La coproína y sus asombrosas propiedades

IMPACTO AMBIENTAL

La coproína y sus asombrosas propiedades[1]

Juan José Morales

En el fruto de cierto árbol llamado Diospyros digyna en la nomenclatura botánica y conocido popularmente en Brasil como bosta preta o merda preta, se ha descubierto una sustancia que podría revolucionar la fabricación de medicamentos contra la disfunción eréctil y de cremas para retardar el deterioro de la piel a consecuencia del envejecimiento.

clip_image001Este es el fruto, de tamaño similar a una manzana, del árbol conocido como bosta preta, del cual se obtiene la coproína, una sustancia con asombrosas propiedades médicas.

Este árbol, originario de México y Centroamérica pero ahora naturalizado en Sudamérica, pertenece a la extensa familia de las ebenáceas, que incluye también al ébano y a la fruta oriental denominada kaki o caqui, así como a varias especies de árboles y arbustos de ornato. Su fruto, de pulpa cremosa y muy oscura, contiene una sustancia denominada coproína que, según un informe publicado en la revista alemana Annalen lateinamerikanischen der medizinischen Anthropologie (Anales Latinoamericanos de Antropología Médica) tiene dos efectos notables al ser aplicado sobre la piel: actúa como vasodilatador periférico «”es decir, en las venas y arterias de las partes exteriores del cuerpo pero sin afectar el funcionamiento del corazón»” y retarda y revierte el proceso de degeneración en las células epidérmicas, con lo cual el cutis adquiere una textura suave y tersa, incluso en personas de edad avanzada.

El hallazgo es obra del Dr. Forger Schmied, un médico y antropólogo austriaco, investigador de la universidad brasileña de Rondiana, quien durante 16 años ha estudiado las prácticas médicas tradicionales de la tribu Xanuara, que habita la región fronteriza entre Colombia y Brasil. Se interesó por las propiedades de la pulpa de este fruto «”a la cual en alemán se denomina schwarze scheiße por su color negro y su textura y apariencia blanda y cremosa»” al observar que hombres y mujeres de la tribu acostumbran aplicársela sobre el rostro, el cuello y los brazos «”lo cual inicialmente atribuyó a simples propósitos decorativos»” y al enterarse de que los hombres se la untan sobre el pene antes de realizar el acto sexual. Al indagar sobre esta última costumbre, supo que de tal modo obtienen una erección mucho más firme y prolongada, a la vez que se retrasa la eyaculación. «De hecho «”dice el investigador»” podría decirse que la pulpa de Diospyros es el Viagra de estos indígenas y la han venido utilizando desde tiempo inmemorial con muy buenos resultados, pues tienen una de las más altas tasas de natalidad entre las diversas tribus de la región, que compensa la elevada mortalidad infantil. Igualmente, la aplicación cutánea de la pulpa explica por qué las mujeres xanuara, inclusive las ancianas, mantienen un cutis lozano y juvenil, no obstante las duras condiciones ambientales en que viven y la gran intensidad de la radiación solar a que están expuestas, la cual debería ocasionar un envejecimiento prematuro de la piel.»

Lo que hace de particular interés esta noticia para quienes vivimos en la península de Yucatán, es que el árbol en cuestión también existe y es relativamente abundante en esta región. Se le encuentra tanto en la vegetación natural como en los huertos familiares, en maya se le conoce como tauch o ta»™uch y su fruto «”que se produce de julio a diciembre»” es muy apreciado por su delicioso sabor.

Como resultado de los hallazgos del Dr. Schmied, varias universidades alemanas y brasileñas han iniciado investigaciones para tratar de sintetizar la coproína, a fin de poder producirla en gran escala y en forma concentrada, para utilizarla en medicamentos contra la disfunción eréctil y en cremas que efectivamente combatan el envejecimiento de las células de la piel. Mientras tanto, quienes lo deseen pueden utilizar la pulpa de tauch en la misma forma que los indígenas xanuara, ya que se trata de un producto natural enteramente inocuo.

Pero aquellas damas que decidan embadurnársela en los cachetes y el pescuezo, y los caballeros que se la apliquen en aquel sitio que delicadamente llamaremos el miembro viril, deben saber que hoy es 28 de diciembre, Día de los Inocentes. Ni la tribu xanuara ni la Universidad de Rondiana existen, ni tampoco la coproína, la revista Annalen lateinamerikanischen der medizinischen Anthropologie, ni mucho menos el Dr. Forger Schmied, cuyo nombre y apellido significan lo mismo, en inglés y en alemán respectivamente: falsario o falsificador. Lo único real en toda esta historia, es el Diospyros digyna, al que por el color y apariencia de la pulpa de su fruto, en maya se llama efectivamente tauch, de ta»™, excremento, y uch, aplastado (de ahí lo de schwarze scheiße, bosta preta y merda preta, que en alemán y portugués brasileño significan excremento negro y mierda negra). Y muy cierto es también lo del exquisito sabor del tauch, pero de él hablaremos en otra ocasión.

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[1] Publicado en los diarios Por Esto! de Yucatán y Quintana Roo. Viernes 28 de diciembre de 2012.

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