El (nada) extraño caso de las obras invisibles

ESCRUTINIO

El (nada) extraño caso de las obras invisibles[1]

Juan José Morales

Según el presupuesto de egresos de Quintana Roo, durante los seis años que estuvo al frente del gobierno Félix González Canto, se destinaron a obras públicas 3 700 millones de pesos. Sin embargo, en las cuentas públicas aparecen gastos por 12 900 millones en ese rubro.

Oficialmente, las cuentas son impecables y fueron aprobadas por la contraloría —que depende del gobernador— y por la legislatura local, dominada por el PRI. El dinero se gastó, y hay documentos que lo comprueban. Otra cosa, sin embargo, es que las carreteras, escuelas, hospitales y demás obras en que se “gastaron” los 9 200 millones de diferencia no aparezcan por ningún lado. Tal vez sea sólo un inescrutable misterio al que podría llamarse El (nada) extraño caso de las obras invisibles. O una calumnia de la oposición para desprestigiar a González Canto, quien —dicho sea de paso—, no solamente logró la hazaña de hacer desparecer cemento, varillas, asfalto, cal, concreto, vidrio y aluminio con valor de 9 200 millones de pesos, sino también convertir a Quintana Roo en el segundo estado más endeudado de México, después de Coahuila, el feudo de los Moreira.

clip_image002¿Será el título de Campeones del Endeudamiento el que muy sonrientes exhiben estos caballeros? A la derecha, Humberto Moreira, ex gobernador de Tamaulipas, a la cual convirtió en la entidad más endeudada del país. A la izquierda, Félix González Canto, quien hizo de Quintana Roo el segundo estado con mayor deuda.

En efecto, al término de su gobierno González Canto dejó una deuda por 11 mil millones de pesos. Y por si todo eso fuera poco, logró también la proeza de trocar el superávit anual de 140 millones de pesos con el que recibió el presupuesto del estado, en un déficit anual de 1 200 millones.

Pero, según algunos maledicentes, González Canto no es un brillante prestidigitador capaz de hacer desaparecer edificios o puentes a la vista de todos, ni tampoco un mago de las finanzas, sino que recurrió a un truco muy simple: presentar como gastos de su gobierno las inversiones del gobierno federal y quedarse con el dinero. Así de simple.

Según esos calumniadores, lo que se estuvo haciendo durante los seis años del gobierno de González Canto puede resumirse así:

Cuando se recibía una asignación económica del gobierno federal para hacer tal o cual obra, ésta se ejecutaba y se entregaban los comprobantes de gastos a la contraloría de la federación. Pero al mismo tiempo, en las finanzas del gobierno del estado se asignaba una cantidad similar para esa misma obra y se conseguían —previa “mochada” a cómplices de la operación— las facturas y demás documentos contables necesarios para amparar el gasto a cabal satisfacción de la contraloría estatal.

En pocas palabras: la obra se pagaba dos veces. O, si se prefiere plantear las cosas de otra manera, había dos obras: la real y la ficticia, la verdadera y la inexistente, la visible y la invisible. Y con este juego se escamoteaban miles de millones de pesos.

No diré que todo esto sea cierto, pero enteramente factible lo es, y la única manera de comprobarlo sería una auditoría a fondo de las finanzas del gobierno de Quintana Roo, una auditoría real y efectiva, practicada por un organismo independiente, no por empleados del propio gobierno como lo son los titulares de la auditoría estatal. Y la pregunta es si estarían dispuestos a permitirla y facilitarla González Canto y su sucesor Roberto Borge, a quien se tilda de encubridor y cómplice de tales manejos.

Mientras tanto, en la opinión pública quintanarroense la convicción es que en el gobierno de González Canto las arcas públicas fueron literalmente saqueadas, que hay miles de millones de pesos desaparecidos, y que dejó una monstruosa deuda. Por todo ello, ha cobrado fuerza un movimiento en el que se pide a los ciudadanos no votar por él —ni, desde luego, por su compañero de fórmula, El Niño Verde—, para evitar que sea electo senador y goce de un fuero que impida esclarecer los latrocinios ocurridos durante su administración.

Comentarios: [email protected]


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 26 de junio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales.

Un pensamiento en “El (nada) extraño caso de las obras invisibles”

  1. Esto de las obras tiene su miga.
    Aquí en España hemos construido aeropuertos sin aviones, ni planificación para que los haya en el futuro. La madre patria siempre superándose… que no se diga…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.