Lecciones de una gran extinción

IMPACTO AMBIENTAL

Lecciones de una gran extinción[1]

Juan José Morales

La gran extinción que hace 65 millones de años ocasionó la desaparición de los dinosaurios y fue provocada por el impacto de un gran asteroide en lo que ahora es el norte de la península de Yucatán, no es la única que ha ocurrido en la historia de nuestro planeta. Antes de ella hubo otras cuatro, y según recientes investigaciones, de ellas la registrada a fines del llamado período Pérmico, hace 250 millones de años, prácticamente despobló la Tierra durante cinco millones de años.

clip_image002Este mapa de distribución de temperaturas muestra las que reinaban en gran parte del mundo después de la gran extinción del Pérmico y que hicieron casi imposible la vida durante cinco millones de años, salvo en las altas latitudes y las regiones polares.

Esa gran extinción —cuyas causas son todavía objeto de debate— fue realmente devastadora. Acabó con el 90% de las especies de plantas y animales entonces existentes. Pero, contra lo que generalmente se suponía, las nuevas especies que remplazaron a las desaparecidas no comenzaron a surgir al cabo de unas decenas o cientos de miles de años, sino hasta cinco millones de años después.

La razón de tal tardanza fue, al parecer, que durante ese tiempo las temperaturas ambientales fueron extraordinariamente elevadas, a tal punto que en la zona tropical alcanzaron entre 50 y 60 grados en tierra y 40 grados en las aguas marinas superficiales, niveles que resultan letales para la gran mayoría de los organismos, e incluso para formas elementales de vida.

Aquel mundo de los primeros tiempos del período Triásico, dicen los investigadores, debe haber sido realmente extraño, con copiosas lluvias —verdaderos diluvios— en la franja ecuatorial y sus vecindades, pero prácticamente sin vida. Un mundo casi muerto. No había bosques, selvas ni animales terrestres. Sólo helechos y arbustos. Y del cálido mar tropical estaban ausentes los peces y los reptiles. No había más animales marinos que crustáceos, equinodermos y moluscos. Únicamente se encontraban grandes animales en las altas latitudes y en las regiones polares.

El estudio que reveló lo anterior, publicado hace poco en la revista Science, fue realizado conjuntamente por investigadores de la Universidad de Geociencias de Wuhan en China, la británica de Leeds y la alemana de Erlangen-Nurnburg.

Ahora bien: si hablamos de este acontecimiento ocurrido hace tantos millones de años, es porque puede servirnos de lección para el presente. La prolongada duración de esa etapa en que la Tierra estuvo casi muerta, dicen los autores del estudio, se debió al desquiciamiento del ciclo del dióxido de carbono o CO2 en la atmósfera. Normalmente —explican— las plantas contribuyen a regular la temperatura al tomar ese gas de la atmósfera. Pero al extinguirse la mayor parte de las plantas que entonces había, los niveles de CO2 comenzaron a aumentar de manera incontrolada. Y como el CO2 es un gas de efecto invernadero —que retiene el calor solar—, también comenzaron a elevarse desmedidamente las temperaturas.

Y resulta que ahora estamos en una situación parecida, pues la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera está aumentando —de ahí el calentamiento global— y en gran parte del mundo está ocurriendo una intensa deforestación.

“Nunca —dice el Prof. Paul Wignall, uno de los autores del estudio— alguien habría pensado que en el pasado el clima llegó a ser tan extremadamente caluroso. Esperamos que el calentamiento global no llegue a niveles de temperatura como los de hace 250 millones de años, pero si eso ocurre, ya vimos que la Tierra podría demorar millones de años en recuperarse.”

Comentarios: [email protected]


[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 7 de diciembre de 2012.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.