Los ovnis. Una visión histórica (final)

LOS OVNIS. UNA VISIÓN HISTÓRICA

DR. ROBERTO BANCHS

III. PERIODO DE SUPERVIVENCIA

“No deseo aparecer en exceso dramático, pero a partir de la información que dispongo como Secretario General, no puedo sino concluir que, a los miembros de las Naciones Unidas restan, tal vez, diez años para controlar sus antiguas querellas y lanzarse a una participación global que frene la carrera armamentista, mejore el medio ambiente, limite la explosión demográfica y dé por fin el impulso necesario a los esfuerzos orientados hacia el desarrollo. Si esta participaci6n global no se crea en el próximo decenio, entonces mucho me temo que los problemas que he mencionado habrán alcanzado proporciones tan escalofriantes que seremos incapaces de controlarlos”.

U Thant, 1969 (53)

Hacia finales de la década del sesenta la humanidad se enfrenta a un conjunto de problemas: explosión demográfica, estancamiento económico, inflación, deterioro del medio ambiente, expansión urbana, crisis del sistema de valores, carrera armamentista.

Este conjunto revelaba las siguientes características: a) dimensión de alcance mundial (independiente de los sistemas políticos y sociales); b) complejidad y variedad; y, c) interacción mutua.

En agosto de 1970 ante la preocupación por el creciente peligro que representan los numerosos problemas que encara la humanidad, el Grupo sobre Dinámica de Sistemas del Instituto Tecnológico de Massachusetts aceptó emprender el estudio de las tendencias e interrelaciones de una cantidad limitada de factores que amenazan a la sociedad global.

La investigación es parte de un proyecto más amplio en torno a “El Predicamento a la Humanidad”, como contribución a un mejor entendimiento de las diferentes alternativas futuras que afrontan todos los pueblos, teniendo por objeto definir los límites y los obstáculos físicos del planeta a la multiplicación de la humanidad. y de la actividad humana (de ahí, los límites del crecimiento máximo que puede alcanzar esta humanidad). El problema planteado ha suscitado un llamado de atención sobre la capacidad de sobrevivir más allá del año 2000 con una población creciente que utiliza desmedidamente los recursos naturales, con daños al medio ambiente, y con la consiguiente destrucción del equilibrio ecológico global. Todo ello en aras del crecimiento económico, identificado con “bienestar”.

El trabajo modelístico de simulación elaborado por el grupo interdisciplinario de Massachusetts, pese a ser imperfecto, inacabado y supersimplificado resulta útil y único disponible para tratar los problemas mencionados. Sus conclusiones son conmovedoras y ratifican de manera alarmante los conceptos emanados desde la Secretaría General de las Naciones Unidas.

El comité ejecutivo patrocinante presidido por Aurelio Peccei ha expresado que: “El hombre debe explorarse a sí mismo -sus objetivos y sus valores- tanto al mundo que trata de cambiar. Debe dedicarse continuamente a ambas tareas. El meollo de la cuestión no es sólo la supervivencia de la especie humana, sino el que esa supervivencia pueda mantenerse sin caer en un estado de existencia que no valga nada” (54).

En 1973 el boicot árabe interrumpió el crecimiento del consumo petrolero, y el brusco aumento en el precio de los combustibles hizo reducir drásticamente el consumo y alteró del mismo modo la situación político-económica mundia1 (55).

En los años setenta el hombre pareció tener clara conciencia de los graves problemas que plantearían los progresos sin pausa y sin medida de la tecnología. Hasta entonces el mundo había asistido complacido al desborde de la inventiva humana, incapaz de pensar que hubiera forma -e incluso necesidad- de frenarla y encausar la, y menos aún planificarla. La realidad de nuevos descubrimientos alteró desde siempre el ámbito en que se mueve. Cuando se decide hacer una bomba atómica o cuando se organiza una empresa para llevar al hombre hasta la Luna, se está influyendo sobre el futuro.

La década anterior transitó con el objetivo del viaje lunar, sin embargo, no modificó de modo evidente la vida cotidiana, ni la situación estratégica del mundo. sí, en cambio, los medios que lo hicieron posible: la informática, las computadoras. Mediante su empleo se hicieron los cálculos para el regreso del vehículo que viajó a la Luna, los que por métodos convencionales hubieran requerido 150 a 200 años. Todo esto ha traído como consecuencia grandes cambios. Los investigadores han descubierto que si bien su poder es enorme, es también enorme su responsabilidad.

Durante la década del setenta la actividad espacial fue perdiendo el atractivo descollante de las primeras incursiones, denotada por grandes hallazgos y realizaciones. Desprovista de aquella original fascinación que cautivó -en añadidura- el interés por la ufología, la prensa no siguió con los mismos bríos este desarrollo, salvo excepciones. Aunque al primer descenso lunar no fue seguido con logros de semejante magnitud y expectativa, el progreso continuó en esta área:

viking1 En 1970 una acentuada exploración lunar; en 1971 se inicia la exploración en Marte; y los soviéticos colocan una enorme estación orbital no tripulada en torno a la Tierra con posterior acoplamiento; en 1972 es lanzado el Pioneer X; y a fines de ese año, se produce la sexta exploración lunar y última del programa Apolo. En 1973 los Estados Unidos colocan en órbita el laboratorio espacial Skylab 1. Durante 1974 y 1975, los soviéticos realizan numerosas misiones y observaciones científicas, teniendo lugar entre el 15 y el 24 de julio de 1975, la primera misión conjunta (Apolo-Soyuz), acoplando sus cápsulas y efectuando experimentos y observaciones. En 1976 las Viking I y II descienden en Marte. En 1977 se lanzan las sondas Voyager I y II. Mientras tanto, la URSS insiste con sus proyectos de acoplamientos espaciales, y hacia 1978 establecen una nueva marca de permanencia y reaprovisionamiento en el espacio. Hasta 1979 se registran 11.302 lanzamientos.

No obstante, una de las más singulares pruebas se efectúa desde Cabo Kennedy con el Pioneer X: un vehículo espacial de propulsión atómica lanzado en marzo de 1972, a través del espacio interestelar. Pero el viaje sin destino lo ha hecho portador del primer mensaje del hombre para otros mundos. La perspectiva de que esta nave marche hacia el cosmos indefinidamente, la ha convertido además en vehículo de un mensaje que envía el hombre al universo para comunicarse con seres inteligentes que puedan existir en otros confines. Grabado en una placa de platino, tiene el propósito de informar quiénes somos y dónde estamos. De esta manera, dando continuidad al debate realizado a puertas cerradas en noviembre de 1961, en Green Bank (Virginia), dónde se concluyeron las posibilidades de vida inteligente en nuestra galaxia, -los científicos alentaron una vez más la idea de su probable existencia, y avanza decididamente hacia los intentos de una eventual comunicación.

JohnKeel1 Entre 1970 y 1971 el tema de los ovnis, que había dejado de ocupar las primeras planas tras declinar el interés por el problema y su irregular actividad, retorna en 1972 con un apreciable y significativo cambio cualitativo, entremezclado esta vez con aspectos paranormales. Esta faceta pareciera tener su punto de incidencia con la aparición de varias obras que lideran la opinión de las volubles corrientes ufológicas, cuyos autores fundan sus interpretaciones acerca de los ovnis en cuestiones que tienden más al factor humano, sea desde una perspectiva psíquica, parapsíquica y social. Jacques Vallée publica Passport to Magonia (Pasaporte a Magonia), estableciendo un puente entre las narraciones folclóricas y míticas con los testimonios de apariciones recientes de ovnis (56), aunque sin dejar de ver en todas ellas la intervención extrahumana. John Keel extiende todavía más los límites de lo fantástico con UFOs: Operation Trojan Horse (57).

Las superproducciones del cine norteamericano de los primeros años de la década apuntan a un sistema de incitación y respuesta estudiada sobre una realidad psicosocial localizada, y en particular sobre la cada vez más acentuada tendencia irracional .de la sociedad norteamericana, como lo demuestran las reacciones neuróticas causadas, por ejemplo, durante la proyección de El Exorcista. sin embargo, hasta entonces la preocupación por el demonio no era especialmente significativa en ese público.

La recurrencia místico-religiosa del filme se inspiró claramente en el momento cultural de una sociedad que, tras los, años sesenta, estaba dándose cuenta del mito de una ciencia que había superado -en la dirección del poder- la medida del hombre sin resolver los problemas mas acuciantes. Por añadidura a este progreso científico, forzado en una vía tecnológica, aumentó. su carga mítica, dejando en su interior vacíos psicológicos y existenciales, verdaderas carencias, donde se detecta el retorno de grandes masas hacia lo mágico y lo irracional.

Es a partir de una situación histórico-político-cultural cuando la centralidad del hombre va desplazándose y se acentúa la atracción por los subproductos del desarrollo tecnológico y científico: la inseguridad y la -angustia. Sustraídos de sus orígenes, son desviados hacia el responsable más fácil, el de -la naturaleza y sus presuntas fuerzas ocultas. Se puede descreer entonces de la ciencia -como hace El exorcista- si ello puede servir para orientar la atención hacia sí mismo y recuperar la confianza del hombre para oponerse a las fuerzas maléficas y destructivas.

Daniken21 En enero de 1973 se estrena en la Argentina con inusitado interés, el pseudodocumental de origen alemán Recuerdos del Futuro de 90 minutos de duración, dirigido por Harold Neil y basado en los libros dél hotelero suizo Erich von Daniken, cuya producción pretende demostrar mediante una búsqueda arqueológica y literaria, que el hombre es incapaz de hacer lo que hizo y que la Tierra ha sido visitada por seres de otros planetas. El problema básico con que tropieza el cronista prehistórico es describir con las imágenes de su mundo circundante la naturaleza de la aparición y explicar con la información que posee su modo de comportarse. Aunque del lejano pasado terrestre es difícil asegurar algo, el filme se encarga de responder ampliamente numerosos interrogantes mediante la presunta existencia de- naves y seres extraterrestres. A pesar de la ausencia de rigor científico, el filme es presenciado en Buenos Aires por 165.063 espectadores durante aquel año. Como consecuencia, muchos ufólogos creyentes se convirtieron en “neo-arqueólogos”.

Precisamente en 1973, coincidiendo con el citado filme en gran parte del mundo se produce un marcado incremento de observaciones de ovnis, comprendida la Argentina, donde se consigna casi un centenar de informes, según fuentes periodísticas. Entre las noticias más salientes de la prensa argentina, se encuentran las siguientes:

– “18 de setiembre. 16,34 horas. Una explosión sacude a Buenos Aires. Tiemblan vidrios y paredes. Hay miedo y misterio. ¿Qué pasó?” (Gente y la Actualidad, Nro. 428, 4 octubre 1973, ps. 16/18)

n: Su causa más probable: avión al romper la barrera del sonido (La Prensa, 20 setiembre 1973).

– “Bahía Blanca: ¿La invasión de otros mundos?; aseguran haber detectado (en las calles) la presencia de habitantes de otros planetas” (Siete Días Ilustrados, Nro. 337, 29 octubre 1973).

“Mucha gente creyó ver una escuadrilla de ovnis, pero sólo eran cohetes lanzados por la Fuerza Aérea en El Chamical” (La Razón, 20 noviembre 1973).

– “¿Burbuja marciana?: Rara burbuja que creció en un jardín de Dalias Y que se cree extraterrestre. En realidad constituida una especie de hongo” (La Nación, La Razón, 6 junio 1973).

– “Extraño relato de dos pescadores” -caso Ch. Hickson, EE.UU.- (Río Negro, 14 octubre 1973).

– “Un canal de Montevideo mostró en directo por TV las evoluciones de un plato volador” (La Razón, 22 octubre 1973): “’Resultó ser el planeta Marte el supuesto ovni que vieron miles de montevideanos…” (ibid, 23 oct.1973)

En octubre, sobre territorio norteamericano, tiene lugar una ola de avistamientos de ovnis con ocupantes. El más celebrado fue el ocurrido el día 11, cuando dos pescadores de Pascagoula (Mississippi) dicen haber sido introducidos en el interior de una nave por tres repelentes criaturas negras con garras. Este caso fue seguido de muchos otros y, por consecuencia, 1973 fue bautizado como el “año de los humanoides” (58).

A fines de agosto de 1974 las agencias noticiosas informan que en Perú varias personas han establecido contacto con un ovni procedente de Ganímedes, el mayor satélite de Júpiter. La noticia en cuestión marcó el inicio de una serie de contactos de varios jóvenes peruanos, que no demoraron en crear la mesiánica Misión Rama, cuyo propósito era acercar los extraterrestres a la raza humana (59). A su vez, este movimiento de verdadera ufolatría. empieza a crecer enormemente en Latinoamérica y países de Europa.

Este tipo de grupos, que tiempo atrás tenían poca gravitación (quizá, porque la ufología estaba representada por una línea algo más racional, al menos por científicos), se desarrollan a comienzos de la década como una epidemia fuera de control. Con ello, se acentúa la desacreditación del problema y su consideración seria por parte de la población más ilustrada[1]. Los grupos New Age (por entonces, Era de Acuario) ejercen su presión y logran masivos adherentes en todas partes del mundo.

Sin embargo, entre 1974 y 1977 (salvo una ola regional producida a finales de 1975 y comienzos de 1976) la actividad ovni declina a valores más o menos constantes.

CloseEncounters3K Esta suerte de letargo concluye en 1978, cuando nuevamente las apariciones vuelven a recrudecer en circunstancias del estreno y proyección de Close encounters of the third kind (Encuentros cercanos del tercer tipo), un filme de Steven Spielberg, cuyas consecuencias han sido oportuna y exhaustivamente examinadas (60).

Es posible afirmar -empero- que el filme de Spielberg, junto a la Copa Mundial de Fútbol (soccer), fueron los espectáculos de mayor repercusión a los que ha asistido masivamente el público argentino durante ese año de 1978. Inclusive, la cantidad de espectadores que concurrió a cualquiera de las citadas películas, ha superado holgadamente a la que ha asistido a congresos, jornadas y convenciones sobre el fenómeno ovni en todas estas décadas.

– La actividad espacial:

El paso de la conquista a la colonización del espacio estuvo signada desde los comienzos de la década del ochenta por los programas Columbia y Salyut, dando. lugar a lo que se denominó “el nacimiento de una nueva era espacial” (61). El éxito de la misión Columbia y la noticia de los nuevos logros de los cosmonautas soviéticos con la estación orbital Salyut VI, replanteó en 1981 un hecho ya inocultable: de los primeros pasos hacia la exploración del cosmos, se ha pasado a la utilización efectiva, con fines científicos, económicos y militares del espacio más próximo a la Tierra. “El hombre ya no viaja al espacio. Está allí y está para quedarse”, se advierte.

Para la agencia espacial norteamericana, se trató precisamente de abandonar. “los lanzamientos espectaculares” para pasar a los lanzamientos regulares, cumpliendo misiones específicas. Con dos programas distintos, norteamericanos y soviéticos se han aventurado en una misma dirección: el uso constante y sistemático del espacio próximo al planeta. La etapa romántica ha terminado y el combate simbólico por .demostrar la fuerza de la propia tecnología mediante hazañas espaciales, también. Sin grandes demostraciones -porque, justamente, la idea de la nueva etapa tiene más relación con la utilización práctica que con la publicidad-, una época distinta ha. comenzado. Después de la relativa apatía que siguió a las misiones lunares de los últimos años del sesenta y los primeros del setenta, los funcionarios de la NASA tuvieron enormes dificultades para conseguir que el Congreso les aprobara el presupuesto para desarrollar sus programas.

HaroldBrown En 1982 la NASA propuso la exploración comercial del Sistema de Transporte Espacial. Lejos de ser rentable, el proyecto STE se orientó cada vez más hacia objetivos militares, como un importante apoyo logístico en una nueva posibilidad: la guerra en el espacio. La teoría que originalmente sustentaba el proyecto era el comercio y la investigación, pero el trasbordador espacial no pudo despegar de la realidad de este mundo. En 1980, Harold Brown, secretario de Defensa de los Estados Unidos, había explicado al Senado que el vehículo sería esencial para los futuros planes militares. Esto permitió a James Carter aumentar los fondos para el trasbordador.

Muchos analistas estimaron que el Columbia y proyectos semejantes darían a los Estados Unidos superioridad militar en el espacio, por su posibilidad de detectar ataques misilísticos. Mientras se reducen los subsidios sociales y aumenta la desocupación, el argumento era que los millones de dólares destinados a ese rubro crearían también miles de empleos.

El proyecto de su construcción fue concebido en los años sesenta, época de plétora y de grandes realizaciones en los países industrializados, cuando no habían conocido todavía esa combinación de inflación y recesión, y no había crisis petrolera y financiera. los norteamericanos estaban en una porfiada carrera con los soviéticos, en la que los proyectos se sucedían y que en 1969 llevó al hombre a la Luna.

El gasto de guerra se dedicaba a fines más convencionales. Esa situación cambió drásticamente con los años setenta; vinieron las crisis económicas y el retraimiento de los proyectos espaciales que no gozaban ya de la popularidad de años anteriores. Pero también cambió la posición de EE.UU. con relación a la URSS, y la, posibilidad de un enfrentamiento bélico.

Al freno planteado por Nixon-Brezhnev en 1972 le siguieron los roces promovidos por la política de Carter y luego por el enfrentamiento más frontal diagramado por Reagan. En esta etapa y como consecuencia paradójica de la crisis, algunos estrategas comenzaron a pensar en lo que se llamó la “era tecnotrónica” del dominio de la tecnología y la electrónica, en un nuevo marco internacional.

En este mundo tecnificado, dividido y enfrentado, donde se plantea una encrucijada entre los objetivos intelectuales de la ciencia y las consecuencias de las insensatas aplicaciones destructivas, también la guerra cambiaría y tendrían una importancia decisiva las armas ultrasofisticadas, llevando a los Estados Unidos y a la Unión Soviética equiparse para la guerra espacial al compás de la evolución planetaria. todo ello contribuye a delinear lo que Julio Sevares describe como “un inquietante y triste paisaje del mundo del futuro” (62).

BuddHopkins3 Para finalizar esta exposición, señalemos que los ovnis y el marco social en que se desenvuelven, comienza a propender hacia lo siniestro. En 1981 se publica. el libro del artista neoyorquino Budd Hoppkins Missing Time, con nuevos aportes sobre los raptos alienígenas y la recuperación de “tiempo perdido” de los supuestos abducidos. y en 1982 se hace pública la sentencia del pleito judicial “contra del secreto sobre los ovnis”.

Con el propósito de mostrar algunos de los aspectos significativamente relacionados con la presencia y el mito de los ovnis, hemos escrito este artículo sin ánimos tecnicistas, científicos ni literarios sobre un tema que trascendido el campo de la imaginación popular para entrar de lleno al de la historia.

CONSIDERACIONES FINALES

1. Siempre hay, hubo y habrá fenómenos aéreos inusuales.

En todas las épocas y en las diversas culturas, han existido -y seguramente existirán- en el cielo o en tierra, diversos fenómenos infrecuentes y desusados de dudosa o difícil interpretación. De hecho, nunca podrá demostrarse que no existen: este es uno. de los límites. Sobre estas bases se edifica el mito y se extiende una creencia.

En la época actual, responden a la denominación genérica de ovnis, con la pesada carga de su subsignificación, habitualmente reconocidos como portentos tecnológicos de procedencia extraterrestre, o sus variantes. lo que se modifica es el llamado paradigma explicativo, o modelo del mundo. Modelos tipos que emplea toda cultura para la resolución de un problema.

Dicho paradigma podría actuar como un principio organizador de la propia percepción, llevándonos a suponer que se trata de un pre-requisito de la percepción.

2. El problema ovni constituye un importante fenómeno masivo de alcance mundial.

La formidable magnitud y permanencia alcanzada durante las últimas décadas, derivadas del hecho que la creencia en los ovnis se extiende rápidamente en todos los niveles, de cuya cuenta dan millares de personas en todo el mundo a través de los medios de comunicación masiva, y su notoria repercusión, mantiene vivo el interés por el enigma y potencia las motivaciones irracionales en la población debido a su alta significación emocional.

3. El fenómeno ovni está modelado por el modelo científico-cultural que lo contiene y asume contemporáneamente definidas características tecnológicas.

El despliegue de la inteligencia que permitió la construcción de vehículos espaciales -dando lugar al desarrollo de la aerodinámica, astronáutica y luego a las astronáutica-, sumado a la irrupción de las comunicaciones en la escala planetaria, y una particular situación psicológico-social provocada por la agitación bélica -que reimpulsó, a su vez, el avance de la física y de la tecnología espacial-, parece haber dado surgimiento al fenómeno, bajo facetas asimilables a la época: la aeronave, y una denominación común de “plato volador”, luego “ovni”. Aunque muchas veces anticipatorias, respondiendo a una novedad técnica perfeccionada, latentes en la sociedad misma y producto de una predisposición a descubrir misterios, pautas que estarían más allá de los límites del conocimiento contemporáneo, del afán de acelerar el proceso natural del progreso de la humanidad.

schirmer Fuertemente impregnados, esta característica se advierte tanto en la narrativa general del suceso, como en los pormenores o detalles técnicos descritos por los testigos (vgr. ‘ventanillas’ en la década del cuarenta, ‘escafandras’ en la década del cincuenta, ‘láser’ en la década del sesenta, etc.).

En su prolongada permanencia es posible establecer tres períodos, esbozados en este artículo: a) período bélico o aeronáutico; b) período espacial o astronáutico; y, c) período de supervivencia. Con anterioridad, en una larga etapa pre-contemporánea y desde remotos tiempos, se conocen testimonios sobre fenómenos semejantes, pero de connotaciones diferentes a las actuales y sí, en cambio, afines a las circunstancias y momento de su ocurrencia (apariciones místico-religiosas a.C., sondas extranjeras a principios de siglo, etc.). En estos casos, otros paradigmas explican a su modo el fenómeno.

4. El fenómeno ovni no responde a incrementos observacionales cíclicos, u oleadas, por motivos de naturaleza intrínseca.

Dichas variaciones dependen de causas extrínsecas a los fenómenos reportados, y no a factores propios en su conjunto. Ya expuesto a modo de hipótesis de trabajo por otros autores, el presente tratado reviste carácter confirmatorio.

A ese respecto, los valores obtenidos muestran también un aumento gradual de observaciones en el tiempo, al. parecer, debido a la progresiva difusión del tema (1iteratura y filmes), a la proliferación de investigadores amateurs (aportación de nuevos casos y conferencias), y a la reducción del posible recelo inicial en torno al tema.

5. Las variaciones cíclicas pueden explicarse como impulsos de un proceso de interacción social.

Dicho impulso es un fenómeno dinámico producido por una fuerza que tendría su origen en una determinada excitación social (un acontecimiento científico-espacial, bélico, etc.) bajo determinadas condiciones de tensión (expectación, inquietud, incertidumbre) o laxitud (transición, cambios en los paradigmas), reforzado por los medios de información.

Desde una perspectiva, esta excitación (estímulo) genera una respuesta (impulso = carga energética = ovni) que adquiere sentido en el plano de lo trascendente.

6. Existiría una correlación entre la producción de informes sobre ovnis y determinados fenómenos psicosociales.

La misma se establece en una relación causa-efecto, reconociendo tres variables fuertemente condicionantes -no determinantes- de la actividad ufológica, las que permanecen presentes e interactúan con alternada preponderancia.

La primera es una componente de “base emocional colectiva”, noción utilizada para designar una tensión social afectiva, inherente al grupo, que tiene su causa en una necesidad, o en una situación de apremio o de peligro colectivo (elemento perturbador o incidente: motivación bélica, científica, tecnológica, etc.).

La segunda es una “componente espacial” -característica esencial donde el fenómeno se manifiesta-, referida a toda actividad producida en el ámbito del espacio constituida en eventual foco de atención (aeronáutica, astronáutica, astronómica, etc.).

La tercera son los “medios de información y comunicación” (radio, periódicos, televisión, cine), que actúan especialmente como un poderoso refuerzo para la manutención de este sistema.

© R. Banchs, 1995.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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(15) Jacobs, David. Op. cit., ps. 55/78.

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(18) ibid., ps.l48 y 160/169.

(19) Dawson, James. op. cit., p. 40.

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(22) 2001-Periodismo de anticipación, Buenos Aires, Nro. 5, 6 diciembre 1968, ps. 44/45.

(23) Keyhoe, Donald. op. cit., ps. 286/289.

(24) Notiziario UFO, Milano, Nro. especial, Nro. 75-76, julio-diciembre 1977, ps. 13/32.

(25) Vallée, J. y J., op. cit., ps. 276/285.

(26) Miche1, Aimé. Los misteriosos platillos volantes. Pomaire, Barcelona, 1964.

(27) El Amante/Cine, Buenos Aires, Año 2, Nro. 19, “Dossier Ciencia-Ficción”, setiembre 1993, ps. 27/28.

(28) Miranda, Enrique. op. cit., p. 147.

(29) Bernal, John. op. cit., p. 95.

(30) Ciencia Viva, Buenos Aires, supl. La Razón, “Los enigmas”, 24 febrero 1971, p. 9.

(31) Michel, Aimé. op. cit. ps. 16/17.

(32) Jung, Carl G. Sobre cosas que se ven en el cielo. Sur, Buenos Aires, 1961.

(33) Boletim Informativo SBEDV, Rio de Janeiro, Nro. 90-93, enero-agosto 1973; Durville, Heitor, O Cruzeiro, Buenos Aires, serie de Notas (VI); Fernandes, Alvaro y Sonia Ma. Trigo Alves. Casos de contatos sexuais com ufonautas, Ed. autores, Sao José do Rio Preto-SP, 1988, ps. 43/56.

(34) Vallée, Jacques y Janine. op. cit., ps. 188/191.

(35) Benítez, Juan J. Los visitantes, Planeta, Barcelona, 1982, ps. 139/156.

(36) Hechos Mundiales, Santiago de Chile, Nro. 5, “La aventura espacial”, enero 1968, ps. 1/78.

(37) Córdoba, Córdoba, 18 octubre 1963; La Gaceta, S.M. de Tucumán, 23 octubre 1963; et. al.

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(40) Bernal, John. op. cit., p. 125.

(41) Atlántida, Buenos Aires, Año 48, Nro. 1182, agosto 1965, p. 97.

(42) Ciencia Viva, Buenos Aires, supl. La Razón, “Planeta Marte”, 14 julio 1970, p. 8.

(43) Banchs, Roberto Las evidencias del fenómeno ovni. R. Alonso, Buenos Aires, 2a. edic. 1978, ps. 56/59.

(44) C1arín, Buenos Aires, 25 marzo 1966.

(45) R.E.B., “Informe Condon: ¿ha muerto una ilusión?”, en: Atom, Buenos Aires, Nro. 2, marzo 1974, ps. 7/9.

(46) Almanaque mundial 1968, Moderna, Pelham NY, 1967, ps. 3/4.

(47) Boletín de Fenómenos Aéreos, Editorial, CADIU, Córdoba, Año 2, Nro. 2, 1968, p. 5.

(48) Hechos Mundiales, Santiago de Chile, Nro. 29, “Los años ’60”, diciembre 1969, ps. 6/12, 45/51, y 76/77.

(49) Siete Días Ilustrados, Buenos Aires, Nro. 58, 18 junio 1968, p. 64.

(50) The APRO Bulletin, Tucson, setiembre-octubre 1966.

(51) La Razón, Buenos Aires, 15 enero 1969.

(52) Ovni Documento, Rio de Janeiro, Nro. 8, ps. 4/5.

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(54) lbid., p. 246.

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(56) Vallée, Jacques. Pasaporte a Magonia. P&J, Esplugas de Llobregat, 1972.

(57) Keel, John. UFOs: Operation Trojan Horse. Putnam, New York, 1970.

(58) The APRO Bulletin, Tucson, setiembre-octubre 1973, ps. 1, 3/4.

(59) Más Allá, Nro. extra, Majadahonda (Madrid), “Hitos ufológicos”, setiembre 1991, p. 26.

(60) Banchs, Roberto. Fenómenos Aéreos Inusuales -Un enfoque biopsicosocial, LEUKA, Buenos Aires, 1994.

(61) C1arín revista, 5 julio 1981, ps. 18/21.

(62) ibid., 15 julio 1982, ps. 16/18.


[1] Una excepción ocurre el 27 de noviembre, cuando J. Allen Hynek habla del problema ovni a las Naciones Unidas, por intermediación del gobierno de la Isla de Grenada. En esa sesión, como en otra previa celebrada en julio con el presidente de la ONU, Kurt Waldheim, varios ufólogos defendieron la necesidad de crear. un comité internacional para la investigación. También, en diciembre de 1979 el novelista y ufólogo Antonio Ribera diserta en la Cámara de los Lores británica.

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