El pedote de Perote

EL PEDOTE DE PEROTE[1]

Héctor Chavarría

Corría el año de 1978, el 14 de julio en la ciudad de Nueva York se había llevado acabo una reunión que prometía mucho para, el desarrollo en el estudio de los ovnis. El entonces primer ministro de Granada, Sir Eric M. Gairy y el secretario general de la ONU, Kurt Waldheim platicaron largamente sobre la propuesta del primero para crear una comisión mundial de estudio ovni. Gairy seria depuesto anos después a causa de su conducta racista y deshonesta y Waldheim se enfrentarla a un juicio en Austria por su participación -cuando joven- en las SS hitlerianas. Caras vemos…

RosendoHernandezOcho días después de aquella reunión en Nueva York, a muchos kilómetros de donde discutían el racista negro y el racista blanco sobre la internacionalización de los ovnis, en las afueras de la ciudad de Perote, en el estado de Veracruz, Rosendo Hernández García, de 33 años, afirmó haber sido secuestrado por los tripulantes de una nave espacial, quienes lo trataron de la manera más descortés. Rosendo Hernández García hizo contacto con los investigadores ovni, procediendo a narrar su caso de secuestro en los primeros días de agosto de aquel ano, mismo que entre otras cosas se caracterizó por una enorme incidencia de casos “ufológicos”… en Argentina, donde veían ovnis hasta en la sopa -¿o seria el bife?

Pero en México, éste era el primer caso de secuestro que podía ser investigado por personas interesadas en el fenómeno, a los pocos días de haber ocurrido. De hecho, era el primer caso de secuestro que podía ser investigado: María Cristina Leguizamo, Salvador Villanueva y Marla eran casos de “contacto” en los cuales los ET eran la mar de simpáticos y amables. Rosendo parecía otra cosa.

Así pues, Fernando J. Téllez y quien esto escribe, nos trasladamos lo más rápidamente posible al lugar de los hechos para entrevistamos con quien prometía ser un Travis Walton mexicano.

El susodicho vivía en el ejido Javier Rojo Gómez, cercano -hoy una colonia- a la ciudad de Martínez de la Torre, Veracruz.

Rosendo afirmó haber desempeñado los más diversos oficios en la vida, desde pintor de brocha gorda hasta periodista (¿ ?), aunque en aquellos momentos se encontraba empleado en una compañía embotelladora. Dijo que viajaba con mucha frecuencia hacia la ciudad de Perote y que precisamente en uno de esos viajes habla tenido la experiencia del secuestro.

En aquella ocasión iba acompañado por el Sr. Sergio Perdomo, chofer de la embotelladora y regresaban de Perote hacia Martínez de la Torre cuando ocurrió el incidente, eran las ocho de la noche.

“A las ocho treinta, al llegar al entronque con Valsequillo, Sergio detuvo el camión y se quedó dormido de inmediato”

UN MIEDO TERRIBLE

RosendoHernandezBenignoSanchezSegún Rosendo, al momento de quedarse dormido el chofer, él sintió la compulsión de caminar en una cierta dirección -ignoraba cual- y abandonó el camión. Al poco rato, se halló junto a un artefacto brillante y tres seres igualmente luminosos. Dos de los “humanoides” le tomaron de los brazos y lo metieron a la nave. Rosendo dijo que tuvo “un miedo terrible y frio intenso”. Una vez dentro del “aparato” tuvo la sensación de que “volaba entre las estrellas” (sic) y luego, sin transición, se encontró otra vez en tierra, presa del terror.

Echó a correr y salió a la carretera cerca de una curva donde estuvo a punto de ser arrollado por varios vehículos. Uno de ellos, un taxi conducido por Benigno Sánchez Brito, se detuvo y en él, Rosendo fue conducido de vuelta a Perote.

RosendoHernandezLeonardoBalderasEn un estado de sobre excitación nerviosa, Rosendo comenzó a decirle a las personas que se encontraban en la terminal de autobuses que “los extraterrestres lo habían secuestrado”. Hizo tanto escándalo y puso tan nervioso al chofer del taxi que éste llamó a la policía. Rosendo fue encarcelado el resto de la noche por “escándalo en la vía pública”. Al día siguiente fue liberado según palabras del comandante de la policía Leonardo Balderas Pérez: Cuando se tranquilizó y se consideró conveniente”, Balderas Pérez agregó que se le había detenido por “escándalo pero más que nada, por su propia seguridad, dado su estado de nerviosismo y agresividad”. Al parecer no hubo cargos en su contra.

BURLAS Y DOLORES DE CABEZA

Los compañeros de trabajo de Rosendo no le creyeron ni media palabra de lo que decía y lo hicieron blanco de burlas, él por su parte, comenzó a quejarse de dolores de cabeza constantes y a decir a su familia que tenia miedo de que “ellos” volvieran por él. Solicitó un permiso en La embotelladora y así estaba cuando lo encontramos y lo entrevistamos. Nos pareció un hombre sincero hasta cierto punto, pero que a ratos parecía ocultar algo.

RosendoTaxistaEntrevistamos al comandante de la policía de Perote, al taxista que encontró a Rosendo aunque jamás pudimos localizar a Sergio Perdomo, el chofer. No hubo manera de establecer la hora del “incidente”, Rosendo no usaba reloj y decía que el asunto comenzó a las 20:30; el jefe de la policía afirmaba que detuvieron a Rosendo a las 21:00; el taxista, que si usaba reloj, dijo que lo encontró a las 22:00. Respecto al secuestro, sólo se contaba con la palabra del “secuestrado” quien seguía afirmando tener mucho miedo de otra visita. Se puso muy nervioso cuando fuimos con él al entronque de Valsequillo, conducidos por el taxista Sánchez Brito y no cesaba de preguntar por la hora; era un día nublado y ante nuestra sugerencia de permanecer en el sitio y “llamar” a los ET casi se puso frenético, le aseguramos que no pasaría nada, pero insistió en que regresáramos a Perote argumentando incluso que el taxi nos “saldría muy caro”, pese a que le dijimos que no había problema…

Esa fue en líneas generales la narración de Rosendo, pero la historia no termino ahí.

UNA HISTORIA SABROSA

A fines de agosto, mientras se llevaba la 36 Convención Mundial de la Ciencia Ficción en Phoenix, Arizona -ese año gano el Premio Hugo la novela Gateway de Frederic Pohl, que también trata de extraterrestres-, volvió a aparecer Rosendo. Ahora quizá con más tiempo para madurar las cosas, traía una historia más condimentada. Afirmó que “Ellos” le habían dicho que volverían por é1, que eran extraterrestres y que creía saber de dónde. ¿Estaba interesado? En aquella ocasión sólo habló conmigo. Le dije que a Téllez y a mi nos gustaría hacerle algunas pruebas y accedió, siempre y cuando le pagáramos su estancia en la Ciudad de México y una cierta cantidad “por las horas perdidas en el trabajo”. Hicimos una cita.

Cuando acudió se negó a someterse a examen psicológico y ante la sugerencia de que si la experiencia no habría sido inducida por el alcohol, negó enojado tal cosa, aunque luego confesó que aquella tarde él y Perdomo “se habían tomado unas cervezas”. Varias personas en Martínez de la Torre nos habían dicho que Rosendo era conocido por sus borracheras. Después de decirnos que no se sometería a ningún examen y sólo a entrevistas, pidió más dinero para la próxima cita. Cabe aclarar que el comandante de la policía jamás mencionó que Rosendo hubiera bebido aquella noche… dijo que no tenía aliento alcohólico… pero cuando el comandante habló con nosotros parecía más “tomandante” que otra cosa, él si tenia un alientito digno de Baco. Detalles…

Cuando Rosendo reapareció estaba exultante: ahora él era un enviado para darnos un mensaje de la Federación Galáctica, por encargo del mismísimo comandante Jung (sic). Claro, sólo él podía ver a los ET, los cuales ya le habían advertido que no hablaría con los escépticos investigadores de la revista Contactos Extraterrestres –o sea nosotros, nos molestó lo de “escépticos” pues se suponía que entonces alineábamos con los creyentes- puesto que “investigábamos, y el mensaje era una cuestión de fe”. Rosendo, ahora una especie de flamante embajador (como émulo de Rael), decía estar dispuesto a crear un grupo de creyentes que, previa tarifa, entrarían en “contacto”.

Para entonces, la “flota galáctica” de Contactos Extraterrestres ya nos referíamos a Rosendo como el “pedote de Perote”[2], Sin embargo, el articulo “¡Secuestro en Perote!” fue publicado en el número 52 de la revista, a fines de 1978[3], despojado a instancias del director, de nuestros comentarios finales. Había que justificar los gastos y el tiempo invertido en la investigación: cosas del periodismo ufológico.

¿HUBO ALGO VALIOSO?

LugerDelEncuentroMuchas veces, en otras investigaciones y a lo largo de los años persiguiendo supuestos ovnis, nos preguntamos si el caso de Perote tuvo algo que valiera la pena. La respuesta es afirmativa.

El caso fue un fraude, una alucinación posiblemente -si deseamos rescatar algo de la maltrecha sinceridad del protagonista– pero dejó enseñanzas valiosas entre otras cosas porque fue el primero en su tipo investigado en serio.

Puso a prueba el profesionalismo del “equipo” como le decíamos entonces; se llevó a cabo con todas las premisas del manual desde grabaciones, hojas de entrevista tipo, interrogatorio de testigos, traslado al lugar de los hechos, etc.

La experiencia adquirida sirvió de mucho para establecer parámetros en casos similares y para la investigación de gabinete de otros anteriores y posteriores. Mostró que la única manera de aclarar un caso ovni es mediante la investigación y el seguimiento. Reafirmó nuestra convicción -a falta de evidencias- de que el único camino viable para la ufología es el enfoque psicosocial del fenómeno. Mostró igualmente la metamorfosis de un “testigo” a “contactado” y la pobreza de las declaraciones de estos que nos llevaron a enunciar que: Ninguna declaración de un contactado excede el nivel de sus propios conocimientos.

El último contacto con Rosendo fue por vía telefónica. En él nuestro héroe volvía a ser más digno de lástima que de otra cosa. Sus palabras eran hasta cierto punto delirantes: habló de una terrible -o algo así- conflagración galáctica en la cual nuestro planeta corría el riesgo de verse inmerso, de la amenaza de ciertas “razas espaciales” interesadas en destruimos… de la posibilidad de un desenlace épico. Habla pasado ya más de un año y el lenguaje utilizado nos sonó conocido y molesto: en diciembre de 1978 se había estrenado en México la película “Galáctica, Astronave de Combate” un churro épico de efectos especiales que sería seguido por la serie de TV del mismo nombre, Rosendo parecía dispuesto a contamos la película.

En ese año -1979- había otras cosas más interesantes en la TV: Proyecto OVNI que comenzó a ser transmitido en México en diciembre, la primera serie sobre ovnis medianamente escéptica… el cine nos ofreció La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos y se hablaba ya de dos proyectos para los primeros años de la década de los 80:

ET de Steven Spielberg y Alien de Ridley Scott. En estos casos la ficción fue mucho mejor que la “realidad”, quizá por ello los contactados se abstuvieron de contar “maravillas” que estaba mostrando el cine, en espera de asimilarlas. El siguiente “boom” seria años después con las “oleadas” fabricadas para la TV por Jaime Maussan y compañía, los agarrones en los programas de Nino Canún entre escépticos que si investigan y creyentes faltos de imaginación, el último seguimiento y aclaración de caso Puebla -del cual Jaime sigue sin enterarse- y muchas cosas más.

No volvimos a ver a Rosendo, quizá le dio pena buscarnos, entendió que por ese lado no habría fama ni dinero. Tal vez entró en razón y prefirió olvidar todo.

Pobre.

Que los “extraterrestres” le hayan sido leves.


[1] Publicado originalmente como Chavarría Héctor, Secuestro en Perote… Fraude etílico o simple alucinación, Perspectivas Ufológicas, Año 1, No. 2, México, abril de 1994. Págs. 31-33.

[2] En México “pedote” = borrachote.

[3] Chavarría Liu Héctor, Téllez Fernando J., ¡Secuestro en Perote!, Contactos Extraterrestres, No.52, México, 27 de diciembre de 1978. Págs. 10-13 y 49.

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