Por sus obras los conoceréis

ESCRUTINIO

Por sus obras los conoceréis[1]

Juan José Morales

Una de las críticas que con más frecuencia se enderezan contra los candidatos a puestos de elección popular «”quizá la principal»” es que prometen mucho pero cumplen poco, que durante sus campañas ofrecen el oro y el moro, pero una vez en el poder, olvidan sus palabras y a veces ni siquiera vuelven a pararse ante sus electores.

clip_image002Uno de los carteles con los que sus simpatizantes muestran su confianza en López Obrador, quien a su paso por el gobierno del DF demostró que efectivamente cumple sus promesas de campaña, cosa que pocos gobernantes pueden decir sin morderse la lengua.

Hay mucho de verdad en ello. Por eso, sin ánimo de dictar cátedra de religión, vale la pena recordar aquellas palabras del evangelio de Mateo: «Por sus obras los conoceréis». Es decir, que para determinar el grado de confianza que merecen las promesas de un candidato, hay que pasar revista a su actuación en los puestos públicos que ha ocupado.

Y, ciertamente, en el caso de Andrés Manuel López Obrador, puede decirse que pasa la prueba más que airosamente. Cuando fue candidato a la jefatura de gobierno del Distrito Federal, ofreció establecer el seguro de desempleo, fijar por ley la pensión universal para adultos mayores, dotar de útiles escolares gratuitos a todos los alumnos de escuelas públicas, abrir nuevas preparatorias, crear la universidad de la ciudad de México, dar becas a estudiantes de nivel medio superior y superior, dar ayuda económica a madres solteras y personas discapacitadas, llevar diversión y cultura a los sectores marginados, mejorar el transporte público, dar créditos a pequeñas empresas, financiar el mejoramiento de viviendas, dar atención médica y medicinas a quienes no estuvieran afiliados al IMSS o el ISSSTE… En total, fueron 40 sus promesas de campaña, y todas las cumplió, sin excepción.

Es más: muchas de sus acciones «”inicialmente tachadas de populistas y demagógicas y de que arruinarían las finanzas del DF»” fueron luego mal imitadas por otros gobernantes. Por ejemplo, la pensión universal para adultos mayores, que terminó siendo ofrecida por candidatos priístas y panistas a gobiernos de los estados, aunque finalmente terminó convertida en una miniayuda económica que de universal no tiene nada, pues se da solamente a ciertas personas y después de un engorroso papeleo burocrático.

Se copiaron también obras que en su momento fueron fuertemente criticadas, como el segundo piso del periférico, del cual se dijo que sólo beneficiaba a los automovilistas ricos y que se derrumbaría con el primer temblor. Y ahí está todavía, sin el menor daño, después de los violentos sismos de hace unas semanas.

López Obrador estableció un programa sin precedentes de espectáculos públicos gratuitos y estableció playas artificiales y pistas de hielo sin costo para aquellos millones de capitalinos de escasos recursos que no pueden acudir a conciertos o salir de vacaciones. También por ello se le tachó de populista, aunque sus críticos usan grupos musicales y bailarinas para atraer gente a sus mítines.

AMLO tiene también en su haber el rescate del centro histórico de la ciudad de México, que durante años estuvo convertido en un muladar intransitable por miles de vendedores callejeros. Y logró rescatarlo sin conflictos sociales, pues los vendedores pudieron ser reubicados a través de la negociación y el convencimiento. Hoy, el centro histórico luce en todo su esplendor… y en otras ciudades gobernadores y presidentes municipales tratan de hacer lo mismo.

Sin grandes aspavientos, sin declarar ninguna guerra a la delincuencia y sin balaceras ni aparatosas movilizaciones policiacas o militares, López Obrador pudo reducir sensiblemente los índices de criminalidad en la ciudad de México, que es hoy «”aunque algunos no lo crean»” una de las más seguras del país.

Todo ello, hay que subrayarlo, pudo hacerlo a pesar del sistemático bloqueo económico de que fue objeto por parte de los diputados del PAN y del PRI, que le escatimaban recursos del presupuesto federal.

De modo, pues, que si de ser cumplidor se trata, AMLO ha demostrado con creces que lo es, y sin necesidad de andar firmando compromisos ante notario, lo cual no es sino una faramalla, porque si no se cumplen, no pasa nada.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Miércoles 11 de abril de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

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