Contacto en Nezahualcóyotl

CONTACTO EN NEZAHUALCOYOTL

“Venimos de la constelación X.E.R… saludos a ustedes… queremos comunicarnos con ustedes…”

AnatolioRiosCruz La voz gangosa, pero hablando un español perfecto, fue lo que despertó al joven Anatolio Ríos Cruz. Era la mañana del 3 de noviembre de 1978. Luego, o casi al mismo tiempo, el adolescente vio una luz muy intensa que penetraba por la ventana de su habitación.

Anatolio, de 16 años y oriundo de Calihuela de Zilacayoapan, Oaxaca, vivía en la casa de su tía, María Luisa Espinosa, en la calle Flor, número 108, colonia Juárez, en Ciudad Nezahualcóyotl, al Oriente de la Ciudad de México. Gracias a sus buenas calificaciones estaba becado por el Gobierno de Guerrero, en la Vocacional Uno del Instituto Politécnico Nacional. Anatolio quería estudiar la carrera de físico matemático.

“Sorprendido miré a mi alrededor creyendo que se trataba de una broma de mal gusto de alguno de mis familiares”, declaró Anatolio. “Empero, todos ellos se encontraban dormidos. Salí de mi habitación, y continué observando la luz cegadora. De improviso, aumentó su potencia, a la vez que el objeto semejante a un lucero pero de gran tamaño, cambiaba de forma.

“Confundido ante lo anterior, bajé la mirada hacia los trabajos escolares que realizaba, y observé que en mis manos asía fuertemente unos papeles, en los que escribí unos signos ininteligibles, los que posteriormente fueron sometidos a la traducción de una computadora junto con la información que proporcioné en el Observatorio Nacional[1]”.

Al principio Anatolio pensó que se trataba de un avión que había aterrizado de emergencia (el Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México se encuentra muy cerca y Ciudad “Neza” está en la ruta de aproximación de los aviones). De inmediato intentó salir de la casa, pero su tía se lo impidió.

La señora María Luisa había salido al patio para ver qué era lo que alborotaba a los perros.

“¿Qué ocurre?”, pregunto Anatolio desde el rellano de la puerta.

“No salgas. Hay una luz muy intensa que lastima a los ojos”, contestó ella.

1 A pesar del impedimento de la tía, Anatolio salió al patio y, durante algunos minutos, desde ahí observó una luz verde azul sobre el cerro de Chimalhuacán. Perdió la noción del tiempo y de todo lo que le rodeaba, como si estuviera en estado cataléptico. Luego afirmó que había recibido unos “mensajes telepáticos” de los seres que tripulaban el ovni, pues de eso se trataba, de una nave de otra galaxia, según Anatolio.

Los extraterrestres, provenientes de “la constelación XER”[2], eran unos diminutos hombrecitos de “1.35 metros de altura, tienen un solo ojo, grandes orejas en forma de antenas y son bastante jóvenes: frisan en los 300 años de edad los que nos visitaron”. Informó, además, que tenían la retina semejante a la de los gatos.

Los seres de la “constelación XER”, mediante acción telepática le informaron, más bien advirtieron, que la humanidad debería acabar con las armas nucleares pues corría el peligro de ser exterminada.

“Este mensaje es para los terrícolas, a través del cual se les invita a conservar la paz, la equilibrancia (sic) y el respeto”.

El joven estudiante de la Vocacional número Uno comenzó a escribir algunos signos extraños, que dijo haber llevado al Observatorio Nacional para que fuera analizado con sus computadoras. La traducción de ese mensaje, además de la advertencia ya señalada, indicaba que la procedencia de estos extraterrestres era la Galaxia XER[3], que se encuentra a “a once años luz, 345 grados latitud Norte con 280 minutos”[4].

Según Anatolio, la máquina computadora a que fueron sometidos sus dibujos, registró que los signos “siguen la forma esquemática de los fenómenos tipo ovni”. Lo que no explicó fue qué quería decir eso. Bueno, tampoco explicó cómo fue que los meteorólogos del Observatorio Nacional llegaron a esas conclusiones, o cómo sus computadoras dieron esas respuestas. El enigma era extraordinario por el simple hecho de que por aquella época el Observatorio Nacional no tenía computadoras.

ANATOLIO CUENTA SU AVISTAMIENTO

2 Ese mismo día, viernes 3 de noviembre, Anatolio contó su experiencia a sus amigos, compañeros y maestros de la Vocacional. Pero el avistamiento, con todo y mensajes telepáticos, se volvió a repetir en la madrugada del domingo siguiente; las luces aparecieron nuevamente en el horizonte pero esta vez, el punto luminoso, además de cambiar repentinamente de color, a una velocidad inusitada realizó un recorrido en forma zigzagueante, desprendiéndose de él otros dos puntos luminosos que al encontrarse en su trayectoria despidieron un destello cegador, desapareciendo a los pocos instantes.

“Después del primer contacto que sostuve con los pobladores de la Constelación XER, y de la entrevista y pruebas a que fui sometido un solo momento, sólo esperaba que llegara la hora de que oscureciera para poder ampliar mi anterior experiencia; cosa que sucedió con éxito”.

“Para eso, y al recuperar mi control, constaté que me encontraba sentado en medio del patio, con una posición extraña y sudando copiosamente”.

En ese momento el propio Anatolio despidió tres destellos, que a pesar de la penumbra reinante, fueron suficientes para iluminar completamente al perro que tranquilamente dormitaba a seis metros de distancia.

Para el lunes siguiente la noticia había trascendido a los periódicos, entre los periodistas que se presentaron en la Vocacional número Uno estaba Francisco Santamaría Rosas, de los periódicos El Sol de México y Mediodía. Santamaría presenció un interrogatorio entre Anatolio y sus maestros.

3 Uno de sus profesores dijo:

“Se ve centrado en sus emociones y como alumno es excepcional; nada tenemos que decir en su contra en relación al trato de él para con sus compañeros de clases; además nos hace preguntas que algunas veces en verdad nos desconciertan”.

Otro, Raúl Merlos Caballero, dijo:

“De ninguna manera puedo decir que esté loco. Me ha hecho cada pregunta, que en verdad me desconcierta y eso que he tratado con muchos alumnos”.

Algunos profesores, entre los que se encontraban José Antonio González Delgadillo, Lourdes Domínguez Caballero, Armando Zamudio Uribe, Carlos Novoa y Carlos Arenas, creían en su historia. Pero otros, entre los que podemos mencionar a Luis Arrieta Romero, Silvia Mastachi y Pedro Chávez Ramírez pensaban que estaba fabulando.

Como era lógico se llamó a la psicóloga de la escuela a fin de verificar el estado de salud mental del estudiante. La Licenciada Elva Galindo declaró a los periodistas:

“Hay un tipo de epilepsia no manifiesta, que hace a las personas entrar en este tipo de pretendidos estados de trance o hipnóticos. Sé de santos que han sido epilépticos”.

El también psicólogo Héctor Escobar Sotomayor opina que el fenómeno podría deberse a un brote psicótico de tipo esquizofrénico, ya que cuenta con algunos detalles propios de este tipo de enfermedad. Por un lado la edad del joven, la invención de neologismos (palabras extrañas), la gran cantidad de cosas sin sentido, así como su comportamiento excéntrico”[5].

Uno de los maestros que pensaban que todo era fruto de la imaginación del muchacho, debido a un exceso de televisión, le preguntó a Anatolio, “¿Lees libros de ciencia ficción, miras televisión?”. El joven sonrió y dijo que él no veía la televisión “porque intoxica”.

Luego comenzó a hablar del misterio del Triángulo de las Bermudas y sobre la “teoría” de los “Astronautas antiguos”, dos temas que estaban de moda por aquellos tiempos. Eso contradecía su dicho de que él sólo leía a los clásicos, pues era evidente que era asiduo lector de libros o revistas sobre temas paranormales.

4 Se le preguntó a qué altura estaba la luz (aquella que decía que estaba sobre el cerro de Chimalhuacán). Anatolio contestó que a 70 mil pies. Uno de los profesores preguntó: “¿Cómo calculaste esa altura?”

“Son temas simples que nos enseñan en secundaria”. Respuesta que en realidad evadía la pregunta, pues sin conocer el tamaño de un objeto es imposible determinar su altura en el aire, a simple vista.

El profesor volvió a preguntar: “¿Cuántos kilómetros son?” Y Anatolio contestó: “Son veinte kilómetros”, lo cual estaba muy cercano a la respuesta correcta.

Luego pasaron a temas de biología y teología. A pregunta expresa sobre qué tesis era la correcta, la teológica o la de Darwin, Anatolio contestó: “Si estudiamos ambas, llegamos a la conclusión de que encierran el mismo misterio”. Con lo que demostraba que su vocación estaba equivocada: Anatolio se desempeñaba mejor en el área política que en el de la de físico matemáticas.

COLOFÓN

Nada más se supo del joven Anatolio. Para Héctor Escobar el avistamiento pudo haber sido generado por alguna avioneta publicitaria[6]. A mí me parecía curioso el hecho de que Anatolio había tenido su primera visión mientras hacía un trabajo escolar, escuchando la radio para espantar un poco el sueño. Desconocemos qué estación de radio escuchaba Anatolio, pero por aquellos años había una cuyas siglas[7] eran XERPM. Se trataba de una estación para jóvenes dedicada a la música disco, en auge por aquellos años.

¿Fue el anuncio de identificación de señal lo que escuchó el adormilado Anatolio? ¿Alguien recuerda si esos anuncios sonaban algo como?:

“Venimos de la constelación X.E.R… saludos a ustedes… queremos comunicarnos con ustedes…”

REFERENCIAS

Duarte Raúl, Comunicación extraterrestre en ciudad Nezahualcóyotl, OVNI, No, 2, 20 de mayo de 1979. Págs. 11-13.

Santamaría Rosas Francisco, Platillos en Nezahualcóyotl, El Sol de México, México 6 de noviembre de 1978.

Santamaría Rosas Francisco, Desconcierta el joven que dice que vio en Neza a extraterrestres, El Sol de México, México 8 de noviembre de 1978.

Escobar Sotomayor Héctor, Encuentros Cercanos: La oleada 1977-1979, Perspectivas Ufológicas, Año 2, No.6, septiembre de 1995. Págs. 35-49. Artículo en internet, http://marcianitosverdes.haaan.com/2011/10/encuentros-cercanos-la-oleada-1977-1979-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2011/11/encuentros-cercanos-la-oleada-1977-1979-final/


[1] Se trata del Observatorio Meteorológico de Tacubaya. Ver más adelante.

[2] Según el periódico El Sol de México, el nombre correcto de la constelación es Sherox.

[3] La “constelación” se había transformado en “galaxia”.

[4] Lo que podría sonar impresionante para la mentalidad del joven, pero que es una perfecta tontería.

[5] Escobar Sotomayor Héctor, http://marcianitosverdes.haaan.com/2011/10/encuentros-cercanos-la-oleada-1977-1979-primera-parte/

http://marcianitosverdes.haaan.com/2011/11/encuentros-cercanos-la-oleada-1977-1979-final/

[6] Ver http://marcianitosverdes.haaan.com/2011/11/el-da-que-un-aviovni-invadi-la-ciudad-de-mxico/

[7] http://blogs.periodistadigital.com/hermosillo.php/2007/05/05/las_siglas_de_la_radio

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