Petrobras y la privatización de Pemex

IMPACTO AMBIENTAL

Petrobras y la privatización de Pemex[1]

Juan José Morales

A López Obrador se le ha criticado machaconamente por sus propuestas sobre Pemex. Se dice que al insistir en mantenerla como propiedad del Estado, impide su crecimiento y desarrollo y la condena al estancamiento. En cambio, los candidatos del PRI, el PAN y el Panal insisten en que Pemex debe abrirse a la inversión privada, como se hizo con Petrobras, la empresa estatal brasileña, que hoy es la segunda petrolera y la cuarta empresa del mundo por su valor de mercado.

clip_image002El presidente Lula en 2006 en la refinería Presidente Getulio Vargas de Petrobras en la ciudad de Araucaria, con un grupo de técnicos y funcionarios. En el extremo izquierdo, la actual presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Ambos han seguido una política de recuperación del control estatal de Petrobras y la han convertido en una gran empresa.

Se critica también en todos los tonos el plan de AMLO de construir cinco refinerías para dejar de importar gasolinas. Sería «”se dice»” una tontería y un desperdicio de dinero, porque ahora la refinación es mal negocio y sale más barato comprar gasolina en el extranjero que producirla en el país.

No sé si quienes insisten en que Pemex debe ser privatizada, «como Petrobras», para que sea exitosa, están mal informados, o si deliberadamente ocultan y distorsionan los hechos. Efectivamente, la compañía brasileña fue privatizada en 1992 bajo el gobierno derechista de Fernando Cardoso, pero su fenomenal éxito actual no fue resultado de ello, sino que se dio en los últimos años, cuando el presidente Lula tomó medidas para ponerla nuevamente bajo control del Estado. Actualmente, el porcentaje de acciones de la empresa propiedad del gobierno ha aumentado hasta casi el 50%, y sigue creciendo. El resto, por lo demás, no está concentrado en manos de unos pocos grandes inversionistas extranjeros sino ampliamente distribuido, incluso entre el propio personal de Petrobras y otros grupos de trabajadores que a través de sus fondos de pensiones controlan el 4%. O sea, que el capital gubernamental y el capital social son propietarios de más de la mitad de Petrobras. Por eso Lula pudo decir con orgullo que «ahora es más brasileña que nunca».

Los entusiastas de la privatización ocultan el hecho de que tras una década en manos privadas, Petrobras se hallaba en una grave crisis económica, con un endeudamiento equivalente al 34% de su patrimonio. Su saneamiento y su impetuoso desarrollo fueron resultado de las políticas de desprivatización del gobierno de izquierda de Lula.

Respecto a quiénes se beneficiaban con la privatización, una nota de la agencia noticiosa France Presse del 3 de septiembre de 2008 lo dice todo: «El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se quejó hoy, miércoles, de que la mayor parte de las ganancias de la petrolera estatal Petrobras se queden en manos de inversores privados en Nueva York… El 62 por ciento de los dividendos de toda la inversión, de toda la renta de Petrobras, son pagados en la bolsa de Nueva York, señaló el mandatario.» Ahora ya no es así. La mayor parte de las ganancias se quedan en Brasil.

Y en cuanto a refinerías, el gobierno brasileño se ha fijado como meta construir todas las necesarias para no tener que importar un solo litro de gasolina y poder exportar no sólo petróleo crudo sino también productos refinados. «Queremos «”comentó Lula al respecto»” exportar derivados del petróleo, con mayor valor agregado, con más inversión tecnológica, para que podamos ganar más dinero».

De modo, pues, que es falso que Petrobras se haya vuelto una empresa próspera, eficiente y redituable gracias a la privatización. Si hoy es un gigante y tiene un gran peso en la economía mundial, fue gracias a las acciones de un gobierno de izquierda, que retomó su control y la convirtió en un verdadero motor del desarrollo económico del país. No sé qué opinarán los lectores, pero yo en lo personal prefiero un Pemex manejado de manera semejante, con honradez, limpieza y eficiencia, para que sirva a los mexicanos, como lo propone AMLO, y no un Pemex que reparta jugosas ganancias… en la Bolsa de Nueva York.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 18 de abril de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

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