Las enseñanzas de Don Carlos

LAS ENSEÑANZAS DE DON CARLOS[1]

Mario Méndez Acosta

CarlosCastaneda6 El 27 de abril de 1998, a la edad de 72 años, falleció de cáncer de hígado, en Westwood, California, el antropólogo Carlos Castaneda, exitoso autor e impulsor non de la llamada antropología de la Nueva Era y, en especial, de la etnología “mágica”. Carlos César Arana Castañeda nació en 1925, en Cajamarca, Perú; luego de concluir sus estudios de preparatoria en Lima, se casó y tuvo un hijo, después abandonó a su mujer y a su infante, se trasladó a California, donde contrajo nuevo matrimonio con Margaret Runyon, y allí desempeñó trabajos diversos como el de chofer de taxi, contador de una tienda de ropa y dependiente de un establecimiento de licores.

En 1968, siendo estudiante de antropología en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), la editorial de esta casa de estudios publicó su primer libro, Las enseñanzas de don Juan, un camino yaqui al conocimiento, cuyo texto se convirtió en el mayor éxito de librería y el favorito de los discípulos de la Nueva Era, con lo cual Castañeda, quien ya se hacía llamar Castaneda –sin “ñ”-, se convirtió de inmediato en rico y famoso. En el libro se relata cómo el CarlosCastaneda2autor, en un viaje que hizo a México en 1960, conoció a don Juan Matus en una terminal de autobuses en Arizona, y éste resultó ser un anciano hechicero yaqui, con vastos poderes mágicos y el hábito de reír de manera incesante. Con él Castaneda se convirtió en aprendiz de una enseñanza que involucraba el consumo de drogas como el peyote, el toloache[2] y varios hongos alucinógenos y, así, el tema fundamental del libro es demostrar que más allá de nuestro mundo ordinario existe un reino extraordinario, en el que uno puede hablar con los animales, o convertirse en uno de ellos y experimentar toda clase de milagros maravillosos. Este mundo, supuestamente tan familiar para los chamanes yaquis, según Castaneda resulta tan real como el nuestro.

Castaneda publicó con posterioridad nueve libros más, todos ellos éxitos de librería, que fueron traducidos a cerca de 20 idiomas. En 1972, la UCLA le confirió el doctorado en antropología, y su tesis se basó en el libro denominado Viaje a Ixtlán. El público, impresionado por las fantasías del momento sobre el misticismo de la Nueva Era, consumió sus obras como JoanieCarlosgolosinas, pero los antropólogos estaban indignados, pues investigaciones muy cuidadosas, como las de Kathryn Lindskoog, Jay Courtney Fikes, Gregory McNamee y Richard De Mille, mostraron que sus textos están plagados de contradicciones, de errores patentes y de gran cantidad de material plagiado de otros autores. De acuerdo con Martin Gardner, el sociólogo Marcelo Truzzi en su estudio sobre Castaneda calificó el trabajo del antropólogo como el mayor engaño científico desde el Hombre de Piltdown, consistente en restos de homínidos falsificados y hallados en 1912. Cuidadosas búsquedas por todo el territorio yaqui mostraron que el supuesto chamán, don Juan, sólo existía en la imaginación de Castaneda, quien por cierto se negaba a ser fotografiado, por lo que existen pocos testimonios gráficos de su apariencia.

En su primer libro, Carlos Castaneda describe cómo don Juan, bajo la influencia de las drogas, lo transformó en cuervo, acontecimiento que no presenta allí como una alucinación, pues aseguraba que cuanto plasmaba en sus libros eran interpretaciones directas, tomadas de notas de campo y de eexperiencias reales. En esa ocasión, cuando don Juan lo lanzó al aire, Castaneda aseguraba que pudo volar una larga distancia, además, el brujo le dijo que tres cuervos le darían la señal de su muerte, y que después de fallecer reencarnaría en una de esas aves, pero lo increíbles es que muchos antropólogos aún consideran real lo relatado en sus libros. Carlos aseguraba también que don Juan desapareció físicamente alrededor de 1987, y se convirtió en un nagual, pasando así a residir en el mundo espiritual.

Según informa Joseph Szimhart, estudioso de estos cultos extraños, raras veces concedía entrevistas y tenía un círculo de discípulos que trataban de poner en práctica las técnicas hechiceriles sobre las cuales escribía. A partir de 1990 desarrolló los llamados movimientos de la “tensegridad”, que publicó finalmente en el Yoga Journal, en febrero de 1998. El autor describía, con detalles ilustrados, una serie de movimientos similares a los de las artes marciales, con los que el lector supuestamente tenía el potencial para entrar en los poderosos estados alterados de percepción de los que habla Castaneda. Mediante las técnicas de tensegridad, su culto tiene ahora algo para competir con otros CarlosCastaneda1grupos de poderes mágicos, que ofrecen, por ejemplo, técnicas yoguísticas para volar por los aires, mantras meditativos, respiración profunda –pranayama-, invocación, cánticos o danzas que nos ayudarán a convertirnos en superhombres. Pero ninguna de estas técnicas activa realmente poderes ocultos verdaderos, aun cuando existe evidencia de que sí alteran la percepción, a veces de manera radical y hasta peligrosamente, como lo describe la investigadora Margaret T. Singer.

Si Castaneda realmente adquirió esos poderes nunca lo sabremos, dado que investigadores capacitados ya no pueden probarle algo que desde luego nunca aceptó. La investigación etnológica en el estado de Sonora jamás ha mostrado las costumbres o creencias que él aseguraba se cultivaban en la región, y aunque el uso de los alucinógenos en efecto se practica para facilitar el trance, nadie asegura que el mismo otorgue superpoderes.

Las experiencias de sus seguidores, ansiosos de convertirse en “guerreros” conforme a sus consejos y sobre todo de ingerir el peligroso toloache han derivado muchas veces en viajes psíquicos muy malos para quienes se han atrevido a tratar de lograr poderes como la trasmigración o el vuelo corporal. Los resultados sólo se han reflejado en daños mentales y físicos para muchos.

BIBLIOGRAFÍA

Lindskoog Kathryn, Fakes, Frauds and Other Malarkey, Nueva York, 1993, Zundervan Publishing House.

Courtney Fikes Jay, Carlos Castaneda: Academic Opportunism and the Psychedelic Sixties, Millenia Press, 1993.

De Mille Richard, Castaneda’s Journey: The Power and the Allegory, Capra Press, 1976.

McNamee Gregory, “The Sorcerer’s Birthday: The Fiction of Carlos Castaneda”, en The Bloomsbury Review, September-October, 1988, p. 31.

Singer Margaret T., Cults in Our Midst, Jossey Bass Publishers, 1995.


[1] Este artículo fue publicado originalmente en la revista Ciencia y Desarrollo, No. 154, septiembre-octubre del 2000, p. 89-90, en la sección La Ciencia y sus rivales.

[2] Jimson-weed (Datura stramonium), véase Martínez Maximino, Catálogo de nombres vulgares y científicos de plantas mexicanas, México, 1987, FCE, p. 895.

3 Comments

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  1. Andres
    Andres febrero 16, 2010 at 3:39 pm .

    Las fotografías publicadas en este articulo son autenticas. Es Carlos Castaneda. Es lo unico destacable de lo que creo que es un pesimo articulo crítico sobre Carlos Castaneda. Habla de superpoderes tras la toma de alucinogenos, por dios…Castaneda jamas hablo de eso. Veo que quien lo escribio no se ha molestado ni en leerlo. Superpoderes…ja,ja,ja. Yo creo que el autor acababa de ver la saga Superman. En fín. Existe bibliografia muy interesante al respecto. Materialismo Cultural de Marvín Harris dedica a Castaneda un capitulo entero, conectandolo con Garfinkel y la etnometodología, De Mille, escribio una biografia crítica interesante, aunque con muchas lagunas. Margaret Runyan, su exmujer aporta datos importantisimos. Por favor seamos más rigurosos si pretendemos ir de cientificos serios, gracias.

  2. Jorge Trejo
    Jorge Trejo abril 27, 2012 at 10:25 pm .

    Es evidente que SIEMPRE existirán personas CELOSAS y EGOMANIÄTICAS, que quieran desacreditar lo que alguien se atreve a publicar, MAXIME si lo publicado les hiere en lo mas profundo de su ego. Como decía Lobsang Rampa: “hoy en día a la humanidad NO LE INTERESA LA VERDAD, sino únicamemte LO SENSACIONALISTA, y si alguien da a conocer ALGO GENUINO Y ORIGINAL, los demás BUSCAN la forma de tacharlo de FALACIA, diciendo que eso no se puede medir ni cuantificar”. Y PARA MI, ESTA COLUMNA ES UN EJEMPLO DE ELLO.

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