Alejandro von Humboldt y Nueva España

El cristal color de rosa

La historia según boletines

Por Mario Méndez Acosta

HumboldtMÉXICO, NUEVA ESPAÑA, 1802. – Profunda indignación ha ocasionado en los medios intelectuales y científicos de esta ciudad la presencia en la Nueva España de un pretendido investigador extranjero que ha venido, nada menos, que a decimos a nosotros los novohispanos todo lo que debemos saber acerca de nuestro país.

Un aristócrata ocioso, de nacionalidad alemana y que se hace llamar el barón Alejandro von Humboldt, ha llegado a nuestra patria a pasar una breve vacación y a realizar un corto recorrido por nuestro territorio. Como todos esos extranjeros sabelotodo que, después de una breve estancia en el país producen un monumental tratado sobre nuestra idiosincrasia, este señor, sin duda, nos hará objeto de un análisis denigrante y superficial.

De esta manera se expresaron en un desplegado, publicado en las principales gacetas de esta capital, todos los miembros honorarios y de número de la Sociedad Novohíspana de Geografía y Estadística. A.C., eterna Vigilante del honor y el decoro de esta colonia.

Lo que más nos indigna, expresaron los intelectuales novohispanos, es que el multicitado Humboldt no ha tenido la decencia de acudir ante esta sociedad a rendimos el homenaje y saludo que merecemos por ser quienes resguardamos el fuego eterno del conocimiento acerca de los recursos y riquezas de nuestra patria.

Esta omisión demuestra que el señor Humboldt tan sólo pretende hacer un trabajo trivial y amarillista que a no dudarlo redundará en su beneficio personal y de los oscuros intereses extranjeros que representa.

P.D. El trabajo descriptivo y científico de Humboldt no ha sido siquiera superado en muchos aspectos todavía en nuestra época.

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