Mitos sobre los científicos

MITOS SOBRE LOS CIENTÍFICOS[1]

Mario Méndez Acosta

Uno de los factores que impulsan a creer en las más extrañas pseudociencias es el desconocimiento que tiene el gran público acerca de la investigación científica.

La imagen que de los científicos se ofrece en los medios suele estar basada en lugares comunes, caricaturas y estereotipos –casi siempre falsos- popularizados por el cine y la televisión. En consecuencia, los científicos reciben del público profano, recelo y reprobación; difícilmente confianza y ánimo.

Jordi Bazzo Mulet[2] realizó una investigación en varios países, en torno a esta situación, concluyendo que los propios científicos tal vez sean un poco culpables por no cercarse adecuadamente y más a menudo al común de las personas; aunque, la verdad sea dicha, bastantes problemas tienen ya con lograr financiamiento para sus investigaciones y realizarlas con éxito, como para considerar prioritario el cuidado de su imagen ante la opinión pública.

Los medios han fijado varios prejuicios que caricaturizan el ejercicio de la investigación científica, perjudican el fomento de vocaciones científicas en los jóvenes. Entre los prejuicios más difundidos se encuentran:

LOS CIENTÍFICOS TRABAJAN SOLOS

Esta es la noción más comúnmente difundida por el cine. Se refuerza con la imagen del investigador loco que trabaja –sólo o con un ayudante dispuesto a profanar tumbas por él- malvados proyectos en lugares apartados e insospechados, con modernos laboratorios, como fuera el doctor Víctor Frankenstein u otros científicos desquiciados de la literatura y el cine popular.

La noción es totalmente inviable. La investigación científica actual requiere la intervención de equipos interdisciplinarios de científicos en laboratorios de grandes dimensiones que nunca podrán ser financiados por un solo investigador sino por corporaciones y gobiernos.

LOS CIENTÍFICOS MENOSPRECIAN A SUS COLEGAS QUE PROPONEN TEORÍAS NOVEDOSAS

Lo medios han difundido la imagen del científico que es objeto de burla por parte de sus colegas al proponer teorías poco o nada convencionales, con el agravante de sufrir escarnio y humillación pública. Los charlatanes han sacado buen povecho de este estereotipo del científico cuando intentan colar sus invenciones como teorías revolucionarias rechazadas por la ortodoxia científica. Para un profesional de la ciencia no es difícil distinguir la basura de una teoría innovadora, por más extraña que esta sea.

LOS CIENTÍFICOS HACEN SUS DESCUBRIMIENTOS COMO PRODUCTO DE LA INSPIRACIÓN O LA GENIALIDAD

En realidad, los casos de inspiración y de idea genial se dan sólo excepcionalmente en la ciencia actual. La elaboración de una teoría científica o el descubrimiento de algo nuevo es fruto del trabajo constante, y no de una sola persona, ni siquiera de un solo equipo de investigadores, sino también de los centenares o miles de científicos que trabajan y han trabajado durante años en el mismo campo, en todo el mundo.

Este mito es la causa de que personas sin la formación adecuada se atrevan a postular las más absurdas teorías, creyendo haber recibido una inspiración o iluminación. Estos personajes son rechazados por la comunidad científica sin detenerse a prestarles más atención; por ello se enfurecen y claman ante la opinión pública que los científicos oficiales son obtusos y se niegan a admitir la evidencia descubierta por ellos.

LOS CIENTÍFICOS SON SOCIALMENTE IRRESPONSABLES

Absurdo lugar común impulsado por el cine. Véase, por ejemplo, en The Blob (El enigma de otro mundo o su nueva versión, La cosa), y también en Parque Jurásico, donde se presenta a los científicos como inconscientes, ignorantes del peligro que conlleva manipular materiales tan delicados y jugar a ser Dios. Su negligencia se manifiesta cuando sus hallazgos se les escapan de las manos y un no científico tiene que sacarlos del apuro.

Claro que el científico no es inmune a la comisión de errores, olvidos e incluso de fraude, pero la competencia entre los investigadores es tan dura que pone en evidencia los errores cometidos por otros.

UN CIENTÍFICO TIENE PRESTIGIO A TRAVÉS DE LA PUBLICACIÓN DE LIBROS

Lo cierto es que esto sólo ocurre porque el científico publica con frecuencia en revistas especializadas. Muy poca gente profana sabe lo que son las revisas científicas. Se trata de publicaciones a las que los científicos envían el resultado de sus investigaciones, trabajos que son sometidos a una revisión y valoración por parte de especializadas que determinarán las trascendencia, validez y calidad del trabajo presentado, siendo en consecuencia aceptado o rechazado para su publicación.

LOS CIENTÍFICOS CREEN EN SUS TEORÍAS COMO ACTOS DE FE

Una teoría se elabora con base en la observación, experimentación y deducción, y el avance del conocimiento permite que nuevos datos la redefinan o le den un nuevo enfoque. Normalmente, hasta reunir conocimientos que expliquen un hecho observable, subsistirá la controversia entre diferentes teorías que intenten explicarlo, así como entre los científicos partidarios y detractores de las mismas, pero esto sólo ocurrirá hasta que nuevos descubrimientos favorezcan una u otra versión y las discusiones desaparezcan.

Charlatanes, e incluso organizaciones religiosas, mezclan teorías anticientíficas con teorías establecidas siguiendo la metodología científica. Como ocurre con el auge del llamado creacionismo en los Estados Unidos, cuyo concepto establece que la creación del mundo tuvo lugar en tiempos bíblicos, es decir, hace unos pocos miles de años.

LOS CIENTÍFICOS SE RESERVAN EL CONOCIMIENTO PARA SU CÍRCULO

Típico estereotipo del científico en el cine –y absolutamente falso- que ofrece imágenes como el doctor Frankenstein y algunas versiones de La isla del doctor Moreau. Pero el trabajo del científico no tiene sentido si no es conocido; si él no publica sus trabajos le será imposible alcanzar prestigio ante la comunidad científica, y nunca llegará a tener credibilidad. Un científico siempre aspira a que el resultado de sus investigaciones se use como referencia para sus colegas.

Es cierto que buena parte de la investigación científica es financiada por la empresa privada, y la motivación económica determina la orientación de sus investigaciones, pero la ciencia es la misma para todos y los hallazgos se incorporan a un acervo común.

El cine y la televisión han favorecido los citados estereotipos del científico y, lamentablemente, no parece que esto mejore. Se aprecia cada vez más una grave falta de documentación científica, y también cultura en la presentación de películas. Quizá se realice un paso decisivo en este sentido cuando la cultura científica forme parte de la cultura general de la sociedad, y que hoy día la palabra cultura sigue siendo sinónimo de letras.

BIBLIOGRAFÍA

Mario Bunge. (1985), Pseudociencia e ideología, Alianza Editorial, Alianza Universidad, México.


[1] Publicado originalmente en Ciencia y Desarrollo, Volumen 30, No. 183, México, mayo del 2005. Págs. 56-57.

[2] Jordi Bazzo Mulet, español, doctor en biología, investigador de la Fundació Clínic del Hospital Clínic de Barcelona, redactor en la editorial científico-médica Prous Science, miembro de Aster Agrupación Astronómica de Barcelona. Mitos sobre los científicos http://www.aclantis.com/Imprimir-Noticia-7618.html

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