Estatuas que lloran

Estatuas que lloran

StatuesWeep Wendy Grossman and Christopher French (editors). Why Statues Weep: The Best of ‘Skeptic’. Philosophy Press, 2010.

Siempre es difícil para revisar una antología, ya que la calidad de las contribuciones pueden variar mucho y el interés del crítico sobre diferentes temas también puede variar. Creo que la única manera que usted puede juzgar una recopilación de este tipo es por lo bien que refleja el contenido general de la revista.

El título hace referencia a un brote de afirmaciones de que las estatuas de la Virgen María en Irlanda y en otros lugares, lloraron lágrimas o sangre. Esto ocurrió poco antes de que la revista Skeptic comenzara su vida como The British and Irish Skeptic. Fue publicada por primera vez en Dublín por Wendy Grossman, como una rama del Skeptical Enquirer del CSICOP estadounidense. Sin embargo, pronto desarrolló su propio carácter. Creo que Skeptic tiene una visión bastante menos dogmática que la que veces parece tener la revista estadounidense.

Los capítulos del libro están divididos en secciones con títulos como “Debe haber algo en eso” y “Mitos populares favoritos” que observa algunas de las creencias más comunes, como los canales y la cara de Marte, el Mary Celeste, y Nostradamus. Creo que es razonable comentar que algunos de estos temas ya se han rebatido tan a fondo que hay poca necesidad de repetir los argumentos aquí, pero yo diría que el objetivo de los editores al incluir estas piezas es de presentar un panorama general de la revista a través de dos y media décadas.

Una sección con optimismo lleva por título “Lo que pasó con…” mira los temas que los editores parecen pensar que han bajado de debate general. No lo creo. Círculos de las cosechas, Rendlesham y los implantes extraterrestres, están todavía muy presentes entre nosotros. Dicho esto, vale la pena volver a leer. Tal vez esta sección hubiera sido mejor titulada como “Todavía con…”

El movimiento escéptico en los EU y Gran Bretaña tiene su origen en las campañas contra el fraude descarado y creencias que, aunque sinceras, pueden ser peligrosas y dañinas. La denuncia de John Diamond, de la medicina alternativa, escrita poco antes de morir de cáncer de garganta, es una polémica de gran alcance (aunque no está escrita en un estilo polémico). Mark Pendergrast, él mismo víctima de reclamos de falsos recuerdos, escribe de manera concisa y objetiva sobre la forma en que se les permite crecer a estas afirmaciones.

En otras secciones se tratan una amplia variedad de temas, incluyendo engaños (incluyendo las visiones en Knock), abducciones (el capítulo más bien débil, creo), el movimiento perpetuo, y una explicación informativa a la forma contra intuitiva en que algunas veces trabaja el azar y aleatoriedad. Es alentador ver algunos Magonianos representados en sus páginas: Kevin McClure, David Clarke y Martin Kottmeyer discuten, respectivamente, el Milenio, Rendlesham, y la curiosa manera en la que los ovnis han tenido cambios de velocidad con los años.

Por supuesto, este libro no va a cambiar la mente de nadie, ni es su intención, pero para una buena visión global de las cuestiones a las que se refieren los pensadores escépticos, se trata de una antología muy útil. – Revisión de John Rimmer

http://pelicanist.blogspot.com/2010/08/weeping-statues.html

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