Por qué no se combate el lavado de dinero

IMPACTO AMBIENTAL

Por qué no se combate el lavado de dinero[1]

Juan José Morales

Si algo puede decirse de la llamada guerra de Calderón contra el narco, aunque suene a verdad de Perogrullo porque se ha repetido una y mil veces, es que sólo ha servido para ensangrentar al país. No importa si «”como dicen los voceros gubernamentales»” la mayor parte de los 50 ó 60 mil muertos ya contabilizados son delincuentes (aunque es bien sabido que hay muchísimas víctimas inocentes) ni importa tampoco que se maten entre ellos mismos. El hecho real y concreto es que la tal guerra «”o «lucha» como ahora se le llama discretamente»” se reduce a aparatosas detenciones o muertes de sicarios y jefes de bandas, captura de narcomenudistas «”que salen en libertad casi de inmediato»” balaceras en retenes policiacos, combates del ejército y la marina contra grupos de criminales, narcobloqueos, feroces encuentros entre grupos rivales, sangrientas ejecuciones, y otros sucesos por el estilo que siembran la zozobra entre la población, obligan a decenas o cientos de miles de personas a escapar de las poblaciones azotadas por la violencia, y afectan gravemente la economía nacional, la actividad turística y la salud mental de la gente.

Pero, ¿cuándo lee usted que se haya asestado un golpe financiero demoledor a los cárteles de la droga y a las bandas de secuestradores y extorsionadores? Todos los expertos en el combate a la delincuencia coinciden en que la mejor manera de luchar contra ella es atacándola en sus recursos financieros.

De nada les serviría obtener dinero con sus actividades y acumular grandes fortunas si no pudieran gastarlas. Y para lograr tal cosa, habría que combatir eficazmente el lavado de dinero. Sin embargo, no se hace. Para nadie es un secreto que a través del sistema bancario mexicano se blanquean grandes sumas de dinero provenientes del narcotráfico, como quedó de manifiesto «”aunque ello fue sólo la punta del iceberg»” con la denuncia de las autoridades norteamericanas de que en sólo dos años «”2007 y 2008″” la filial mexicana del banco británico HSBC sirvió como lavadero de siete mil millones de dólares que fueron transferidos en efectivo de México a Estados Unidos.

clip_image002Aunque «”con no mucha frecuencia»” las autoridades hablan de combatir el blanqueo de dinero proveniente del narcotráfico y demás actividades delictivas, la realidad es que poco hacen al respecto, fuera de tibias medidas como aplicar un impuesto a los depósitos bancarios en efectivo, lo cual a fin de cuentas no impide que se hagan. Por lo demás, ni siquiera se requiere depositar el dinero en un banco para gastarlo a manos llenas. No hay, por ejemplo, ninguna norma que impida a cualquier hijo de vecino utilizar dinero en efectivo «”ya sean pesos o dólares»” para pagar por la compra de casas, terrenos, lanchas, automóviles y camionetas de lujo, joyas o cualquier otra cosa. Se puede así gastar impunemente dinero de procedencia ilícita.

La gente se pregunta, repetimos, por qué no se combate efectivamente el lavado de dinero, con lo cual se podría asestar verdaderos golpes al crimen organizado.

La respuesta la da en un reciente artículo periodístico Manuel Clouthier, hijo de Maquío, el fallecido líder del PAN y «”al igual que su padre»” distinguido miembro de ese partido, del cual sin embargo se separó por diferencias con sus dirigentes. En el artículo, Clouthier dice algo que muchos mexicanos piensan: que si Calderón no «emprendió una acción contra el lavado de dinero, actividad que le da soporte económico a los criminales», es porque en México no se combate el lavado de dinero debido a «que lava dinero no sólo el crimen organizado, sino también la clase política. Entonces son los políticos los que no quieren que se combata.»

Así es en efecto. Ahí están, en respaldo de las aseveraciones de Clouthier, los escandalosos casos «”buen ejemplo es el de Tomás Yarrington, ex gobernador priísta de Tamaulipas y aspirante a la candidatura presidencial»” de funcionarios públicos de los más diversos niveles, lo mismo presidentes de la República que gobernadores, secretarios de estado, senadores, diputados, alcaldes o directores de dependencias gubernamentales que hacen gala de enormes fortunas a todas luces mal habidas sin que la justicia actúe contra ellos.

Si «”como dice Clouthier»” hubiera efectivos controles para evitar el lavado de dinero, no sólo se atraparía a capos del narcotráfico, sino a cientos o miles de políticos. Por eso no hay tales controles… ni los habrá mientras siga en el poder la misma camarilla que se beneficia con esa situación.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 12 de septiembre de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

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