Ojo con los iridiologistas

Juan José Morales

Ojo con los iridologistas

NilsLiljequist Un lector de Cancún pregunta qué opino sobre la iridología, de la cual se habló recientemente en una televisora local, presentándola como una técnica médica para diagnosticar enfermedades mediante el examen del iris del ojo.

Liljequist

Lo que puedo decir es que se trata de una más de esas seudomedicinas que pomposamente se autodenominan ciencias pero carecen por completo de bases científicas y en cambio incluyen una buena dosis de magia, superstición y charlatanería. No es casual que ninguna revista científica seria publique trabajos sobre iridología, pero en cambio abunden en las revistas sobre tarot, ovnis, asuntos del corazón, esoterismo y cosas por el estilo.

“La iridologia —dice uno de esos artículos, en cuya transcripción respetamos la ortografía y sintaxis originales— es ante todo un método de diagnostico, consiste a leer en el iris (la parte de la membrana vascular del globo ocular que da al ojo su color) los signos de ciertos trastornos o enfermedades del organismo. Los diferentes signos iridianos (anomalias cromaticas, manchas, cavidades y relieves) no son las consecuencias de ciertas enfermedades sino que las preceden, es decir estan presentes en el momento del nacimiento y persisten hasta la muerte.” O, para decirlo en otros términos, basta examinar el ojo de un recién nacido para predecir qué enfermedades sufrirá en el curso de su vida y “descubrir el organo a problema antes que la persona se enferme, pues ciertos signos iridianos se manifiestan antes que la enfermedad”.

Como es usual con las seudomedicinas, a la iridología se le adorna con un aura de exotismo al decir ya era conocida desde la más remota antigüedad y la desarrollaron inicialmente los caldeos, egipcios y griegos, pero fue redescubierta por “investigadores” modernos. Por ejemplo, el homeópata húngaro Ignacio von Peczely, quien al curar a una lechuza que tenía rota una pata, “pudo observar la aparición de una señal negra en su iris, a las seis de la tarde. Luego, durante su recuperación, observó que la señal se aclaraba. Esta experiencia lo llevó a estudiar después los ojos de sus pacientes” y así nació la moderna iridología, que luego fue enriquecida por otro homeópata, el sueco Nils Liljequist, que al tomar quinina para curarse de paludismo observó que sus ojos azules cambiaban de color y “a los veinte años, publicó un artículo titulado ‘La quinina y el yodo cambian el color del iris’”.

Lo malo es que los iridólogos, iridologistas —o como se les llame— ni siquiera se ponen de acuerdo sobre el carácter, naturaleza, validez o tan sólo la ubicación de las mentadas señales del iris. “La posición ocupada por los signos —dicen— corresponde a los órganos del cuerpo humano con los cuales tienen relaciones clinicas no demostradas cientificamente”, pero no hay consenso respecto al lugar que ocupa cada órgano, sino que “varia segun las diferentes escuelas”.

Es más: ni siquiera se ponen de acuerdo en si la iridología sirve para diagnosticar o para curar. Unos dicen que “es ante todo un método de diagnostico”, pero otros afirman que “si bien la iridología no señala una enfermedad, muestra, sin embargo, una manera de corregir el problema”. Y no faltan los que, cautamente, adviertan que un examen iridológico debe complementarse con análisis de laboratorio y otras pruebas.

Pero lo grave de todo este asunto, y que mucha gente ignora, es que aunque la iridología se presenta como terapia alternativa o medicina complementaria, quienes la practican no tienen que ser necesariamente médicos. Cualquier charlatán puede hacerlo, porque su ejercicio no está reglamentado. Es más: cualquier hijo de vecino, aunque ni siquiera haya terminado la primaria, puede, a cambio de 385 dólares, tomar un curso de iridología a distancia, ya sea por Internet o —si lo prefiere— en un disco compacto enviado a su domicilio. El curso es muy sencillo y comprende tan sólo tres unidades didácticas, pero abarca todo lo que un médico estudia en seis o siete años, desde anatomía y fisiología, hasta todas las enfermedades habidas y por haber. Por supuesto, el precio incluye un impresionante diploma. Como quien dice, cualquiera puede hacerse médico iridologista por correspondencia.

Así que usted decide si confía en la iridología.

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