Huinca Renancó (Cba.): El grito primordial (Primera parte)

HUINCA RENANCÓ (Cba.): EL GRITO PRIMORDIAL

Roberto Banchs

Aún estaban vivos los festejos por el tradicional Día del Niño, cuya celebración en ese año de 1994 se extendió durante la segunda semana de agosto, cuando una niña de apenas 9 años de edad, conjugando el temor y el deseo, fue testigo de un excepcionalHuinca Renancó (1) La precoz testigo de un ET episodio ocurrido en Huinca Renancó, localidad del sur cordobés, casi límite con La Pampa. El informativo del canal 4 de televisión Huinca Cable Visión y la radioemisora LV 22 Radio Huinca, seguidos por el canal 3 de Santa Rosa, no demorarían en entrevistarla[1] y pronto la noticia comenzaría a trascender a través de la prensa de todo el país.

La precoz testigo de un ET.

En la mañana del 9 de agosto de 1994, Silvana Soledad Z. salió de su casa rumbo a la escuela. Tras recorrer unos metros escucha un sonido que le llama la atención. Al darse vuelta, avista suspendido en el aire a la altura de un poste de electricidad un objeto circular del cual asoma por un ventanal el rostro de un ser de tez verde, grandes orejas puntiagudas y con tres ojos que la mira estáticamente. De inmediato, se abre una portezuela o rampa por donde sale una mano, cuyo brazo se extiende en forma desmesurada hasta tocar un arbusto, al tiempo en que escucha como unos pasos saliendo del ovni. Presa de terror, clama por su madre y en un instante, el brazo se retrae y se cierra la puerta, momentos en que la niña sale corriendo hacia la esquina, donde se encuentra con una amiguita, quien habría alcanzado a ver el destellante objeto.

LA INVESTIGACIÓN

Nuestro primer contacto se produce con los medios periodísticos locales, quienes coinciden en darnos una referencia favorable acerca de la testigo y de su núcleo familiar (en conocimiento por tratarse de una comunidad relativamente chica), a la vez de brindarnos su colaboración a fin de poder cumplir con nuestro propósito. Fue así como hablamos previamente con los abuelos, dando su conformidad para una ulterior entrevista con la pequeña.

La misma se realizó horas más tarde en su vivienda, donde vive junto a sus padres y hermana, situada en la calle Aragón, en el Barrio Norte de Huinca Renancó, frente al mismísimo lugar de los hechos. Tras una breve charla, Silvana Z. (cuyo apellido decidimos omitir) desea mostrarnos el sitio donde habría aparecido el inusual portento, aceptando reconstruir el episodio. Se la observa segura, algo tensa, pero en todo momento inquieta y colaboradora.

De este modo, Silvana expondrá en detalle lo ocurrido aquel martes 9 de agosto.

El relato:

“Me levantó mi mamá a eso de las 7,30 horas para ir a la escuela. Me dio el desayuno y salí. Tengo la costumbre de ir por el medio de la calle. De pronto, escuché un ruido: crashhh, algo así, y me di vuelta. Vi entonces una cosa redonda como una mesa y grande como una casa. Tenía un vidrio negro y vi una cara verde, con orejas en punta y tres ojos. Después, se abrió una puerta, salió una mano y tocó la planta. Escuché pasos ahí adentro. Pegué un grito, mamá salió y ahí estaba en la esquina mi amiga Yamila, que vio cuando se iba para arriba, y salimos corriendo. Cuando regresé de la escuela mi Huinca Renancó (3) Silvana señala el lugar donde apareció y desapareció el fenómenomamá me contó que la perra rasguñaba la puerta, el vidrio, se iba para su pieza. Después de aquel día ella me tiene que acompañar, o mirarme cuando voy y vengo de la escuela”.

Silvana señala el lugar donde apareció y desapareció el fenómeno.

Tras el relato libre del caso, sencillo, descriptivo y forzosamente despojado de emotividad, procedimos a reavivar su testimonio siguiendo cierto orden, interviniendo ahora con preguntas.

Silvana se levantó pasadas las 7,30 horas, su madre le preparó el desayuno y salió de su casa alrededor de las 8,00 horas para dirigirse a la Escuela “Paso de los Andes”, distante a unos 150 metros, donde cursa el cuarto grado. Estaba amaneciendo y había algunas nubes en el cielo. En esos momentos no observó a otras personas transitando por esa calle, aunque notó algunas que lo hacían por las transversales, a cierta distancia, sin que hayan visto -al parecer- nada extraño.

Como es su costumbre, tomó por el medio de la calle, aún de tierra, y anduvo unos diez o quince metros. De pronto, a sus espaldas, escuchó un zumbido ligero, como un escape de aire, un pshhh, o crashhh, según su onomatopeya. Al darse vuelta, observó frente a su casa, al este, sobre la misma calle y junto a un poste de electricidad, un objeto redondo (esférico) de unos 4 o 5 metros de diámetro que permanecía suspendido, como flotando, a una altura estimada en un metro, o más. Allí iría a permanecer inmóvil durante toda la observación. Tenía varios focos de luz (amarilla, roja, azul, verde), y remataba en una suerte de pequeño domo de coloración y destellos amarillos, con dos antenas quebradas y abiertas hacia arriba.

El objeto presentaba un ventanal negro, donde se notaba en su interior el Huinca Renancó (4) La niña en la descampada calle de su casarostro de un ser que parecía mirarla impasible. “Eso es lo único que vi -nos  dice Silvana-, la cara y no sé qué más adentro, podrían ser teclas, como de una computadora, hacia un costado”. El marciano o extraterrestre, como le llama, era verde, tenía dos grandes orejas en punta y tres ojos.

La niña en la descampada calle de su casa.

De pronto, se abrió una puerta a modo de rampa de superficie plana, sin escalones, de un metro por dos cincuenta de alto, sobre un fondo negro, y por ella asomó una mano pequeña (que compara con la suya) con tres dedos, y enseguida el brazo (volviendo a hacer la misma comparación), de color verde. Al tiempo en que continuaba a la vista la cara del extraño personaje, el brazo comenzó a estirarse en forma elástica hasta tocar el tronco de una planta de libustre disciplinado que se halla a orillas de la calle, en la acera de su casa.

Con voz notoriamente angustiada, Silvana relata: “Me quedé asombrada mirándolo, hasta que salió la mano y tocó la planta; entonces escuché como unos pasos (tac-tac-tac) que iban bajando y se quedaron ahí; bah, yo no sé si subieron, porque sólo los escuché, entonces empecé a gritar, y grité: ¡¡Mámi!!, y vi cómo se cerró todo, la mano en un segundo se metió adentro, se cerró la puerta y las luces empezaron a girar, a encender y apagar”.

La niña continúa su agitado relato: “Como la mano tocó la planta, yo pensé que me iba a agarrar, ¡venía para la casa! Pero cuando grité, ¡se cerró todo! y ahí yo me di vuelta, salí corriendo y me encontré con Yamila. Ella lo vio subiendo, tomando para un costado y yéndose detrás de una nube”.

Su mascota, una perra mestiza y overa a la que llaman Mecha, también estuvo presente en el lugar del avistamiento, pero en silencio, aunque por la noche se había mostrado inquieta, debiendo ser puesta afuera de la casa por sus amos. “Mamá la había sacado al anochecer porque molestaba, iba al dormitorio, la echaba y volvía otra vez. No sé qué habrá hecho durante la observación, pues me quedé mirando al ovni”, cuenta Silvana. Tampoco los demás caninos de la zona parecen haber mostrado inquietud alguna. “Escuchaba unos ladridos -nos dice- pero no creo que fuera por eso”.

Los miedos

Al llegar a la escuela, las dos niñas se encuentran con unas compañeras del curso y les narran lo ocurrido. “Después ahí -continúa Silvana-, como Huinca Renancó (5)compartíamos el miedo, intentamos jugar como queriendo olvidarnos todo lo que vimos, pero lo mismo teníamos miedo, y decidimos no decir nada”. Cuando salió de la escuela fue corriendo para su casa. Su madre le había preparado la mesa para almorzar e, intrigada, preguntó: “¿Por qué gritaste?”. Recién entonces pudo descargar su angustia, exponiendo en detalle su dramática experiencia. “Le dije, pero no me creyó; sólo lo hizo cuando supo todo lo de La Pampa, donde las vacas empezaron a correr hacia el frente de tormenta” (n: se refiere a una noticia que cobró inusitada publicidad, adecuada al contexto ufológico, sobre una estampida de animales en una amplia zona del sur cordobés y norte pampeano, la noche del domingo 7 y madrugada del lunes 8, en coincidencia con testimonios de personas que afirman haber escuchado estruendos y sonido de viento, y observado una potente luz blanca en el cielo).

Transcurridos los primeros momentos creyó ir olvidándose, “hasta que vinieron los de la televisión (tres días después, y nuevamente a los quince días), y tuve que contar todo”. Reconoce que su caso le produjo mucho miedo, y también emoción, “porque vi algo que casi nadie había visto, a un extraterrestre, y una mano que tocó la planta”. Sin embargo, jamás pudo apaciguar sus temores: “Hay veces que por la noche me quedo sola y pasan propagandas de extraterrestres por la televisión, me da miedo de salir, pero voy afuera y miro hacia arriba por si veo algo, porque si me quedo adentro me da más miedo de que alguien me levante, o que aparezca algo de lo que yo había visto”. Manifiesta no haber tenido sueños relacionados, “pero me doy cuenta -nos dice- que ahora me acuesto de una manera y al día siguiente me levanto de otra, que doy vueltas en la cama como temiendo de que algo me vaya a agarrar, o hacerme algo, y entonces doy vueltas por todas partes”.

Al preguntarle por su religiosidad, Silvana responde con una sonrisa encubridora: “Tomé la comunión, y no fui más, je. Pero ahora voy a ir los domingos. Le conté al padre el día que me confesé, y me dijo: “¡qué bien!”. Con esto te quiero decir -atenuando la angustia- que hace tiempo me quería sacar todo el peso del miedo que tenía”.

Según dice, “era de creer y no creer en los ovnis, pero lo mismo me daban miedo”. Menciona haber visto, tiempo atrás, un video sobre extraterrestres traído por un tío, primo de su madre. Una curiosidad que se transformó en Huinca Renancó (6)interés luego de su experiencia.

Durante la entrevista Silvana aporta otro dato aparentemente significativo. Recuerda que en la noche del lunes había estado viendo televisión. “El día anterior, por la noche, pasaron el caso de un ovni -comenta-, era en un noticiero, periodístico. Había aparecido un ovni y lo estaban filmando, y se veían las luces que se movían. Estaba sola. Mi mamá estaba en esos momentos en la pieza con mi hermana Agustina, y mi papá no había llegado aún. Tuve miedo, mucho miedo. Ahí, yo cambié de canal. Después vino mi papá, cenamos y me llevó a la pieza con él, y miramos televisión. No me quise acordar más del ovni”. Ante la sospecha de que Silvana podría haber confundido el día, se muestra segura y aporta más detalles. “Sí, fue en la noche anterior, aunque a los días pasaron otros casos. Había un hombre que filmó todo, una luz arriba y otra chiquitina que se movía para todas partes -agrega-, y después se fue, desapareció…”.

Silvana retoma el hilo de su relato, anudando el fin del día con su experiencia: “Siempre voy a recostarme un rato con mamá, hasta que mi hermana se duerme y la pasa a mi pieza. Y ahí me voy a dormir. En ese momento escuchaba que la perra se iba para su pieza, la corría y volvía una y otra vez, hasta que la sacó afuera, y quedó rasguñando la ventana. Me quedé dormida. Por la mañana me levanté y fue cuando salí de casa para ir a la escuela, y vi todas esas cosas”, concluye.

El testimonio de su madre

Graciela N. es una joven madre, que se desempeña como maestra del primer grado en la misma escuela a la que asiste Silvana, pero en el turno tarde. Manifiesta una gran preocupación por todo cuanto le ocurre a su hija. Es vigilante, controladora. En relación al caso, tal como lo manifestó desde un primer momento, sostiene no haber visto nada, pero hace hincapié en el comportamiento del canino, el cual esa noche estuvo molestando dentro de la casa hasta que decidió sacarlo. “A las 7,30 horas me levanté para preparar el desayuno de Silvana y a eso de las 8,00 le abrí la puerta, se despide, sale y se va a la escuela. Cierro la puerta con llave, y en cuestión de segundos siento un grito, ese grito de terror que dice ¡Mámi! Abro nuevamente la puerta, salgo y la veo corriendo con la amiguita hacia la escuela, a casi cien metros. Como no vi nada raro, entré y me acosté. Huinca Renancó (12) En la calidez del hogar, la mamá Graciela y Silvana Z.Instantes después escuché que la perra, queriendo entrar, ladraba, lloraba, y vi que iba de un lado a otro. Cuando Silvana volvió al mediodía de la escuela, me contó lo sucedido y yo…, era creerle o no creerle. De noche se mueve mucho, algo que jamás hizo. Inclusive he tenido que salir a buscarla a la escuela. Tiene miedo. Tiene miedo que se le aparezca nuevamente”.

En la calidez del hogar, la mamá Graciela y Silvana Z.

El relato de la amiga

Carla Yamila C. tiene la misma edad que Silvana y vive a unos 300 metros de su casa. Además de sus horas de escuela y una amistad, comparten la impresión de aquella experiencia conmovedora. Aunque más no sea el tramo final de la insólita presencia.

Es que al momento en que Silvana profiere el grito, alertando a su madre, Yamila recién iba llegando a la esquina. Tras escucharla, pudo ver a su amiga que venía corriendo, aterrorizada, diciendo acerca de su visión. Al entrevistarse con los periodistas, tres días después, ella dirá haber observado “una luz verde, roja y azul…, (por) la mitad, que se iba escondiendo detrás de una nube”. Sus palabras parecían respaldar el patético testimonio.

Nuestro encuentro con Yamila se produce después de entrevistarnos con Silvana. En la oportunidad nos recibe su madre, Stella, quien de inmediato ofrece una opinión categórica: “Pienso que mi hija no vio nada. Que se encontró con Silvana, de quien es muy amiga, la vio tan inquieta, y le contó, le transmitió, y se sugestionó, ¡y bué!…; porque Yamila empieza a contar, y se corta. No es muy concreta”, apunta la madre.

Al rato aparece la niña. Delgada, tímida, nos da un aspecto de cierta fragilidad. “Iba con mi mamá a la escuela -comienza a narrar-, cuando veo como una pantalla, un sol, así, con luces”. Apenas habían salido de su casa cuando Yamila le dice: “¡Mirá el Sol, qué raro!”. En efecto, la madre asiste afirmando que su hija le comentó lo raro que estaba el cielo, hacia el crepúsculo, pero no le prestó mucha atención. Eran cerca de las ocho de la  mañana de un frío invierno. Caminan unos cien metros por la calle Balboa, en dirección este, cuando Stella saluda a su hija y se va. Yamila continúa sola hasta la calle Aragón, donde siempre se encuentra con su amiga Silvana. “Yo vi un Sol, así, con luces, redondo -nos cuenta-, con luces que se empezaban a ver”. Le preguntamos entonces si de éste se trataba: “No sé, era tipo el Sol…, a mi me pareció. Tal vez había estado dormida, no sé. Porque yo le dije a mi mamá que el Sol estaba raro. Estaba anaranjado fuerte, tirando a rojo. Pero cuando llegué adonde me encontré con Silvana, lo vi todo con luces (destellos) alrededor, redondelitos, con rayas amarillas, otras rojizas que iban hacia arriba, y el centro anaranjado, o rosado, algo así”. Yamila niega ahora Huinca Renancó (13) Carla Yamila C., la amigahaber visto luces verdes o azules, y señala que sólo vio esa fuente grande de luz “más o menos escondida” entre un monte de eucaliptos, al frente de la casa de su amiga, en la línea del horizonte. “Creería que se habrá movido, pero no sé. Cuando yo lo vi, Silvana en ese momento me llamó, le di un beso y salimos corriendo. Apenas nos encontramos en la esquina ella me decía, me contaba lo que vio. Y yo le dije que había visto eso, pero que no sabía qué era, que podría ser el Sol”. Aún así, fue generando un gran temor: “Me asusté -nos confiesa-, pero más con lo que me contó Silvana”.

Carla Yamila C., la amiga.

La niña quedó realmente impresionada. “A veces soñaba o no podía dormir -comenta-; soñaba que estaba en el campo y aparecía una cosa que empezaba a dar vueltas y me agarraba. Todas esas cosas”. Sus trastornos no concluyeron en las pesadillas. También empezaría a sufrir de enuresis, una pérdida del control de micción durante la noche.


[1] Se destaca la labor periodística local de Carlos Genre, J. A. Tete Sineo (Huinca C. V.), y Graciela Argüello (LV 22), sumada a la de Oscar Christensen (canal 3, de Santa Rosa), quienes con gran responsabilidad dieron difusión al episodio.

Continuará…

Vuelven los globovnis a Basingstoke

Extrañas luces vistas en Basingstoke

Viernes 27 febrero 2009

Por David Connop Price

El misterio rodea a un conjunto de objetos redondos oscuros observados flotando en el cielo, anoche en Basingstoke.

Claire Whettem, de 31 años, vio los objetos voladores no identificados, cada uno con luces de color naranja, cuando salió a fumar al jardín trasero de su casa en Cliddesden Road alrededor de las 9 p.m. del día de ayer.

Ella dijo: “Había cinco objetos redondos y tenían luces de color naranja a su alrededor y bailaban entre sí.

“Me asusté un poco porque sin duda sabía que no eran aviones, porque no hacían ningún ruido.

“La forma en que se trasladaron a través del cielo era extraña”.

Pensó que las luces se movían, algunas lentas y otras un poco rápido, de norte a sur y las vigiló durante unos minutos hasta que desaparecieron de la vista.

Miss Whettem, una coordinadora de proyecto, dice que su compañera de cuarto también vio las luces y estuvo de acuerdo en que no eran aviones.

El verano pasado, a unas pocas calles de distancia en Loggon Road, David Osborne, de 47 años, vio extrañas luces de color naranja en el cielo nocturno al sur de Basingstoke y las grabó el vídeo.

Se puso de manifiesto que la probable fuente de los extraños avistamientos fueron linternas chinas – linternas de papel de arroz impulsadas por velas – lanzadas en una boda en el Hotel Audleys Wood, en Alton Road.

Sin embargo, la señorita Whettem no cree que los objetos que vio anoche sean linternas chinas.

http://www.basingstokegazette.co.uk/news/4160298.Strange_lights_seen_over_Basingstoke/

Informe semanal de la "oleada" inglesa (68)

Informe semanal de la “oleada” inglesa (68)

Hazel Grove, Cheshire, 26 de diciembre de 2008, 18:30. Cinco luces rojas en formación que estuvieron estáticas durante 2 minutos. Luego dos de ellos se movieron hacia el Oeste y desaparecieron. Treinta segundos después desaparecieron los demás.

Sevenoaks, 31 de diciembre de 2008, 24:00. Seis esferas naranja estáticas durante los fuegos de artificio.

Canley, Coventry, 23 de enero de 2009, 21:00. Dos discos naranja moviéndose en paralelo durante 90 segundos.

Chester, 24 de enero de 2009, 19:15. Tres luces naranja muy brillantes se aproximaron desde el Sur. Luego cambiaron de dirección y se dirigieron hacia el Norte. Luego aparecieron otras dos moviéndose lentamente en dirección Sur/Suroeste hasta desaparecer.

East Leicester, Leicestershire, 24 de enero de 2009, 21:30. Una luz roja moviéndose casi al ras del suelo sin hacer ruido. Luego apareció otra siguiendo la misma trayectoria y finalmente una tercera.

Wombourne, South Staffordshire, 25 de enero de 2009, 20:00. Desde la sala logró ver una luz naranja/amarilla muy brillante. Se movía en dirección Norte. Salió de la casa y logró determinar que la luz estaba a unos pocos cientos de metro sobre la tierra. Su velocidad era constante. Desapareció sobre los tejados de las casas.

Woolton, Meseryside, Liverpool, 26 de enero de 2009, 22:35. Un padre y su hijo estaban fumando cuando vieron una luz moviéndose en todas direcciones, como si estuviera en un remolino. Pensaron que era uno de esos globovnis de los que se habla en los periódicos, pero no están seguros.

Los rayos X revelan la silueta de Cristo (pareidolia)

Un hombre afirma que ve a Jesús en sus rayos X

7 de diciembre de 2007

Farinas Homestead, Florida – Los habitantes del Sur de la Florida afirman ver imágenes santas en cosas, como un sándwich de queso a la parrilla.

El jueves, un hombre dijo que vio a Jesús en unos rayos X que le habían tomado en el consultorio del médico.

“Me siento un poco nervioso”, dijo Reynaldo Farinas.

Después de experimentar dolores en el pecho, Farinas fue al Hospital de Homestead. Mientras estaba allí, el médico ordenó una radiografía de su pecho.

Algunos dicen que los rayos X revelaron lo que podría ser un mensaje del cielo.

“Anoche vi el rostro de Jesucristo allí”, dijo Farinas.

Farinas junto con su médico y un técnico médico dijeron que la imagen de la radiografía se parece a Jesucristo.

El médico dijo que no podía explicar la silueta.

“Me sorprendió”, dijo Farinas. “(Es) increíble”.

http://www.nbc6.net/news/14794676/detail.html

Grofe. Rocketship X-M

Grofe – Rocketship X-M soundtrack, 1950

Rocketship_XM 1.  Main Title (01:23)

2.  Countdown; Launch; Into Orbit (02:49)

3.  Floating Free (03:01)

4.  Interrupted Mission (03:12)

5.  Romance In Space (Lisa’s Theme) (03:01)

6.  Approaching Mars (02:09)

7.  Theremin Solo (01:33)

Bonus Track 8.  Exploring The Red Planet (06:45)

9.  The Martian Mutants (06:13)

10.  Homeward Bound (03:45)

11.  None Came Back (03:28)

12.  End Title (00:53)