El Manuscrito Voynich

EL MANUSCRITO VOYNICH[1]

Mario Méndez Acosta

voynich1 A lo largo de la historia diversos pueblos han logrado hacer descubrimientos notables sobre el mundo y la naturaleza; sin embargo, en varios casos, ese conocimiento se ha perdido una y otra vez, al no haber sido registrado, adecuadamente para la posteridad.

En ocasiones, esa falta de registro se debió a que tal sabiduría era considerada como un tesoro de verdaderos secretos a los que no deberían tener acceso los legos; aunque una manera de registrar sin difundir es, por supuesto, la escritura críptica, y tal vez esta idea es la causa de que nuestros antepasados nos hayan legado algunos documentos o registros muy misteriosos. Entre ellos destaca el llamado manuscrito Voynich, llamado el libro más misterioso en la historia de la humanidad.

A parecer fue escrito entre los siglos XV y XVI, y su pista se perdió en 1666, cuando desapareció, para ser redescubierto recientemente, en el siglo XX. Se trata de un documento hecho de pergaminos de 15 por 25 centímetros y de unas doscientas páginas, de las cuales sólo sobreviven 108. Su escritura se muestra cursiva y fluida, aunque en un alfabeto que nunca ha sido registrado en sitio alguno. Durante la II Guerra Mundial un grupo de criptólogos militares trató de descifrarlo sin éxito.

Sus folios de pergamino están cubiertos de cientos y cientos de pintorescas viñetas con ninfas desnudas e imágenes prodigiosas de plantas vegetales –que no existen en la naturaleza-, además de sistemas solares y constelaciones, cuyos diagramas astronómicos, en su mayoría, son también desconocidos.

WilfridMichaelVoynich ¿Qué significa en realidad el Manuscrito Voynich? Se llama así porque en 1912 un coleccionista de libros estadounidense, llamado Wilfrid M. Voynich, encontró el manuscrito en un colegio jesuita ubicado en Frascati, Italia. Después de pasar por varias manos, que pagaron miles de dólares por él, terminó en la Universidad de Yale, en cuya biblioteca de libros raros de Beinecke puede ser consultado.

Se le ha atribuido a Roger Bacon, sin que haya mucha evidencia de su autoría, aunque este monje franciscano escribió una carta sobre las obras maestras secretas y la nulidad de la magia, donde señala que para mantener un secreto algunas personas han logrado ocultar sus conocimientos “por medio del uso de letras no usadas por los de su raza, sino arbitrariamente inventadas por sí mismos”; pero sin duda fue propiedad del emperador Rodolfo II de Alemania, quien en el siglo XVI se convirtió en patrono de las artes ocultas.

No parece ser remoto que el manuscrito se refiera a temas relacionados con la alquimia y la herbolaria mágica. Los intentos por descifrarlo con técnicas modernas han demostrado que no se encuentra en el documento un uso arbitrario y sin sentido de letras de un alfabeto inventado, sino que hay una regularidad en los caracteres que permite imaginar que se trata de invocaciones en algún lenguaje real, con significados legítimos y bien definidos, el cual a su vez bien puede haber sido inventado por alguna persona, como ha ocurrido con el esperanto, el volapuk o bien el lenguaje klingon de la serie Viaje a las estrellas.

¿Se trata entonces de una broma muy elaborada? Se sabe que hay cofradías de bromistas prácticos muy refinados, que dan a conocer imposturas muy difíciles de desacreditar si no es por el sentido del humor que entrañan. A una de ellas pertenece Humberto Eco, quien ha realizado verdaderas hazañas editoriales con el fin de reírse de personajes muy solemnes.

Voynich2 El investigador argentino Marcelo Dos Santos ha publicado sus trabajos en el libro El Manuscrito Voynich, en el que traza una historia completa del extraordinario volumen, de los increíbles avatares en que se vio envuelto y de los extraños personajes históricos que se involucraron con él. Muchos de los interrogantes acerca del manuscrito se intentan explicar allí; incluso, el autor ha identificado algunas de las plantas como ingredientes usados en pociones consideradas como afrodisiacas.

REFERENCIAS

Marcelo Dos Santos, El Manuscrito Voynich, Aguilar, Madrid, 2005.

D’Imperio Mary E., The Voynich manuscript – an elegant enigma, Aegean Park Press, 1978.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo No. 190, México, diciembre de 2005. Págs. 52-53.

Un pensamiento en “El Manuscrito Voynich”

  1. no sabia de este manuscrito hasta hoy, si sabia de las ciudades bajo las montañas, en el año 66 un indigena del lugar donde naci y actualmente vivo, nos conto una historia sobre sus antepazados que construian bajo las montañas, que los tuneles echos por ellos se comunicaban por dentro de ella y tambien nos dijo como encontrar las entradas a los tuneles, siempre nos decia que los tesoros de sus antepazados estaban ocultos alli, dificil de creer cuando la historia nos dice que estos nativos no lograron desarrollar ni un tapa rabos, menos aun para un chico de 6 años, para mas datos vivo en el sur del mundo y el limite actual de mi pais es al oeste la cordillera de los andes

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