camionero argentino Dionisio Llanca, caso recogido y presentado en la obra de mi buen amigo Fabio Zerpa, El OVNI y sus Misterios (Ed. Nauta, Barcelona, y Cielosir Editora, Buenos Aires), que yo epilogué” (…).

“Pero no. Todo esto es humo de pajas para el arquitecto Roberto E. Banchs, quien se resiste a aceptar que el caso Llanca pueda ser no así de cierto… pese a su evidente coherencia interna, y a que el joven camionero evoca bajo hipnosis una situación típica en otras abducciones, desde los Hill al caso inglés de Avely o el español de Julio F. (…) Pero hay más. Banchs dice que Llanca tenía una lesión cerebral cruzada (…) Pero no termina ahí todo, no, señor. Además, el pobre Dionisio tenía un coeficiente intelectual pobrísimo, lo cual hacía de él un “débil mental” (…).

Ribera20 “Y ahora yo pregunto: ¿qué país es la Argentina, en que se permite a los débiles mentales que sufren además alucinaciones visuales, conducir un camión Dodge como medio para ganarse la vida? ¿Es que Dionisio, para obtener su carné de 1ª (o su equivalente en la Argentina) no había pasado previamente por rigurosos tests psicométricos, como es norma en España o en cualquier país civilizado? Después de ésto, me lo pensaré dos veces antes de ir a la Argentina, donde por lo visto los débiles mentales y personas que ven a los objetos, pero no los identifican, pueden conducir monstruos de diez toneladas (convertidos así en verdaderas bombas) por las carreteras nacionales.

“El último argumento esgrimido por Banchs, el de que Llanca acusa un nivel de psique muy bajo como para urdir conscientemente por sí solo semejante historia, se vuelve hacia él mismo como un boomerang. Precisamente no la urdió Llanca, porque éste se limitó a archivar en su subconsciente todos los detalles de la misma, que luego le fueron extraídos por el impresionante equipo médico que lo psicoanalizó mediante hipnosis y otros medios.

“Tal convencido estoy de que el caso Llanca es un caso auténtico de abducción, que voy a incluirlo con todos los honores en el libro sobre abducciones que estoy escribiendo (sic) para Editorial Planeta de Barcelona (…)”.

Esta carta no fue respondida. La juzgamos demasiada insolente y declinamos participar del llamado al escándalo, que -a fin de cuentas- le serviría únicamente para promocionar en forma pueril y vulgar su anunciado libro, a la par de resguardar el libro que nos dice haber epilogado.

No obstante, una respuesta ha sido esperada. Hemos dejado a Ribera su libertad de creencia, y ofrecido todos los elementos documentales para juzgar los procedimientos empleados en la investigación. Pero visto que su carta se sustenta en cómo pudo haber obtenido su licencia para conducir un sujeto con una presunta debilidad mental, sumado a una patología psicofuncional, huelga señalar que desconocemos las exigencias a que fuera sometido D. Llanca para conseguir la misma. No obstante, a modo de ejemplo, deseamos remitirnos a una nota periodística publicada en el acreditado diario Clarín, de Buenos Aires, del 14 de julio de 1988, p. 43, que lleva por elocuente título: “Le habrían dado registro de conductor a un ciego”.

Su contenido expresa: “Una investigación periodística denunció ayer que en el partido de La Matanza se habría otorgado una licencia de conductor a un hombre ciego de nacimiento. Según la denuncia presentada en un informe de Telefé Noticias, estaría involucrado un empleado del Concejo Deliberante, quien habría cobrado coimas para facilitar la entrega. El informe mostró, a través de una cámara oculta, a un presunto empleado que ofrecía, a cambio de una suma de dinero superior a la que se paga legalmente, la entrega de registros de conducir sin que se cumplan los controles de vista y de manejo”.

Reconocemos a don Antoni Ribera sus memorables obras sobre el tema, la que nos lleva a perdonarle sus exabruptos. Quizá sea una tardía revelación producida en abril de 1998 la que pudiere explicar su ardor por defender y propagar esta clase de eventos ufológicos. Por entonces, la revista española Enigmas publica una entrevista que le realizaron, donde el patriarca español afirma recordar haber sido abducido a la edad de diez años, por un ser de baja estatura, corpulento y cuadrúpedo, en coincidencia con la aparición de su último libro, Abducción (5). Todas las cosas tienen un límite. Tanto como el afán de objetividad y veracidad. Por eso, ¡escritor a sus tejados!

3 pensamientos en “Villa Bordeu (BA): El affaire Llanca (Final)”

  1. YO CREO DESPUES DE HABER LEIDO LA SEGUNDA PARTE QUE NO QEDA DUDA QUE ES UNA HISTORIA REAL. ME PARECIO MUY INTERESANTE

  2. Personalmente acompañé a Banchs a realizar la investigación en el lugar, precisamente porque, durante la mía propia, había encontrado errores en el informe de Roncoroni. Por entonces, mediados de los noventa, yo vivía en General Cerri que fue en realidad el sitio donde dijo Llanca haber sido abducido y no, en Villa Bordeu, como mal la prensa informo posteriormente. Después de largas entrevistas a los doctores que intervinieron en el caso, de cartas -no había mails entonces- entre Agostinelli, Banchs y otros y de realizar dos veces la reconstrucción del recorrido del posible trayecto que realizara Llanca mas entrevistas a testigos de la época que aún estaban con vida, caso del señor Anabitante, por ejemplo, quien guardaba horas de grabaciones realizadas en un viejo Geloso, cintas que hubo con un sonidista, reparar y recuperar, se puede determinar que el caso Llanca no existió, sino que fue una manipulación de un joven perturbado, quién dio un primer paso informando un encuentro con ovnis, que de inmediato fue inflado por la prensa local, a quien Llanca recuerría asiduamente a dar sus testimonios y capitalizado por Fabio Zerpa quien entonces se encontraba dando conferencias sobre su temática ufológica en el Teatro Municipal. Saludos cordiales. MARCELO PESARESI

  3. Gran labor investigativa, que le llevó años, desde su rol de ávido periodista, la realizada por Marcelo Pesaresi. Vaya aquí mi aprecio y reconocimiento.
    Ponte en contacto. E-mail: [email protected]

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