Huinca Renancó (Cba.): El grito primordial (Final)

HUINCA RENANCÓ (Cba.): EL GRITO PRIMORDIAL

Roberto Banchs

ANÁLISIS Y CONCLUSIONES

El contexto familiar

Silvana vive con sus padres, Guillermo, quien es viajante de comercio, y Graciela, maestra de escuela, y con su hermana menor, Agustina, de 1 año y diez meses a la fecha del caso. Sus abuelos maternos viven a la vuelta de su casa. En cierto modo, la experiencia ovni aparece como un punto de inflexión en la constelación familiar, sea como causa o consecuencia. Sus progenitores manifiestan preocupación por la niña. Especialmente, referida a su temor puesto en los “objetos no identificados”, y a sus dificultades de Huinca Renancó (8) La sinceridad es un rasgo distintivo de Silvanaaprendizaje o rendimiento escolar, a ciertas conductas hostiles, a sus celos fraternos, a sus afectos debido a las ausencias de su padre por trabajo, etc.

La sinceridad es un rasgo distintivo de Silvana.

Frente a ellos, Silvana expresa sentimientos de conflicto y de corte relacionados con su desarrollo y desapego, búsqueda paterna y gran dependencia materna, sentimientos de insuficiencia de contacto, y actitud de celos animada por una fuerte problemática edípica. En suma, situaciones propias de un proceso de crecimiento, pero vividas intensamente.

La evaluación psicológica

Silvana Z. nació en Cañada Verde (Villa Huidobro, Pcia. de Córdoba) el 10 de junio de 1985. En la fecha de la entrevista tenía 10 años y 10 meses de edad. Con la conformidad de sus padres, se practicó una entrevista diagnóstica (individual, además de una familiar), y la administración de un conjunto de técnicas proyectivas de exploración psicológica (H.T.P., Familia, Guestáltico Visomotor Bender, Completamiento de Frases de Sacks, Cuestionario Desiderativo, y Test de A-percepción Temática).

Huinca Renancó (7) Silvana Z., frente a su casaSilvana Z., frente a su casa.

A modo de síntesis, puede señalarse que Silvana presenta una adecuada fortaleza yoica (n: al respecto, mencionemos que el yo asegura una función de unidad e integridad de la persona) y una buena recomposición frente a las ansiedades persecutorias. Utiliza defensas esquizoides, y aún regresivas, además de la identificación proyectiva y la formación reactiva. Ante  situaciones de angustia, emplea como mecanismos la negación maníaca y la omnipotente. Es posible diagnosticar que sabe cómo defenderse, pero le resulta difícil y conflictivo establecer de qué está defendiéndose.

Se halla atravesando un estado de cierta confusión que le impide discriminar correctamente la realidad, siendo su pensamiento fantasioso e inmaduro. Al respecto, su nivel de maduración emocional no se corresponde con la edad cronológica, estableciendo su E.M. en 8 años. De inteligencia vivaz, los componentes afectivos parecen interferir en su aspecto madurativo (vale decir, por causas psicógenas). Aunque es imaginativa, no muestra facciones de personalidad fabuladora. Tampoco se observan signos de organicidad.

Posee rasgos neuróticos y algunos depresivos. Se advierte en ella una actitud defensiva, por vivencias de amenaza exterior y presiones, haciéndose notoria su necesidad de alejamiento y, por otra, la tendencia opuesta. Esto le provoca incertidumbre, con temor a las relaciones interpersonales, acudiendo a la fantasía -a modo compensatorio- por sentimientos de insuficiencia de contacto.

Expresa situaciones recurrentes en torno a la dinámica familiar. Una percepción de estar juntos, pero distantes. Aunque hay buena integración, Huinca Renancó (14) Carla Yamila C.revela conflictos y dificultades comunicacionales y afectivas que predominan notablemente sobre su conducta. Poniendo en juego deseos o determinaciones inconscientes aparentemente contradictorias (ambivalentes), manifiesta marcada hostilidad y celos debido a una fuerte problemática edípica, cuya dificultad de controlar y dirigir los impulsos, le ocasionan temores. Su miedo aparece tanto en el deseo, el temor al deseo o al castigo.

Carla Yamila C.

Para finalizar, debe destacarse que Silvana es una niña que no presenta características psicopatológicas verdaderamente amenazantes para su integridad psíquica, sino acentuadas preocupaciones y conflictos propios de su edad, que se expresan en síntomas. Al respecto, se observan mayores  posibilidades pronósticas, por cuanto su yo posee una amplia gama de defensas y un subsecuente afianzamiento frente a la ansiedad. La experiencia clínica muestra que en determinados casos, aún sin tratamiento, esos conflictos actuales desaparecen o se diluyen al cabo de un tiempo, a excepción de ciertos indicios perceptibles.

Consideraciones finales

La experiencia descrita admite algunas consideraciones, a saber:

a) El caso está sostenido únicamente por el testimonio de las niñas. Llama la atención que la madre de Silvana, al salir de inmediato de la casa ante el grito de su hija, no haya percibido frente a ella y a escasísimos metros, Huinca Renancó (9) Silvana dibujando la aterradora visiónsemejante objeto luminoso. Tampoco otros vecinos de la zona que, a esa hora (cerca de las 8 hs. de la mañana), se movilizaban rumbo a sus trabajos, o a la misma escuela adonde concurren muchos niños.

Silvana dibujando la aterradora visión.

b) La descripción de la pequeña Yamila, referida a la fase final del encuentro, no parece ajustarse plenamente a la de Silvana. Aunque sincera en sus declaraciones, el testimonio resulta inconsistente, y -como se ha visto- contradictorio. Parece probable que Yamila quedó virtualmente impresionada por el relato de su amiga y a expensas de creer haber visto lo mismo.

Sus trastornos (pesadillas, enuresis) resultarían la expresión del miedo subsiguiente. No habiendo causas orgánicas, hormonales, y dado que a los dos años aproximadamente se realiza el control de esfínteres, se puede presumir que la niña ha padecido alguna angustia o tensión de naturaleza nociva.

c) Es sugerente que a la hora aproximada del avistamiento y en la dirección precisa donde se hallaba la supuesta nave espacial, se producía la salida del Sol (8,15 horas, crepúsculo matutino). Vale decir que, al margen de otras notas significativas, la observación de Yamila se corresponde con la aparición del astro solar, de refulgente aspecto.

d) No se observaron huellas ni marcas en el lugar. Es pertinente señalar que en la posición que se halla el objeto hay un tendido de cables eléctricos. Sin embargo, no fueron dañados, ni hubo desperfecto alguno en el suministro. Tampoco la planta de ligustre que habría sido tocada por la mano del  supuesto extraterrestre, ni su entorno inmediato, sufrieron alteraciones.

a e) No disponemos de motivos fundados acerca de la inquietud de la perra mascota, de carácter dócil y costumbres domésticas, antes y después de la presunta aparición. De todas formas, si su conducta durante el día anterior fue curiosa, no debiera llamar la atención que después de pasar una fría noche fuera de la casa (por cierto, poco habitual en ella), vuelva a manifestar inquietud por entrar, en la mañana, cuando comprueba que sus amos se han levantado. No está demás señalar que, durante nuestra presencia en el lugar, la perra tuvo un comportamiento de algún modo semejante. Asimismo, conviene agregar que “la característica de terror, de susto, de miedo a partir de este hecho”, según afirma y registra el canal 3 de Santa Rosa, mostrando al animal agazapado, tiritante y con la cola entre las patas, no se debió a la aparición de la extraña nave, sino -de acuerdo a Graciela, madre de Silvana- “al susto que tenía por el movimiento de personas de la televisión, empleando cámaras y reflectores, a los que no estaba acostumbrada”.

f) A propósito de los sucesos ocurridos en la noche del domingo 7 y la madrugada del lunes 8 en una amplia franja del sur de Córdoba y el norte pampeano (donde ocurrieron inusitadas estampidas de animales vacunos atribuidas a la aparición de ovnis), y relacionados con el episodio aquí tratado, un análisis de los hechos nos permite conjeturar que los mismos se habrían producido como consecuencia del paso de aviones militares, en vuelos de entrenamiento, con motivo a los actos conmemorativos del 82° aniversario de la creación de la Fuerza Aérea Argentina, celebrado el miércoles 10 de agosto (vse. artículos al respecto en Shambhalha, nº 6, ps. 16/24).

Huinca Renancó (10)g) Aunque los hechos arriba indicados cobraron notoriedad recién el miércoles 10, en la noche del lunes 8 Silvana ve en la televisión, a solas, un noticiero en el que pasan el caso de un ovni, lo cual le genera un intenso  miedo. Este episodio operaría, a la postre, a modo de los restos diurnos: expresión utilizada para designar los elementos (a menudo insignificantes, en apariencia) presentes en el estado de vigilia el día anterior, pero que aparecen -por ejemplo- en el relato que el sujeto hace de su sueño, o en las asociaciones libres.

h) El aspecto del tripulante descrito por Silvana es poco frecuente dentro de la pródiga fauna de visitantes interplanetarios, aunque el marciano verde constituye un prototipo muy difundido en la literatura, filmografía y dibujos de animación infantil. Pero entre los más aterradores personajes, de ignoto origen, hallamos -con llamativa semejanza- los pequeños y abominables hombrecillos verdes, de orejas puntiagudas y largos brazos con tres dedos que presenta S. Spielberg en el filme Gremlins.

La propiedad elástica de uno de los miembros del extraterrestre visto por Silvana, cuyo brazo se extiende algunos metros, raramente la encontramos en los reportes sobre ovnis, pero con frecuencia aparece en las producciones infantiles. Basta citar, por ejemplo, los dibujos animados de televisión Los Fantásticos 4, Pequeños Magos, y Fluid-Man, cuyos héroes pueden estirar su cuerpo tanto como ellos deseen alcanzando medidas increíbles.

i) Existe una imbricación o sobreposición significativa, entre la historia personal y problemáticas por las que atraviesa Silvana y el relato ufológico que ella produce.

Conclusiones

Las circunstancias descritas hacen presumir que el episodio narrado ha consistido en una fantasía, producida en un estado crepuscular o de ensoñación de la conciencia, obnubilada en momentos próximos al despertar. Huinca Renancó (11) La escuela Paso de los Andes Allí llegó la versión La niña ha producido un acto capaz de adscribir al mundo exterior sus contenidos psíquicos inconscientes, que no reconoce como de origen personal y a resultas de lo cual experimenta como percepción externa.

La escuela Paso de los Andes, Ahí llegó la versión.

Conformadas parcialmente por restos diurnos, parece haber proyectado -a modo de investimentos- sus fantasías edípicas y de separación, mediante un alto componente simbólico de carácter sexual, condensando contenidos variados que se ligan a experiencias personales penosas, presentes en diversas expresiones de su vida anímica y afectiva.

Llegados a este punto, hemos de pasar a desarrollar el proceso desencadenante.

El marco interpretativo

La interacción entre el niño en el crecimiento y su ambiente pueden dar origen a tensiones y cargas, cuya solución intentada dependerá del modo cómo las enfrente, y de las actitudes de quienes mantienen vínculos más cercanos. Algunas reacciones de conductas son transitorias o leves, pudiendo considerarse como parte de la maduración normal. Por ejemplo, las perturbaciones de dormir (bajo la amenaza de ciertos contenidos inconscientes), o el miedo causado por la impresión repentina de algún hecho inaudito (especialmente relacionado con objetos imaginarios, o depositarios de su intensa angustia y conflictos actuales).

La dificultad de aprendizaje que los padres observan en Silvana, a la manera de un trastorno de conducta, sería provocada por un bloqueo emocional, Huinca Renancó (15) Carla Yamila C. surgido cuando la niña asocia aprendizaje con crecimiento y con el hecho de verse forzada a abandonar su dependencia. Situación que se reactiva a partir del nacimiento de su hermana Agustina y de su penoso traspasamiento, o entrada, por la etapa edípica.

En efecto, al designar la organización de un modelo de relación con los padres durante la fase fálica del niño (crucial de tres a cinco años, aunque se encuentra una fantasmática de la castración independientemente de su referencia genética a esta fase), el complejo de Edipo desenvuelve deseos en apariencia contradictorios, pero complementarios, de amor y hostilidad. En la niña tiene una larga prehistoria, cuya importancia recae en ese tiempo primordial de ligazón con la madre, primer objeto de amor. Acompañado de reproches, su ingreso en el complejo de Edipo estará determinado por el descubrimiento de su inferioridad fálica (tiempo en que se resignifican también las pérdidas anteriores), siendo la decepción la que aparta a la niña de su madre, depuesta de la posición omnipotente y omnipresente, y cayendo de ese lugar de la identificación. Haciendo un llamado a interceder en esa relación de posesión exclusiva de la madre, a quien siente como algo hostil por el temor que inspira y el dominio que sobre ella ejerce, se consolida entonces la presencia del padre, como término de rivalidad y principio de prohibición, imponiendo una barrera, una ruptura del circuito especular del tiempo mítico.

No obstante, conviene aclarar que la representación triangular de la relación edípica es demasiado esquemática para poder dar cuenta del papel desempeñado por el Edipo, el cual se revela en un estudio más completo.

Al plantear este problema, se connota el denominado complejo de castración. De alguna manera, la castración (término que designa cualquier atentado contra su integridad psíquica, corporal) es la primera solución que el niño encuentra fantasmáticamente para explicar la diferencia de sexos: la presencia o ausencia del rasgo anatómico masculino, que le da primacía. Cuestión que se halla presente en el enigma del nacimiento y en la tentación que tienen los niños de representarse la conformación corporal de los padres.

En la niña el complejo de castración inaugura la búsqueda que la lleva a desear o reivindicar lo que no tiene. Complejo que, a su vez, permite adquirir la representación de un daño narcisista por pérdida corporal (vivido en algunos casos de modo irreparable de su imagen gratificante), pudiendo citar como ejemplo, la separación del vientre de la madre al nacer. El alcance de este complejo está ampliamente atestado por la clínica psicoanalítica en el material inconsciente que traen los pacientes.

De manera general, debe señalarse el sentido que toma la castración como separación, ruptura de un lazo imaginario. Allí donde el nacimiento -ora recreación imaginaria- se constituye en un modelo, prototipo de la angustia primigenia, separación del cuerpo materno, como efecto del complejo de castración.

La narración de Silvana posee un contenido extraño, pues ha visto (significativamente hacia el naciente y frente a su casa), un objeto esférico suspendido en el aire en cuyo interior se halla un ser antropomorfo, y una portezuela por donde sale una mano con un largo brazo que toca una planta. Sin embargo, el eje central de su relato es el temor, y la angustia manifiesta, frente a la posibilidad de ser atrapada, “agarrada” por el tentáculo que se extiende amenazante, repetido incluso en sus sueños nocturnos.

En pleno recrudecimiento edípico, Silvana ha encontrado el modo de representar la angustia que emerge como señal de cercanía de un goce terrorífico imposible de acotarse, frente al peligro de quedar adherida “dentro del vientre materno”, y por lo cual recurre al corte. Tentada a sucumbir a la convocatoria, lo deseado se torna temido ante la posibilidad de quedar enajenada, atrapada por la madre estragante. La niña ha encontrado una imagen deformada y una actitud involutiva bajo la forma de fijación en la madre, quien sigue ejerciendo una fascinación inconsciente que amenaza con paralizar su desarrollo. Sin embargo, la escena en la que se halla implicada da cuenta de dos movimientos: a) uno regresivo, de retorno a la madre, al comienzo de la vida, eligiendo símbolos que expresan la interioridad (mediante elementos que están en contacto “con” o “dentro de”), y b) recurriendo a otra instancia como para promover un cambio, con efectos modificadores concernientes a su desprendimiento.

Dicha percepción correspondería, pues, a la representación del útero materno, matriz donde se aloja el nuevo ser por nacer, avizorando la presencia de la figura del Otro paterno (“que está ahí, en potencia, en la boca, y que contiene la traba”, metaforizará J. Lacan) como instancia separadora del vínculo alienante de completud imaginaria, estableciendo límites y trayendo pacificación en esa relación inestable y tensa entre la niña y la madre.

Frente a la aterrorizadora escena, una sola palabra pronuncia. Clamor que invoca al origen y confirma la vida: ¡¡Mámi!! (acá está). Acaso un llamado auxiliador, grito primordial que adquiere nombre y que, antes de huir, nombra.-

Referencias periodísticas sobre el caso:

La Arena, Santa Rosa, 20 agosto 1994; Crónica (vesp.), Buenos Aires, El Litoral, Santa Fe, El Territorio, Posadas, 21 agosto 1994; La Prensa, Buenos Aires, y La Razón, Buenos Aires, 23 agosto 1994.

Bibliografía consultada:

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Freud, Anna. El Yo y los Mecanismos de Defensa, Edit. Paidós, Buenos Aires, 12va. reimpr., 1986, p. 80.

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Jones, Ernest. Vida y Obra de Sigmund Freud, Edic. Nova, T. II, Buenos Aires, 1962, p. 439.

Lacan, Jacques. El Seminario, Libro II, “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis”, Edit. Paidós, Buenos Aires, 1989, p. 222.

Lacan, Jacques. El Seminario, Libro XVII, “El reverso del Psicoanálisis”, Edit. Paidós, Buenos Aires, 1992, p. 118.

Laplanche, J. y J.-B. Pontalis. Diccionario de Psicoanálisis, Edit. Labor, Barcelona, 1981.

Page, James D. Manual de Psicopatología, Edic. Paidós Ibérica, Barcelona, 1982, p. 391.

Pereira, Jader U. Les “Extra-terrestres”, G.E.P.A., 2e. Nro. spécial de la revue Phénoménes Spatiaux, París, 1974.

Un pensamiento en “Huinca Renancó (Cba.): El grito primordial (Final)”

  1. conozco a estas chicas. Silvana invento todo y ante el escandalo que hizo su madre en los medios ella x temor no se animo a decir que eran mentiras. Nada de su relato fue veridico!

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