Informes no consignados (Final)

INFORMES NO CONSIGNADOS

Roberto Banchs

12. 1979. Santiago del Estero.

El ingeniero Mazur, de Santiago del Estero, quien posee una chacra, en circunstancias en que los peones se hallaban arando, bajó una nave y salieron cuatro individuos: dos altos y dos bajos. Se dirigieron a los peo­nes, en son de paz y amistad y éstos escapan.

Fuente: Anuario Cuarta Dimensión 1980, Buenos Aires, (diciembre 1979), p. 89, en “’Reportaje al Padre Segundo Benigno (n: error por Benito) Reyna”.

13. 1982, mediados. Comodoro Rivadavia (Chubut).

Durante el conflicto bélico angloargentino por las Islas Malvinas, tres oficiales del ejército se trasladaban en un vehículo Unimog en las cercanías de Comodoro Rivadavia, cuando el motor comenzó a fallar sin una causa aparente. Era noche casi plena cuando los reflectores del transporte militar iluminaron a seres de as­pecto humanoide, de baja estatura y cabeza sumamente desarrollada.

Al notar la presencia del vehículo, los seres subieron a un objeto similar a una nave que no emitía ningu­na luminosidad, suspendida en el aire a pocos metros del suelo. De inmediato, la nave se alejó hasta perder­se de la vista de sus ocasionales observadores.

Comentarios: Se trata de un caso muy dudoso. Consultado Gustavo M. Fernández, autor de esta versión, no se disponen de más datos ni referencias que permitan su investigación.

Fuente: Tal Cual, Buenos Aires, a. 8, N° 241, 4ª nota, 27 julio 1984, p. 19.

14. 1985, verano. Olavarría (Buenos Aires).

Insistentes versiones habrían circulado acerca de un episodio que -según se ha dicho- hubo ocurrido en las inmediaciones de la cancha de golf del Club Estudiantes, en su sector sur. Dos extraños seres vestidos de negro fueron observados por una persona a la cual habrían “tranquilizado”, comunicándole mentalmente que eran seres pacíficos y que volverían en otra oportunidad. Luego -según la versión- pasaron a través de la a­lambrada del campo de golf, para ascender a una extraña nave de color plateado brillante y forma lenticular, en la cual desaparecieron raudamente.

Según se indica, la versión no pudo ser confirmada por cuanto el supuesto testigo del hecho se negó a for­mular declaración alguna.

Fuente: El Popular, Olavarría, 18 septiembre 1991.

15. 1990, diciembre. Loreto (Santiago del Estero).

Loreto1990-12(1) Cuando caía la tarde, Timoteo Ponce, de 70 años, inició el recorrido de todos los días para llegar a su casa en Loreto. Encontrándose a pocas leguas, quedó atónito al observar cómo un aparato blindado empezaba a ­descender del cielo y apoyarse sobre el kilómetro 88 de la ruta que va hacia Laprida, Choya y Frías, en la provincia de Santiago del Estero.

El aparato lanzaba refulgentes luces rojas, amarillas y violetas. Ponce se detuvo, intentando fijar la a­tención. De pronto, notó que del objeto descendían numerosos Loreto1990-12(2) enanos que no superaban los 60 cm de altura. Presa del pánico, procuró en vano una desesperada huída. Apabullado por el acontecimiento que estaba presen­ciando, perdió la dimensión del tiempo. Cuando pudo reaccionar, vio cómo los pequeños seres ascendían a la nave que emitía largas llamaradas. Una vez superado el trance, Ponce relató lo ocurrido al corresponsal de prensa en Loreto, Aizor Cura.

Fuente: La Gaceta, Tucumán, 19 diciembre 1990, p. 12.

16. 1991, agosto 13. Victoria (Entre Ríos).

Miguel V. estaba recostado en su cama cuando siente un impulso por levantarse. Sale al patio de su vivien­da y ve una luz roja que lo inunda todo. Una voz interior lo tranquiliza. Súbitamente, siente que empieza a elevarse y entra en un recinto luminoso, donde ve a un grupo de seres con ojos achinados, de apariencia humana. Le pasan un tubo de vidrio por el brazo y le indican que están tomando una muestra de sangre. En un mo­mento dado, una de las criaturas le sugiere que mire bajo sus pies. A través de un vidrio, observa las luces de una ciudad. “Lo que está viendo es Londres”, escucha. Al rato, vuelven a pedirle que mire: “Ahora estamos sobre París”. Más tarde, aparece nuevamente el patio de su casa, y ve cómo el rayo rojo se repliega y se aleja. Después de lo ocurrido, el testigo no sabe si fue un sueño o una experiencia real, se dijo.

Comentarios: “Miguel V.” resulta ser un pseudónimo. Según nos manifestó un periodista de Victoria, Roberto Caminos, el joven protagonista se llamaría Ricardo V., y su relato “una composición de estereotipos”, con muchas dudas. Su casa está ubicada a dos cuadras de la Sociedad Rural de Victoria, donde su madre -a los diez días de ocurrido el episodio- colocó un cartel ofreciendo sus servicios de tarotista y adivinación.

Fuente: Conocer y Saber, edic. Especial, Buenos Aires, a. 3, N° 37, noviembre 1991, p. 80.

17. 1994, setiembre 26. Río Tercero (Córdoba).

Fuentes policiales de la Unidad Regional 7ª de Policía, con asiento en Río Tercero, confirmaron que el lu­nes 26 en horas de la madrugada, receptaron un llamado telefónico denunciando la presencia de un objeto volador no identificado, en la zona rural de El Callejón sur, cercana al acceso oeste de Río Tercero.

Otras versiones indicaron, empero, que algunas personas -cuya identidad no fue suministrada- habrían divi­sado en primer término “luces y una figura humana de gran altura, metálica o brillante, que se acercaba en forma agresiva”, lo que motivó la huída de los asombrados testigos.

Asimismo, no hubo ninguna confirmación oficial ni del extraño suceso ni de los testimonios.

Fuente: La Voz del Interior, Córdoba, 30 septiembre 1994.

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