Pues ya nos saquearon nuevamente

ESCRUTINIO

Pues ya nos saquearon nuevamente[1]

Juan José Morales

Hace 30 años, en 1982, durante su último informe presidencial, José López Portillo, con voz trémula de emoción y casi al borde del llanto, pronunció una de sus célebres frases: «Â¡Ya nos saquearon… no nos volverán a saquear!» Se refería a la grave crisis económica provocada por la especulación financiera y la fuga de divisas, que lo llevó a decretar el control de cambios y la estatización de los bancos… los cuales tiempo después, ya debidamente saneados con inyecciones de dinero gubernamental, fueron vendidos a precios de ganga a inversionistas extranjeros.

Pues resulta que ya nos volvieron a saquear. Pero no fueron solamente los bancos «”aunque éstos siguen exprimiendo la economía nacional»”, sino también, y muy especialmente, los gobiernos de varios estados que durante meses estuvieron vaciando las arcas públicas para utilizar los dineros del presupuesto en la campaña de Enrique Peña Nieto. Miles de millones de pesos fueron sustraídos con ese propósito de los presupuestos de las entidades gobernadas por el PRI, y el resultado es que desde hace meses hay numerosas obras públicas paralizadas o semiparalizadas y proyectos suspendidos, no se paga a proveedores de bienes y servicios, y como consecuencia la economía de esas entidades sufre serios problemas, pues comercios, empresas constructoras y otros negocios sufren problemas de liquidez.

clip_image002A través de esta famosa cuenta «”que fue denunciada por el Movimiento Progresista»” se desviaron recursos públicos por más de 8 300 millones de pesos para financiar la campaña de Peña Nieto.

Tal situación, como decíamos, se da a todo lo largo y ancho del país, pero quienes vivimos en Yucatán y Quintana Roo la conocemos muy de cerca. Podemos ver obras, como el edificio de la Universidad Politécnica en Cancún «”que ahora funciona en un lugar improvisado»” o el Gran Museo de la Cultura Maya en Mérida «”del cual se decía que estaría listo e inaugurado antes de concluir el período de la actual gobernadora»”, prácticamente detenidas porque los recursos para esos proyectos fluyen a cuentagotas.

Y por todas partes, quienes esperan cobrar por productos o servicios suministrados al gobierno, ven pasar los meses sin recibir más que promesas de pago. Lo único que se cubre con regularidad son los sueldos de los trabajadores al servicio del gobierno «”y, por supuesto, los de los altos funcionarios»”, ya que de no hacerse explotaría el descontento.

Esa sequía de recursos, esa virtual suspensión de pagos, ha afectado incluso a periódicos y revistas que colaboraron en las campañas publicitarias «”la abierta y la encubierta»” en favor de Peña Nieto y en la guerra gris oscuro «”no totalmente negra, para no hacerla demasiado evidente»” contra López Obrador. Los directores de esas publicaciones se quejan amargamente de que hace cuatro o cinco meses no se les paga. Pero prefieren callar, porque temen que de hacerlo y malquistarse con el gobierno, se esfume definitivamente toda posibilidad de seguir mamando de la ubre pública.

Es más: en una actitud verdaderamente criminal, se ha dejado de pagar hasta a ancianos que viven en la miseria y reciben minúsculas ayudas económicas a través de programas «”como el cursimente denominado «Estoy contigo, abuelito» del gobierno de Quintana Roo»” que son una burda y demagógica imitación de la pensión universal para adultos mayores establecida por el gobierno del Distrito Federal desde los tiempos en que gobernó esa entidad López Obrador.

En fin, ya nos volvieron a saquear. Y falta ver cuántas veces más lo harán.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Martes 21 de agosto de 2012. Reproducción autorizada por Juan José Morales

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