La sombra de Maciel

ESCRUTINIO

La sombra de Maciel[1]

Juan José Morales

Como decíamos hace algún tiempo, a pesar de haberse destapado esa cloaca que era la vida de Marcial Maciel —fundador de la congregación de los Legionarios de Cristo—, a pesar también de las acusaciones contra los altos dirigentes de esa organización en el sentido de que lo encubrieron y protegieron a sabiendas de lo que hacía, y a pesar igualmente de las fuertes críticas que se hacían a la Legión —como se le llama en forma abreviada— por su afán de acumular riquezas y sus estrechas ligas con las clases más pudientes y el poder político, el Vaticano finalmente no disolvió la congregación como algunos esperaban, sino que se ha limitado a reorganizarla para ponerla efectivamente bajo su control, pues de hecho funcionaba como una secta autónoma enquistada en el cuerpo de la Iglesia.

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Ordenación de un grupo de sacerdotes legionarios. Muchos seminaristas ya han abandonado sus estudios después de conocer las tropelías de “mon pere” Maciel, y para este año se espera que ingresen sólo la mitad de los que usualmente lo hacían.

Y es que para la Santa Sede resulta muy importante recuperar los cuantiosos ingresos que la Legión obtiene en su carácter de verdadero emporio económico transnacional. Para las finanzas papales, aquel es un rico filón, una verdadera mina de oro que no puede perderse, sea quien haya sido su fundador y fuere como hubiere sido la forma en que se creó y creció. Por eso el cardenal Velasio de Paolis, encargado de reorganizar la Legión, adoptó una especie de política de borrón y cuenta nueva y descartó cualquier investigación sobre lo que ocurría dentro de ella en tiempos de Maciel. En declaraciones a The Associated Press dijo que de nada serviría tal cosa y sólo conllevaría “el riesgo de sumergirnos en una intriga sin fin. Porque estas son cosas demasiado privadas para que yo las investigue”.

Así, la intervención papal se ha limitado a cambiar a sus máximos dirigentes por otros de la plena confianza del Vaticano. Como nuevo vicario general de la Legión, por ejemplo, acaba de ser nombrado el sacerdote alemán Sylvester Heereman en sustitución de Luis Garza Medina, miembro de una acaudalada familia empresarial de Monterrey, quien durante casi 20 años fue la mano derecha de Maciel y el arquitecto de las finanzas de la congregación.

Pero las cosas no han sido tan tersas y tranquilas como hubiera querido la máxima jerarquía eclesiástica. Las revelaciones sobre la turbia vida de Maciel —drogadicción, abusos sexuales contra jóvenes y hasta contra sus propios hijos, adulterio, bigamia, una hija y dos hijos cuando menos, derroche de dinero, sobornos a jerarcas vaticanos, etc.— han provocado una crisis entre los miembros de la congregación y de su brazo seglar, Regnum Christi, crisis que se traduce en renuncias de sacerdotes, seminaristas y consagradas —mujeres que sin ser monjas están entregadas a la vida religiosa—, disminución en el número de nuevos aspirantes al sacerdocio y retiro de apoyo económico y político por parte de opulentos empresarios y funcionarios públicos.

Según datos de AP, para septiembre del año pasado ya habían renunciado 70 de los 890 sacerdotes de la congregación y un gran número de consagradas, entre ellas la propia directora del grupo, Malen Oriol, junto con 30 de sus más cercanas colaboradoras. Igualmente, abandonaron sus estudios sacerdotales 232 de los más de 1 400 seminaristas, y se calcula que este año sólo ingresarán menos de cien, o sea la mitad del promedio de los últimos años.

Todo ello ha hundido a las antes boyantes finanzas legionarias en una grave crisis económica, a tal grado que en varios países la Legión está ofreciendo abiertamente en venta cierta cantidad de sus numerosos terrenos y edificios, y en otros lo hace de manera discreta. Al parecer, sin embargo, le ha resultado difícil venderlos, en parte por los escrúpulos de los posibles compradores, y en parte por temor de éstos a terminar viéndose envueltos en algún litigio judicial sobre la propiedad, ya que no se sabe con claridad a nombre de quién y en qué términos están registrados los bienes de la Legión.

Ya veremos en qué paran las cosas.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 6 de marzo de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales.

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