General Acha (LP): Un accidentado aterrizaje (2)

GENERAL ACHA (LP): UN ACCIDENTADO ATERRIZAJE

Roberto Banchs

LA REVISIÓN DEL CASO

El informe es realmente interesante, no sólo por su antigua data, sino también por el gran parecido hasta en los menores detalles a muchos otros casos reportados. Estos motivos han conducido a nuestro minucioso colaborador Richard W. Heiden, de Wisconsin, a rastrear desde 1981 todas las referencias posibles y reunir las noticias publicadas sobre el episodio argentino. Muchas de ellas han servido para este artículo. Algunos años después, el polemista ufólogo Willy Smith, de Florida, expuso ciertas contradicciones y detalles extravagantes del caso, proponiendo su estudio y discusión. En fecha más reciente, diciembre de 1996, Bruno A. Molon, de Indiana, junto a otros, vuelve a desarrollar y comentar el caso en un artículo para el MUFON UFO Journal, pero su única fuente parece haber sido una conversación con Stringfield.

(3) Gral Acha 1950 Camino a Hidalgo, provincia de La Pampa, entrando por la ruta provincial 18.

Teniendo en cuenta que no existen referencias provenientes de Argentina, donde el incidente tuvo lugar, nos propusimos reexaminar el caso, conocer sus detalles e intentar aportar datos que sirvan para formarnos una opinión más firme sobre el asunto.

Ha sido preciso cotejar en primer lugar las diferentes versiones, las cuales prácticamente se reducen a las de Lorenzen, Stringfield (ambas, en parte, por vía de González Ganteaume), y Flachaire (por vía directa de Caratenuto Bossa). Desde luego, se dispone de otras fuentes, ofreciendo versiones ligeramente distintas, pero es probable que se hayan basado en aquellas (v.g.: F. Aniceto Lugo, H. Rocha). Todos estos investigadores tenían una opinión favorable respecto al caso, aunque no han cerciorado los datos más obvios, y defendían fervorosamente la idea que éramos visitados por una civilización extraterrestre[1]. Sólo el periodista londinense David Wightman, de la revista inglesa Uranus, parece haber advertido en aquella época las aparentes discrepancias del relato y ha señalado que el caso flaquea o es poco verosímil en algunos puntos.

PlatillosVoladoresSobreVenezuela Platillos voladores sobre Venezuela, de Horacio González Ganteaume.

A riesgo de cierto arbitrio, hemos concedido una prerrogativa al reproducir la carta dirigida por el testigo a la publicación suiza (traducida y presentada a sus lectores por M. Flachaire), confrontando con las otras versiones apenas fragmentos significativos, sin abundar en detalles. No obstante, al margen de gruesos errores, las contradicciones no provienen únicamente de ese cotejo, sino que aparecen en su propio contenido. Llamativamente, todas muestran la misma debilidad.

Sobre el testigo

Se ha dicho que el arquitecto italiano gozaba de una buena condición social y reputación profesional, y un carácter serio y tranquilo. Pero, en realidad, a pesar de nuestros esfuerzos por conocer acerca de él y de su vida, poco se ha sabido hasta la fecha. Inclusive, se llegó a sospechar erróneamente que sería un personaje imaginario, inventado, sólo conocido por las cartas recibidas, una conversación telefónica y la información dada por el ufólogo venezolano H. González.

Para más, desde el anonimato inicial su nombre suscitó siempre confusiones, entre erratas y seudónimos (Botta, Bessa, Bossa o Botha, según las referencias). También parece evidente que, a pesar de haber ocurrido el incidente en Argentina en 1950, el testigo estaba residiendo en el exterior en la época en que su historia se hizo pública.

En efecto, en 1953 se fue a radicar a Venezuela. A consecuencia de un caso de humanoides en las afueras de Caracas ocurrido a fines de 1954, toma contacto con González Ganteaume y narra su historia, siendo entonces LeonardStringfield publicada por El Universal, de Caracas. En una carta escrita en “mal inglés” y dirigida a Leonard Stringfield, del 25 de octubre de 1955 (infelizmente extraviada en vida del veterano ufólogo norteamericano), le habría confiado: “debido a mi entrenamiento técnico, y a los hechos del incidente argentino, me he dedicado al estudio serio” (sic) del tema. El 1º de noviembre de ese mismo año, Carotenuto Bossa escribe a la revista suiza Le Courrier Interplanétaire un extenso informe relatando su extraordinaria experiencia. En 1956 compareció ante la “Assemblée Mondialiste Interplanétaire”, celebrada en París. Y en noviembre de 1957, habría estado en Texas por motivos de negocios, desde donde telefoneó a Coral Lorenzen.

El ufólogo Cristián Vogt nos ha comentado que, en los años sesenta, encontrándose en Caracas se dirigió a la representación diplomática de Suiza, ubicada en un edificio de oficinas y descubrió por azar que allí estaba la residencia de E. Carotenuto Bossa. En esa oportunidad aprovechó para conocerlo, pero su esposa le informó que su marido se hallaba ocasionalmente en Puerto Rico. Años después, Vogt regresó a Caracas y vuelto al edificio, observó que ya no figuraba más el nombre del arquitecto, despreocupándose por localizarlo. Con posterioridad, nada se supo de él.

(4) Gral Acha 1950 Transponiendo el paso a nivel del FF CC Sud, en Macachín, vista sur.

Orientada nuestra búsqueda de datos acerca de su paso o estadía en Argentina, habida cuenta que -según manifestó Carotenuto- estuvo dedicado a un proyecto de construcción de viviendas, tras una minuciosa investigación (focalizada en los padrones municipales, diarios y revistas locales, y la consulta a viejos moradores, constructores e historiadores de la zona) comprobamos que no se conservan registros ni se tiene memoria de la presencia del arquitecto E. Carotenuto Bossa en General Acha, donde supuestamente habría estado trabajando. Tampoco en localidades vecinas. Ello resulta significativo pues, como se nos indicó, su estancia en esas pequeñas poblaciones no habría pasado desapercibida ni olvidada. A su vez, requerida información a los Consejos Profesionales de Arquitectura e Ingeniería de las provincias de Buenos Aires y de La Pampa, la consulta en los padrones también arrojó resultado negativo.

En un lugar de las pampas

Sin embargo, suponiendo que se trataba de un hombre culto, conocedor de la zona (puesto que habría estado trabajando durante un tiempo más o menos prolongado), su descripción del lugar debería ajustarse a la realidad y no habría dudas que, al menos, allí estuvo por esos años.

Recorriendo el texto de su carta hallamos datos aparentemente contradictorios relacionados con la geografía política y física de la región:

(5) Gral Acha 1950 Señal de Ferrocarril Sud, vista al sur, próximo a Macachín, La Pampa.

a) En primer lugar, señala que se encontraba “en la ciudad de Bahía Blanca, capital de la provincia de La Pampa”, lo cual es doblemente incorrecto. La provincialización del territorio nacional se efectúa recién en 1951 (La Pampa era por entonces Gobernación); y la capital es Santa Rosa, y no Bahía Blanca, que pertenece a la provincia de Buenos Aires[2].

b) Luego nos dice que empleó “una ruta de verano, no utilizable en invierno”. Sorteando la dificultad de establecer qué otros caminos pudiere haber utilizado, no parece necesario emplear rutas alternativas u opcionales por cambios de temporada (la invernal comienza en junio). Además, llama la atención que omita datos esenciales, tales como especificar cuál era la ruta, camino o senda, y la hora precisa del encuentro.

c) Siguiendo el texto, indica que “hay algunas piedras graníticas, y en el fondo muchas montañas de unos 1.000 m de altura”. Muy diferente al paisaje descrito, la gobernación o actual provincia de La Pampa se incluye en la prolongación de la llanura pampeana. Ofrece un relieve básicamente llano, en el que se alternan algunas formaciones medanosas, depresiones o bajos salinos, y suaves elevaciones. En la zona oriental se encuentran los valles y algunas lagunas con depósitos de sal y sulfatos. Los únicos afloramientos rocosos de La Pampa apenas superan los 500 m, y son de carácter basáltico (6) Gral Acha 1950 (vale decir que no hay granito, ni alturas de 1.000 m). El sistema montañoso más cercano es el de Ventania, en la provincia de Buenos Aires, bastante lejos de allí para ser visto.

Camino de tierra paralelo a las vías del Ferrocarril Sud.

d) Corotenuto Bossa dice que el incidente ocurrió cuando se encontraba “cerca de los 68º al oeste de Greenwich y a 37º de latitud sur”, después de haber “recorrido 280 km. desde Bahía Blanca”, y hallándose la localidad de General Acha a “cerca de 200 km. del lugar”. Ateniéndonos a estos datos, resultan totalmente inconciliables.

Dichas coordenadas están lejos de cualquier ruta, al oeste de la provincia, y a mucha mayor distancia de las localidades citadas (a más de 500 km. de Bahía Blanca y a casi 300 km. de Grl. Acha, medidas en línea recta), las cuales están distanciadas entre sí -según cartografía de la época- unos 264 km., siguiendo la principal ruta pampeana, la nacional nº 35.

La versión que nos ofrece L. Stringfield es discrepante. El episodio habría ocurrido a 64º longitud oeste de Greenwich y a 37º 45’ latitud sur, indicando que el testigo se hallaba conduciendo a unas 75 millas (120,7 km.) de su (7) Gral Acha 1950 hotel. Localizado relativamente próximo a la ruta nº 35 y a General Acha, también encontramos dificultades insoslayables, pues las distancias tampoco concuerdan.

Vista hacia el sur desde la ruta provincial 18, camino hacia Hidalgo, pequeño paraje próximo a Macachín.

Ajustándonos a esas coordenadas, se hallaría en una división de tierras, sobre un desolado camino de tosca (actual ruta provincial nº 20, “Dr. I. Amit”) que une Alpachiri y la nacional nº 35. Lugar donde se encuentra emplazada la escuela pampeana nº 190, única edificación existente a orillas del camino en más de cincuenta kilómetros.

En cambio, si el automóvil (posiblemente un Fort A modelo 1930) se desplazaba por la ruta nº 35, pudiere quizás estar situado entre las localidades de Epú Pel y Bernasconi. Pero esta composición es conjetural y, como se advierte, en ambos casos las coordenadas son inconsistentes.

Probable localización

Expuestos a un posible error de cálculo de las coordenadas por parte del testigo, adoptamos el criterio de reconstruir el presunto itinerario conforme a las distancias y relieve descrito.

(8) Gral Acha 1950 Vista hacia las Salinas Grandes, La Pampa, proximidades de Macachín e Hidalgo.

Tratándose de una región provista de una limitada red caminera, las vías alternativas que condujeran a Carotenuto Bossa desde Bahía Blanca hasta General Acha, ofrecían pocas opciones. Desde luego, el modo más directo es mediante la ruta nacional nº 35. Pero Carotenuto dice haberse dirigido por “una ruta de verano”, quizá refiriéndose a los atractivos turísticos y no a las dificultades de tránsito, siendo probable que haya reiniciado el periplo por la ruta nacional nº 33.

Supuesto así, habría salido de Bahía Blanca hacia el norte (Gral. Acha se localiza al N.O.) por la ruta nac. nº 33, hasta A. Alsina (Est. Carhué), paralelo a las vías del Ferrocarril Sud (actual F.C.G. Roca), siendo notoria la presencia en ese tramo del sistema montañoso de Ventania, de 170 km. de longitud y alturas que alcanzan los 1.000 m, constituido por dos cordones bien definidos, sobresaliendo el granito entre las rocas de aplicación. Luego, dejando atrás el bello paisaje serrano, debió tomar al oeste por la ruta bonaerense nº 60, traspuesto el límite provincial -ahora ruta pampeana nº 18- pasando por Rivera y Macachín hasta Atreuco, después virado al sur por la ruta 3 (ex 2) hasta el empalme con la ruta nac. nº 35 en Abramo, y llegando por ésta a su destino final, General Acha. Una localidad de 5.000 habitantes situada a 216 (9) Gral Acha 1950 m. sobre el nivel del mar.

En primer plano, las vías del FF CC Sur. Más atrás, el antiguo camino Comp. “C” que pasa por Macachín, en la ubicación del automóvil. Vista hacia el norte.

Sin admitir demasiadas variantes, una vez trazado el mencionado itinerario sobre la vieja cartografía, hallamos que a unos 280 km de Bahía Blanca se encuentra la localidad de Macachín, proximidades de la Estación Hidalgo, siendo su ubicación aproximada longitud 63º 65’ O y latitud 37º 15’ S[3]. Y a unos 200 km más adelante de este pueblo pampeano, siguiendo el antiguo camino, se llega a General Acha.

A pesar de la pobreza de datos, la visión que habría tenido Carotenuto Bossa, a la izquierda de la ruta, resulta concordante en algunos aspectos, aunque omita mencionar datos esenciales. Por ejemplo, el nombre del camino por el que transitaba, el de la localidad más cercana, y accidentes geográficos obvios, como la existencia de vías ferroviarias a metros de allí. Por el contrario, indica que desde el lugar del siniestro veía montañas, cuando lo único que existe en esa amplia región pampeana son montecillos de arena formados por la acción del viento.

Precisar el lugar donde habrían ocurrido los hechos narrados, no implica (10) Gral Acha 1950 establecer su autenticidad. En todo caso, apenas pueda tornar posible que Carotenuto haya conocido la zona de la cual nos habla, sin soslayar todas sus desprolijidades, omisiones y contradicciones.

Acceso a Macachín por ruta provincial n° 1, a 1 km. de Macachín y a 37 km de Alpachiri.

El día del encuentro

La fecha es también discrepante de acuerdo a las distintas versiones. Según C. Lorenzen el fantástico incidente se produjo un día de abril de 1950, para L. Stringfield tuvo lugar el 10 de mayo, mientras que M. Flachaire, en Le Courrier Interplanétaire, lo sitúa el lunes 15 de mayo de 1950.

Desestimando el impreciso dato de Lorenzen como una posible errata, la fecha correcta debía ser aquella que se ajustara a las condiciones del tiempo descritas por el testigo. Recuérdese que al día siguiente del hallazgo de Carotenuto -cuando decidió regresar a la mañana temprano- se desató “una violenta tormenta” que demoró su llegada hasta pasado el mediodía, arribando en momentos en que “el cielo estaba cubierto a medias”.

Al respecto, los diarios informaron que la lluvia iniciada el 14 de mayo abarcó una extensa zona del país y en menor escala el territorio pampeano. Cercana a la medianoche del 15 (fecha del hallazgo), “con intermitencias, comenzó a (11) Gral Acha 1950 llover y al promediar la mañana (del 16), en algunos puntos cesaba la lluvia y comenzaba a aclarar el cielo” (Zona Norte, Grl. Pico, 15 y 16 mayo 1950, p. 1).

Entrada a Alpachiri, Prov. de La Pampa.

El cuadro era general en todo el territorio, inestable y lluvioso. La precipitación se extendía al oeste bonaerense. A las nueve de la mañana (hora en que Carotenuto debía estar circulando hacia el lugar del estrellamiento) General Acha y Macachín registraban 3 mm. de lluvia caída, aunque los niveles a esa hora alcanzaron en otras 26 mm. (La Reforma, Grl. Pico, 16 mayo 1950, p. 3).

En consecuencia, tomando las fechas contenidas en los relatos de Carotenuto y ateniéndose a las condiciones meteorológicas señaladas, sólo resulta aceptable el lunes 15 de mayo de 1950.

Continuará…


[1] González Ganteaume murió aferrado a la idea de que las nuevas generaciones recibirán la sorpresa de poder confirmar el hecho de que “seres inteligentes procedentes de otros planetas vigilan la Tierra” desde sus platillos voladores. Lorenzen no halló motivos para desconfiar que el hombre tuvo una extraordinaria experiencia. Stringfield fundó la sugerente Civilian Research Interplanetary Flying Objects, CRIFO. El editor de Le Courrier Interplanétaire, Alfred Nahon, había fundado la Association Mondialiste Interplanétaire destinada a prepararnos para futuros contactos con los visitantes celestes, provocada por nuestras irreflexivas experiencias atómicas, estimando que el gran número de platos voladores que han sobrevolado la Tierra, muestran que es inminente el contacto con una civilización extraterrestre

[2] Comentado a modo de curiosidad, en esas fechas un movimiento instaló en Bahía Blanca el debate para que esa ciudad sea capital de una nueva provincia, la que estaría constituida por el territorio de Río Negro y parte de La Pampa (La Reforma, Gral. Pico, 7 y 14 julio 1950). La idea no prosperó, pero con su provincialización, La Pampa pasó a denominarse durante algunos años Provincia Eva Perón.

[3] Macachín (alt. 140 m) es una estación del F.C. Sud en el ramal de Rivera a Doblas, en cuya proximidad se ha formado un pueblo que lleva el mismo nombre y es cabecera del departamento de Atreuco. Se trata de una región agrícola ganadera, aunque especialmente se explota la sal en el paraje llamado Salinas Grandes (estación Hidalgo, del F. C. Sud).

Es pertinente señalar que una de las alternativas para llegar a General Acha consistía en recorrer 192 km. por las rutas 18, 3 y 35 (pasando por Abramo), y otra era haciéndolo por las rutas 18, 35 y 152, un camino arenoso pero más frecuentado, pues permitía reducir la distancia a 112 km. (unas 70 millas).

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