La Legión y las 77 consagradas

ESCRUTINIO

La Legión y las 77 consagradas[1]

Juan José Morales

Mucha gente ignora que la congregación de los Legionarios de Cristo tiene una rama femenina de adolescentes a las que —tras un intenso adoctrinamiento— se hace llevar una vida comparable a la de las monjas, pero sin hábito y sin pertenecer formalmente a una orden conventual, aunque sí obligadas a hacer votos de pobreza, obediencia y castidad, a enseñar en escuelas de la Legión, recaudar fondos, reclutar nuevas seguidoras, dirigir programas para jóvenes y en general realizar todas las tareas que sus superiores les encomienden.

A esas monjas sin hábito —pero de falda hasta el huesito— se les conoce como Las Consagradas, y se les recluta desde temprana edad —alrededor de los 15 años, cuando son emocionalmente más manipulables— entre hijas de familias pudientes que pueden pagar sus estudios en escuelas e internados especiales de la Legión y a las cuales se les puede sacar dinero so pretexto de obras pías.

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Sin ser monjas, las consagradas deben vivir como tales, con estricto apego a los principios religiosos que les dicta la Legión, y guardarle absoluta obediencia y fidelidad. En la foto, un grupo de ellas, cuyos rostros hemos cubierto por respeto a su intimidad. Obsérvese el recatado atuendo, con falda casi hasta el huesito.

Y si poca gente sabe de la existencia de las consagradas, menos gente aún sabe que se les somete a condiciones de vida tan severas y opresivas, y a una disciplina tan inhumana, que muchas de ellas, quizá la mayoría, terminan sufriendo serios problemas de personalidad y de salud, incluso anorexia, profunda depresión mental, fuertes migrañas y hasta pensamientos suicidas.

Así se reveló en un documento enviado al Vaticano por 77 ex alumnas de uno de esos internados para consagradas —de los cuales hay varios en México, Estados Unidos y España—, la Academia de la Inmaculada Concepción, ubicada en la población de Wakefield en el estado norteamericano de Rhode Island. En el texto, del cual entregaron copia para su difusión a la agencia noticiosa Associated Press, describen la terrible vida que llevaban en el establecimiento. Una docena de ellas, incluso aceptaron ser entrevistadas, y las demás han dado a conocer por Internet muchos detalles de lo que ahí ocurre, para poner sobre alerta a las familias, a fin de que no se dejen embaucar por los Legionarios de Cristo y les entreguen a sus hijas.

El espacio de esta columna es demasiado reducido para entrar en detalles sobre la manera que son tratadas las alumnas en esos internados de formación de consagradas. Pero quien desee más información —aunque sólo en inglés— puede entrar al blog de Internet www.49weeks.blogspot.com, donde las propias jóvenes relatan sus experiencias.

El título del blog alude al hecho de que durante 49 de las 52 semanas del año, a las internas se las mantiene totalmente aisladas de sus familias, sometidas a un verdadero lavado de cerebro por parte de sacerdotes no mucho mayores que ellas, a quienes deben obedecer ciegamente. Se les prohíbe hacer amigas íntimas —incluso entre sus propias compañeras—, se les dice que no deben confiar en nadie más que en sus consejeros espirituales —ni siquiera en sus propias familias— y que deben seguir al pie de la letra estrictas reglas acerca de cómo hablar, sentarse, vestir, caminar, comer y orar, porque de no hacerlo dejarían de cumplir “la voluntad de Dios”.

Se dice en el documento enviado al Vaticano, que no pocas de las internas salieron finalmente de la Academia de la Inmaculada Concepción en grave estado de salud física, emocionalmente desechas o con profundos desequilibrios mentales que sólo pudieron curarse tras años de difícil y costosa terapia sicológica.

El problema es que se les somete a esa disciplina ciega, brutal, en una etapa de la vida —la adolescencia— en que una joven está todavía en el proceso de formar su propia personalidad y es particularmente vulnerable a sufrir problemas de autoestima e inadaptación, accesos de depresión, sentimientos de culpa y otros desajustes emocionales. En tales circunstancias, el abuso sicológico de que son objeto en las escuelas de los Legionarios de Cristo puede tener devastadoras consecuencias.

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[1][1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 17 de julio de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

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