Notas y comentarios

NOTAS Y COMENTARIOS

Roberto Banchs

· La revista Ciencias, Cultos y Religiones, que dirige el Sr. Adolfo Wasser, nos ha honrado en la primera entrega de premios, Año 1995/1996, con el correspondiente a Ovnilogía, por nuestra “idónea y responsable contribución en la investigación” de este tema. En la reunión realizada al efecto, recibimos el galardón -que consistió en una placa de bronce recordatoria- de manos de la Sra. Virginia Fernández. En la terma fueron nominados el popular Fabio Zerpa, junto con Eduardo y Liliana Grosso.

· Proyecto E.T. En el curso de este año la Fundación C.A.I.R.P. nos ha propuesto integrar el Comité Científico del Proyecto E.T., “para evaluar la validez o no de los elementos que se ofrezcan como pruebas de la visita a la Tierra de naves de origen extraterrestre”, disponiendo de un premio de u$s 10.000. Integran el citado Comité los doctores Juan C. Forte (astrofísico, investigador del CONICET), Fernando Colomb (astrofísico, radioastrónomo del IAR), Richard Branham (astrónomo), Juan Azcoaga (médico y neurofisiólogo), Fernando Saravi (médico y biofísico), Celso Aldao (físico), el Prof. Gregorio Klimovsky (lógico-matemático y epistemólogo), y el Lic. Daniel De Cinti (analista de sistemas y metodólogo).

· Miguel A. Gauto, el sanjuanino y entusiasta aficionado al estudio de los ovnis se ha sumado a nuestro reducido grupo de amigos y colaboradores permanentes. El Sr. M. Gauto, de reconocida trayectoria en una compañía de aviación comercial argentina, fue autor de un informe de recopilación sobre el tema en Diario de Cuyo, de San Juan, durante 1990; creador y conductor del programa radial “El Hombre frente al Cosmos”, durante 1977/1978, y es su mayor virtud, la calidad humana.

· Thomas S. Khun. El historiador de la ciencia cuya teoría de las revoluciones científicas marcó un hito fundamental en la historia intelectual de este siglo, murió el pasado 17 de junio a los 73 años en su casa de Cambridge, Massachusetts. Su tesis era que la ciencia no es una adquisición de conocimientos estable y acumulativo, sino, “una serie de interludios apacibles sacudidos por revoluciones intelectuales”. Y en esas revoluciones “una visión conceptual del mundo reemplaza a otra”. Kuhn había nacido en Cincinnati en 1922, y estaba graduado en Física. Su teoría abonó la idea de los ufólogos que ven en el científico típico no a un pensador libre, objetivo y escéptico, sino más bien a un individuo conservador que acepta lo que le enseñaron y aplica su conocimiento para resolver los problemas que se le presentan dentro de un paradigma, resistiéndose a la investigación que pueda señalar el desarrollo de un nuevo paradigma.

· Timothy Leary. También en los Estados Unidos, en mayo de 1996 murió uno de los líderes del movimiento hippie en los años 60 y gurú del LSD. Leary fue un psiquiatra que defendió los alucinógenos como una forma de “expandir las conciencias”. Adviniendo la New Age, predicaba la alucinación como “un rito de iniciación sagrada” de la época, a modo de una autoinducción chamánica. En 1963, a partir de sus experiencias con las drogas, fue expulsado de la Universidad de Harvard. Para algunos ufólogos, Leary se había convertido en una suerte de musa inspiradora, por cuanto sus experiencias psicodélicas podrían actuar de disparador para lograr focalizar en el campo psí ciertos estímulos visuales que se relacionarían con la naturaleza de los ovnis.

· 500 años de OVNIs en México (2 vol.), de Héctor Escobar Sotomayor. Editorial Mina, México, 1995. Hemos recibido los dos volúmenes de una obra escrita por nuestro amigo el Lic. en Psicología Héctor Escobar S., cuyos trabajos venimos siguiendo con gran interés en Perspectivas Ufológicas. Entre los aspectos más salientes de 500 años de OVNIs en México se encuentra, por un lado, el haber concretado una magnífica revisión histórica, ordenada, del rico anecdotario ufológico mexicano, y por otra, el haber escrito y publicado en México una obra que, por vez primera, propone un análisis crítico del problema. Su autor amalgama estos dos aspectos, y los convierte en una lectura accesible, amena, que desliza la pregunta y concita la duda, sin atreverse deliberadamente a “cerrar” una posibilidad que lega al lector. (Ref. a: Héctor Escobar S. Apdo. Postal 73-394, Del. Benito Juárez, México, D.F. México).

· Erratas. Con su habitual cuidado, el ufólogo catalán Manuel Borraz Aymerich ha repasado algunos casos publicados en Los Identificados e introduce algunas correcciones astronómicas que conviene mencionar:

a) San Lorenzo, Sa., 25 noviembre 1956, 20h00m (Los Identificados V, p. 16): Utilizando coordenadas geográficas (aprox.) latitud 24,5º S; longitud 65,5º O, y considerando hora legal argentina = GMT – 3h: 23h00m GMT, el Sol se hallaba en azimut: 245,9º, y elevación: -0,8º (ocaso reciente, a las 22h53m GMT).

a) Monte León, SC, 22 noviembre 1962, 03h20m (Los Identificados VIII, p. 23): En este caso hay diferencias apreciables, que provienen del desfase en la hora legal argentina. Utilizando las coordenadas geográficas (aprox.) latitud: 50º S; longitud: 69º, y considerando hora legal argentina = GMT – 3h: 6h20m GMT, resulta que a las 3h20m del día 22 noviembre 1962, la Luna se encontraría a unos 7,5º bajo el horizonte, siendo por tanto invisible para los observadores. En resumen, quizá los testigos observaron realmente la Luna -señala M. Borraz-, pero sólo si el horario que se indica fuera algo erróneo.

Es así como esta atenta lectura nos obligó felizmente a cerciorar la hora en que se habría producido la observación. En primer lugar, hallamos que el testigo Rodolfo Padín -como se indicó en nuestro informe (p.22)- no recuerda exactamente la hora, estimando que serían las 3,30 de la madrugada. Según el artículo que originó nuestra investigación (publicado por O.R. Pagani en el diario El Día, La Plata, del 2 enero 1966, p. 2), los hechos habrían ocurrido a las 3,20 horas. Bajo presunción resolvimos fijar esta hora, pese a que el artículo periodístico poseía una notoria incongruencia (hora/presencia lunar). “La noche era clara -reza Pagani-, con una hermosa luz de luna”. Sin embargo, recuérdese que a las 3,20 el astro aún estaba oculto. El satélite recién aparecería por el horizonte hacia las 4h08m, hora argentina. El agudo señalamiento de Manuel Borraz Aymerich ha llevado a preguntarnos: ¿Y si realmente la Luna estaba presente? En ese caso, la hora es la errada.

Intentamos verificarlo a través de un dato complementario, a la sazón -tal vez- más preciso. Después del avistamiento y transcurridos unos diez (o quince) minutos, Rodolfo Padín continuó la marcha por la consolidada ex-ruta nacional nº 3 hasta llegar a Lemarchand. “Cuando paramos -nos dice-, miramos el auto, y ya estaba amaneciendo”.

Será importante tener en cuenta que Lemarchand se halla apenas a 80 kilómetros de Monte León (según cartografía de la época) y que la salida del Sol se produjo a las ±05,40 horas. Vale decir que: si el automóvil se desplazaba por la solitaria ruta patagónica a unos 60 km/h, y llegó a Lemarchand -como afirma el testigo- cuando estaba amaneciendo (±05,40 hs), el avistamiento se habría producido aproximadamente 1h40m antes, esto es, a las 04,10 horas (en lugar de las 3,20/3,30), en cuyo caso coincidiría con la salida de la Luna en el horizonte. Así expuesto, se reactualiza la hipótesis de la explicación lunar.-

Roberto E. Banchs

1996

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